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Trabajo

- 31 marzo, 2017 – 12:2320 Comentarios

joseRivero2Frente a la persistente permanencia estática y plomiza del Capital, contrasta la volatilidad dinámica y gaseosa del Trabajo.
Y eso que antes era al revés: el Trabajo era, sobre todo, estático y el Capital, más que nada, dinámico.

Quizás de ello nacieran su hoy visible caducidad y su auge notable.

Y eso que, el Trabajo tiene unos orígenes legendarios, muy lejanos, casi bíblicos.

Y una fortaleza de ánimo coriáceo, como la relatada por Ernest Jünger en su libro de 1932 El trabajador. Dominio y Figura.

Casi coetánea la obra de Jünger del trabajo de Keynes Teoría general del empleo, interés y del dinero, aparecido cuatro años más tarde.

Kocka_UNSAM_America-Today_bMás que Dominio y Figura, con permiso de Jünger, diríamos Genio y Figura.

Frente al peso del pasado de todo Trabajo, la irresistible actualidad multicolor del Capital: poco más de ciento cincuenta años. Si contamos desde 1867.

Y  estas circunstancias inversas, son las que nos hacen ver la decrepitud acelerada de tantos y tantos trabajos.

Tantos oficios desaparecidos, que hace años un diario nacional construyó una serie sobre esas extinciones, bajo el nombre de Desván de oficios.

Un desván donde se aloja lo que carece de uso.

Mitad arqueología laboral, mitad antropología de bolsillo.

Para dar cuenta de desapariciones sentidas, que para algunos rozaban el exotismo y para otros el costumbrismo casticista.

Guarnicioneros, boteros, ebanistas, talabarteros, afiladores, tintoreros, barreros, herreros, caleros, gañanes, muleros, carreros, lampistas, plomeros, escribientes, pasantes, profesor de clases pasivas, mecanógrafos, acomodadores, encuadernadores, deshollinadores.

Por decir algunos entre muchos de los oficios idos o acostados en la penumbra del desván.

No tienen cabida ninguno de ellos, en el actual mercado laboral.

Si acaso en algún museo antropológico del folklore y costumbres populares.

manifestacion ANTONIO BERNIY es que la verdad, es que cuando algo, persona, cosa o actividad, deja de ser útil, laboralmente hablando y económicamente recitando, adquiere un halo simbólico y un deje museable. Muy museable.

Pasando del Desván de oficios a la fosa laboral al museo romántico. Pasando del borrado de profesiones al museo romántico.

Lugar, éste, donde se cantan las extinciones y las desapariciones.

Lo decía con tino Antonio Machado: “Se canta lo que se pierde”.

RIVERA SFYo añadiría, “se exhibe lo desaparecido o en trance de desaparecer”.

Y una vez perdido ¿qué?

Pero no sólo los oficios idos, y económicamente envejecidos, hablaban viejos dialectos ininteligibles, olvidados y en desuso.

Dialectos de la leña y del monte, del caballo y del cuero, de la pesca fluvial y del horno de cal, de la fragua brillante y de la botica salfumada.

Del campo abertal, del horno apagado y del taller inexistente.

De la arena y del cielo.

Ahora asistimos a otras andanadas de extinciones tumultuosas de Trabajo, y consecuentemente, de miles de trabajadores escalando al desván del olvido.

Extinciones que no tiene nada que ver con materias religiosas. Ni con otros abandonos litúrgicos.

trabajadores-de-fundidora-monterrey-en-condominio-aceroTrabajadores en formación de ERE, en lista de desempleo, en parada de prejubilación rozando la ilegalidad, o en barrera de pepinazo inmobiliario.

Constituyendo la nueva categoría laboral, que del Proletariado ha pasado al Precariado.

No sólo se marchó el sereno, el telegrafista y el lechero, sino que con la Cuarta Revolución Industrial desaparecerán otros muchos empleos, oficios y trabajos.

Y es que antes las Revoluciones las hacían los trabajadores, la plebe lacaya, los siervos de la gleba o los sans-culotte.

Las Revoluciones las hacían los trabajadores para encontrar trabajo y expulsar o guillotinar a los ociosos y renuentes.

Ahora y desde el siglo XIX, las revoluciones las hace el Capital y las secunda la Industria.

De ello hablan y cuentan los propaladores de la robótica y de la intangibilidad de la máquina, señalando a otros sectores a devorar o a integrar en las desapariciones y sus historias imparables.

Sectores de trabajo que, dicen desde el Foro de Davos y desde el FMI, deberán reinventarse.

Y ya se sabe lo que significa una reinvención.

¡Que reinventen ellos!”.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Trabajadores heridos y en trance de extinción, que deberán competir con la máquina y con la robótica imparable, en cadenas de montaje.

Seguros perdedores, a lo Chaplin en Tiempos Modernos.

Frente a esa decadencia y a esa extinción del Trabajo, las formas de presencia del Capital no dejan de crecer y de capear el temporal de la Historia.

Y de capar la Historia

Meros supervivientes.

Capital medieval, Capital moderno, Capital tecnológico, Capital industrial, Capital comercial, Capital financiero, Capital especulativo, Capital inversor, Capital fiduciario, Capital monopolista. Y hasta Capital cognitivo.

Muchos relatos y un solo protagonista.

José Rivero
Divagario

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20 Comentarios »

  • Ángel Manuel dice:

    Buen artículo.

    Aún no se ha publicado en España una obra científica (jurídica y ética) sobre el proceso de robotización de la industria.

    La única revolución perdurable en la Historia de la Humanidad, ha sido la tecnológica.

    Una revolución social acaba con la anterior. Ese es mi punto de vista.

    La revolución industrial afectó a la desaparición de la cultura rural.

    El contraste brutal entre el campesino construido socialmente como miembro de una comunidad con identidad, costumbres y tradiciones, y su transformación en obrero (persona reconvertida a máquina) fue quizás el elemento más transformador del siglo XIX hasta ahora.

    En esa balanza, de éxitos y fracasos de la revolución industrial, personalmente creo que pesan los fracasos.

    El Hombre posmoderno es resultado del fracaso de la Revolución industrial en Humanizar las relaciones. De hecho, nunca se tuvieron en cuenta.

    Con la Revolución industrial se extinguió el Renacimiento europeo, se usurpó a las autoridades morales (el Cristianismo) su impulso, y se falseó su espíritu.

    El progresismo tecnológico sólo ha beneficiado al Capital, humanamente ha supuesto una involución.

    Para lavar su imagen excesivamente materialista el Capital en la modernidad y posmodernidad, ha apoyado a los nuevos movimientos sociales (feminismo, ecologismo, animalismo, etc.). Incluso Podemos es un producto del Capital, sin el apoyo de grandes medios de comunicación no hubiese sido relevante.

    El apoyo del Capitalismo especulativo (el predominante) a los progres Clinton y Obama, me ha abierto los ojos.

    Nada es lo que parece, y dime de qué presumes y…

    Bendigo la etapa preindustrial, donde la Persona era persona y no máquina.

    Nunca la autoridad moral debe confundirse con la legal. Unas veces coincidirán, muchas otras no.

    Existe tanta legalidad en el marxismo como en el capitalismo.

    • Ángel Manuel dice:

      Y esa legalidad se llama en ambos casos: MATERIALISMO FILOSÓFICO.

      El ser humano convertido en medio y no en fin.

      Drogado con ideologías que piensan por el ser humano sin dejarle pensar de forma autónoma (anulando su juicio crítico y honesto), quieren hacerle pensar que es algo más que una máquina para el sistema, pero en realidad las ideologías son espejismos, alucinaciones, subidones emocionales…antidepresivos “espirituales” siempre caducos.

      Convertido en máquina del Capital o del Estado, pero amputado en todo caso de sus capacidades espirituales (libertad, honor, justicia, Dignidad en suma).

  • luis dice:

    … caldereros, pelliqueros. La lista de oficios desaparecidos es inmensa. Pero hay muchos otros oficios que están desapareciendo, tal y como los conocemos actualmente. Carne, charcutería, pan, cortes de cabello, pescaderías… continuarán siendo necesarios pero ya no iremos a pequeños locales del centro de las ciudades y pueblos para satisfacer esas necesidades. Las grandes superficies, esos grandes templos del consumo, abastecen de todo, absorben todo, obligan a echar el cierre a los pequeños.

    Hace unos días, me comentaba un carnicero con un local en pleno centro, y que se ha visto obligado a cerrar por pérdidas continuadas en su negocio, que alguien que no había pisado su local en treinta años, le reprochó que cerrasen tantos loscales y dejasen las ciudades sin nervio ni alegría. ¿Cinismo o mala fe?

  • Charles dice:

    El mercado laboral está cambiando a marchas forzadas.
    Durante toda la historia de la Humanidad, los avances tecnológicos han acabado con determinados empleos y han creado otros.
    El problema está en que, en los años venideros, la destrucción de profesiones va a ser mucho mayor que nuestra capacidad para crear otras nuevas.
    Cada año se pierden varios de los 200 oficios censados en España porque nadie se ocupa de transmitir esos conocimientos.
    Todo parece indicar que el futuro va a depender de la robótica y la Inteligencia Artificial.
    Aunque creo que la dicotomía “hombre-máquina” es falsa; no hay que elegir uno u otro, sino que hay que hablar de ambos.
    Mientras tanto, no habrá más remedio que reciclarse para pasar a hacer algo más instructivo…

  • Censor dice:

    Qué buenos tiempos aquellos en los que nos limpiábamos el culo con una piedra; aquellos tiempos en que los campos rubios de cereal eran cosechados por el brazo del hombre al sol de agosto con sus cuarenta grados; tiempos sin cosechadoras, ni trenes, ni coches, inventos todos del Diablo, del Capital.

  • Hobbes dice:

    En 1933 alguien con un bigote parecido al de Chaplin decía que había que bajar sueldos y prohibir huelgas, en 2012 eso lo decía una que cada día está más cercada por la Púnica.

    La historia, lamentablemente, se repite.

  • Hobbes dice:

    Este fin de semana he leído un texto muy interesante titulado:

    “Libertad para el capital, crisis, desigualdad y pobreza para el resto”. Es de Juan Tórres López y lo tenéis disponible en CTXT

    Demuestra la tesis: “La liberalización concentra aún más las rentas y genera mayor desigualdad”.

    He intentado poner el link pero no me deja. Os lo recomiendo.

  • Ángel Manuel dice:

    Cuando esta Semana Santa vayas a Varadero (Cuba) anota también las desastrosas consecuencias de colectivizar el capital y sus efectos en las condiciones de vida y libertades de los cubanos.

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