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D. Quijote por Campo de Calatrava. La venta del Manteo

- 27 septiembre, 2017 – 19:20Sin comentarios

José Arias Mora.- De los 62 capítulos que utiliza Cervantes en la Primera Parte de su famosa novela para contarnos las aventuras de don Quijote, hasta el octavo, en el que comienza describiendo la aventura de los Molinos, están ambientados en la Mancha, pero el resto del capítulo y los otros 54 restantes tienen como escenario los territorios de la Orden de Calatrava, principalmente el valle de Alcudia y sus valles linderos, Pedroches y Ojailén.
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Así las aventuras de D. Quijote durante su segundo viajes se localizan en los caminos de la Corte a Sevilla que cruzaban el valle de Alcudia.

Es como si desde la cárcel donde estuvo preso en Sevilla, lugar donde es posible que Cervantes planificase o empezase a escribir el Quijote, estuviese haciendo recuentos de caminos por los que escapar hacia la Corte, pues los utiliza todos en su obra, al parecer con una excepción el camino a Andújar desde Caracuel, pasando por Argamasilla de Calatrava, Puertollano y la Virgen de la Cabeza, aunque también es posible que si lo utilizase, para situar a sus Académicos: los Académicos de Argamasilla.

Cervantes conocía perfectamente la situación de Argamasilla de Calatrava. Sabía que a mano derecha de Almodóvar estaba Tirteafuera y que a mano izquierda estaba Argamasilla y conocía que por ella podía llegar a Andújar. El camino era muy conocido, pues Puertollano tiene el número 9 de las cofradías de la Virgen de la Cabeza.

Además, Cervantes, en su novela “Los trabajos de Persiles y Segismunda” nombra y nos da la longitud del camino de Andújar a la Virgen de la Cabeza y era muy conocida su continuación hacia el Norte, por donde se podía llegar a Puertollano, Argamasilla de Calatrava y Almodóvar del Campo, que lo tiene descrito en sus Relaciones de Felipe II.

Volviendo a los ambientes del segundo viaje, uno de los escenarios que recibe un especial protagonismo en este viaje es la venta de Juan Palomeque el Zurdo, la venta del manteo.

A ella llegó D. Quijote para resguardarse y curarse de la paliza que le dieron los yangüeses. Por la venta del manteo pasó de nuevo a su vuelta de Sierra Morena, protagonizando la aventura de los cueros de vino, marchándose montado en una carreta arrastrada por bueyes.

El lugar de la venta de Juan Palomeque tenía que cumplir dos condiciones: estar situada después del descampado donde ocurrió la aventura de los Yangüeses y antes de un entronque de cañadas.

Una de las ventas que más meritos reúnen para ser la venta de Juan Palomeque el Zurdo, es la venta Tartaneda, situada en el camino de las Ventas, entre el cerro de las Ventas y el cerro de las Postas y a dos leguas al Sur de Almodóvar del Campo.

La venta Tartaneda, decía Corchado Soriano, situada donde hoy la estación de Veredas. La descripción es bastante aproximada, pues en realidad la venta estaba situada a unos 50 m enfrente de la estación, junto al camino de las ventas y de la cañada real soriana que coincidían en este tramo.

Hasta ahora los investigadores de los viajes de don Quijote han relacionado la venta de Juan Palomeque con la venta del Alcalde, lo que les conduce a un callejón sin salida, pues antes de la venta, a una pequeña legua, no encuentran el Val de las Estacas y después tampoco hallan el cruce o entronque de cañadas donde tiene lugar la batalla de las Ovejas. Esta contrariedad la solucionan recurriendo a la imprecisión geográfica de Cervantes, pero Cervantes, como otros novelistas, iría anotando detalladamente en sus mapas los lugares de las aventuras de sus protagonistas, haciéndolos pasar por los sitios en la ficción de su novela como si pasasen realmente, avanzando continuamente por el camino.

Ya desde la venta Tartaneda se ve a unos tres kilómetros al Sur el puerto de Veredas. Por este pequeño puerto pasan solapados el camino de las Ventas y la cañada Soriana y es el lugar de entronque con la cañada Segoviana.

No tengo la menor duda de que el puerto de Veredas es el “altillo” que utilizo Cervantes para narrar la batalla de las Ovejas.

Anteriormente a la venta Tartaneda, a una pequeña legua, a menos de 6 kilómetros al este de la venta en la cañada Soriana y en las proximidades del río Ojailén, hay un excelente sitio: hay agua y buenos pastos para el descanso del ganado y, además, este lugar cuenta con otra característica, ya que es conocido como “Yangüas”. Este sitio si podía ser el Val de las Estacas.

Después de la aventura con los Yangüeses, Cervantes nos da a entender que Sancho se conocía el terreno por donde andaba, pues se dirigió hacia donde le parecía que estaba el camino real y acertó. Cuando llegaron al camino divisaron la venta regentada por Juan Palomeque el Zurdo, la venta Tartaneda.
En esta venta aparece la novela de Rinconete y Cortadillo en la que nombra las ventas de la Divina Pastora y del Alcalde, las siguientes a la venta Tartaneda en el camino de las Ventas, ventas por las que D. quijote y Sancho no pasaron, pues llegaron a Sierra Morena por un camino sin ventas: la cañada Soriana. A su vuelta por el camino real a Sevilla por el puerto del Mochuelo si pasan por una, la venta del Zarzoso.

También es ilógico que Cervantes que se conocía todas las ventas y caminos del valle de Alcudia repitiera paisajes, ventas y caminos para su principal novela.

Visto lo expuesto, considero que la venta Tartaneda podría ser la más firme candidata a ser considerada la venta del Manteo.

Conseguir el paso del ganado desde el valle de Alcudia al embarcadero de la estación de Veredas por la parte Sur de la vía dio lugar a muchos escritos. El de la imagen es uno de ellos, donde se explica que hay una venta en las cercanías de la estación que aun funcionaba en 1912.

El embarcadero tenía paso desde la cañada real soriana por la parte Norte de la vía, pero los ganados tenían que cruzar la vía dos veces, por lo que los ganaderos, por manejo del ganado y la empresa ferroviaria, por el deterioro que producía el ganado al cruzar la vía, pusieron gran interés en que se accediese al embarcadero por la parte Sur. Lo consiguieron en 1920 con la compra de terrenos desde la cañada real soriana, concretamente desde el estrecho de las Angostura (punto de cruce del ferrocarril y el río Ojailén) hasta la estación.

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