Memento mori: lunes y Negro

José RiveroHabía perdido la noción y la presencia del negro, y veía con extrañeza su recuperado retorno rememorativo y conmemorativo, en un presente muy ennegrecido y con un aire muy ténebre y decadente.
No es que mudemos fechas por vísperas de Los Difuntos, donde todo se acompasaría por la negrura establecida en todo lo funerario y por el vuelo grisáceo de lo que apaga lo ténebre.  Todo ello además, como compensación del predominio ascendente de lo naranja y anaranjado de Halloween. Pero tal como vamos yendo, Octubre se ennegrece más que lo que correspondería al saldo otoñal de verdes, ocres y marrones. Octubre se ennegrece, como las viejas chimeneas ahumadas por el hollín y manchadas por las rozas de humo.

memento-mori-01Eso mismo señalaba en Babelia días pasados, Rodríguez Rivero, con su artículo ‘Negruras de octubre’, para dar cuenta de la sutileza contable de una Caja de Ahorros, transformada en un reverbero muy oscuro, atizonado y algo chamuscado. También en Granada, se homenajea al pintor José Guerrero con la muestra ‘The presence of black. 1950-1966’. Y en Villanueva de los Infantes, se inaugura, de la mano de Pepe Buitrago, el espacio ‘Dados negros’; que bebe del poema del poeta tomellosero Dionisio  Cañas.

Cuando sentimos que la vida es ya un dado negro/
lanzado en la oscura página del tiempo/
cuando somos lo negro/
entonces es cuando empezamos a vivir de nuevo”.
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La exposición de 2014, Death becomes her: a century of mourning attire (La muerte en forma de mujer: Un siglo de vestimenta de duelo) en el Anna Wintour Costume Center del Metropolitan de Nueva Yorkexplora, por otra parte la relación del duelo y la moda durante el siglo XIX y principios del XX; moda de negro tendríamos que decir ya que la revista ‘Harper’s Bazaar’ lo explicaba así en un número de 1879: “El negro es más que nunca el color favorito de la moda. Hubo un momento en el que el solo hecho de llevar un vestido negro cuando alguien no estaba de duelo era motivo de censura, y suficiente para considerar a quien lo llevara una mujer peligrosamente excéntrica”.memento-mori-03

Dicen por ello los cronistas, que las ‘Black nigth’ nos recorren y pueblan. También que las ‘Noches son Negras’, y que más allá de la obviedad de su enunciado, frente al oxímoron de las ‘Noches blancas’, tratan de señalar que “el uso verificado en una denominadas ‘Tarjetas Negras’ se produce mayormente por la noche”. Y de aquí el juego de las ‘Noches negras’, entendidas como el periodo de tiempo donde el uso de tales medios de pago se ha exacerbado. Es decir se ha realizado con ‘Nocturnidad’ y con ‘Alevosía’.

La vindicación del negro que realizan, asiduamente,  algunas revistas de moda, prolongan por tanto la victoria del blanco y del negro de la mano de gente como Tom Ford para Gucci o de Narciso Rodríguez  para Loewe. El negro siempre será el negro en el mundo de la moda. Es el color del que abusan los neoyorquinos en su vestuario. El que no falla en cualquier evento glamuroso. También es un color que hace no tanto tiempo estaba sólo asociado al duelo. Ponerse de luto era vestirse de negro para transmitir un sentimiento de dolor y tristeza por la pérdida de alguien, era el símbolo de esa pena que debían sentir las mujeres. El negro ya era el color de Armani y de Versace, igual que lo es de las góndolas de Venecia y de los taxis de Londres. Pero el recorrido de esos colores omite tal referente político-eclesial del imaginario austríaco, igual que omite las sotanas de curas y sacerdotes de otros imaginarios católicos. Aparecen eso sí, banderas piratas, el mercado negro, el sol negro, la toga de un juez, el tabaco con sabor  latino, trabajar como un negro, ‘ser un negro’ de otro o ‘ser un negro’ de Ana Rosa Quintana o de José María Aznar, el futuro negro, los agujeros negros, el buitre negro, el oro negro  o la lencería satánica de algunos sex-shops cada vez más negros. Hay peste negra – para distinguirla de la blanca, como ocurre con las pimientas que las hay blancas, rojas y negras –y  también humor negro que tiene un tinte surrealista y blanquecino tintado de polvo cadavérico.memento-mori-04

El blanco y el negro prolongan el universo Op-art de los sesenta, explicitado en los comics de Guido Crepax – con Valentina siempre entre el negro y el blanco- y las pinturas de Vassarely y la constatación del poder creciente de lo negro puro y duro. Desde el Black Power a las Black Panter; desde Martin Luther King a Jimmy Hendrix; desde el ‘women is a nigger of the world’ de John Lennon al  ‘Black is beautifull’; hasta el no menos sorprendente y nacional patriótico ‘Angelitos negros’ de Machín y  el más moderno ‘Blacks is black’ de los Bravos. Hay también un cine negro y una novela negra, que los franceses llaman un ‘flic’. Historias policiales de buenos y malos, historias presentidas al borde de la noche que es la patria de todas las sospechas y el territorio de todos los peligros. Hitchcock invirtió el color de la noche, como en las ya citada ‘Noches blancas’, para rodar una secuencia escalofriante en pleno día y entre los maizales de una carretera secundaria en ‘Nort by Norwest’. Para descubrir a un Gary Grant espolvoreado de insecticida blanco, que es otra forma de muerte invertida en su color. Igual que las ‘Noches blancas’, aluden al cuento de Dostoievski y a la película homónima de Luchino Visconti.

Periferia sentimental
José Rivero

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