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Confusión

- 3 abril, 2017 – 09:1418 Comentarios

MarcelinoPedro José Diezma López hizo unas declaraciones a la agencia Efe, y a quien más quien menos se le entrecortó la respiración ¿Quién es este hombre? ¿Por qué unas declaraciones suyas nos pueden sobrecoger?  
Diezma es el Director General de la empresa tecnológica Zerintia, una de las 25 empresas mundiales más influyentes en tecnología vestible –wearable, en inglés- según Onalytica 2.014.

Según este visionario, como se califica en su currículo, “Los robots sustituirán a los humanos en los puestos de cocineros y camareros en un plazo de cinco años, en algunas de las grandes cadenas de alimentación, especialmente las de comida rápida”.

“Los oficinistas, los comerciales, los redactores, los contables y los médicos son algunos de los profesionales que se verán más afectados por la irrupción  de la robótica y la ingeniería artificial, de acuerdo con las previsiones tecnológicas”.

Después de aseveraciones tan contundentes, este obispo de la nueva religión “tecnologista” hace una llamada a la calma “si bien algunos puestos tradicionales pueden perderse”, las personas que trabajen por adaptarse “a los cambios tecnológicos que vienen seguirán siendo muy útiles a la sociedad” (la negrita es mía)

Más claro el agua. La iglesia tecnológica sabe perfectamente la dualidad que se avecina, así que tiene que preparar la doctrina adecuada para pastorear su rebaño.  Los útiles sociales serán los llamados a disfrutar del “reino de la tierra”, los no-útiles (humanamente me cuesta escribir la palabra inútil) serán invitados a gozar de los placeres del infierno, que seguro los habrá: Primero fue el pan y circo. Luego hubo que crear algo más duro, más fuerte, más brutal: ¡viva el sexo, la droga y el rock & roll! En esa época ser ateo distinguía en determinados círculos. Tierno Galván, que era muy particular, dijo que lo suyo no era el ateísmo sino el gnosticismo, que no era lo mismo.

La gente cabal, fuera creyente, atea, gnóstica, o lo que diantre quisiera, distinguía entre lo que estaba bien y lo que estaba mal. Hoy vivimos en un mar de confusión.

Un ejemplo de lo que somos y hemos aceptado con toda naturalidad lo brindó la embajada cultural enviada por el poder anglosajón a la Habana después del principio de acuerdo alcanzado por Obama y los Castro: ¡Los Rollings Stones!, que presentaron una escenografía más parecida a una misa negra que a una obra musical de hermanamiento entre dos pueblos separados durante décadas. Y fueron presentados como sus ¡satánicas majestades! ¡Menuda simbología! Una cosa hay que reconocer. El poder anglo ya ni se preocupa por aparentar.

Permitidme que insista. Una cosa es que cada uno en virtud de su libertad sea  más o menos, o nada religioso, y otra muy distinta entronar al mal. Y al hacerlo hemos sentado en el altar al antihumanismo. Estamos en pleno proceso de desnaturalización del ser humano, cuya etapa final será la cosificación.

“¿Cómo es posible que un sector del feminismo haga una infame campaña para legalizar la prostitución, montando incluso una Escuela de Prostitución en Barcelona que permite tanto el ayuntamiento del cambio como la independentista Generalitat?”

Esta pregunta no la hago yo, la hizo Lidia Falcón en un artículo el 8 de Marzo en Público ¿Una escuela de prostitución en la ciudad regida por Ada Colau? Lo repito, no lo dice quien esto escribe, sino alguien poco sospechoso del pie con que cojea.

La histórica feminista continúa:

“(…..) nos encontramos con que unos sectores del movimiento LGTB defienden legalizar los vientres de alquiler. Es decir, la mercantilización más absoluta del cuerpo de la mujer (…)”

Lidia Falcón, prosigue:

“¿Ustedes saben lo que son las TERF? No se sientan ignorantes, yo tampoco lo sabía hasta hace dos días. TERF, acrónimo de trans exclusionary radical feminist, resulta que somos nosotras. Sí, las feministas de siempre (…)” “Ese término se lo han inventado un grupo de transexuales, apoyadas al parecer por otro grupo LGTB, que siguiendo la teoría queer –aquella que dice que no nacemos con una predeterminación de sexo sino que a lo largo de la vida escogemos variablemente el que queremos- han decidido que ni el sexo ni la edad pueden ser definitorios”

“(…) una puede ser mujer u hombre, según lo decida en el momento en que así lo desee (…)”

“Ahora todo el mundo es un transformista y puede serlo por la mañana o por la tarde, este fin de semana o el mes que viene. Y del mismo modo escoge en cada momento la edad que desea. No es preciso tener, o pretender, la apariencia física correlativa al sexo que se desee”.

“Una foto de un señor con unos bigotazos negros lleva la leyenda “Soy una niña de cinco años (..)” “Y, en consecuencia, se ha sentido con derecho a acosar sexualmente a un niño de seis. Porque él se siente una niña pequeña por tanto no es un pedófilo ni un pederasta sino un transgender, y por ello tiene derecho a violar niños”.

Si las palabras de Pedro J. Diezma nos hablan de la cosificación del ser humano –de la cual se siente un paladín-, las de Lidia Falcón lo hacen sobre su desnaturalización, denunciándola.

La deshumanización se ha ido implantando gradualmente a través de frentes diversos. Todos ellos con un único fin: nuestra desnaturalización.

Primero las personas pasaron de vivir en comunidad para hacerlo en sociedad. Es decir, dejaron de ser sujetos compartiendo vínculos comunes y comprometidos con el bien general a través del socorro mutuo, y se transformaron en una agregación de individuos en busca de un beneficio particular. La comunidad tenía vocación de permanencia; la sociedad no.

Se debilitó la personalidad y el carácter humano, infantilizándolo; paulatinamente fue perdiendo categoría frente al resto de los seres vivos; se rompió la unidad de acción por conseguir un mundo justo, creando grupúsculos de toda índole con intereses propios. En una palabra, se acabó con el concepto de militante clásico que denunciaba toda injusticia, por un activismo fragmentado, donde cada activista lo es de su propia causa. Después de debilitar las comunidades grandes (como las naciones) el objetivo fueron las más reducidas donde toda referencia de autoridad fuera cuestionada: asociaciones, colegio, vecindario…., familia, hasta tratar de dejarnos a cada uno solos frente a nuestro propio espejo, sin lazo al que recurrir, provocando la ruptura entre el equilibrio racional y emocional a favor de este último. Toda persona que vuelca su personalidad hacia lo emocional se vuelve vulnerable y/o agresiva, según la circunstancia. En cualquier caso, inestable, por tanto manejable.

La sociedad miró hacia otro lado. Hoy vemos, sin llegar a creerlo del todo porque nos parece imposible, cómo vamos a ser desplazados por objetos que nos dirán son más eficientes que cualquiera de nosotros ¿Eficientes? ¿Y la naturaleza humana? -¿De qué naturaleza habláis? – nos dirán.

La ciencia materialista considera a las personas como simples robots confeccionados con materiales distintos. Es sólo cuestión de tiempo hacer ejércitos de androides a nuestra imagen. Antes tendrán que seguir desnaturalizando nuestra humanidad para que cuando llegue el día en que aparezcan los robots de carne y hueso los veamos superiores a nosotros y nos rindamos a su esplendor. La chatarra será humana y no al revés: el triunfo de la cosificación ya será un hecho.

Estaremos tan confundidos que les será muy fácil. La batalla de ese futuro desolador se libra ahora. Es la batalla por la naturaleza de las cosas y por la verdad. Si consiguen convencernos de que no somos ni hombre ni mujer o, mejor dicho, somos lo que nos apetezca según el día, mes, o estación del año, aceptaremos lo que les plazca. La confusión más degradante se habrá adueñado de la otrora raza humana.

-¿Y la conciencia?

-¿Qué tiene de especial la conciencia? ¿Acaso no es una pieza más de la evolución material de la humanidad? –Responderá el materialista tecno con su sotana blanca.

Ante la pregunta clave ¿qué fue antes la mente o la materia? el materialista responderá instintivamente que la materia, y que la mente es consecuencia de aquella, llegando incluso a decir que la mente no es más que una enfermedad de la misma.

La “ciencia” ha arrebatado a la religión su función de principal fuerza de control social. Ahora es la ciencia la que decide cuáles son las creencias aceptables y cuáles reprensibles. El temor a la “muerte social” se ha revelado como un método mucho más eficaz que el presidio o la pena capital.

Detrás de las historias de Lewis Carroll, los hermanos Grimm, Antoine de Saint-Exupéry o del mago de Oz, incluso Mary Poppins, se encuentra el objetivo de sacudir el sentido materialista de la vida. En todos ellos se pretende ayudar a los niños a pensar desde ángulos distintos, darle la vuelta a las cosas, verlo todo del revés para escapar de las formas de pensar rígidas y cuadriculadas. El Quijote es el libro mágico por excelencia, pero tal como se explica parece un suplicio cuyo éxito cuesta trabajo entender. Ha quedado en un símbolo, en vez de en una obra iniciática llena de sabiduría. De eso se trata, de banalizar todo lo que transgrede la mentalidad de material.

Por consenso académico han desaparecido de los planes de estudio cualquier vestigio que remita a una forma de ver el mundo cuya explicación no venga dada por la materia. No hay mejor forma de controlar la imaginación y, por tanto la creatividad, su consecuencia inmediata.

Esto es lo que hemos hecho ¿sin darnos cuenta?

No es que el ser humano ya no sea el centro de nada, es que ya no sabemos qué es ser humano.

Por eso para este obispo tecnológico llamado Pedro Diezma el problema será de las personas que no se esfuercen por ser útiles a su Tecnoiglesia. Conoce perfectamente el destino de la gran mayoría: ser descartada.

Lo que cuenta Lidia Falcón en su artículo es la vejación consentida de la raza humana. No será difícil que un androide nos impresione, y el convertirnos en cosa nos acabe pareciendo un lujo nada despreciable.

Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz
mlastramuniz@hotmail.com

PD: Os dedico la canción “Perdí mi oportunidad” del grupo Cadillac

https://www.youtube.com/watch?v=8j67L_5ifgM

18 Comentarios »

  • Charles dice:

    Como ya he dicho en anteriores comentarios, creo que la dicotomía “hombre-máquina” es falsa; no hay que elegir uno u otro, sino que hay que hablar de ambos. Esto no es una guerra en la que las máquinas están destinadas a ganar al hombre.
    Es probable que la tecnología permita automatizar el 45% de las actividades que realizamos a lo largo del día en nuestros trabajos, pero sólo el 5% de los empleos serán automatizados.
    El error es pensar en términos de “empleos” concretos en lugar de “actividades”.
    La pregunta debería ser: ¿qué tareas de las que ahora hago pueden ser automatizadas y cuáles no?
    Además, debemos tener en cuenta que hay empleos que no tiene sentido automatizar ya que el factor humano es algo que jamás tendrá una máquina.
    Posiblemente, el sector manufacturero será el más afectado y los profesores serán los que tengan el empleo asegurado frente a los robots (aunque tengan que cambiar su forma de enseñar).
    Al fin y al cabo, ¿qué es lo que nos hace humanos?
    No es algo que se pueda programar. No se puede introducir en un chip.
    Es la fortaleza del corazón humano la diferencia entre nosotros y las máquinas…

  • Ángel Manuel dice:

    Saco la misma conclusión que Marcelino. Además, creo que no se puede decir mejor.

    Un prestigioso jurista amigo mío prepara una obra sobre la juridificación de la robótica (la primera en España). Colaboraré en ella, en su vertiente ética. Estoy acopiando bibliografía. Es un tema apasionante, y más inquietante que apasionante.

    Lo has descrito perfectamente (tú Iglesia robótica). El Robotismo se gesta como otro materialismo filosófico. Sumisión completa y absoluta al “progreso”, el término más falaz y totalitario de nuestra cultura pos industrial, que lo justifica todo.

    • Ángel Manuel dice:

      Neo-darwinismo tecnológico.

      • Ana dice:

        Mucha suerte y, sobre todo, mucha inspiración en tu asesoramiento ético en la legislación sobre los robots.
        Te confesaré que soy un mar de confusión andante. He sido activista de todo: feminista, ecologista, defensora de la autodeterminación de los pueblos, pacifista…….¡Qué se yo!

        Ahora soy una firme convencida de volver a la esencia, a la naturaleza de las cosas, y de que fui utilizada como tantos otros de mis antiguos camaradas. Bueno, que me enrollo. Lo dicho, mucha suerte. Si te apeteciera comentar algunos de tus avances por aquí, yo al menos te lo agradecería.

        Slds

        • Ángel Manuel dice:

          No será fácil, he de acudir a bibliografía extranjera. Soy políglota pero necesito rememorar los idiomas.

          Es curioso, pero la editorial jurídica que lo prepara será la primera que haga un trabajo publicado en España riguroso sobre la materia.

          Las implicaciones éticas son enormes. Su impacto en el mercado laboral. Algunos hablan incluso de reconocer un catálogo de derechos a los robots.

          El asunto ya no es mera ciencia ficción.

          Lo que dices sobre las esencias, que llamo certezas, sin que ello tenga que relacionarse con la religión, vierte sus orígenes en la filosofía aristotélica.

          Decía Jung que lo que niegas te encadena, y lo que aceptas te transforma.

          Las esencias son los pilares sólidos sobre los que construir la personalidad. Sus frutos son Humanidad digna, fraterna y duradera.

  • Francisco de Goya dice:

    Estupendo artículo. Me alegra saber que una feminista histórica como Lidia Falcón se haya dado cuenta de que no es oro todo lo que reluce detrás de las LGTB. No se que pasa que todo queda pervertido. Es como si una mano negra meciera cada causa que aparentemente parecía justa. La culpa no es de las personas cuya naturaleza es ser LGTB, es de quienes pervierten la justa reivindicación en fines abyectos. Por desgracia son los que acaban teniendo el control de dichas organizaciones.

    Tiene mucha razón, D. Marcelino. Estamos en plena batalla por la desnaturalización del ser humano. Si no la ganamos, acabaremos siendo una mera cosa. De momento gana la confusión reinante.

    • Francisco de Goya dice:

      ¡Perdón por el olvido! ¿Qué opina sobre el transhumanismo?

      Gracias

    • Ángel Manuel dice:

      Este artículo Marcelino, cuanto más se lee más gusta e ilumina.

      Es usted un rara Avis, un humanista muy estimable en estos tiempos de confusión.

      Es para mí, lo mejor en artículos de opinión en MCR.

      No pienso siempre como usted, pero eso es absolutamente secundario y enriquece.

      Es lo que puede tradicionalmente considerarse, usted, una autoridad moral.

      Usted es de las pocas personas que piensa y analiza sin prejuicios ideológicos la realidad.

      Un lujo para este medio de comunicación.

      • Marcelino Lastra dice:

        La generosidad es una cualidad que entronca con la nobleza. Y tú Ángel Manuel eres generoso, así que de seguro:noble.

        Además miras de frente cuando hablas.

        Hemos de acabar con esa herida atávica que trata de enfrentar a las personas porque su pensamiento no supera la prueba ortodoxa de la lupa ideológica.

        Estamos en guerra, y no a base de cañonazos. Es una guerra espiritual.

        Hay dos bandos: Humanidad frente a Inhumanidad. Todos los demás son ficciones creadas por los inhumanos para dispersarnos en peleas barriobajeras.

        Mis palabras son de gratitud a las tuyas. No hay mayor homenaje a quien escribe lo que piensa que las que me has dedicado.

        Tú y yo estamos en el primer bando. Ambos lo sabemos, y nada habrá que importe más.

        Tratemos de convencer a las buenas gentes que el resto de etiquetas sólo sirven para mirarnos de reojo sin saber porqué.

        Dame un apretón de manos, fuerte, y al tajo. Queda todo por hacer.

        INHUMANIDAD FRENTE A HUMANIDAD
        LOS ÚNICOS BANDOS DE LA REALIDAD NO VIRTUAL

  • BOLCHEVIQUE1917 dice:

    Bien pero ¿Y a quién debemos ser “útiles” en esa sociedad futura inmersa de robótica? Creo que es un mal enfoque Marcelino, el aludir a una especie de conspiranoicos que desean desnaturalizar a la humanidad por un simple hecho de maldad inata, creo que sería un análisis poco efectivo si lo que queremos saber es la verdad;mas bien de lo que se trata es de ambiciones de aumentar poder económico y de privilegios a costa de lo que sea, creo que no es maldad es falta de ética, de empatía y de deseos excesivos de lucrarse sin importar los medios para conseguirlo y a costa de quien sea y de lo que sea. Lo que no se ha tenido en cuenta es que la razón de la realización de todas las actividades que se realizan en la sociedad no es otra que crear y acrecentar los beneficios de los dueños y dueñas de las empresas y por tanto todo aquel o aquella que no posee empresa, es decir la clase obrera, no es considerado o considerada en la practica como la causa de que se movilicen las sinergias y potenciales de la sociedad a pesar de que en la legislación no se hagan diferencias nominales entre la ciudadanía pero de facto las hay y muy gordas. ¿Haber que estoy diciendo? Pues que si a priori y usando la lógica podríamos llegar a pensar de que con el avance de la tecnología se aumentaría la capacidad de tener servicios desarrollados y mejorados a nivel cualitativo, de producir ingentes cantidades de mercancías y a fin de cuentas de que de cubrir la necesidades humanas, mejorar su bienestar a cotas mayores y erradicar la infelicidad y la injusticia pero paradójicamente nos topamos con el hecho de que no, de que en este modelo capitalista esto de la tecnología nos perjudica enormemente a la mayoría, pues claro como no porque el centro de este sistema no eres tú o yo solo cuenta el burgués, el empresario (y que no se sientan los pequeños empresarios aludidos hablo de empresarios con grades facturaciones que pueden hacer temblar a presidentes de gobierno), la mayoría solo es fuerza de trabajo según el sistema, solo es herramienta y a las herramientas hay que cuidarlas por eso la empresa te da de comer pero en el momento que no les sirves como fuerza de trabajo que produces plusvalías entonces ya no comes -“pero es que la ley dice que somos iguales y tenemos derecho a…”-no, que no comes, si no vales no comes ni leyes ni layos les importa tres cuartos a los liberales,sobrevives porque hombre tampoco quieren hacer peligrar su chiringuito capitalista provocando altercados serios por parte del pueblo por eso con limosnas se evitan todo eso porque saben cual es el límite al que pueden llegar en cada lugar y momento.
    Cuando la felicidad del total de la población sea el centro del tablero y no el poder económico estoy convencido de que la tecnología no causará inseguridad ni temor sobre el futuro sino lo opuesto mas confianza de que las posibilidades de tener una vida prospera en el futuro aumentarán enormemente.
    El problema de la tecnología es para quien funciona.

    • Marcelino Lastra dice:

      Una conspiración se da cuando varias personas concurren para un mismo fin (RAE). Diariamente se dan conspiraciones porque continuamente se reúnen personas para conseguir objetivos comunes.

      Habrás visto que yo no he utilizado el término conspiración en el artículo, pero todos sabemos que las cosas no pasan por casualidad. Las guerras no son fruto del azar, los planes de empresa tampoco, las personas tampoco se casan por casualidad, etc. Todo es fruto de planes que diferentes personas hacen para alcanzar un fin común.

      La desnaturalización del ser humano tampoco es una casualidad. Es un objetivo común de determinados grupos. Te puedo asegurar (y te lo digo por propia y abundante experiencia) que a esos niveles el móvil principal no es el material; el dinero, no. Eso forma parte de la manera de ver las cosas que a esa gente le interesa que tengamos. El objetivo clave es el dominio pero, a su vez, este dominio no busca más riqueza; lo que busca es perpetuarse. Para ello usan ¿malas artes…….? Llámalo como quieras, pero ¿para qué utilizar eufemismos? Si lo hiciéramos ¿no les estaríamos haciendo el juego, suavizando lo que realmente hacen?

      En unos días quiero escribir varios artículos sobre la estrategia seguida por el imperio británico para apoderarse de los territorios y perpetuarse en ellos. El mundo de hoy es fruto de esa manera de hacer las cosas. Es algo muy desconocido. Espero que aporte algo de luz.

      Muchas gracias por participar en algo que nos afecta a todos.
      Un abrazo

      • BOLCHEVIQUE1917 dice:

        Nada, el placer es mío y muchas gracias por contestarme.La verdad es que pensándolo bien creo que el poder imperante tiene al dinero en realidad no como una meta en sí sino más bien como una de las piezas que integran su “maquinaria”,maquinaria con el fin de mantener su estatus privilegiado a costa del resto de la humanidad.Su poder fáctico hace que todas las ramas del conocimiento técnico y científico orbiten alrededor de su eje y nada de lo que se desarrolla está fuera su control y decisión. Si pudiéramos analizar las diversas formas y en los variopintos frentes en los que están involucrados estos individuos nos sorprenderíamos…ellos están en todo, ha desaparecido la URSS y ya no hay nadie que les ponga frontalmente en su sitio a la clase capitalista y por eso se han desinhibido literalmente tras la caida del muro, por muy malos que etiqueten a mis camaradas comunistas yo me acogo al dicho “malo era padre pero falta hacía”¡y tanto!, podemos ir si queremos al mundo de la química con lo que comemos¿que comemos?pues sí, ahí están ellos añadiendo no se que cosas: colorantes conservantes, fenilalanina y azucar mucho además etcetera,podemos ir a la rama de psicologia y leches que si, que ahí están también con sus vergonzosos medios de masas bombardeando a la gente mediáticamente pues persiguen dominar , adormecer, debilitar y manipular nuestra mente y moldear a la opinión pública , o la educación castrada a la imagen y semejanza del interés de la burguesía y claro puedes memorizar mucho pero a la vez ser un cebollo sin conciencia crítica y sin cuestionamiento de las cosas y entonces me pregunto ¿para que sirve ? pues para esa “maquinaria” ni mas ni menos, y en muchas sitios hay muchos cebollos lineales eh, Y si citamos la ley de la gradualidad podemos reirnos bastante, o llorar quizás ,pues ese precepto se les da fenomenal en fin me extenso mucho mil disculpas aunque ni he dado una pincelada de lo que hay de fondo e incluso hasta esté errado en algo de lo afirmado.

        Un abrazo

  • Ángel Manuel dice:

    El ser humano codificado por la tecnología, el capital, el Estado de partido único que dicta lo que es la felicidad y lo que no…

    Qué diferencia de patrón y capataz hay…

    NINGUNA.

    Materialismos filosóficos.

    Unos apoyados en el darwinismo y el nihilismo, engendraron el fascismo.

    Otros apoyados en el cientifismo y el marxismo, el bolchevismo.

    Los hay que apoyados en el sexismo o el ecologismo desde una visión existencialista o absurdista de la vida (más informada que experimentada), generan feminismo, animalismo, ecologismo radical…

    Y ya por si no fuese bastante, nos espera el materialismo robótico.

    Tal ha de ser de pesimista la antropología contemporánea, que preferimos el suicidio funcional a reconocer que un robot por carecer de alma, es precisamente inferior en cualidades a cualquier ser humano. Renunciamos a la felicidad por la comodidad.

    El Hombre nunca se ha detestado como especie más en la Historia. Ni siquiera tras los terribles genocidios del siglo XX, donde hubo un resurgimiento espiritual.

    Urge romper con este pesimismo fatalista en el que los medios de comunicación tienen mucha culpa.

    El descontrol de las emociones efectivamente nos ha hecho muy vulnerables y manipulables.

    Es el mayor de los desprecios cometidos a la especie. Rebajarla a la condición emocional, instintiva, primitiva.

    El Hombre sentimental y racional es el único que representa noblemente a nuestra especie. El único que crea CIVILIZACIÓN.

    • BOLCHEVIQUE1917 dice:

      Entiendo por materialismo filosófico y por ciencia como el medio para comprender la realidad a nivel veraz y para no caer en objetivos quiméricos con medios para llegar irrealizables a nivel técnico. Por ejemplo :”Esque hay que estar en tal ciudad a la nueve,ahora mismo son las ocho y media y si vamos en coche pues tardamos 4 horas en llegar allí pero aún así vamos a ir porque tengo la sensación de que lograremos acudir a tiempo si lo intentamos”-Pues mire usted no puede ser porque es imposible no soy yo quien se opone es el espacio y el tiempo quien lo impide-“callese materialista ¿como que no?”.
      Hay que tener buena “brujula” por llamarlo de algún modo si queremos saber nuestras coordenadas materiales verdaderas sino no las podremos cambiar nunca. Y por cierto un orgullo ser bolchevique no se que tiene de pernicioso vamos.

  • José dice:

    Llego tarde al intercambio de ideas. Yo creo que la robótica es esencial y su extensión irreversible. Es obvio que puede prestar una gran ayuda en el ámbito social. En la industria ya se ha introducido hace décadas, en algunos sectores más intensamente que otros. Su expansión obligará a repensar los empleos, seguro. También en el ámbito privado prestará un servicio extraordinario, en cuidados para mayores, por ejemplo, o simplemente en tareas cotidianas. En Japón, que es el país más desarrollado en robótica, se plantean por su cultura y sus necesidades (envejecimiento, necesidad de mano de obra…) la disyuntiva entre inmigración o robots. Y prefieren los robots. No sabría decir si es inhumano que los japoneses tengan esa preferencia. Supongo que es algo más complejo que sí o no. Pero no creo que se pueda cuestionar que los avances científicos, en general, sean humanismo puro. Otra cosa es que su uso haya de ser puesto en cuestión muchas veces. Intuitivamente estoy por el orden natural y la conciencia crítica. Pero lo que hay es lo que se ve.

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