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Crónica de la ruta senderista por la Sierra de Alcaraz y un romance (más o menos)

- 24 noviembre, 2017 – 07:41Sin comentarios

María del Pilar Monescillo Castellanos.- Amanece el domingo 19 de noviembre 2017, son las 07:30 cuando el grupo de senderistas “Ecologistas en Acción-Valle de Alcudia”, nos reunimos en el punto de encuentro para disfrutar de un hermoso día de otoño y poner rumbo a otras tierras manchegas, provincia de Albacete y concretamente a Villapalacios, desde aquí nos adentraremos en la Sierra de Alcaraz para terminar en la Cárcava de la Pileta.
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El recorrido hasta llegar al destino, pasará por Argamasilla de Calatrava, Aldea del Rey, Moral de Calatrava, Valdepeñas, Pozo de la Serna, Alcubillas, Villanueva de los Infantes, Villahermosa, Villanueva de la Fuente, Reolid y Villapalacios, al que llegamos a las 10 de la mañana y en uno de sus bares tomamos un buen desayuno que nos ayude y dé fuerzas para andar los 18 kilómetros hasta llegar a nuestro destino.

Comenzamos la marcha, siempre de manera ascendente por el Valle del río de la Mesta, hasta alcanzar los 1.771 m. de altitud y llegar a la base del macizo del Padrón y la Sarga. La Sierra de Alcaraz forma parte de la Cordilleras Béticas, que son un conjunto de sistemas montañosos que se extienden por el sur de la península ibérica, desde el golfo de Cádiz hasta Alicante y Baleares. Forman parte del Arco de Gibraltar y se subdividen en las cordilleras Prebética, Subbética y Penibética. Es un vasto conjunto montañoso que se alarga más de 600 Km. desde el Estrecho de Gibraltar hasta el Cabo de la Nao y que incluso continúa por debajo del mar para aparecer en las Islas Baleares. Su extremo más estrecho está en la zona de Gibraltar y se va ensanchando hacia la zona oriental, donde se pone en contacto con el zócalo herciniano de la meseta. Dentro de estas divisiones, la Sierra de Alcaraz forma parte de la Cordillera Prebética. Su pico más alto es el Pico Almenara, de 1.796 m., y el segundo pico más importante es el Pico de la Sarga, de 1.769 m.

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El cauce del río de la Mesta, ahora con muy poca agua, está marcado por las plantas que sobreviven con la poca humedad que queda en el terreno, hileras de álamos, que crecen esbeltos y conservan sus hojas multicolor que aún no se han caído, aunque ya el otoño está muy avanzado, la temperatura a estas horas (12:00) podría decirse primaveral, por lo que las plantas andan un tanto confundidas en su ciclo vital.

A lo largo del camino, algunas casas de campo con sus pequeños huertos, y su perros guardianes, disponen de un sistema de regadío por acequias, que mediante inundación riegan los olivares centenarios, de grandes troncos retorcidos y verdes copas salteadas de los frutos ya maduros que darán cosecha aceitera con denominación de origen Sierra de Alcaraz.

Higueras, manzanos, perales, nogales, nos acompañan y ofrecen frutos que no han sido recolectados, al tiempo que nos maravillan con el color de sus hojas ocres, amarillas, doradas que son atravesadas por los rayos de sol dando un tono cálido a la luz que nos rodea cuando descansamos a su sombra para refrescarnos, tomar fotos y cambiar impresiones con los compañeros de camino.

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El valle se estrecha y la pendiente del camino se acentúa, la vegetación cambia a especies de montaña, pinos, la sabina, enebro, acebo, castaño, zarza, aliaga, torbisco, esparragueras, tomillo, espliego, mejorana, rascavieja, oraval, hinojo, té de campo, retama y gordolobo.

La fauna es muy rica en este paraje, y junto a las especies más comunes, como son el conejo, liebre, jabalí, cabra montesa, perdiz roja, encontramos otras en peligro de extinción como el águila real, águila perdicera, búho real, garduña, lince y halcón peregrino, entre otras, si bien es cierto que no hemos avistado a ninguno de ellos, si hemos escuchado el sonido del pájaro carpintero trabajando la madera.

El silencio y la calma del lugar invita a ascender saboreando las vistas del macizo del Padrón, sus picos, la vegetación, pinos que han crecido al borde del precipicio, el colorido de la piedra, el azul intenso del cielo, la hojarasca seca que cruje al ser pisada y el verde pinar nos emociona por el deseo de coronar la Fuente de la Pileta. Al tiempo que nos angustia el olor a madera cortada producto de la tala de pinos que se apilan al lado del camino, entendemos la necesidad de la tala, siempre que sea controlada en beneficio de la especies del pinar y del bosque en general.

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Avistamos la Fuente de la Pileta en un claro al final del camino, es una obra de nueva construcción realizada en piedra a modo de pequeño refugio, un chorro de agua fresca cae de manera continua a una pila y de él bebemos para saciar la sed tras el largo camino y el intenso calor.

En breves minutos y a los pies del macizo del Padrón, bien hidratados nos disponemos a comer, menú de senderista, bocatas al gusto, tortilla de patatas con pimientos, ensaladas variadas, jamón, chorizo, queso, cerveza e isotónica, fruta fresca y los más golosos terminan con chocolate y un café capuchino para rematar la sobremesa, no dura mucho pues el sol queda oculto por la pared de piedra y la temperatura baja en minutos para dejarnos helados.

Así retomamos las mochilas y bastones, nos ceñimos las cazadoras y subimos un pequeño tramo hasta el naciente del río de la Mesta, agua poco abundante por la sequía que padecemos a estas alturas del año, el camino se hace más angosto, empinado y pedregoso, comienza el ascenso al macizo, pero será en otra ocasión, ahora toca hacer la foto de grupo de manos de Vicente y Manolo, guías de nuestra caminata.

Desandamos los últimos kilómetros del camino hasta llegar al punto de encuentro con nuestro transporte que nos llevara al pueblo de Bienservida, para disfrutar de tiempo libre y tomar un café. Nos animamos a seguir de visita en el casco urbano de este pequeño pueblo, pero muy bien conservado, sus calles bien enlosadas nos llevan hasta la plaza, donde se encuentran los edificios del Ayuntamiento, el Museo de la Virgen del Turruchel, que así se llama su patrona, y la iglesia de San Bartolomé con su pórtico románico, pórtico coronado por un elemento costumbrista del pueblo en honor a los quintos del pueblo, figura en desuso, pero que la tradición mantiene en este pueblo los días de Semana Santa, son esos días, que los quintos del año ofrecen cintas con sus deseos a la Virgen y ahí permanecen durante todo el año.

La plaza cuenta con dos fuentes, una ornamental sin funcionamiento y otra de agua potable con 4 grifos; en sus bordes nos sentamos a esperar que abra la Iglesia la Srª Marita, que todos los días a las 17:30 h. abre la iglesia para rezar en compañía de otras parroquianas, 4 ó 5, que todos los días se encuentran para rezar el Rosario.

Nos saludamos y nos invitan a entrar a la iglesia del siglo XVI, encienden luces para mostrar el tesoro de su altar mayor, presidido por un retablo de madera policromada de grandes dimensiones que data del siglo XVI y XVII, declarado Bien de interés Cultural.

En sus primeros pisos de estilo barroco, contiene hornacinas vacías de santos que desaparecieron en tiempos de guerra y que podrían ser los evangelistas, y pinturas anónimas con motivos de la vida de Jesús. En el centro del retablo, su patrón San Bartolomé, de estilo gótico, acompañado de San Esteban, San Lorenzo, San Juan Bautista, y San Sebastián.

En el tercer piso están los santos sanadores, San Cosme a la izquierda, San Damián a la derecha, San Blas, y Santa Quiteria, y en el centro Santa Ana.

En el último piso, hay un Calvario renacentista del siglo XVII, en donde estarían San Francisco de Asís a la izquierda, y San Jerónimo a la derecha del Calvario. Para terminar, en el friso está el Padre Eterno, con la bola del Mundo, y la bóveda de nervadura de estilo gótico. La iglesia contaba en el coro con un órgano tubular, del que solo queda su cara externa.

Figuras importantes en la iglesia son la patrona, la Virgen del Turruchel, que cuenta con capilla propia, la Virgen de la piña y el Cristo Crucificado.

Damos por terminada nuestra visita y qué mejor recuerdo de este día, que el canto que Marita y Alejandra nos dedican: “el Canto a la Virgen de Turruchel”. Nos aplauden por visitar su pueblo, gentes de La Mancha llanas y cercanas. Gracias Chicas.

Ponemos rumbo a nuestro pueblo, Puertollano, desandando el camino. Tenemos tres horas para descansar, cambiar impresiones y mirar nuestros tesoros fotográficos que serán parte del recuerdo de este bonito día. Hasta la próxima compañer@ de camino.

—–

Romance (más o menos), de la ruta Villapalacios-Cárcava de la Pileta

Por Vicente Luchena Rodríguez

Con 25 piernas por banda,
viento en popa a toda vela,
no surca el mar sino vuela
ese grupo por la sierra.

A las seis de la mañana
algunos se levantan;
preparan, botas, abrigo y bastón,
y el avío introducen en su zurrón.

Vamos, vamos, que la hora ya se acerca.
Tranquilo, que margen aún nos queda.
Hola Juanjo, hola Manolo,
¿dispuestos a la jornada?:
más que dispuestos, anhelantes,
que el día ya ha llegado, aunque pudo hacerlo antes.

Deja, deja, que el autobús ya se acerca.
Con displicencia y buen rollo
uno a uno suben todos.

En el viaje un sueñecito,
ahora que pueden, ahí acurrucaditos.

De Villapalacios salen para la Sierra de Alcaraz,
no sin antes cafelito y su tostá.

Camino van de la sierra
por el Río de la Mesta.

En la orilla crecen chopos
que les entran por los ojos.
Tan amarillos ahora están,
que mucho gozo que les dan.

¡Qué lejos está la sierra!,
hay alguno que comenta.
No está lejos, allá vamos,
ya verás que pronto estamos.

Nogales, perales y granados,
al grupo salen a sus pasos,
ahí está el legado de los muchos hortelanos.

Aquí una huerta, allá un molino,
junto al río se recorren el camino.

El paisaje va ganando,
cuando a la sierra se van acercando;
aunque, ¡pardiez, la cuesta aumenta!
siempre hay alguien que lamenta.

Un último esfuerzo para subir esta cuesta.
Ya se siente, ya se acerca,
la Fuente de la Pileta.

En un entorno tan singular
la sed puedes saciar,
con agua tan pura y limpia
que choca, de tan cristalina.

Tras un almuerzo casero y rico
se sigue subiendo en un breve paseíco.

¡Media vuelta, objetivo conseguido!
Toca ahora bajar
casi todo lo que se ha subido.

¡Una foto, una foto!
que es un momento,
sólo un poco.

Vega vámonos,
haz la foto
que ya bajamos.

Ya de vuelta
el paso se acelera.

En el bus se finaliza
caminata, ruta y fatiga.
Ahora toca a Bienservida la visita,
paseo urbano, iglesia y plaza.

El interior de la iglesia visitando,
y el retablo admirando,
una sorpresa se están llevando:
dos damas, Marita y Alejandra,
dando muestras de gran amabilidad
explican al grupo historia de la localidad.

Mientras del grupo
su agradecimiento reciben,
estas señoras otro favor deciden:
con una canción emotiva
a los oyentes encandilan.

Para esta jornada de viaje,
esto es un gran broche de oro.
Además de su paisaje,
su gente es un gran tesoro.

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