La cena de los cuchillos

José RiveroJosé Bono Martínez, ex Presidente de Castilla-La Mancha, ex Ministro de Defensa y  ex Presidente del Congreso de los Diputados, publicaba ayer un suelto periodístico, como anticipo de lo que será publicado próximamente bajo la rúbrica de ‘Diario de un ministro’. El referido suelto estaba dedicado a recordar una rara cena, del lejano octubre de 2004, que tuvo lugar en la embajada portuguesa, como homenaje al titular de la República Portuguesa.

Y en la que se produjeron, según el propio relato, algunas palabras repartidas y gruesas, entre el titular del relato, el citado José Bono, y el President de la Generalitat de Cataluyna, a la sazón el miembro del PSC (no diré ya PSOE, evidentemente) Pascual Maragall. Todo ello a propósito de los pasos dados ya por ‘El Molt Honorable Maragall’, al frente del Gobierno tripartito catalán en pro de ciertos procesos claramente independentistas, visibles en el tierno otoño de 2004. Incluso afirma Bono que “Para conseguir el apoyo del PSOE a un Estatuto con el fin de ganar las elecciones, nos ocultaste en Santillana del Mar que ibas a caminar hacia posiciones independentistas. No sólo has perdido, sino que yo, al menos, me siento engañado”. El PSOE, según esta versión, engañado, pero también callado.

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Lo que llama la atención del suelto que anticipa ese diario ministerial venidero en el nuevo otoño, es la diversidad de los protagonistas y su calado público. Así junto a los ya citados Bono y Maragall, desfilan como miembros de la cena rememorada, Jordi Pujol (apoyando las tesis del agravio catalán y no se sabe en representación de qué institución invitado, pero acompañado por su esposa Marta Ferrusola); Rodríguez Ibarra (Presidente extremeño, invitado por proximidad geográfica al homenaje del presidente de Portugal); Gregorio Peces Barbas; Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores español; Manuel Fraga, presidente de Galicia y en similitud de frontera geográfica que Rodríguez Ibarra) y el alcalde madrileño Ruíz Gallardón. Con alguna salvedad, todos ellos amortizados políticamente o incluso, desaparecidos ya de la misma vida; pero unificados por el largo hilo del no menos largo silencio sostenido durante años.

El segundo aspecto a destacar, es la oportunidad del momento de hacerse públicas las desavenencias de Bono con un proceso bendecido desde Moncloa y, particularmente, por el Presidente Rodríguez Zapatero, responsable directo del conflicto de la reforma del Estatut catalán (“Aprobaré en Madrid, lo que venga acordado de Catalunya”) y su posterior judicialización en el Tribunal Constitucional y el comienzo del ‘Momento duro del secesionismo’. Por ello hay aspectos del relato de Bono que no se acaba de entender. ¿Por qué ahora y no antes? Mucho antes de que comenzara la lluvia de incomprensiones. Si lo dicho ahora fuera cierto, no se entiende la prolongación de su permanencia en destinos públicos, en contra de sus principios declarados y reiterados.noche-de-los-cuchillos-02

¡Buena la has liado con el Estatuto: es la base de la secesión!”, dijo entonces Bono; O incluso más: “Yo no hablo de sentimientos que por supuesto respeto -le respondo- pero políticamente tengo seguro que siendo ministro, ese Estatuto no se publicará en el BOE. Aceptar que las comunidades autónomas se autotitulen naciones al modo que lo decís vosotros, es reconocerles un derecho diferido en el tiempo a reivindicarse como Estados”.

A lo que Maragall advierte: “¿Te crees con tanta fuerza? ¿Amenazas con los militares?”.

– “No Pasqual, yo no amenazo con los militares pero creo tener la suficiente fuerza para dimitir como ministro de Defensa antes de que entre vigor un texto que pueda perjudicar la unidad de España y, por tanto, la igualdad de derechos de todos los españoles”.noche-de-los-cuchillos-03

Tras un rifirrafe dividido y una llamada al orden, primero de Peces Barba, luego de Moratinos, acontece un denso silencio ceremonial. Aunque el titular del relato, no resista la tentación de rubricar su conclusión. “Llamo al Presidente Zapatero para darle cuenta de lo ocurrido y le digo que Maragall no debería estar en el partido. En este partido, campeón de la igualdad entre los españoles, no puede darse cabida el independentismo insolidario”. Para rubricar, nuevamente, el error del XXXV Congreso del PSOE del año 2000, que apartó a Bono y entronizó a Rodríguez Zapatero en la Secretaria General y en la antesala del Palacio de la Moncloa. Una victoria de Zapatero, contra todo pronóstico, que contó abiertamente con los apoyos de los miembros del PSC, y que según las versiones más crueles, acabaron cobrandose la libra de la carne debida, muy cerca del corazón del viejo partido obrero.  Si las cosas hubieran sido de otra forma, puede colegirse, no habríamos llegado a donde estábamos llegando en 2004, y adonde, finalmente, hemos llegado ya en la plenitud del 2014, sería la estrofa oculta del texto de Bono.

Lo ocurrido luego, lo acontecido entre octubre de 2004 y septiembre de 2014, da cuenta, no solo del largo silencio, sino de las hondas responsabilidades de todos aquellos que optaron por callar y pensaron que el tiempo resolvería los problemas que venía apuntando en el horizonte de aquella Díada de 2004.

Periferia sentimental
José Rivero

 

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5 COMENTARIOS

  1. Suponer que Bono y, por extensión, cualquier político tiene principios y no fines es mucho suponer. Ahora bien, como se colige del primer volumen de sus sin duda caudalosas memorias, que anda por Internet pirateado, hay que reconocer que es bastante más que listo. Y sabe escribir. Veremos qué hacen Maese Pedro y sus muñecos.

  2. Resulta curioso que ahora hable de esas conversaciones maese Bono, cuando a Maragall lo invade el alzheimer, desgraciadamente. Bono siempre será un oportunista y ventajista.

  3. Que Bono sea mucho más que listo y que escriba- él o su negro- mejor que bien es algo que no pongo en duda, aunque una servidora no tenga la más mínima intención de comprar su libro, como tampoco compré nunca, jamás, sus programas electorales. Lo que ya no me parece tan inteligente, a la luz de ese supuesto diálogo con Maragall, es que Bono considere determinante del actual desafío soberanista la inclusión del término nación en el Estatut. Si la terminología tuviera un papel tan decisivo habría que culpar a los padres de la Constitución de haber dividido la «indisoluble unidad de la nación española en nacionalidades y regiones». El engendro terminológico nacionalidad, en el 78, evolucionó hasta el correcto nación. Nada más.

    Poco importa lo que de verdad se dijese en esa cena. Fallecido Peces Barba, único con memoria y bemoles suficientes para desmentir o confirmar al untuoso Bono ,y con Maragall aquejado de la enfermedad del olvido, lo único que viene a demostrarnos don Pepe con sus galeradas ventajistas es la pasividad de todos y cada uno de los gobiernos de este país ante la cuestión catalana.

    El jueves sabremos si Escocia se independiza de Reino Unido. Si vence el yes , Cameron estará hundido y Escocia y Gran Bretaña muy tocadas. Pero al sr. Cameron nadie lo podrá tachar de cobarde por jugárselo al todo o nada. Si vence el no, Rajoy sacará pecho. Si en noviembre no se celebra la consulta, seguirá sacando mucho más pecho. Pero la patata caliente del nacionalismo seguirá abrasando cada vez más. Cataluña y Escocia no se parecen nada, vale. Pero Cameron y Rajoy, para desgracia nuestra, tampoco.

    • A todos estos se les acababa el chollo si de una puñetera vez nos hiciéramos una Europa federal con un presidente europeo, un gobierno europeo y un parlamento europeo de verdad. Y no fuésemos un grupo de «naciones» egoístas que solamente van a sus uñas.

      A tomar por saco tanto nacionalismo puñetero (venga de donde venga) y fuera todos los arribistas que viven de ello, tanto en Madrid, como Catalunya o Euskadi.

      Si me equivoco pediré disculpas, pero Escocia no se va a ir de Reino Unido y en Cataluña no solo no se va a votar, sino que se va a radicalizar de forma bestial el conflicto por la terquedad y la escasa altura de miras de Rajoy. Muy diferente de cómo se enfoca el tema en Inglaterra.

      y a Bono, pues qué le vamos a decir, que se calle de una vez, que la máquina de implantar pelo postizo le debió dejar el cerebro machacado. Menudo impostor! Y menudo «listo» está hecho.

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