Aforismos

Jesús Millán Muñoz.- 0. ¿Por qué el ser humano acepta y le gustan una serie de frases que podríamos denominar aforismos, máximas, proverbios, literatura sapiencial desde la antigüedad egipcia, romana, griega, hebrea, mesopotámica…? ¿Quizás se resuman en unas cuantas palabras un estado de la mente o del alma o del cuerpo?
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1. Hoy contrariamente a otros artículos que he ido redactando y publicando no trataremos de un tema o de una cuestión sino una reflexión sobre una diversidad de cuestiones planteándolo en forma aforística o aporética o sapiencial, sea en forma enunciativa o interrogativa:

– Se es libre, pero cuánto grado o cantidad de libertad, y con quién comparas la libertad, cuales son sus límites máximos y mínimos.

– No sabes si sigues el tiempo o el espacio o el espacio y el tiempo te siguen a ti.

– Todo ser humano huye o teme algo. El problema no es solo huir o temer de una cosa o de cinco sino conocer que es lo que se teme y qué es de lo que se huye.

– Si alguien ha conocido el silencio-vacío ha comprendido la contrariedad y contradictoriedad de casi todo.

– Hoy, un ser humano dice tener esta fe o ideología o creencia, pero tú recuerdas que hace tres décadas tenía otra, y si el tiempo te permite serás consciente que dentro de treinta años tendrá otra. Aunque él o ella dirá que es la misma. O tú mismo o tú misma.

– En nombre de la libertad o de los grandes ideales se han llenado de sangre mares y campos.

– Necesitamos los idealismos y utopías para vivir y existir, para tener metas, siempre que estas quieran conseguirse de manera pautada y poco a poco.

– Temo todo lo que suena a radical, amo lo que suena a reforma pautada, consensuada, limitada. Porque lo radical te lleva a puntos sin salida, la reforma puedes equivocarte y rectificar.

– Quieren gestionar el destino de millones de seres humanos, y condicionar a varias generaciones pero no se han atrevido a tener un hijo o dos o tres…

– La mayoría de seres humanos no se conocen o no nos conocemos mínimamente a nosotros mismos. Nos parecemos a discos rayados siempre recitando nuestra canción.

– Demasiadas veces he callado por sabiduría o prudencia. Me temo que demasiadas veces, me han tomado como débil o pusilánime. Pero quizás muchas de esas veces, me han arrastrado a no caer en otros errores.

– Muchas veces quién ha caído en algún mal, es difícil que sea consciente del mal, y siéndolo, sea consciente y capaz de salir de él.

– Observo y pienso y escribo para ofrecer a otros humanos ideas y conceptos y frases que puedan abrir un poco más algunos ojos. Pero posiblemente muchos enunciados sean erróneos, por defecto o por exceso.

– Intento no engañarme a mi mismo, intento no engañar a los otros.

– Cuando no puedo decir mi pequeña verdad, por no ofender al otro, porque no se sienta mal o por otras mil razones, casi siempre me silencio y me callo. Lamentablemente cada vez estoy más en silencio…

– Todo el mundo sabe algo de ti, que tú no te reconoces, pero que es verdad.

– Tanta maldad, para después enfrentarte a la muerte, olvidar que te vas a morir.

– Muchos creen tener mucho poder o mucha personalidad pero olvidan que van a morir también.

– Demasiadas veces, no actuar, es el mayor grado de sabiduría. No hablar el mayor grado de prudencia y de verdad.

– Nosotros los escritores, seamos de alto nivel o de bajo calidad, nos confundimos demasiadas veces, en demasiados temas…

– Más de cien millones de libros distintos se han escrito y se han conservado. En todos habrá muchas verdades, en todos muchos errores, en todos muchos engaños…

– No soy más que usted, aunque en algunas variables si lo sea, pero en otras usted es más que yo. Por tanto, todo queda equilibrado.

– Cuando fallezca y alguien sepa que he fallecido me gustaría que recordase tres cosas, primero, si ha oído mi opinión o mi versión de ese hecho que usted cree que es bueno o es malo, o le ha favorecido o le ha perjudicado. En segundo lugar, me gustaría que sepa que con todos mis errores siempre he buscado mayores grados de verdad-bondad-belleza-utilidad-racionalidad. En tercer lugar, si es posible rece una oración por mi alma.

– Sería triste no existiese Otro Mundo después de éste, no existiese el Ser Supremo, y no tuviésemos Alma Inmortal. Porque si no existen ninguna de esas tres cosas, la verdad o la bondad no se valorarán de forma correcta en ningún lugar…

– Me gustaría que alguna frase mía, además de ser veraz y verdadera y bondadosa y bella, calmase y sosegase su mente o su cuerpo o su alma. Pero comprenda que no soy un sabio, ni un santo, ni un experto en nada, solo soy un simple escritor, escritor hasta ahora considerado muy modesto…

3. Para terminar espero que estas frases, que deberíamos continuar en otros artículos, le sirvan para acercarse a su hondón más profundo, o un poco más en su ser, vaya leyéndolas en el metro de camino al trabajo, o al anochecer antes del sueño o quizás en la sala de espera de un hospital…

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