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Solitarios: Quevedo y La Mancha

- 31 marzo, 2017 – 00:01Sin comentarios

Jesús Millán Muñoz.- 0. ¿Qué nos puede decir el enorme espejo de Quevedo y su obra a nosotros hoy? ¿Qué puede la Mancha y España y Europa y el mundo aprender y aprehender de Quevedo y su obra? ¿Deberíamos recuperar su figura, además de todo lo que se hace, deberíamos recuperarla y elevarla a la misma categoría del Qujote-Cervantes…?
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¿En esta tierra de la Mancha, desierto diría Quevedo, en esta tierra de la Mancha falta de agua y de tantas otras cosas, podríamos apoyarnos en Quevedo y en su polifacética obra, para intentar entender mejor la realidad, vivir-existir mejor, incentivando Congresos, Fiestas, Homenajes, que nos traigan conocimientos, pero también turistas que alaben nuestra tierra, que alaben nuestras mercancías y, que nos dejen algunos euros, para poder seguir existiendo y viviendo mejor…? ¡Y nadie se rasgue las vestiduras…, no mereceríamos a raíz de la conmoración de 1620 celebrar un año de Quevedo en la Mancha y quizás en la Piel de Toro…!

1. Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibánez Cevallos, 1580, Madrid, + 1645, Villanueva de los Infantes, Ciudad Real.

La literatura española lleva, prácticamente cuatro siglos dividida entre quevedistas y cervantistas, quevedianos o cervantinos. O dicho de otro modo, todo escritor que ha venido después a estos lares, y que ha escrito en castellano o español, escojan el sustantivo que quieran, o incluso hayan escrito en otros idiomas, pero estén bajo el techo-suelo de la Península Ibérica y América del Sur-Central, han tenido que percibir o sentirse, plantearse este dilema, si son más cervantistas o son más quevedistas o quevedianos, es decir, más partidarios, no solo en el continente, sino en el contenido, en la manera de proyectarse en la existencia, más en la línea de Quevedo o más en la línea de Cervantes…

Nosotros intentaremos fijar algunos puntos, quizás no los más importantes sobre este autor y nosotros en relación a este pensador-escritor o escritor-pensador-político-etc. Y el etcétera en este caso es pertinente y esencial:

– Empezaré por el final, siempre he pensado, que si todos los libros de Quevedo, los hubiese incluido, en un único título, no como obras completas, sino como un único título, sería una de las diez obras-títulos más importantes del mundo, en cuanto a la literatura con reflejos en el pensamiento, porque entre todas sus obras, no digo que estén todos los estilos y tendencias y temas y diversidad de perspectivas de cada tema, pero si no todo, casi todo. Ciertamente se habrá perdido mucho o bastante…

– Quizás el nacer con defectos en los pies, cojo, indican algunos, fue esa experiencia vital-vivencial-experiencial-existencial que le condicionó toda su existencia. Ese carácter agrio. Porque debemos aceptar, que en demasiados autores y genios de todas las artes, la ética y la estética y el pensamiento y el conocimiento no van en armonía. O dicho de otro modo, sus obras personales morales, no corresponden con su pensamiento, a veces, muy humanístico y profundo y utópico, ni tampoco con su obra de un nivel alto de talento o de genialidad o de maestría. En la historia de las artes y de las ciencias se dan, en muchos casos esta dislocación. O dicho de otra manera, sus obras y su bondad, no corresponden y no se equilibran con su nivel estético y cognoscitivo suficiente o mínimo…

– Debemos expresar con pena, redactar con tristeza, que el siglo de oro, siglo de enorme riqueza cultural en la Piel de Toro, casi todos los escritores, por situar estos nombres, hasta donde sabemos, en general, no se llevaban bien entre ellos, se encuentran, en sus biografías, y en sus vidas y en sus escritos, unos enormes encontronazos entre unos y otros. Parece que todos, por unas razones o por otras, todos o casi todos entre ellos no se soportaban. Cierto es que también se encuentran textos laudatorios entre ellos, o entre algunos de ellos. Me temo, que este mal endémico de la crítica negativa, ha seguido siendo así, si no de una forma tan dramática, si de una forma bastante compulsiva.

Si puedo indicar algún remedio a este mal, pienso que los pensadores-escritores-filósofos-artistas-teólogos, porque entre todos los oficios existe este mal, deberían pensar, primero, que la otra persona, escriba de otro modo, no olvidar que el arte o las artes es el terreno de la libertad. Esa otra persona tiene derecho a hacerlo. Que otra persona piense sociopolíticamente de otra manera, deberíamos pensar, que existe libertad de pensamiento, por tanto, deberíamos alegrarnos, con que otra persona piense de otra manera. En tercer lugar, en las diferencias, una persona puede llevarse de forma correcta, incluso con amistad con otra, se pueden ver y dialogar y poner distintos puntos de vista. Al final, el profeta Isaías, el sueño-utopía del profeta Isaías, que el león pueda estar al lado del cabrito… Creo que esta forma de ser ha hecho mucho mal a la literatura-filosofía-pensamiento-arte-artes en Celtiberia. Que se hereda de generación en generación, con consecuencias muy tristes, cuándo no dramáticas…

(Esta forma de ser-actuar, que en mayor o menor grado continúa en Celtiberia, ha llevado a algunos, entre los que se encuentra este escribidor de estas líneas, a alejarse mucho o quizás demasiado del mundo de la farándula cultural, de cenáculos-tertulias-fiestas-inauguraciones. Y algunos, como este escribidor, por eso y por otras razones ha pagado un precio muy alto, de silencio y de anonimato en su producción cultural, sea ésta más loable o menos loable… Derecho existe a recordarlo y decirlo…).

– Si Cervantes fue militar o soldado, para que nadie se ofenda y escritor y, diríamos hoy recolectador de impuestos, Quevedo es político, de la alta política, lo que podría llegar a ser en su época una persona de hijosdalgo, llegó a ser secretario de Felipe II, es decir, el emperador más importante del mundo, en su época, y quizás el emperador o rey con más dominios que haya existido jamás, en extensión de tierras, y en demografía, proporcionada con la totalidad de su época, más que Gengis Khan, que siempre se expone como ejemplo máximo, más que Alejandro Magno, más que Cesar… Quevedo fue político y funcionario de alto nivel y escritor-pensador.

– Ha quedado para la historia del pensamiento y de la literatura, el concepto que indica Quevedo, que leer buenos y, o malos libros, porque de todos aprende, porque los buenos libros tienen también errores, y los malos libros también tienen algunos aciertos. Sea en la forma o en el contenido, diríamos hoy.

– A veces, salvando las distancias, creo que Unamuno es el Quevedo del siglo veinte, y a veces, pienso que Quevedo es el abuelo de Unamuno. Salvando las distancias, nadie se rompa las vestiduras.

Personalmente, debo indicar, que esa crítica tan sarcástica de Quevedo, ese humor tan negro o tan quevediano, esa forma de ser-sentir-expresarse, no me gusta, ni mucho, ni poco, aunque comprendo, que diríamos tenga su origen, hoy diríamos en la infancia y en la escuela, hoy, posiblemente pensaríamos, que tuvo mobbing en el colegio, por tener esa falta física o esa deformidad o esa discapacidad. Y esa herida-trauma la arrastró durante toda su existencia. Por tanto, merece nuestra misericordia-piedad-conmiseración. Pero no podemos negar, que se cumplió el adagio de Buda, el sufrimiento crea el sufrimiento. Él, por su parte, se convirtió de victima inocente, muchas veces, en verdugo no totalmente inocente. Lección que deberíamos aprender-aprehender todos. Porque de los grandes escritores-artistas-científicos-teólogos, no debemos solo aprender de sus escritos e ideas, sino también de sus biografías-vidas-historias-historia…

– Ciertamente no es loable hoy, ni ayer, su denominado misoginia, misantropía, aunque alabe el amor, ni es hoy de recibo, su feroz antijudaísmo… pero, volvemos a las dos grandes heridas de esta vida-biografía, por un lado, su trauma, en sentido freudiano de su falta de vista, de su cojera, posiblemente de mobing en la edad juvenil e infantil, de quedarse huérfano demasiado joven, de su enorme inteligencia quizás no correspondida, de su soledad infantil, parece ser…

– Hasta dónde sabemos, no debemos olvidar que Quevedo estudió teología, y hasta dónde sabemos siempre estuvo buscando, esa interrelación entre una moral ética correcta, a nivel individual y social y político, por tanto, siempre se ha indicado que defendió el senequismo, el estoicismo. Y que en este sentido esta corriente de pensamiento-literatura ha estado siempre muy presente en el solar hispánico…

Se ha indicado muchas veces, su desmesurada y acerva crítica, pero olvidamos que ocupó niveles de información y de poder político, dentro de sus responsabilidades, al ser funcionario de alto nivel, diríamos hoy. Por lo cual, debía estar sometido a enormes presiones, y saber y estar informado de muchos conocimientos reales de la realidad histórica, de España y de América y de Italia y de Europa, que quizás, nunca redactó, o si lo hizo, se ha perdido, o de alguna manera, camufló con esperpénticos personajes, con narraciones surrealistas-erxpresionistas-conceptualistas-barrocas-quevedianas, podríamos indicar de personas-personajes-historias-etc. Cierto es que personalmente no me gusta tanta crítica negra y con tanta bilis-vinagre-azufre-veneno de sus escritos, tanto reírse de defectos de los demás, pero cierto es, que no podemos negar, su enorme y compleja obra y persona y personalidad. Y bueno es, que aprendamos de sus aciertos y de sus defectos. Y derecho es que ocupe el lugar que le corresponde, en la Mancha, en España, en Europa, en el Mundo Globalizado.

– Quevedo siempre ha sido alabado, siempre vituperado, por una razón y por otras, pero siempre olvidado. Por poner, una tesela, busquen en internet, y solo encontrarán un documental de más de treinta minutos, que sería un episodio de Figuras con paisaje, del gran Gala. Me pregunto si no se merece Quevedo unos treinta o cuarenta documentales, de más de treinta minutos, de cerca de una hora, que estén en internet, audiovisuales, que narren su vida o sus vidas, que narren su relación de su obra con multitud de aspectos. No deberíamos plantearnos seriamente, por qué, quizás el segundo escritor más importante de este país y paisajes y paisanaje, es tan recordado y tan olvidado, tan alabado y tan denostado… si Francia o Alemania o Gran Bretaña o Estados Unidos tuviese un personaje-persona-escritor-intelectual, que tuviese la misma categoría que Quevedo, lo tendríamos cada día en la sopa, habrían hecho mil películas y mil documentales, y estaría situado-admitido como uno de los cien grandes escritores del mundo, de todas las épocas y culturas y lenguas. Pero como es español y del siglo de oro y muerto en la Mancha, en el desierto de la Mancha, como en algún verso indica, por un lado, lo alabamos, por otro lado, lo tememos, por aquel de allí, lo olvidamos, y al final, no sabemos qué hacer con él y con su obra. Aunque su obra esté desde hace siglos en los manuales de historia de la literatura. Bueno, bueno sería, que ahora, en este siglo veintiuno ya resucitase del todo, y estuviese de verdad, de verdadera verdad al lado, al menos al lado de Cervantes, Lope de Vega, Calderón y los que quieran poner ustedes en el corrillo…

2. Para terminar, en estos años, podríamos decir, de carencias de aguas y de sobreabundancia de crisis, crisis de varios tipos, quizás, con todo respeto y quitándose el sombrero, en la Mancha, se podría celebrar, ya que se buscan efemérides de todas las formas y de todos los colores, porque de esa forma loamos y alabamos al poeta, en este caso al señor Quevedo y Villegas, y nos sirve, para nosotros, los mortales actuales, de viandas, en forma de turismo. Reivindico y sugiero a las autoridades civiles, eclesiásticas, militares y al pueblo y vulgo común, como yo que soy pueblo, que estudien, si se podría celebrar un Congreso y todas las fiestas y aspavientos relacionados con ello, aprovechando que en 1620 compró su madre de Quevedo la villa de Torre de Juan Abad, para su hijo. Quizás, en 2020 se podrían dar y considerar una serie de acontecimientos-hechos, que sean mitad lúdicos, mitad académicos, mitad turísticos, mitad económicos, para reivindicar estas dos figuras Cervantes-Quevedo, y quizás abrir “un poco el grifo de la economía para estas tierras”. Dicho queda, firmado por el señor Quevedo, a día del señor de un mes cualquiera del año de la salvación del 2016.

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