La edad y la música sinfónica

ruido-blancoSiempre me ha llamado la atención cómo evoluciona el gusto musical de la gente con el paso de los años. No solo el del público, también el de los propios músicos. Al parecer,la música para la gente joven debe ser dinámica y ruidosa, como los son ellos; y en consecuencia, a medida que se hacen mayores y las ganas de fiesta van menguando, la música se torna más calmada. El caso de Sting me parece paradigmático – ya desde su segundo disco en solitario – aunque hay muchos más. A mayor edad, uno parece estar en mejores condiciones para apreciar la música clásica, y jactarse de ello. Aunque en estos tiempos, en que la edad madura está vista con recelo, y a pesar del visible descuelgue cárnico propio de la edad, nadie se resiste a abandonar el divino tesoro de la juventud. O tal vez sea porque uno comienza a madurar a partir del estado en que abandonó la adolescencia.En una especie de estado adolescente íntimo e interminable, uno tiende a creer de sí mismo que sigue siendo joven – hasta que se tope con un espejo. Tal vez por eso algunos no cambian, y se siguen viendo a algunos cincuentones haciendo el mismo tipo de música joven desde hace décadas, porque a uno le acompañan toda la vida las emociones que sentía con la música cuando era imberbe.

Hasta hace muy pocas décadas (¿dos?) la gente de cualquier edad, que quería aprender a tocar algún instrumento, iba a un centro oficial, al conservatorio, como el que quería aprender idiomas iba a la escuela de idiomas. Con el paso del tiempo, el incremento de la demanda y la rigidez de los planes de estudios limitaron el acceso inicial a edades tempranas. Aun así, la demanda de estudiar música clásica se ha ampliado, y por tanto la oferta también. Si no, se puede accedera un conservatorio con más edad para realizar estudios de nivel medio; pero normalmente los centros oficiales siguen limitando este acceso en relación con los recursos disponibles. No obstante, también se ha ido creando un tejido de escuelas de música para otros tipos de música actual, y de aficionados, que antes se daba sobre todo en clases particulares. Sin competencia entre escuelas y conservatorios: son áreas distintas y hay gente suficiente para todo.

Es más bien corto el número de jóvenes músicos: en algún curso del instituto puede haber alguno – o no. No sé si la presencia y la experiencia de estos chicos sea suficientemente visible en clase de música y pudiera servir para que los alumnos tuvieran otra consideración hacia la música clásica, por la propia consideración que se tiene al compañero. Creo que no; al menos no soy conocedor de ninguna experiencia en este sentido. Así que (aparte del hervor “puberto”) entre la hostilidad del medio, los prejuicios y las pocas oportunidades de oír música clásica, pocas posibilidades hay de que a los jóvenes les guste la música clásica. Ellos se lo pierden.

Alguien me dijo en una ocasión que la gente que asiste a conciertos de banda no les gusta la música, sino que les gusta ver tocar a los afines (siempre que no desafinen). A las audiciones de música en el conservatorio, suelen asistir familiares de los alumnos. A priori,sonestupendas oportunidades para oír música en vivo (normalmente en las audiciones no participan solamente principiantes). Tristemente, muchas de estas personas no saben comportarse con respeto; incluso esperan la finalización de la actuación del familiar para levantarse y marcharse (a veces ruidosamente). Pero la gente que se queda, es potencialmente público de música clásica.

Siempre me ha llamado la atención la edad media estimada del tipo de público que va a los conciertos de música sinfónica o de música clásica. Siempre era, y sigue siendo, gente mayor. Evidentemente no son los mismos; si no, ya serían zombies o momias. Dicho de otro modo, el público se va renovando, pero no parece que haya cambio generacional. Para los que trabajamos por la tarde, no es fácil ir entre semana a ver conciertos, pero cuando esto sucede, lo cierto es que se ven pocos profesionales entre el público. Si encima es una ciudad pequeña como la nuestra, donde hay tan pocas posibilidades de ver música para orquesta sinfónica, es aún más llamativo. Pero lo peor, es que me resulta incomprensible la poca presencia de jóvenes estudiantes de música (o antiguos estudiantes) en conciertos de música clásica o sinfónica. Me cuesta entender que lo que se aprende con tanto esfuerzo personal, se arrincone, y no haya motivación para asistir a más conciertos de este tipo.

Es evidente que también asisten jóvenes, pero normalmente son muy pocos en relación a la cantidad de gente de edad madura o avanzada que asiste a estos conciertos. Seguramente dependa del programa. conciertoHay un tipo de público que tiene un conocimiento previo de lo que va a ver (si conoce, por ejemplo, otras obras del compositor), pero no creo que la mayoría de este público sea así: normalmente uno busca dejarse sorprender por la oferta del concierto. Además, los programas de mano – cuando los hay – se encargan de preparar al oyente.

El próximo 14 de febrero, a las 19,30, actuará la orquesta sinfónica del Conservatorio de Ciudad Real – dirigida por el maestro Alfredo García Buendía e integrada por alumnos. El programa incluye un Concierto para Marimba y Orquesta de cuerda, del compositor brasileño Ney Rosauro, con Alberto Jiménez Vaquero (exalumno del Centro) como solista.No se lo pierdan, que encima es gratis. Ya me contarán después si era inapropiada para gente joven. Y por favor, no aplaudan entre los movimientos, se considera de mala educación: desconcentra a los músicos.

Antonio Fernández Reymonde
Ruido Blanco

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3 COMENTARIOS

  1. El público joven, en general, no se siente atraído por la Música Clásica porque no forma parte de su educación. Por tanto, si no han tenido esa educación, no pueden llegar a apreciarlo.
    No la entienden. Es mucho más fácil imitar o intentar imitar, para ser aceptado en la sociedad, la estética de un cantante famoso, de cuerpo escultural y ropa ceñida, que la de un gran intérprete de Música culta, sobre todo si no se sabe tocar ningún instrumento musical, que además es desconocido para la mayoría de los jóvenes.
    Hay que asistir al próximo concierto de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Ciudad Real para que no se diga que no solo a la gente mayor le gusta la Música Clásica.
    Allí estaremos……

  2. En la escuela y el instituto, solo se estudia la música clásica de una manera muy desmotivadora y en el día a día solo escuchamos por norma general auténtica basura.
    Los chavales con inquietudes están totalmente olvidados.

    Yo por suerte, tuve a mis padres que me abrieron «las puertas de la música» y fueron tolerantes con mis gustos, aunque a pudiera escuchar música que les horrorizaba(black metal y deathcore principalmente) eso me permitió abrir mi mente y acabar apreciando la música clásica hasta el punto que no sabría vivir sin los Impromptus de Schubert.

    Hay que motivar y fomentar la curiosidad, y lo demás vendrá solo, pues un oído que sabe disfrutar y escuchar la música, acabará disfrutando de las grandes composiciones.

    • En el colegio y en el instituto la música clásica se estudia y, por cierto, de una manera bastante motivadora puesto que la inmensa mayoría del público que asiste a un concierto únicamente han mamado esa música ahí, ni en la televisión tan educativa que se emite en España ni por ningún otro canal. Tampoco la mayoría tiene la suerte de tener unos padres que les introduzcan en este mundo y les abran «las puertas de la música». El papel de la escuela es fundamental para despertar la curiosidad y para formar un público de base que asista a los conciertos Desgraciadamente, todavía hay que oír de boca de «grandes y formados profesionales de la música» soflamas tan edificantes como la de claroQueSí..

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