Halima y Rocío, ‘las de los postres’, dejan sitio para miciudadreal.es: «No sabemos quién corría más, si el reloj o nosotras»

Eusebio Gª del Castillo Jerez.– Halima Mourid y Rocío Arroyo son las dos finalistas de Ciudad Real del programa de Cuatro Deja sitio para el postre, un talent show en el que se competía por ser el mejor repostero amateur de España. Rocío se quedó a las puertas de las últimas pruebas y Halima alcanzó el segundo puesto en el concurso. Han vivido una intensa experiencia de más de dos meses enredadas en un obrador.

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Halima y Rocío

¿Empezamos haciendo balance?

Halima Mourid.- La conclusión general es bastante positiva. Estar con tantos profesionales, que nunca hubiera pensado que llegaría a conocer, todo lo aprendido, los sitios donde hemos ido, las puertas que se han abierto después… Ha sido una experiencia única, muy positiva y estoy contenta.

Rocío Arroyo.- La experiencia superpositiva. Cuando supe que el programa lo iba a llevar Paco Torreblanca, yo dije allá que voy yo, a aprender del maestro, del grande, del mejor del mundo. Ha sido una gran experiencia, tanto a nivel profesional como humano y estar mano a mano con Paco ha sido lo mejor.

¿Te quedaste a un paso del podio? (a Rocío)

RA.- Estar en la final ha sido un logro porque ha pasado mucha gente por el programa. Te quedas a las puertas y, bueno, es verdad piensas en haber podido ganar, pero llegar hasta aquí ha sido muy grande. Ha habido momentos a lo largo del programa en los que, si hubiera salido, sí que me hubiera marchado apenada, pero en el momento que salí me fui muy contenta. Si hubiera pasado a la siguiente fase y no hubiera ganado, quizá me habría sentido peor, pero me dijeron tantas cosas positivas de mi trabajo, profesionales que en mi vida esperaba que me dijeran eso… que me fui en un momento bueno, contenta feliz y lo recuerdo todo muy positivo. Cualquiera podía llegar a la final y también podías salir en cualquier momento; es un concurso.

¿Trabajas en una escuela de hostelería? (a Rocío)

RA.- Sí, soy profesora de cocina y trabajo en la EFA La Serna, que está entre Bolaños y Almagro. Es una escuela concertada. Ahora no trabajo, estoy de excedencia porque el programa era incompatible con la enseñanza, pero bueno, en julio lo retomo. Es un ciclo formativo de cocina y gastronomía, en el que se ven varias asignaturas: conservación de alimentos, técnicas culinarias, etc. sí que hay una parte en la que se estudia la pastelería y alguna vez me ha tocado darla a mí, pero estamos hablando de un nivel de grado medio.

¿Has encontrado trabajo gracias al programa? (a Halima)

HM.- Se supone que, como premio por quedar segunda, tengo trabajo en un gran obrador en Granada, pero aún no se han puesto en contacto conmigo. El programa se emitió el pasado viernes, aunque se grabó hace mes y medio. No puedo dar más detalles porque todavía no sé nada más.

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Rocío

¿Y por llegar a la final, nada? (a Rocío)

RA.- No había premio por ser finalista, ni compensación económica ni nada, salvo el reconocimiento de llegar a la final. Bueno, es verdad que ahora están saliendo muchas cosas: hoy vamos a grabar a Televisión Castilla-La Mancha, que te llaman para colaborar con unas jornadas gastronómicas, para asesorar en algún restaurante para un postre, o que la semana que viene vamos a la feria Alimentaria a dar una ponencia. Muy contenta porque tenemos el mes de abril cargado de eventos y todo esto gracias al programa.

¿Y si te llegara alguna oferta, dejarías la escuela? (a Rocío)

RA.- Mi vocación es la cocina y la gastronomía, pero la enseñanza también. Trabajo en una profesión que me encanta. Le doy clase a 60 alumnos todos los años y esa satisfacción de que la gente quiera aprender y les motives para que sigan adelante me apasiona. No lo dejaría así como así, aunque no está reñido seguir haciendo cositas de pastelería con la enseñanza.

¿Te dedicabas profesionalmente a la repostería antes de acudir al programa? (a Halima)

HM.- Yo nunca he estudiado repostería ni cocina, ni he trabajado nunca en restauración. Ha sido un camino que he forjado en casa. Empecé a hacer cositas por encargo pero a nivel casero, tartas de cumpleaños y cosas así. He ido aprendiendo gracias a internet y los libros. Me ha gustado de siempre la repostería, al principio hacía repostería árabe, pero llevaba dos o tres años, con el boom de esto, probando más cosas.

Eres autodidacta y has competido con gente que tenía más experiencia y formación, lo cual hace más meritorio el segundo puesto (a Halima)

HM.- Sí, soy autodidacta. La verdad es que no me puedo quejar. Hay gente que tuiteaba que yo era profesional, que el manejo que demostraba era de una persona profesional. Bueno, la verdad es que me tomo como un halago que la gente no se crea que soy amateur. Soy autodidacta y se notaba en que yo no sé trabajar en un obrador, ni sé trabajar en un restaurante. No es lo mismo hacer una o dos cosas que servir un salón lleno de gente.

La dimensión lo cambia todo…

HM.- Exactamente. Son otros conceptos, otros métodos… no tiene nada que ver. Había herramientas que no había visto en mi vida hasta estar en el obrador, por ejemplo.

¿Qué destacaríais de la televisión y de cómo se graban este tipo de programas?

HM.- La tele, para mí, es un trabajo muy duro, porque requiere un ritmo continuo desde primera hora de la mañana hasta las tantas de la noche, sin parar. La sincronización es total. Para nosotros los concursantes hay mucho tiempo muerto pero el equipo técnico está  constantemente cambiando cosas. El ritmo es muy intenso, también muy emotivo, hay mucha tensión; muchas sensaciones contradictorias: contentos, nerviosos… es muy duro, pero la verdad es que es un mundo mágico.

Hay gente que dice que es imposible que las pruebas se sacaran adelante en el tiempo que les dan, pero puedo asegurar que lo hacemos en ese tiempo e incluso, a veces, en algo menos de tiempo, porque no se llegaría a acabar la grabación a lo largo del día si no se termina en equis horas. Es realidad total.

RA.- Nunca había estado rodeada de cámaras y no te imaginas que haya tanto detrás de la televisión  y es verdad que la gente no se creía que cuando decían sesenta minutos eran reales. Son muchísimas horas de grabación, pero con un equipo detrás impresionante. A nivel televisivo es algo irrepetible, ha sido una experiencia que no voy a olvidar en la vida.

Una de las cosas que más llama la atención es cómo, en las pruebas, se genera un nivel de estrés enorme bajo la presión del tiempo. Eso hará que los nervios y las emociones se multipliquen…

HM.- Yo soy una persona muy paciente. Al principio quizá me ponía algo nerviosa… y muy nerviosa (risas), pero es verdad que cuando entras a trabajar ya no piensas en el reloj. Tienes los nervios antes de empezar y de conocer en qué va consistir la prueba, pero una vez que te pones manos a la obra, desconectas. Por lo menos en mi caso. Me concentro en lo que tengo entre manos, ordeno mis ideas y voy trabajando. Pienso que los nervios no llevan a ningún lado. Entonces, intento meterme en mi mundo y no pensar en otra cosa. Lógicamente estás pendiente del reloj, pero a la vez tranquila porque es lo que me va a ayudar a sacar el trabajo adelante. Si me pongo nerviosa flaco favor me hago a mí misma.

RA.- A veces te decían te quedan cinco minutos y pensabas ¡si no tengo postre!… y me voy a la calle. Y encima a mí que me ha tocado todo: dos cara a cara, enfrentarme a un duelo con una compañera… Es un estado de nervios constante. Acabas una prueba en la que te habías pegado el palizón al hacer el pastel de tu vida y a continuación te tocaba otra prueba que no sabías lo que iba a ser. Te decían tienes que hacer una tarta invertida en 60 minutos. Espérate que piense qué es lo que voy a hacer primero (risas)… tienes que maquinar todo tan rápido y empezar a elaborar, muchas veces sin saber lo que ibas a hacer. La idea era sacar algo. Además, todo el rato era grabar y grabar, y se notaba el estrés.

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Halima

¿Esto ha podido con algún concursante?

HM.- Sí, hubo un desmayo a causa del estrés y el cansancio. Cuando se acaba la prueba y ponemos el plato para presentarlo, entre que hacen los planos, cambian las luces y demás pasa un largo rato, y en este período de tiempo se pasan muchos nervios. Y ya te digo, hubo una vez un desmayo.

¿Habéis pasado malos momentos?

HM.- Se vive de todo. Es un experiencia muy bonita, hay mucha amistad pero, al fin y al cabo no deja de ser un concurso. Una pequeña guerra en la que vas a ganar y por muy amigo tuyo que sea alguien, a la vez es rival. También los momentos en los que abandonaba el obrador algún concursante que le tienes mucho cariño. Para mí el momento más duro fue cuando expulsaron a Toni del equipo verde en el primer programa, porque no esperábamos que se fuera a marchar antes de empezar el concurso.

RA.- Lo más duro, tantas horas de grabación, y la presión. El momento de tener que sacarlo todo… quizá eso. Es elaborar, dejar el obrador limpio. Es quizá lo peor pero tampoco ha sido malo…  el estrés y el cansancio de tantas horas.

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David, ganador del concurso, con Halima y Rocío

Rivalidad o compañerismo ¿Qué se experimenta más en este tipo de concursos?

HM.- Depende de las personas. Hay personas con las que sientes más rivalidad, con otras sientes más feeling, pero es un concurso. Hay muy buena relación después del programa, seguimos hablando, tenemos nuestro grupo de Whassap, pero estando ahí es un concurso. Por más que algunos digan que vienen a pasar la experiencia, ese lado competitivo lo hay mayormente.

RA.- Es verdad que la gente no se cree que nos llevásemos todos bien, incluso los de la tele se preguntaban pero cómo os lleváis todos tan bien. Han sido muchas horas de convivencia. Pero es verdad que cuando se encendían las cámaras había competitividad. La gente iba a ganar, estaba claro y la gente quería luchar por su puesto y al final no dejaba de ser un concurso y todos queríamos ganar. Mis máximos rivales han sido Halima y David. Yo he ido a intentar echarlos y ellos han ido a intentar echarme a mí, en plan buen rollo pero siempre cuando decían a quién le restas 10 minutos…  pues a ellos… a quién le pones la banderita para que le toque el postre más difícil… a Rocío… (risas). Hemos tenido el pique de querer quitarte a los más fuertes como sea. Pero más allá de esto ha habido muy buen rollo. De hecho venimos del pueblo de David, en Lérida, de celebrar la final. Y si yo he tenido alguna movida, por ejemplo con Ingrid, eso se ha olvidado y se ha quedado en el concurso.

¿El mejor recuerdo?¿Cuál ha sido esa anécdota inolvidable?

HM.Los mejores momentos, para mí, eran cuando Paco Torreblanca estaba haciendo las demostraciones técnicas. Se me ponía el vello de punta cuando mostraba el resultado de su trabajo. Cada vez nos sorprendía con alguna cosa. Recuerdo, comenzando el programa, el primer día más o menos, le dije a Paco, por favor, quiero que nos hagas una master class de macarons, sin saber que la tercera prueba iba a ser de master class. Me dijo eso es muy difícil y ya pensaba que me iba a quedar sin aprenderlo y justo la tercera prueba era macarons. Vio que di justo en el clavo y no quiso desvelarlo.

Paco Torreblanca es la máxima figura del programa, es el pastelero con quien se ha hecho el programa. Hizo la tarta de la boda de los príncipes, es uno de los miembros de la Asociación Internacional Relais Dessert, que es una organización muy prestigiosa de pasteleros de todo el mundo, es una figura máxima en la repostería.

RA.- Tuve dos momentos en los que lloré. En el segundo cara a cara que tuve, en el programa quinto, cuando ya creía que me iba a la calle, salió Paco Torreblanca, que cuando no estaba de acuerdo con los mentores salvaba a alguien, y en ese caso nos salvó a las dos -cuando se suponía que una se iba a la calle, y era yo-. Me dijo Rocío tú también te quedas… y en ese momento lloré lo que no está escrito. Y también el momento de la final, el ver a todos los profesionales juntos; a Martín Berasategui, Pedro Subijana, y a los mejores pasteleros del mundo, que piensas que en la vida van a tomar un postre tuyo… y cuando Paco se levantó a aplaudir a los cinco que habíamos llegado a la final, ese momentazo no me lo quita nadie ya. Luego ha habito también momentos graciosos, como cuando estuvimos en el programa de Aída, que Mauricio Colmenero me hizo el tiritiritirí.

A nivel formativo ¿Os ha enriquecido la participación en el concurso?

HM.- Bueno, aprendes muchas cosas, pero, en fin, no es un curso sino un concurso

RA.- Solo estar cerca de Paco, que te diga que una crema pastelera la puedes hacer de tal manera, ya te llevas algo positivo. Es verdad que parecía que iba a haber más formación y no ha habido tiempo para eso. Hemos tenido alguna clase, de chocolates, de cremas y rellenos, pero sí que ha sido mucho más un concurso de televisión. También hablar con los compañeros, con unos y con otros, oye que yo le echo un poquito de ron, para mí sí que ha sido fructífero. Ver cómo hacen las cosas, preguntar dudas o incluso que te corrigieran, pues esa parte técnica también la agradeces. En cada día de estos dos meses te llevabas algo aprendido.

¿Que fueras profesora de cocina ha sido un hándicap? (a Rocío)

RA.- A mí se me tachó de que, como era profesora de cocina, ya tenía que saber más que nadie, pero es verdad que yo he sido muy autodidacta. Estudié cocina y gastronomía en su día pero luego te vas buscando la vida.

Se supone que estaban buscando al mejor pastelero amateur y como yo era profesora… pero bueno, para mí un profesional son los mentores que teníamos, Paco Torreblanca, Jacob Torreblanca… para mí esos son profesionales de la pastelería. A mí se me había prejuzgado porque decían que al ser profesora de cocina, amateur no podía ser. Cuando Halima, por ejemplo, a mí me da mil vueltas en conocimientos. Y David, el chico que ha ganado, es cocinero y lleva trabajando desde los 16 años, a la hora de la práctica sabe mucho más que yo. Al principio me metían un poco de caña con la etiqueta de profesora. Bueno, críticas siempre vas a recibir y estaba expuesta a ello.

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Todos los concursantes de Castilla-La Mancha

¿Habéis probado el dulce de la fama?¿amarga en parte?

HM. – Es una «fama» discreta, agradecida, no es agobiante. No es un programa de una cadena muy grande, entonces no todo el mundo lo ve, pero es agradable. El otro día me paró en Ciudad Real un señor. Ay, eres Halima la de los postres, estamos orgulloso de ti. Jolín eso a mí me da muchos ánimos. También recibimos críticas, por ejemplo en Twitter la gente pone cosas que no les gusta, pero yo soy positiva y me quedo con lo bueno. Hasta que se ha emitido la final estaba un poco estresada porque, al fin y al cabo, te importa la opinión de los demás. Tú vida está expuesta en la tele. Pero estoy satisfecha y la mayoría de los comentarios que he recibido son buenos. Me ha quedado buen sabor de boca.

El trabajo bien hecho, que es para mí lo primordial, y he recibido mucho apoyo, sobre todo de la gente marroquí. Las chicas marroquíes están muy orgullosas porque les he representado. Se identifican conmigo, representando lo que es la chica marroquí normal y corriente. Gente española también me ha apoyado un montón y eso lo valoro muchísimo más y estoy muy contenta, la verdad.

RA.- Venía hoy hablando con Bernabé que le han puesto al programa un nombre tan largo que la gente no dice ¿eres de Deja sitio para el postre? tienen que coger aire primero, entonces nos conocen como los de los postres. ¡Ostras, si tú eres la de los postres! me dicen… Sí, sí, señora, soy la de los postres… es verdad que no ha sido como en un programa de televisión que haya salido en Telecinco o que hubiera tenido algo más de repercusión, pero sí que hay gente que nos ha seguido. No eres nadie para que la gente te pida un autógrafo y no se lo des. Hay que ser amable ante todo, hay que ser humilde en esta vida. Llegará un momento que el boom se pase, pero ahora hay que aprovecharlo todo.

¿La familia cómo lo lleva?

HM.- Mi familia está orgullosísima. Mi padre, que pensaba que no le iba a llamar mucho la atención lo de la tele, sin embargo está enganchado a verme por internet y, nada más entrar, mi padre me dijo que ya era una ganadora por haber pasado de entre tres mil candidatos. Y cuando llegué a la final y le dije que quedé segunda me dijo que ahora a celebrarlo, a hacer fiesta. Ellos saben cuánto me apasiona este mundo y lo autodidacta que soy.

Mi marido que salió dos veces, en el noveno programa y en la final,  me dijo que estaba asombrado de lo duro que es el mundo de la tele y que era muy valiente para aguantar todos los nervios y correr a lo largo de las pruebas. No sabemos quién corría más, si el reloj o nosotras.

RA.- Bueno, yo también estoy casada. Mi marido es piloto, con lo cual estamos acostumbrados a estar tiempo separados. No me ha afectado en nada.

¿Habéis estado dos meses recluidas?

RA.- Sí, nos dejaron salir cuatro días en Navidades, pero ha sido todo seguido. Grabábamos de lunes a viernes, lo sábados teníamos algún curso y el domingo podíamos descansar un poco, pero no mucho porque acababas estudiando algo o viendo fotos para preparar lo que te pudiera tocar. Han sido dos meses y pico y cuando sales te cuesta volverte a ubicar.

 

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