Corazón mío. Capítulo 29

Manuel Valero.- La desolación brincaba  de la policía a los estudios de televisión y de éstos, transformada en sugerente intriga, a las audiencias millonarias pasmadas y entusiastas ante lo que parecía el caso asombroso de una mano negra contra la prensa rosa.corazonmio Rita Rovira tomó la decisión de hacer una programa conjunto para dirigirse al asesino a través de las pantallas. Al principio, el director de Corazón Abierto se mostró renuente, pero no tardó en aceptar la propuesta de su más rutilante estrella. No lo hacía por decoro ni por un arrebato solidario contra la merma de efectivos de la competencia, sino por el puro espectáculo. Ambas cadenas, MediaMil y Canal 12 emitiendo al unísono el mismo contenido en torno a las dos bajas de uno de ellos, sufridas tan misteriosamente, mientras se le conminaba al verdugo a dar la cara, o incluso a tener arrestos para acudir al plató. Era un dislate desacoplado de toda lógica pero una cima insuperable en la historia de la televisión. “Televisión frívola”, sí, así llamaba el jefe de Rita Rovira al formato que se ocupaba día por día a levantar faldas y bajar pantalones a las ilustres personalidades que vendían su dignidad por un millonario plato de lentejas. Trapos Limpios… ¿o no? había llenado de contenido mórbido el monotema irresoluto de la muerte y reaparición de Lobera, y en la competencia de Corazón Abierto, no habían dejado un resquicio de pureza en la crítica póstuma contra un compañero de profesión que fue merecedor de todos los insultos tolerados por la Real Academia de la Lengua Española, aderezados con otros de la jerga latinoamericana, tan sonora, tan dulce, tan popularmente erudita. El caso es que al desconcertante caso de Tony Lobera se unía la muerte de otro colaborador de Trapos pero éste sin oportunidad de emerger de nuevo de las brumas de la muerte, salvo el día que está estipulado que lo haremos todos.
Rita Rovira se mostraba intranquila, nerviosa, con el temor hirviéndole en el estómago como espuma de afeitar. Había exigido a la cadena una mayor seguridad personal, a lo que la dirección de Canal 12 accedió sin reservas para prevenir la fuga de su mejor filón. La policía también  aconsejó a los magnates de ambas cadenas que tuvieran los ojos bien abiertos, sobre todo quienes trabajaban de manera frontal en la loable tarea de  ridiculizar las intimidades ajenas. Y para colmo, ni un paso en la dirección de resolver el enigma. Un muerto-vivo y un muerto absolutamente muerto, eran cosa seria. Regresó de nuevo al imaginario colectivo las andanzas del famoso asesino de la baraja que afeó la imagen de su pueblo natal hasta tal deterioro que el mismísimo Pedro Almodóvar tuvo que acudir al auxilio con el preestreno de uno de sus pastiches a cambio de una magra subvención pública.
Rita caminaba por los largos pasillos de la televisión junto al director de Corazón Abierto. La estrecha falda le dibujada un culo perfecto aunque le impedía andar con naturalidad lo que la obligaba a andar con la naturalidad engañosa de las modelos.
– He hablado con ellos, están de acuerdo. El próximo  viernes, esto es, pasado mañana en prime time, a las diez de la noche. ¿Te parece?-, dijo Rita.
– Perfecto. ¿Estarán todos? – se interesó el director.
– Menos él, todos-, ratificó la presentadora. Luego añadió.
-Pero de alguna manera estará: muerto o vivo, estará. El inspector Villahermosa se ha negado a acudir al plató… ¿le damos?- una mirada de serpiente desveló la entraña de la periodista del corazón.
-Dejémoslo estar, que es la ley. Rita, hagamos un backround de todo, imágenes, comentarios, demostrémosle a ese monstruo que no le tenemos miedo…
– Perdona, jefe, pero los dos fiambres son de la competencia…
Director y presentadora seguían avanzando a paso rápido entre un dédalo de pasillos, las personas que se cruzaban con ellos se apartaban con la natural ceremonia que se requiere ante la jerarquía de la fama.
– En estos momentos somos aliados, chica mala, lo que le pase a ellos nos pasa a nosotros. ¿Tu nos has pedido que pongamos más ojos a vigilarte, no? Son de la competencia, son de la competencia… ¿y si ese majadero salta de la competencia a la competencia?
– Me asustas, jefe, más de lo que estoy.
– Y la policía, qué carajo hace la policía. Bien, dejémoslo. Hagamos espectáculo, retemos a ese destripador de poca monta a que dé la cara… Oh, Dios mío, podemos hacer el programa del siglo.” El director se frotaba las manos.
– Olvidas una cosa-, respondió Rita puntillosa.
– ¿Qué cosa?
– Que ese monstruo es Tony Lobera…
– Precisamente Ritita, precisamente. Oh, que embrollo más maravilloso. Entre los dos programas vamos a pulverizar todos los números contables. Es la primera vez que un mismo programa es emitido por las dos cadenas al tiempo. La publicidad se repartirá a partes iguales y lo mejor de todo, me ha encantado que los de Trapos hayan accedido a emitir desde el terreno neutral del Teatro Moderno.
Efectivamente. Dadas las circunstancias no fue difícil llegar a un acuerdo. El programa conjunto titulado ¿Es Tony un cadáver o un asesino? se grabaría en el escenario del Teatro Moderno habilitado como plató, y ambas televisiones compartirían la señal. Pensando en el gran día a Rita se le olvidaba el temor que la embargaba sobre todo desde la muerte de Antonio Perales, el colaborador de Trapos. Solo se le acrecentaba la ansiedad cuando se encontraba sola, situación que esquivaba hasta el límite de lo posible desde lo de Lobera. Tenía guardaespaldas que la acompañaban las veinticuatro horas del día, incluso en casa. Entonces el turno de noche se instalaba en una de las habitaciones del enorme piso de Rita, una lo suficientemente cerca como para detectar el peligro, y lo suficientemente lejana para evitar la tentación de una visita intempestiva. En ocasiones, era la tentación la que se acercaba al centinela.

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