Profesionales del Hospital de Guadalajara desarrollan un protocolo para pacientes frágiles quirúrgicos que reduce la mortalidad y la estancia media hospitalaria

Una atención multidisciplinar a los pacientes ancianos ingresados para cirugía por fractura de cadera logra resultados “espectaculares” que se traducen en una reducción de casi un 10 por ciento de la mortalidad y de siete días en la estancia media hospitalaria de este tipo de pacientes.

Son los resultados de un estudio presentado por la doctora Teresa Pareja Sierra, responsable de la Unidad de Ortogeriatría del Hospital Universitario de Guadalajara, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha.

Las conclusiones de este estudio se leyeron durante la presentación de su tesis doctoral, ‘Intervención geriátrica en anciano con fractura de cadera: beneficios clínicos y asistenciales del tratamiento médico protocolizado’, que recoge los resultados de la intervención que la Unidad de Geriatría ha llevado a cabo en el anciano con fractura de cadera durante más de una década, en colaboración con el Servicio de Traumatología.

Cada año se tratan en el Hospital de Guadalajara unas 250 fracturas de cadera, en pacientes con una media de edad de 87 años. La importancia de esta entidad radica en su prevalencia creciente en relación al envejecimiento poblacional y al consiguiente incremento de fracturas osteoporóticas.

En primer lugar, “menos de la mitad de estos pacientes recupera la situación física anterior a la fractura y casi un 40 por ciento requiere residencia cuando se le da el alta”, apunta Teresa Pareja. Por otra parte, y desde un punto de vista económico, “es un proceso que tiene un importante coste económico, de entre 5.000 y 9.000 euros por paciente”, representando el 3 por ciento del gasto de un hospital.

En el caso de Guadalajara, la aplicación de este protocolo se ha relacionado con un ahorro de 3.500 euros por paciente al reducirse su estancia hospitalaria, esto es, un ahorro total de 950.000 euros anuales por este concepto.

“El perfil de las personas ingresadas para cirugía ha cambiado mucho debido al envejecimiento poblacional”, explica Teresa Pareja. Se trata de pacientes cada vez más mayores, con gran comorbilidad, múltiples tratamientos farmacológicos y frecuente antecedente de demencia o deterioro funcional. Por ello el abordaje exclusivamente quirúrgico es insuficiente, teniendo en cuenta además que la fractura de cadera supone una discapacidad aguda y grave que con frecuencia deriva en problema social.

En el trabajo presentado se analizó la evolución de 2.500 pacientes antes y después de la puesta en marcha de un protocolo de tratamiento médico de atención al anciano intervenido por fractura de cadera. Dicho protocolo, publicado en la revista ‘Medicina Clínica’, se inició en el año 2014. En su tesis, la doctora Pareja evalúa las consecuencias de su implantación en términos de mortalidad, estancia y costes relativos a la atención de fracturas de cadera.

Una intervención multidisciplinar, “médico-quirúrgica simultánea”, logra mejorar la evolución de las fracturas. El abordaje específico de entidades muy frecuentes como síndrome anémico o malnutrición ha demostrado beneficiar la recuperación física a medio plazo con respecto a los tratamientos previos.

Por otra parte, y a partir de este estudio, desde la sección de Geriatría del Hospital de Guadalajara se ha promovido la participación en el Registro Nacional de Fracturas de Cadera, y también se solicitará una acreditación internacional de excelencia en el manejo de esta patología. Por otra parte, se ha impulsado la publicación de una guía de manejo de la fractura de cadera en Castilla-La Mancha, que contará con la participación de otras Áreas de Salud de nuestra región.

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