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Del secesionismo catalán, el libre albedrío y otras perversiones

- 26 septiembre, 2017 – 14:0023 Comentarios

ReymondeEstamos saturados de noticias sobre el proceso secesionista catalán, capaces de eclipsar el resto de noticias del mundo, ya sea que no se va a recuperar buena parte del rescate bancario, el problema de los refugiados, la sequía o lo que sea. A estas alturas, todo el mundo ya se ha hecho una opinión sobre este asunto. En realidad, las posiciones ya estaban tomadas desde hace mucho tiempo, no creo que haya grandes cambios. Lo único, tal vez, que gentes que antes vivían en la inopia con respecto a este tema muestren cierta preocupación por este tema.

Hartazgo

A menos de una semana del 1-O todo el mundo está harto. Los catalanes están hartos. Unos, del Gobierno central. Otros del Gobierno autonómico. Y el resto de España, de los catalanes, así como suena, en bloque. Basta que la palabra catalán salga en una conversación, para señalarles como los causantes de este hartazgo. Y el hartazgo es mal consejero. La capacidad de contener nuestros impulsos frente a lo que nos incomoda es lo que nos permite solucionar pacíficamente los conflictos. Cuando estás harto, cuando ya no hay capacidad de contención, es cuando un conflicto puede alcanzar cotas a priori inimaginables. Y ya importan poco las causas que lo propiciaron, ni la nueva situación que resulta.

Axiomas y falacias: el hecho diferencial

Para las distintas posiciones, sobre si Cataluña es una nación, o España es una nación o una nación de naciones, existe toda clase de argumentos. El derecho a la autodeterminación que algunos reclaman para la nación catalana, aludiendo al Derecho Internacional, no tiene nada que ver con el desmantelamiento del colonialismo en el siglo XX (India, Africa…), porque sabido es que Cataluña, como parte del Reino de Aragón, se unió al de Castilla para formar un solo Reino. Ni siquiera hubo invasión. Aunque en la Edad Media los reinos se unían y se dividían por voluntad regia, y frecuentemente a base de guerras. Pero eran otros tiempos. Que los pueblos se unan o se dividan por voluntad popular no debería ser menos legítimo que si es por voluntad de sus monarcas. Que tampoco es el caso, porque (por mucha visibilidad que tenga en los medios el sector independentista) la mitad de la población aproximadamente no desea separarse de España. No obstante, se sigue recurriendo a la Edad Media para definir como nación a un territorio, y es lo que parece acreditar que se hable de la posibilidad de autodeterminación de unos territorios frente a otros. Es lo que se conoce más o menos como el “hecho diferencial”, donde la Cultura (con mayúsculas) del territorio es fundamental para establecer la identidad del mismo, tengan o no lengua propia. En esto, la visión de los nacionalistas ha sido interesadamente miope: la Cultura catalana siempre ha formado parte de la Cultura española, hasta que por intereses políticos se puso más énfasis en las diferencias que en las semejanzas, aplicando ciertas formas de discriminación positiva que han terminado por anular el valor de las raíces comunes.

Por el contrario, creo que buena parte de los castellano-manchegos no entiende el sentimiento nacionalista en otras partes de España, ese sentimiento que te hace sentirte parte de una o varias comunidades a la vez. Aquí, nadie se cuelga una bandera o una pulserita con los colores de la región; en cambio, la bandera de España está hasta en la sopa. Aquí identificamos Castilla con España. Y no es lo mismo. Basta recorrer la geografía española para darse cuenta de lo que tenemos en común, pero también de lo que nos diferencia. Aquí se habla castellano, y muchos no entienden como un valor la diferencia entre las distintas regiones (incluyendo el idioma) sino como una perversión que hay que someter. Muchos. Pero también muchos pensamos lo contrario, que las diferencias enriquecen más que la uniformidad, y por eso hay que respetarlas.

No obstante, no entiendo que ese hecho diferencial no se aplique a todos aquellos territorios que puedan diferenciarse del castellano – si es que damos por válida esa identificación de España con las distintas regiones de origen medieval castellano – incluso de los territorios castellanos frente a aquellos. Y por otra parte, entiendo menos que un hecho diferencial merezca un trato de favor de unas regiones o nacionalidades respecto a otras. Como se lamentaba Jordi Pujol, la política del “Café para todos” ¿habría de ser de otro modo? Lo del trato de favor de unos respecto a otros (concretamente a Cataluña frente a otras comunidades) se da como un axioma insoslayable, pero me parece que es más que cuestionable. En esto, todos somos iguales.

Financiación asimétrica de las cc.aa.

El asunto de la financiación autonómica es tan serio, que sorprende que haya transcurrido tanto tiempo sin que este tema, calificado como “asimétrico”, se haya podido resolver de una manera correcta, sensata, civilizada y definitiva.

El mapa de las comunidades autónomas que resulta del diseño del Estado de las Autonomías no está exento de polémica, y para muestra nuestra propia región (con una dilatada historia de modelos de definición regional que incluyen o excluyen a provincias como Madrid, Guadalajara o Albacete). Para una provincia, no es lo mismo ser autónoma que pertenecer a una región. No es lo mismo ser La Rioja que León, cuyos habitantes lamentaban que las ayudas por la depresión en las cuencas mineras por la reconversión industrial de los años 80 se repartieran por toda la región – dando lugar a un movimiento nacionalista, con poca repercusión en el resto de España, que reivindicaba “León solo”. Por la misma razón, para una región no es lo mismo depender del Estado que no depender de él, y los nacionalistas siempre han apostado por usar esta lógica para pedir más competencias. Centralismo frente a autonomía.

Sabido es que corresponde al Estado fijar las competencias y la financiación de las distintas comunidades autónomas (mal que bien se hayan negociado) y que estas decisiones no están exentas de cierto clientelismo, pues al final, cada partido político en el poder de cada comunidad autónoma necesitará que sus electores – lo mismo que los del Gobierno Central –  estén satisfechos para obtener un respaldo que los mantenga en el cargo. Y si no lo están, alimentar el victimismo.

Un argumento esencial en el conflicto catalán es precisamente el de la financiación, el desajuste entre lo que se tributa y lo que se recibe. Pero no se explica con claridad desde el Gobierno Central, dando implícitamente la razón a los independentistas, de que dan más de lo que reciben, o de que sus servicios son precarios por falta de financiación (dejando al margen las comparaciones, que además de odiosas pueden ser tendenciosas). Sería muy importante que se establecieran y explicasen con claridad los criterios para una financiación justa y solidaria entre las comunidades del Estado: hay amplios territorios envejecidos o despoblados con menos recursos para atender sus necesidades y sus servicios, del mismo modo que hay territorios que se han visto favorecidos por la creación de industrias, con una aportación importante del Estado español (como en su día lo fue el área metropolitana de Barcelona o la industria siderometalúrgica del País Vasco).

Así, uno de los problemas que tenemos los ciudadanos es el de digerir algunas informaciones de gran complejidad, como son las de economía. Al final, nos formamos una opinión con informaciones sesgadas, por el crédito que damos a las fuentes (siempre las mismas) y en este caso no es un tema menor. Falta pedagogía ¿Es verdad o no que los catalanes dan mucho y reciben menos prestaciones que las que se tienen en otros lugares de España? ¿Por qué son tan caros sus peajes, por ejemplo, y hasta cuándo van a tener que otorgar la concesión de los peajes a las empresas privadas? ¿La solución a dejar de pagar peajes es la independencia? ¿No tenemos derecho a una información clara y transparente, que evite manipulaciones interesadas, cuyas consecuencias estamos pagando todos en este momento? Dicho de otro modo ¿Es cierto o no que el Estado español está robando a Cataluña? Quien mienta, y quien obtenga beneficio, debería pagar por su infamia y por el daño que provoca.

Pero si se trata de la corrupción por las comisiones por contratos (que alcanza a “los viejos partidos” que han estado en el poder en las distintas administraciones municipal, autonómica o nacional) de nuevo surge otra arma arrojadiza, pues el problema no tiene nada que ver con el modelo de financiación, sino con la corrupción… del prójimo (¡por supuesto!). Nada tiene que ver los peajes con el rescate a las autopistas radiales, aunque estén en la región de Madrid.

Es más, yo no alcanzo a entender el deseo de escindirse de una comunidad (la española) por los condicionantes de financiación tenga el autogobierno actual, para pasar a una situación de desestabilización económica que, de entrada, tendría la secesión; o bien, integrándose en otra comunidad (la europea – cosa que estaría por ver) de cuyas imposiciones económicas nos venimos lamentando permanentemente ¿O es que el modelo al que aspira la izquierda republicana es el de convertirse en un paraíso fiscal para atraer inversiones extranjeras?

Catalonia

Nuestro querido compañero Marcelino Lastra, en su columna de opinión “ Sin tapujos” de este mismo diario digital, viene presentando una serie de artículos de investigación tremendamente interesantes, donde se habla de las injerencias de los poderes fácticos en favor de la secesión en Cataluña (en Cataluña: Goldman Sachs marca el camino es Goldman Sachs; en Nos roban a Cataluña es el Instituto de Investigación Económico Alemán (IFO); en la oligarquía mundial tras la secesión catalana es Antonio Garrigues Walker – la Trilateral; en Todo es geopolítica son los prestamistas extranjeros y el estado de Israel), así como de la falta de un discurso capaz de contrarrestar con contundencia buena parte de las falacias que fundamentan la situación actual (en 1-O: jugando con fuego, etc.) ¿Por qué es trasciende internacionalmente la secesión catalana? No puede ser solo por un problema sentimental o cultural, como muchos ingenuos pretenden: la fuerza de los poderes fácticos mundiales se sostiene con la debilidad de los poderes políticos y las leyes que puedan contrarrestarlo; o sea, la debilidad de los estados; o sea, de “los demás” estados, no “el nuestro” o “los de nuestra área de influencia”. Las bancas y empresas catalanas tienen mucho peso en la economía española: separarla de España para atraerla a otras áreas de influencia podría atraer importantes aliados o promotores a la causa secesionista, cuyo principal pagano sería nuestro país (España).

¿Y los aliados internacionales del unionismo, cuales son, qué papel juegan, cómo se manifiestan para contrarrestar los apoyos al secesionismo, qué les ofrece el Gobierno español para obtener este apoyo?

La utopía del Estado catalán.

Me produce cierto bochorno cuando veo por televisión a la multitud ilusionada con un nuevo Estado catalán, sin ejército, que justifica sus arbitrariedades amparándose en la legalidad internacional, que va a gozar del reconocimiento internacional y va a ser miembro de la Unión Europea. Un mundo feliz. Esta visión cándida de las cosas me recuerda a la Utopía de Tomás Moro. La corrupción, los problemas de la mala gestión de los servicios públicos, los problemas de la deuda externa… en definitiva, los problemas principales de la sociedad catalana no terminan con la independencia: ésta no es una oportunidad para la población, sencillamente porque estaría gobernada por el mismo perro pero con distinto collar, la célebre burguesía catalana. Por si fuera poco, la nueva República deberá atender a los requisitos que impongan los nuevos acreedores (de dentro y fuera de España) que han contribuido a crearla. Una revolución para llegar al mismo sitio. Y quien crea lo contrario es un ingenuo.

El escenario

La secesión catalana no puede producirse por los poderes fácticos, ni siquiera por los poderes públicos. Tiene que ser por expresión de la voluntad popular, no hay otra vía. Sabido es que la coalición Junts pel si, que ganó las últimas elecciones catalanas, se benefició de las ventajas que ofrecía la ley electoral, pero que pretendidamente plebiscitarias, dejaron de considerarse así cuando los votos de los unionistas ganaron a los separatistas. Es igual, lo importante es el poder, y en eso, se muestran tan mezquinos como sus adversarios: así pues, el plan para la secesión sigue su curso.

El penúltimo argumento para dar el paso a la secesión (siempre ha de estar actualizado el argumentario) es que el gobierno de Rajoy no ha ofrecido nada – ni siquiera diálogo – ni en ésta ni en la anterior legislatura, y que el modelo constitucional no da respuesta a las necesidades del pueblo catalán. En última instancia, se añaden los argumentos de que el Gobierno Central ha movilizado a la Guardia Civil de toda España y que la Justicia (sea a través de la Fiscalía General, el Tribunal Constitucional u otros jueces afines a la ideología del partido gobernante) declare ilegal el referéndum (por su falta de soporte legal en nuestro ordenamiento jurídico) castigue a los que incumplen la ley e investigue si ha habido malversación de fondos públicos en los gastos para la celebración de dicha actividad. Ya puestos, deberían seguir el rastro a los posibles prestamistas (como sugiere Marcelino Lastra) y que nos digan de paso quien paga el diseño y la imprenta de los múltiples y variopintos carteles, o el alquiler de las tarimas de los escenarios y su sonorización.

Sin duda, es lamentable y vergonzoso que el Presidente del Gobierno de todos los españoles haya hecho gala de su pasividad desde hace tanto tiempo ante el problema que se planteaba desde Cataluña, y que solo haya sido capaz de articular medidas coercitivas de última hora como solución al mismo. Es evidente que no es justo identificar a este Gobierno y los sectores de la población que lo apoyan con la totalidad de la población española (en la misma medida que se hace la valoración recíproca) y por eso quiero denunciar el comportamiento de este sector de la población que propone el boicot a los productos catalanes: más inútil no se puede ser. Se confunden al emplear la misma estrategia contra los secesionistas catalanes que frente a los secesionistas radicales vascos: la de no ofrecer ni una sola concesión, ni siquiera dialogar. Creo que no les falta razón cuando denuncian que también el Gobierno central incumple la Constitución, aunque ninguno de los dos tiene excusa para incumplir la ley.

Pero ante un hecho coyuntural no se debe proponer una respuesta irreversible: es más fácil romper que unir. Por mucha afinidad que exista entre el P.P. y los franquistas, las formas de manifestarse, de actuar o legislar, la España del siglo XXI no es la del siglo XX. Esta es otra perversión, otra falacia que esgrimen los independentistas.

La población catalana: el libre albedrío

Fue muy inteligente la idea de proponer el “Derecho a decidir”, en vez de llamarle “Derecho a la autodeterminación”. Porque ¿quién puede estar en contra de la libertad de expresión? Sin embargo ¿decidir qué, la autodeterminación? ¿Y en base a qué? Claro que deberíamos tener una mayor conciencia ciudadana, participando de la vida pública y decidiendo, pero para todo, no solo para independizarse. Por desgracia, la participación en los asuntos públicos ni forma parte de la cultura de los españoles, ni se propicia desde los poderes públicos de las distintas administraciones, incluida la local. Pero ¿vamos a comenzar reivindicando el derecho a decidir “las cosas” desde una parte del país, nada menos que la proclamación de independencia – que ahora pide la mitad de la población aproximadamente?

Sabido es que la sociedad catalana está dividida, y harta. Se trata, ni más ni menos, de ser nacional de uno u otro país. Por eso, bajo mi punto de vista, la solución no puede ser un referéndum (ni en territorio catalán ni en territorio español – por mucho que nos concierna a todos), ni mucho menos con una victoria sin mayoría cualificada o un nivel de participación bajo. Da igual que ganen unos u otros: la solución debe pasar por revisar por completo y de manera ampliamente satisfactoria el modelo de relación institucional de Cataluña con España, sin perjuicio de lo que suceda en el resto de las regiones y/o nacionalidades. El bipartidismo parece haber llegado a su fin, así que éste sería un buen momento para hacer esa revisión. Actitud inmovilista frente a necesidad de renovación. En cierto modo, ya se hizo algo parecido en el País Vasco y Navarra con el establecimiento del cupo a finales de los años 70 – una asimetría, injusta para el resto de España, para contentar a los sectores nacionalistas moderados y alejarles así de los radicales. Habría que aprender de la experiencia para encontrar soluciones definitivas y justas, y no parches, que es lo que se ha hecho hasta ahora.

Sea a través de una consulta explícita, o de unas elecciones, la gente tendrá que pronunciarse. Hay muchos catalanes hijos de inmigrantes, que encuentran parte de su identidad más allá de Cataluña, en España. Pero ojo, los hijos de éstos ya serán catalanes, hijos de catalanes. Creo que los sectores de población se crean por la combinación de una serie de variables que las identifican: tolerantes frente a intolerantes, de sentimiento nacional único o compartido, movilizados o expectantes… Por otra parte, la conciencia de malestar – por una u otra causa – está muy instalada en la población catalana. El hartazgo siempre es causa de movilización. La incógnita está en saber si los esfuerzos por influir o crear corrientes de opinión pueden dar un vuelco a la situación en uno u otro sentido. Ya hay un precedente: la polémica actuación del Tribunal Constitucional sobre la reforma del Estatuto provocó en mucha gente un viraje hacia el independentismo.

El lenguaje como arma arrojadiza

Creemos que la mejor forma de solucionar cualquier conflicto y llegar a acuerdos es entenderse a través del diálogo, de la comunicación. Es evidente que dos no hablan si uno no quiere, y que tanto unionistas y secesionistas culpan al adversario político de la falta de diálogo. Ciertamente, a los ciudadanos solo nos queda contemplar lo que decidan las jerarquías, si se deciden o no a dialogar. Pero más allá de ser meros espectadores, podríamos contribuir de forma humilde a la convivencia mediante algo tan sencillo como cuidar el lenguaje. En Cataluña se refieren a Madrid para referirse al Gobierno Central; se refieren al Estado para referirse a la nación española y a la nación catalana para así restar valor a dicha nación española (de la que también forman parte) o en su caso, asociar el nacionalismo español a la derecha; se refieren al derecho a decidir en vez de al deseo de secesión. En el resto de España, se identifica superficialmente a los catalanes con los secesionistas – lo que equivaldría a confundir a los judíos con los sionistas, o a los musulmanes con los fundamentalistas… Esta forma de hablar no favorece el entendimiento ni el respeto por aquellos que no piensan como nosotros, y con quienes ahora mismo, en la distancia, necesitamos entendernos más y asistir a menos monólogos.

La República Catalana

Da igual que se celebre o se desactive el referéndum, el mayor logro que han conseguido los independentistas con su convocatoria es dar verosimilitud a la posibilidad de que Cataluña se escinda del Estado español. Y su mejor arma reside en la incapacidad, tanto del Gobierno central como del resto de partidos, de dar una respuesta convincente a la opinión pública de dentro y fuera de Cataluña: los afines al actual Gobierno que solo desean que éste actúe con mano dura, los que proponen un estado federal sin explicar en qué se diferencia del actual estado de las autonomías, o los que piden un referéndum pactado porque con esa pose pretenden demostrar ser participativos y no inmovilistas – como si la solución feliz consistiera en acatar el resultado de un referéndum.

El problema no termina el 1-O. Simplemente se ha pisado el acelerador para alcanzar antes el objetivo. Podrá haber problemas de orden público más o menos graves. Es igual, pasará la tormenta, pero el nivel de las aguas secesionistas habrá crecido, y no hay nada que indique que no sigan creciendo, mientras nuestros representantes a nivel nacional sigan actuando de manera poco inteligente, menospreciando el poder del libre albedrío. Sin duda, el Gobierno del P.P. tarde o temprano dará paso a una alternativa, y el tema de la independencia volverá a salir con nuevos actores. Espero que para entonces, haya otros argumentos que convenzan a buena parte de la población catalana para que sigan formando parte de nuestro país, y se dé solución justa a sus problemas.

Pares y nones
Antonio Fernández Reymonde

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23 Comentarios »

  • ojotuno dice:

    De esta hartura, de estos catetos mentales…tienw buena parte de la culpa los medios de información

  • Charles dice:

    Si tenemos en cuenta que la Constitución española mantiene la mili, insulta a las personas con discapacidad, es explícitamente machista y perpetúa la desigualdad de los españoles a través de la financiación autonómica, pocos estarán en desacuerdo en la necesidad de su reforma.
    Es verdad que no hay gran diferencia entre el modelo autonómico español y el modelo federal.
    La diferencia radica en que el sistema autonómico no reconoce a las distintas naciones que pueden haber en España y el modelo federal, con su consiguiente cambio constitucional, sí que reconocería las distintas identidades nacionales.
    Se dice que ahora las competencias de las Comunidades Autónomas en España son superiores a las de muchos estados federales del mundo. Y es cierto. Pero esas competencias son fruto de una negociación con un poder central que concede o no según le viene en gana. No fruto de un debate sano, equilibrado y justo entre territorios.
    En el diccionario de la RAE, ‘federar’ es ‘unir’….

  • Ángel Manuel dice:

    Coincido en mucho de su análisis sin embargo hecho en falta la mención de que el verdadero detonador del proces ha sido la imputación a los líderes nacionalistas catalanes (Pujol sigue con poder en la sombra) por numerosos delitos.

    En el proyecto de Constitución catalana no hay separación de poderes y hay amnistía general, por supuesto para los Pujol también.

    El dominio nacionalista de los medios de comunicación públicos catalanes ha sido formidable durante años. Ha existido una creencia de que el nivel cultural en Cataluña es alto, y no es verdad. Viví allí y conviví con hijos de la influyente burguesía catalana. Carecen de cultura burocrática para formar un Estado, sin embargo tienen buenas dotes mercantiles. Cuando he discutido con ellos asuntos de identidad e independencia predominan las emociones a la racionalidad, que yo achaco a su falta de cultura y adoctrinamiento, y a cierta supremacía que creen tener sobre el resto de los españoles.

    Reprocho igualmente la catalanofobia de una parte de los españoles significativa. No está naturalizado el bilingüismo ni la existencia de lenguas tan españolas como el castellano.

    El melón se ha partido, la caja de Pandora se ha abierto, y con perspectiva histórica creo que los catalanes reincidirán en sus desastrosos intentos históricos de emancipación de España. Los lazos comerciales, demográficos y culturales son tan evidentes y condicionantes, que no podrían ser algo mejor que seguir siendo España.

    Pujol desearía convertir Cataluña en Andorra donde todo se lo reparten unas cuantas familias, pero para eso hay que ser un país muy pequeño y extracomunitario. No aguantarían siendo parte de Francia radicalmente beligerante con los nacionalismos. Y en España sólo aspiran a ganarle al Estado el pulso de la impunidad frente a la legalidad.

    No pasará nada, salvo algunos altercados fácilmente reprimibles.

    Pero sería un buen momento para arreglar tanto desorden. Liquidaría a la clase política catalana, reintegraría las competencias de educación y sanidad, convocaría elecciones autonómicas, e iniciaría una reforma constitucional que me permitiría recabar mayorías en las elecciones nacionales por la sencilla razón de que está muy extendida la idea de que este país necesita no de un reconocimiento de los privilegios sino de instituir una verdadera igualdad entre los españoles.

    Rajoy es un tecnócrata y lamento mucho que no tenga visión política. Es el momento de componer lo descompuesto. Alemania inició un proceso de centralización Federal que se explicó perfectamente a los alemanes y éstos apoyaron.

    O España para los españoles o España para las Comunidades Autónomas.

    Ha llegado el momento del Estado Nación, sin complejos y sin imposiciones permanentes de minorías totalitarias que tienen los escaños que tienen y no más.

  • Ángel Manuel dice:

    Es que las cosas han cambiado mucho.

    El estado de las cuentas públicas es tan ruinoso y están tan endeudados, que en caso de una hipotética independencia, y a falta de la solidaridad del resto de los españoles, los servicios públicos y pensiones colapsarian.

    Y esta realidad es tan plausible como que el Barsa compitiera en una liga catalana.

    Los nacionalistas lo han conseguido. Desde 2007 las encuestas señalan una progresiva pérdida en la conciencia de los catalanes de ser el motor económico de España. Se conocen niveles de paro desconocidos en décadas y crece la sensación de inseguridad y trato privilegiado a la población musulmana.

  • saúl dice:

    El artículo es muy largo, no produce hartazgo pero acabas desconcentrado y leyendo entre líneas. El tema de la financiación autonómica no parece ser el punto fuerte del autor, que es agudo en otras de las cuestiones que comenta.

    • Antonio Fernández dice:

      Es cierto, la economía no es mi fuerte, y a pesar de la extensión, la intención del artículo no es profundizar en los asuntos que trata (que lo haría aún más largo y pesado) sino la de manifestar mi punto de vista desde una perspectiva global del asunto. No obstante, invito a ver medio minuto de este video a partir del minuto 3’04

      https://m.youtube.com/watch?v=VHYsrhT2ggQ

      Viene a decir:

      La contabilidad que presenta del ejercicio del pasado año el Departamento de Economía de la Generalitat, cifra en 78.500 millones de € su aportación al Estado. A cambio, recibieron 76.500 millones de €.

      Por tanto el déficit no es de 16.000 millones (salvo que se quiera sumar las diferencias de otros años – pero no es un déficit anual en todo caso). En pocas palabras – ya lo decía – el problema de la financiación es importante, y dada su importancia, debería hablarse con el propósito de zanjar la cuestión y explicarse con claridad, cosa que jamás se ha hecho: las declaraciones a la opinión pública siempre se han hecho por separado.

      O minuto 4’20: Junqueras afirma en twitter que el BCE financia al gobierno español al 0’05 % y éste a su vez al catalán 16 veces más caro, cuando es falso que el BCE financie a ningún estado de la UE

      • Ángel Manuel dice:

        Junqueras lo que quiera decir, va de economista pero es Historiador.

        Además, para qué decir la verdad que es lo más honesto pudiendo mentir, ser la mentira una arma revolucionaria (Lenin) y teniendo orígenes marxistas mi partido (ERC).

        El endeudamiento gigantesco de Cataluña nos lo hemos comido todos los españoles…

        Si un paciente de esclerosis necesita tomar una pastilla mensual que cuesta 1000 euros, se la pagaría Junqueras en un Estado independiente, pero quebrado??

        Tanto que hablan de los extremeños y de los andaluces, pero ellos han dilapidado la sanidad pública. Tienen un agujero gigantesco en TV3…NO TIENEN VERGÜENZA.

        Y ahora nos enteramos y reaccionamos el resto de los españoles. Pues que lo sepamos bien, la guerra de la Propaganda (todo a base de mentiras) ya la han ganado.

  • remigio dice:

    El asunto es muy simple: los partidos catalanes han dejado de ser partidos bisagra(a cambio de su apoyo parlamentario el gobierno central miraba para otro lado en todo:el 3 o 4%,el catalán en la enseñanza a tope, el peloteo institucional etc), como consecuencia de eso, de no ser sus votos necesarios, el gobierno central los ha ninguneado y ha empezado a tirar de la manta de la corrupción ajena al tirar otros de la suya y aquí estamos: han tenido los independentistas que precipitarse y mostrar sus cartas diez años antes de lo previsto, porque lo tenían previsto lo que ahora pasa, pero no todavía.Ahí tenéis el espectáculo demencial del parlamente, pues era urgente llegar a este punto conflictivo, pero al precipitarse lo hacen chapuceramente.

  • remigio dice:

    Respecto a la diferencia entre autonómico y federal decirle al señor Charles que el federal no reconoce por definición ninguna nación, patraña nacionalista que no deberíamos asumir por falsa, pues jamás han sido nación y si acaso nadie como Castilla o León para reclamar tal rango, sino que aclara bien el marco competencial, qué es del Estado federal y qué del federado, sin este galimatías actual que necesita quinientas sentencias ante cualquier roce competencial, un lío, pero nada más…otra cosa sería una confederación de Estados independientes real, que es lo que algunos buscan con media lengua, que lo de Suiza es una federación por mucho que se autodenominen Confederación Helvética, es solo un nombrecito.

  • Censor dice:

    Hay que convencer a los que nos odian de que somos buenos, que no lo volveremos a hacer…

    “Para contentar a los sectores nacionalistas moderados y alejarles así de los radicales” se hicieron el Cupo Vasco y el Fuero Navarro. Una estrategia exitosa. A las pruebas me remito.

    Llevamos cuarenta años buscando el modo de satisfacer al nacionalismo, y don Antonio deja entrever que hemos de seguir buscando.

    Un artículo muy largo. Dos entregas, mejor. Es sólo un consejo.

  • Hobbes dice:

    Como me aburren los testamentos -me refiero a los comentarios con tan poca sustancia como el agua que vierten algunos-, me quedo con una frase de Juan Cruz -puro Starlux- y que cada uno se la rumie en su casa. Ante el problema Catalán (y pronto Vasco):

    “Guarden banderas. Saquen palabras. Guarden memoria. Busquen futuro.”

    Volviendo al 39….poco haremos.

  • Hobbes dice:

    Hale, amigos de la derecha y extrema derecha. A gestionar esto (me temo que os van a hacer falta mas pollos Piolín):

    EL Periódico:

    “La organización terrorista ETA ha hecho un llamamiento a los vascos para que tomen nota de las “lecciones” de Catalunya y ha defendido la idea de “poner en marcha” en Euskal Herria un “proceso” como el catalán, por medios “civiles y democráticos”. Además, señala que “el pueblo y la ciudadanía” deben ser los protagonistas, y que “los ingredientes fundamentales” son la “acumulación de fuerzas y la activación popular”. La banda explica que aunque apuesta por el reconocimiento del derecho a decidir para Euskal Herria, se desvincula de las labores de tutela de un proceso vasco”.

  • Hobbes dice:

    Como dice Carol Galais: La República Galáctica de Star Wars es un buen ejemplo (antes que CAT) de gobiernos multinivel.

    Por ir dando ideas…

  • remigio dice:

    Imaginemos un país en que el gobierno monta un referéndum ilegal, porque lo ha dictaminado el Tribunal competente, que es ilegal , saltándose todos los debates y derechos de la oposición, aprobando pseudoleyes a escondidas, donde es juez y parte desde el presidente de ese gobierno hasta la presidenta del parlamento, en el que ellos eligen de entre los suyos al comité electoral, y a los integrantes de las mesas, porque como ha sido ilegalizado hacen ya lo que quieren en total desobediencia, saltándose los dictámenes de sus propios letrados. Un país en que radio, prensa y tv hacen propaganda exclusiva del sí y donde se acosa a los oponentes por no bajarse los pantalones, donde se ofende e insulta al resto de los españoles y se señala al discrepante, se manipulan a los críos en las escuelas, ojo, no en un café, en las escuelas públicas; colegios sin interventores y mejor no pensar en el recuento, de risa todo si no fuese porque hay muchos compatriotas allí atrapados. Encima se indignan porque los jueces tienen la desfachatez de hacer cumplir la ley y no me voy a extender más ¿alguien en este foro piensa, con la mano en el pecho y olvidando ideologías, que eso es un referéndum en un lugar democrático?¿alguien piensa que ese gobierno separatista es democrático en su conducta?

    • Ángel Manuel dice:

      La democracia de los separatistas ya ni la compran Évole, el Gran Wyoming, Ana Belén y Víctor Manuel, y tantos otros, que han ido dando lecciones de apertura mental y progresismo durante décadas.

      Es sencillamente un problema de orden público que se resuelve haciendo prevalecer la ley de mayorías sobre imposiciones de minorías a través del monopolio de la violencia que corresponde en un país europeo occidental en pleno siglo XXI exclusivamente al Estado.

      En Francia ésto estaría atajado hace décadas. Se ha malcriado a una minoría totalitaria y peligrosa para la sociedad.

      Siempre ha habido históricamente regionalismo en España, propio de un país diverso como el nuestro, pero nunca ni han tenido el respaldo social del que presumen ni han tenido éxito porque han sido una chapuza liderada por chapuceros iletrados e insolvente (mejor prueba que la entrevista de Évole del otro día imposible).

      • Ángel Manuel dice:

        Porque ese nacionalismo realmente tiene arraigo social pero bajo el regionalismo o foralismo, que son cosas bien distintas, dada la singularidad de nuestra Historia, donde el feudalismo no ha sido dominante, y España fue formada a costa de arrebatar territorio al Islam para restituir la monarquía visigoda.

        Que es que parece que la Historia empezó en el 36, para los anlfabetos.

    • Hobbes dice:

      Ahí le has dao Remigio. Ahora en vez de choque de trenes, lo has convertido en choque de cuñaos.

      Venga ahora esperamos tu receta para el anuncio que ha hecho hoy ETA para empezar la desconexión vasca. Seguro que tienes algo en la chistera.

      Con vosotros estamos en buenas manos.

    • Ángel Manuel dice:

      A ETA y a la Terra LLiure no hay que tenerla miedo…

      Ya sabemos el gran negocio que constituyen y el enorme respaldo social que en 2017 pueden tener (jejejeje).

      Por eso, como llevan mal no salir de minoría para convertirse en mayoría (en gran parte porque la mayor parte de la población envejece y les conoce, y los jóvenes o maduran o están más pendientes del móvil de última generación), tienen que hacernos temer que pueden volver al pasamontañas.

      Hay tal decadencia en ellos, que sólo les podrán temer aquéllos que con pensamiento débil (para lo que les conviene) se hayan convertido en estatua de sal.

      Es ahora o nunca para ellos, es más de lo mismo para el resto.

  • remigio dice:

    No Hobbes,…yo no tengo soluciones, ojalá, pero plasmo lo que veo y lo que sé y conozco, nada más, y me apena lo que pasa en Cataluña aunque dudo ahora, a estas alturas,de cual es la solución mejor. ETA sabemos todos que no es ejemplo bueno de nada y no se representa más que a sí misma y los suyos, pero el sr Urkullu ha dicho que aspira a una independencia pactada y bilateralmente acordada y si es así, acordada porque las leyes futuras lo permitan, me entristeceré porque se van de nuestro lado pero lo aceptaré.

    • Ángel Manuel dice:

      Oye, te olvidas de que posiblemente más de la mitad de los vascos o veranean en Benidorm o Málaga o no son independentistas.

      Para ellos es el ahora o nunca, para nosotros más de lo mismo.

      No confundamos las manifestaciones siempre de unos con las elecciones en secreto de todos, ni la realidad con la apariencia.

      Demográficamente la población envejece y es abrumadoramente española, y la juventud o está idiotizada por el móvil de última generación o por una rebeldía infantil e impotente.

      No perdamos la perspectiva.

      Que hay mucha gente, los más, en País Vasco y Cataluña que firman para quedarse como están.

  • remigio dice:

    Por eso digo pactada, porque sea un deseo de las partes llegar a ese acuerdo, y con referéndum, y si lo recoge la legislación vigente, eso es lo primero, como en Quebec o Escocia; claro, sin contar con los habitantes no. A mí no me gusta pero si es voluntad mayoritaria de la partes aprobar, por ejemplo, una nueva Constitución que lo permita, pues sería una posibilidad.

    • Ángel Manuel dice:

      Por esa vía sí, pero no hay pactos, sino intervención directa de todos los españoles vía último título de la Constitución.

      La mayoría firma por quedarse como mínimo como están. En el País Vasco aún más, porque vascoparlante no lo es ni la mayoría de sus líderes nacionalistas. Y con quién jugaría mi querido Athletic de Bilbao…

      Que no estamos en el siglo XX.

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