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Ommadawn

- 1 enero, 2018 – 09:463 Comentarios

ruido-blancoComo ya saben, el día 1 de enero la Orquesta Filarmónica de Viena ofrece un concierto con una selección de obras de la familia Strauss. Es un buen día para oir música sinfónica. Para aquellas mentes inquietas, poco amantes de los bailes de salón y de la pompa, me gustaría ofrecerles una alternativa. Y de paso, proponerles un viaje fantástico por la mente de la creación musical. Será poco probable que tengan ganas de dejarlo todo para oír lo que les propongo, pero si hubiera algún momento del año idóneo para ello, es éste, un día frío en el que estamos dispuestos a escuchar música durante un rato largo.

Mike Oldfield es un guitarrista y compositor de obras principalmente instrumentales de rock sinfónico o progresivo de los años setenta, cuya obra más célebre es Tubular Bells(Campanas tubulares).En 1975 Mike Oldfield publica Ommadawn, un disco L.P. con 3 piezas. Es un clásico, y muy probablemente muchos de ustedes ya la conocerán. Siendo así, sería una buena ocasión para revisitarla, y comprobar queel paso del tiempo no ha hecho mella en él.La primera de las 3 – que es de la que vengo a hablar – ocupa la cara A del disco, con una duración de casi 19 minutos.

Podría clasificarse como pieza de rock sinfónico, por la instrumentación y por el uso de recursos propios de un estudio de grabación – nada que ver con la orquesta sinfónica, una agrupación de instrumentos de cuerda, viento y percusión, concebida para la interpretación de música en vivo.

Sin embargo, la orquestación – es decir, el uso que hace de la instrumentación – es más propio de una música sinfónica que de una música de rock: no hay batería, ni una parte de bajo eléctrico omnipresente que de una base a todo lo que ocurre. El uso y combinación de instrumentos para dar a cada momento el color sonoro idóneo está extremadamente cuidado.De hecho, podría ser perfectamente orquestada para una orquesta sinfónica ampliada con el uso de guitarras, pero eso no lo mejoraría, simplemente el resultado sería diferente. Además, ni su armonía ni su melodía entroncan con las escalas modales usadas en la tradición de la música de rock, sino con la armonía modal de la tradición europea.

Pero me parece muy interesante el reto que se plantea en esta composición, en el contexto de la música rock de la época en que se produce: emplear unos pocos temas sencillos, recurriendo a ellos persistentemente en distintos ambientes sonoros (lo que en música se conoce como técnica de la variación – si bien también recurre a técnicas diversas de contrapunto), y con pocos momentos de contraste temático. Visto con perspectiva, es un concepto muy propio de la música de tradición europea: la composición basada en la elaboración de unidades temáticas sencillas; el valor de la pieza no está en la fantasía melódica sino en la fantasía en los procesos de elaboración. Además, contiene algo difícil de apreciar pero muy importante en la planificación de la composición, como es el Plan Tonalque dispone, o sea, la planificación de las diferentes tonalidades o escalas que va a emplear a lo largo de toda la pieza, comenzando en Sol menor, y terminando en Sol menor, después de haber hecho un largo viaje por diferentes tonalidades. Algo completamente opuesto a lo que sucede en las canciones, donde lo normal es que no haya ningún cambio.

Y por supuesto, la planificación de la Forma, el orden de las distintas Secciones de la pieza. El “qué contar” tiene que ver con tres factores básicos: la cuestión temática principal, el fondo sonoro (o sea, la aportación del resto del conjunto sonoro a la línea principal) y la manera en que discurre el discurso por completo hasta su conclusión, incluyendo los momentos intermedios entre los momentos culminantes.

A menudo, el proceso de creación resulta tortuoso. La propia definición del material principal, así como su devenir, o la trama que se crea, a menudo no es un camino recto, sino que requiere analizar el resultado y sus expectativas, explorar si se ha extraído suficiente jugo de una idea, si hay ideas impertinentes que desvíen innecesariamente la atención sobre lo que se quiere contar, si determinadas ideas requieren prolegómenos o posponerse… El mundo del cine o de las artes plásticas conserva muchos testimonios, a través de bocetos o deStoryboards. Pero en el mundo de la música, hay raros ejemplos de testimonios sonoros (no así de bocetos escritos, de los cuáles los más célebres sean seguramente los que se conservan de Beethoven). Algunos ejemplos están en el proceso de creación de StrawberryFieldsforever (de John Lennon), de‘Round Midnight (in progress)(de TheloniousMonk, una grabación de 1957 de casi 22 minutos del proceso de grabación de dicho tema, en el disco Thelonioushimself) o la rara versión previa de Ommadawn, cuya comparación con el producto final creo que resulta muy ilustrativo y estimulante de cómo se gestiona una idea, con cambios de tema, tempo o velocidad, forma, etc. Sin duda, el final de la versión definitiva mejora sustancialmente el final de la versión previa.

Por si quieren seguir la obra con una ayuda gráfica, les presento un esquema – poco pretencioso – que creo que puede guiar la audición. Se distribuye en dos columnas, la segunda de las cuales muestra desde el momento de corte, desde el minuto 8,18 aproximadamente.

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Antonio Fernández Reymonde
Ruido Blanco

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