Inicio » La Rebelión de los Gorriones

Carroña de mujer

La rebelión de los gorrionesNegros y leonados son capaces de compartir un cadáver: cada cual tiene su tajada preferida. Los buitres, además, gustan de chapotear juntos en las aguas someras y secarse después al sol con las alas entreabiertas. Qué humanos son.

Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujeres, y ahí tienen a los partidos políticos: a picotazo limpio por la actuación del encantador de serpientes en la ciudad misógina.  Ayer tuvo lugar un festejo institucional en Valdepeñas con dos convidados de excepción: José María Barreda, presidente del Gobierno regional que pretendió rematar la institución organizadora del evento, y Jesús Martín, alcalde y responsable del cierre de la Casa de Acogida de Mujeres Maltratadas de la ciudad del vino. Situación insultante, sin duda; hiriente si pensamos en la víctima – el Instituto de la Mujer- doblegada ante su verdugo y amo; y abominable, cuando las propias mujeres, un ejército de más de 700 -según datos oficiales-, legitiman y jalean tamaña bufonada. Si viera Clara Campoamor a sus herederas adocenadas y sumisas sentiría vergüenza ajena. ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

¿Qué hacen las instituciones y organismos responsables de luchar por la igualdad sirviendo a intereses políticos? ¿Qué aberración es ésa y por qué todo el mundo la acepta? ¿No es lo mismo que ha ocurrido con los sindicatos? Las ideas fagocitadas por los enredos electorales y el virus del clientelismo infectando célula a célula, de subvención en subvención. No fueron precisamente señoras serviles aquellas que conquistaron cada una de las cotas que ha alcanzado la mujer. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte ¿Por qué las mandamases de las políticas de igualdad extienden la alfombra roja para que la pisoteen los prebostes de la militancia en lugar de ponerles la cara colorada? Que regrese el activismo, el compromiso y el coraje. La igualdad se ha convertido en moneda de cambio, en instrumento de mentiras y corruptelas. Devolvámosla a la calle. No necesita de despachos, ni de cargos, ni de fantochadas, le basta con la fuerza de hombres y mujeres libres trabajando juntos; de ciudadanos, como decía Campoamor: Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer. Ahora, en lugar de eliminar las diferencias entre unos y otras, nos empeñamos en remarcarlas ¿Con qué fin?

El poder político pretende la dependencia crónica de la mujer, intercambiando derechos por subsidios. ¿Qué incapacidad tiene la mujer? A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Espantemos a los carroñeros, maldita sea.

Comentarios Facebook:

¡Deja un comentario!

Añade tu comentario debajo, o trackback desde tu propio sitio. También puedes suscribirte a estos comentarios vía RSS.

Por favor, debate respetando a los demás.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

This is a Gravatar-enabled weblog. To get your own globally-recognized-avatar, please register at Gravatar.