«Nihil obstat» al proceso de beatificación de cien mártires de Ciudad Real

El pasado 20 de julio, el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, firmaba el «nihil obstat» para el inicio del proceso de beatificación de cien mártires de de la diócesis de Ciudad Real.  De este modo, se cierra el primer paso para que los casos de estos cien fieles diocesanos, entre sacerdotes y laicos, así como una religiosa, sean estudiados durante el proceso de beatificación.

Todos ellos «entregaron su vida durante la persecición religiosa en España, entre 1936 y 1939», señala el Obispado de Ciudad Real.

nihilobstat

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11 COMENTARIOS

  1. La cifra de víctimas estudiadas para su beatificación no para de subir en la provincia.

    Esto también es Memoria Histórica, aunque con poca repercusión.

    Que algo como la Guerra Civil no se vuelva a producir en nuestra Historia.

  2. A estos crímenes no les dedicará don Isidro un artículo. Para estos crímenes no hay ley ni memoria. Estos muertos son menos muertos. Vergüenza de país. País de la Mentira Histórica.

  3. A estos mártires si les beatifican ya serán recordados por ello . Mientras que los familiares de los que siguen enterrados en cunetas no hacen más que tener problemas y achaques para darles una sepultura digna y eso que hay una ley de memoria histórica que por unos o por otros no se cumple.?Estas víctimas no son mártires?Respeto para todas las víctimas de la guerra civil las de un bando y las del otro.

  4. Y que no les dedica Isidro una crónica a estos futuros beatos ni los comtempla la Ley de Memoria Histórica dicen los colegas. Id por los pueblos de la región pidiendo callejeros para comprobar el número tan avasallador de calles que toman el nombre de curas, monjas, santos,frailes, beatos y demás familia. Pero, vamos, que con las dos plañideras oficiales de esta web, Manolín y Censorín, las alabanzas y homenajes a estos prohombres que ¨entregaron¨ su vida a la causa del movimiento están más que cubiertos.
    Como afirmaba irónicamente el gran Antonio Gala:¨Ruega, Señor, para que haya santos… !pero no tantos!

    • Entregaron su vida por causa del movimiento???

      No perdona, por causa de la Fe. Bastaba ser católico y no apostatar para ser asesinado. Y esta persecución empezó tempranito, recién proclamada la República, pese a los deseos del episcopado de colaborar con el nuevo régimen para evitar sucesos como la quema de iglesias y conventos que empezó bien temprano.

      No manipules.

      Justicia también para las víctimas del otro bando.

      Nada de sectarismos.

  5. Por alusiones. Estoy a favor de que los familiares de los muertos DE LOS DOS BANDOS recuperen a sus familiares muertos y les den digna sepultura.

    Las calles de España tienen nombres muy variados. En Puertollano, por ejemplo, hay una calle llamada Dolores Ibarruri. En el resto de la geografía nacional abundan nombres como los de Santiago Carrillo o Largo Caballero; de racistas como Sabino Arana; e incluso nombres de etarras dan nombre a calles de España. Pero eso no importa. Lo grave es que una calle lleve el nombre de un cura o de algún significado personaje de fe cristiana asesinado por esos piadosos hombres que la Ley de Memoria Histórica exonera de toda culpa.

    • A ver cuándo la Jerarquía Católica hace lo mismo con los enterrados en las cunetas, aunque pensándolo bien, son tan malos, que mejor que vayan desapareciendo por la edad…con su oan se coman esas beatificaciones sectarias y guerra civilistas, que siguen en el 36. VAYA BANDA!!!

      Si Francisco se diera una vuelta por España los iba a poner en su sitio a estos de la Reserva Espiritual de Occidente.

      • Todos tenemos memoria, hasta el Papa, que también tuvo que lidiar con una dictadura de generales, y que también ha beatificado a monseñor Óscar Romero.

  6. Sugiero a los fervorosos pacifistas del Movimiento que proclamó la ruina común, que no comunista, la lectura del libro del canónigo magistral de Ciudad Real, doctor Mugueta, «Ellos y nosotros. Al mundo católico y al mundo civilizado», Pamplona: Casa editorial Higinio Coronas, 1937, dedicado a sus tres sobrinos requetés (cuántos sobrinos tienen estos curas), con nihil obstat de Alexius Eleta e imprimatur de Marcelino, obispo de Pamplona, y «con censura militar», se añade. Este autor, mano derecha del mártir obispo Estenaga, fue el que lo radicalizó hasta ganarle el martirio.

    Se trata de una apología de la guerra que le quita la fe al más pintado. Entre otras bellezas que te cita (muchas de ellas, por cierto, contra el nacionalismo vasco) recuerda aquello del Evangelio de San Juan «la verdad os hará libres» que nombran tan a menudo los teólogos de la liberación con un propósito más bien ¿distinto?

    • Si el obispo Estenaga era radical, qué serian entonces los que le asesinaron. Seguro que le encontraron armando a los seminaristas…

      Cuando en mayo del 31, en la golpe de Estado del 34 en Asturias y mucho antes, en la Semana Trágica de 1909, también cuando el republicanismo radical y el movimiento obrero adoptaron el anticlericalismo liberal, cometieron las barbaridades que están registradas en la Historia Contemporánea de España, es mucho reprochar que los religiosos se radicalizaran, pero eso sí, no como les hubiera gustado a los republicanos radicales, que siempre buscaban las armas en las casas religiosas que no encontraban.

      Los requetes por cierto también lucharon contra los liberales del siglo XIX, esos que apadrinaron el régimen parlamentario y económico, el liberal, que tu partido tanto detesta.

      Ni el comunismo ni el liberalismo fueron aceptados por la doctrina social de la Iglesia. Cuestión distinta es que frente a los gobiernos liberales la jerarquía católica adoptara una posición predominantemente conciliadora, la misma que adoptó con el primer gobierno republicano, tras la hecatombe carlista.

      Las guerras carlistas en el siglo XIX fueron la antesala de la guerra civil del 36.

      Y los períodos revolucionarios y contrarrevolucionarios del siglo XX la razón de nuestra inmadurez democrática si nos comparamos con el resto de Europa occidental. Azaña y Franco culpables.

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