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Anatomía de la pobreza en Puertollano: Víctimas de los creadores de escasez

- 19 noviembre, 2012 – 00:017 Comentarios

J. Carlos Sanz.- Cada vez son más los infectados. La epidemia se extiende a numerosos estratos sociales. Hablamos de la pobreza, una enfermedad de transmisión económica cuya cepa infecciosa es esta crisis vírica que amenaza con descomponer y dejar inane al enfermizo modelo social conocido. Concretamente, transformarlo en otro donde lo que prime sea la escasez y la consigna reinante la de que “cada palo, aguante su vela”.

Reparto de alimentos a cargo de Cruz Roja

Los fundamentalistas que preconizan la austeridad creen haber encontrado la pócima mágica sometiendo al tejido social a una terapia crónica de electroshock. El principio activo de este antídoto es una cadena diabólica de recortes, una suerte de antibiótico económico que trae como resultado una devastación del sistema inmunitario con que hasta ahora contaba la ciudadanía.

Las funestas consecuencias de este draconiano tratamiento ya se están notando. Lejos de producir una mejoría sintomática entre una población afectada por la depresión económica, está ocurriendo todo lo contrario, un agravamiento que muchos consideran ya irreversible.

Un 35 % de castellano-manchegos viven bajo el umbral de la pobreza

El último informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), realizado a partir de datos recogidos por la agencia Eurostat el pasado 22 de octubre, arroja un diagnóstico desolador: la población española en riesgo de pobreza ha crecido hasta el 27 % en 2011, frente al 25,5 % obtenido en 2010. Porcentaje muy superior en nuestra comunidad autónoma, Castilla-La Mancha, pues como refleja el informe la población que vive en el umbral de pobreza se sitúa en un espeluznante 35 % en 2011. Junto con otras siete regiones, Castilla-La Mancha supera la media española.

Ser pobre en este país ya no es una cuestión marginal o de exclusión social. Las medidas acometidas por los gobiernos central y autonómico en los dos últimos años, encaminadas a reducir como sea el déficit público, conducen a una senda de miseria y cochambre. En España, pero especialmente en Castilla-La Mancha, aumenta a pasos agigantados la desigualdad social, la pobreza y la injusticia. Así lo refleja también el VII Informe del Observatorio de la Realidad Social presentado recientemente por Cáritas, organización no gubernamental que depende de la Iglesia Católica.

El informe, denominado “De la coyuntura a la estructura. Los efectos permanentes de la crisis”, deja en evidencia el discurso institucional creado para salir del atolladero. Y revela que conduce a la población a un pozo sin fondo donde el desempleo y la reducción de ayudas de protección social conlleva a que cientos de miles de personas precisen la ayuda de los servicios de acogida y atención primaria tanto de Cáritas como otras entidades. Según este documento, entre 2007 y 2011, la cifra de ciudadanos que requirieron la ayuda caritativa pasó de 370.000 a más de un millón.

Entre las necesidades básicas más demandadas destaca la solicitud de ayudas económicas para alimentación, seguidas de ropa, calzado y vivienda. Según Cáritas, en 2011 llegaron a registrarse 400.000 respuestas de ayuda económica para alimentación, equivalentes a 10 millones de euros.
La pobreza campa a sus anchas en el territorio nacional. También en Puertollano donde se está cebando con familias jóvenes de clase media, personas que han perdido su empleo, que poseen cargas familiares y que han de hacer frente a un fuerte endeudamiento para pagar hipotecas.

Incremento del número de familias atendidas por Cáritas

Como explica Juan José Palacios, Delegado de Cáritas en Puertollano, en lo que va de año se han atendido más de 250 familias (135 de ellas nunca habían acudido con anterioridad a esta entidad) y se han destinado unos 40.000 euros para ayudas directas. Cifra que supera ampliamente la registrada en 2011 “ya que hay más familias con necesidades y menos planes de empleo” lamenta Palacios. Recursos que Cáritas obtiene a través de las cuotas de socios, las colectas efectuadas en las diversas parroquias de Puertollano así como donativos de la ciudadanía.

El Ayuntamiento de Puertollano aporta una cantidad cercana a los 40.000 euros que Cáritas emplea para el mantenimiento del servicio de guardería y el Centro de Transeúntes. En cambio, Palacios asegura que por ahora el Gobierno regional no ha hecho efectivo el abono de cantidades pendientes señalando que “lo que den será la mitad que otros años”.

Cartel de la campaña de Cáritas "Nadie sin hogar" en Ciudad Real

Cáritas es un perfecto visor para comprobar cómo se extiende la pobreza entre las capas sociales de Puertollano. Si antes las ayudas se centraban en familias de barrios como El Carmen y Las Mercedes, ahora la demanda se extiende a otras que viven en el centro de la ciudad. “Se ven casos de todo tipo. Ya no acuden sólo personas en situación marginal o inmigrantes, sino también familias de clase media” destaca Palacios para quien la supresión de los planes regionales de empleo, por parte del Ejecutivo liderado por Cospedal, ha traído un efecto secundario muy dañino en familias sin recursos económicos que precisan una transferencia de renta básica.

Para Palacios “era una ayuda necesaria en la actual situación que padecen muchas familias” aunque agradece que la Diputación de Ciudad Real mantenga los planes de empleo y el ayuntamiento de Puertollano conceda Ayudas de Emergencia.

Y aunque destaca la infatigable labor que voluntarios y trabajadores prestan en Cáritas Puertollano, Palacios advierte de las dificultades financieras que la entidad eclesiástica atraviesa para mantener la cobertura actual. “No nos falta el ánimo, vemos que hay personas generosas en nuestra ciudad, pero ¿hasta cuando podremos mantener esta situación?, es algo que no podemos adivinar” se pregunta con inquietud el Delegado de Cáritas.

El testimonio de Palacios ofrece una pista crucial. El rostro de la pobreza en Puertollano es poliédrico y emplea como molde el perfil de familias de clase media.

Repartos de alimentos y cobertura asistencial desde Cruz Roja

Otra institución que brega a diario con gente en situación de escasez es Cruz Roja; el pasado mes de octubre, y durante tres días, la entidad repartió unos 9.000 kilos de alimentos a cerca de 280 familias puertollanenses.

Un reparto de alimentos que se hizo de manera simultánea en toda la provincia de Ciudad Real donde Cruz Roja recepcionó más de 125.000 kilos de alimentos. En total, unas 8.769 personas fueron beneficiarias a nivel provincial de esta acción paliativa, tratar de aliviar temporalmente las necesidades alimentarias de una población en situación de pobreza extrema.

Una campaña que nace del Plan 2012 de Ayuda Alimentaria del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) y cuyo objetivo es doble: por una parte, repartir gratuitamente alimentos básicos de calidad entre familias necesitadas y por otra, emplear los excedentes de productos agrarios en poder de organismos públicos de la Unión Europea. Al menos, como novedad en 2012, la normativa comunitaria ha ampliado la gama de productos básicos que se repartieron a las personas necesitadas, de forma que además de alimentos lácteos (leche de continuación en polvo y leche UHT) y cereales (pasta y galletas) por vez primera se incorporaron legumbres, aceite de oliva, conservas de pescado y fruta así como zumos y otros alimentos infantiles.

Durante los tres días que duró el reparto en Puertollano (se llevó a cabo en un almacén municipal anexo a la estación de autobuses), cada familia beneficiaria tenía asignada una hora determinada. Previamente, desde los Servicios Sociales del ayuntamiento se elaboró el listado de familias vulnerables asignando a cada una de ellas una citación.

Una tarea en la que la presencia e implicación de una veintena de voluntarios de Cruz Roja fue esencial para agilizar tan titánico reparto alimentario. Rosa Carrasco, Delegada local de Cruz Roja, reconoce que dos años para acá “la situación se ha agravado muchísimo, la gente está llegando a situaciones insospechadas, personas normales que no proceden de barrios marginales ni de núcleos familiares desestructurados, que se han quedado en paro, que están endeudadas y que carecen de cualquier recurso económico”.

Lo que detalla Carrasco es la radiografía inequívoca que muestra el enquistamiento de la pobreza en el tejido social conocido hasta ahora como clase media. “A Cruz Roja vienen con frecuencia parejas jóvenes con niños que no llegan ni a mediados de mes; los recortes han llegado a Bienestar Social y no se cuenta con lo que se contaba” confiesa Carrasco.

Define el actual contexto social como una auténtica emergencia “a la que no se le está dando la debida importancia y el problema es que vamos a peor”. Alerta que el número de familias por debajo del umbral de pobreza crece exponencialmente tanto en Puertollano como otras partes. Como será la preocupación existente en el seno de Cruz Roja, que para los meses de enero-febrero de 2013 hay previsto otro reparto de alimentos. Carrasco cree que “habrá más familias destinatarias, los listados se incrementarán e intentaremos llegar a todas”.

Desde su llegada en julio al cargo de Delegada Local de Cruz Roja, Carrasco observa a diario cómo el flujo de personas acuciadas de extrema necesidad crece notoriamente. Reconoce que el tipo de campañas que se llevan a cabo en la entidad son más necesarias que nunca “aunque vertebrar un tejido social como antes va a ser muy complicado. Las personas necesitan una estabilidad laboral y el hecho de tener comida para varios días no resuelve el problema de fondo”.

Un llamamiento a la solidaridad

Carrasco lanza un mensaje a la ciudadanía de Puertollano “que aún funciona” para que eche una mano. Un llamamiento a la solidaridad “porque en estos momentos la labor del voluntario es imprescindible”. Asimismo, anima a todas aquellas personas que estén viviendo una situación de precariedad “a que acudan a nuestros servicios, que se pasen sin ningún tipo de cuestionamiento. Sé que es un trago el que alguien se vea abocado a pedir ayuda pero para eso estamos” remacha Carrasco.

Si no fuera por la labor humanitaria que entidades como Cruz Roja prestan en las ciudades españolas, paliar la cobertura asistencial de personas en situación de pobreza sería un problema de órdago. En Puertollano, Cruz Roja se coordina con Servicios Sociales, Cáritas y la Iglesia Evangélica para tratar de llegar al mayor número de familias y evitar la duplicidad de ayudas. Según Carrasco entre Cruz Roja y estas entidades “existe una relación cordial y fluida”.

Reparto de alimentos de la Iglesia Evangélica

El papel solidario de la Iglesia Evangélica

Así lo constata Evelio Moreno, Pastor de la Iglesia Evangélica de Puertollano, otra entidad que se está fajando con los más necesitados de la localidad. En 2011, repartieron 38.835 kilos de alimentos procedentes de la Unión Europea en tres fases y para 220 familias destinatarias. Un trabajo de reparto que es posible gracias a los más de 50 voluntarios que se involucran para la Iglesia Evangélica. Precisamente, el último reparto de alimentos se llevó a cabo en la sede de la calle Ancha semanas atrás; lotes alimentarios -en torno a 6.000 kilos- procedentes de la campaña realizada por Cruz Roja en el municipio.

La comunidad protestante puertollanense cuenta con un servicio de ropero donde se distribuyen gratuitamente prendas de vestir, ropa y menaje del hogar, así como accesorios y mobiliario infantil. “Todo gracias a la generosidad de los habitantes de Puertollano que lo donan a nuestra comunidad para su clasificación, ordenación y posterior reparto” detalla Moreno.

Según explica Moreno, la Iglesia Evangélica, que posee una trayectoria de más de 100 años en la ciudad industrial, ha colaborado en todos los niveles; “en su día, esta iglesia fue una escuela y durante la posguerra sirvió de ayuda para escolarizar a personas, mucha gente pasó por la escuela de Don Salvador” cuenta Evelio para quien la premisa es ofrecer ayuda integral a toda persona que lo precise.

Admite que los casos de gente sin recursos económicos están desbordándose. Atrás quedaron los años donde los miembros de la comunidad protestante de Puertollano recogían enseres para población inmigrante. Ahora “la necesidad es más acuciante, tenemos un serio problema de escasez en muchas familias de Puertollano”. La Iglesia Evangélica comenzó a repartir alimentos hace cuatro años; primero fue a través del Banco de Alimentos y ahora se coordinan con Cruz Roja. “Comenzamos con un perfil compuesto de personas inmigrantes pero ahora la cosa se ha desbordado pues la mayoría de usuarios son españoles con situaciones donde la hipoteca les estrangula, hay cargas familiares y falta de recursos económicos”.

Sin embargo, Moreno se apunta al carro de aquellos que perciben esta crisis como una oportunidad “para ver lo mejor del ser humano”. Lo dice no como una afirmación esnob, sino fruto de una vivencia diaria con voluntarios que se entregan a esta causa humanitaria “que dedican su tiempo libre a servir a los demás, repartir alimentos, entregar ropa, etc”. Para este Pastor protestante, la vertiente de la solidaridad es un valor añadido para contrarrestar situaciones sobrevenidas en personas que han de lidiar con órdenes de desahucios o que han perdido su empleo a causa de los recortes aplicados. Son tiempos, cree Moreno, “para aquellos que tenemos un espíritu de servicio a la comunidad” y de algún modo pide a administraciones cercanas como los ayuntamientos el aplicarse el cuento. Considera que para la mayoría de los consistorios, el creciente volumen de ciudadanos en situación de pobreza es un desafío muy duro de afrontar “porque no han llegado a conocer la realidad social de las personas”. Pese a todo, Moreno espera que las administraciones se impliquen de veras “para sacar esto a flote”.

Lotes de alimentos de la Iglesia Evangélica

Accem Puertollano

El último testimonio de esta anatomía de la pobreza en el tejido social de Puertollano proviene de Accem, una ONG que presta cobertura asistencial tanto a personas inmigrantes como gente en riesgo de exclusión social. Presente desde el año 2005 en la provincia de Ciudad Real, la delegación de Accem en Puertollano desarrolla acciones como cobertura de necesidades básicas de alimentos, intermediación para acceso de vivienda, cobertura jurídica así como gestión del retorno voluntario de inmigrantes, un servicio que según Araceli Morales, Delegada de Accem, está siendo muy demandado por los usuarios. Una decisión nada fácil pues como recuerda Morales “hay personas que después de estar en España más de 10 años tienen que volver, dejar lo poco que han podido conseguir y afrontar más incertidumbre”.

Desde Accem alertan que a diario aumentan las personas en riesgo de exclusión social. Morales señala que en Castilla-La Mancha más del 30 % de la población vive en situación de riesgo de pobreza y más de un 25 % vive bajo el umbral de la misma. Por este motivo, defiende la labor social que colectivos como Accem desempeñan pues “tanto inmigrantes como españoles están sufriendo situaciones dramáticas”.

En Puertollano, la sede de Accem recibe a diario un torrente de casos, tanto individuales como familias acuciadas de carencias básicas; “hay gente que no tiene ni para pagar una comida al día” desvela Morales. Además, se están dando muchos casos de desahucios y para la delegada de Accem hay motivos de peso “para seguir trabajando, dar atención, formación, acompañamiento y poder de autonomía para que estas personas salgan adelante”.

Por desgracia, esta prospección del yacimiento de pobreza emergente en Puertollano no es endémica y se extrapola a la mayoría de ciudades españolas. Cinco años después de iniciarse la crisis financiera, cientos de miles de ciudadanos han sido arrojados al gueto de la marginalidad. Algunos creen que es solo el inicio del descabezamiento de la clase media, la que hasta ahora ha sido la columna vertebral de eso que se llamó Estado del Bienestar. Todos los informes emitidos, los estudios elaborados por disparidad de entidades convergen en una misma conclusión: la desigualdad social ha cogido velocidad de crucero, la brecha entre ricos y pobres es una profunda sima y el que cae ya no sale del agujero.

Los que ya están metidos en el pozo tratan de salir como pueden. Es el caso de Germán, un peruano residente en Puertollano que está en el paro desde hace más de dos años, que encabeza una familia de cuatro miembros y que sólo tienen como fuente de ingresos la ayuda de los 400 euros que percibe su mujer. “Todos los días pienso en irme a mi país con mi mujer e hijos. Llevo en España seis años y nunca imaginé verme en esta situación”.

Como él, la inmensa mayoría de ciudadanos de este país piensan lo mismo: el crecimiento de la pobreza sólo demuestra el fracaso de una nación. La de distintas generaciones de españoles condenados a malvivir, víctimas de aquellos que amparandose en las tesis ideológicas dominantes en la vieja Europa sólo están creando escasez.

Ese “pan para hoy y hambre para mañana” que una de las personas consultadas para este artículo sacaba como conclusión cuando se le preguntaba por la eficacia de las campañas de reparto de alimentos.

Un reportaje de J. Carlos Sanz

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