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Crespo sin Crespo

- 22 febrero, 2018 – 08:242 Comentarios

José RiveroEl acto del día 20 de febrero, daba forma al acuerdo municipal de 2015 a propuesta del Grupo Municipal de Ganemos, de colocar una placa en la desaparecida casa natal del poeta Ángel Crespo, no está exento de cierta melancolía y de cierto desapego. Toda la melancolía de lo que llega tarde y se produce, por tanto, a destiempo y todo el desapego de lo que aparece desubicado. Que es como suele acontecer con lo que llamamos Justicia poética. Pero toda Justicia poética, no deja de encubrir una Injusticia vital destacada y destacable. Todo ello, en el supuesto accidental de que los poetas necesiten justicia, cuando lo que de verdad necesitan son lectores.

Hablar del desconocimiento de Ángel Creso en su ciudad natal, por más que algunos oblicuos hayan antepuesto el valor seminal de Alcolea de Calatrava en su obra y su formación, es hacerlo de un largo desencuentro personal, afectivo e intelectual, pese a las raíces destempladas y a las espaldas de sombras que produce el tiempo. Todo ello, toda esa dicotomía entre Alcolea y Ciudad Real, se visualiza tal vez, en el texto autobiográfico  Mis caminos convergentes, aparecido en el número monográfico que la revisa Anthropos le dedicara en 1989. “Me crié allí entre jaras, retamas, chaparros, aulagas, coscojas, romero, encinares, arzollos y campos de tomillo y espliego sin otra intimidad que la que establecí con los animales domésticos y los silvestres”, para definir el marco paradisiaco de la fronda vegetal y animal de Alcolea y su alcores. Frente a esa veta de naturaleza en agraz, vibrante y esplendorosa, la sordidez adoquinada del Ciudad Real de posguerra. “Ciudad Real era, cuando empecé a estudiar el bachillerato, un pueblo grande, destartalado de por sí y empobrecido por la guerra, la mitad de cuyos habitantes se dedicaba a perseguir a la otra mitad. Una violencia en parte pública y en parte secreta tenía a la gente enajenada por el terror y los deseos de venganza”.  Pese a ello, el testimonio de Antonio Piedra en el acto citado, trató de centrar el carácter simbólico y central de Ciudad Real en el mundo de Crespo, que llega a denominar como ‘su almohada feliz’; frente a la preeminencia alcoleana y su ‘panteísmo poético’ que promovió Amador Palacios al cerrar el acto.

Homenaje-Ángel-Crespo-2018Desencuentros entre Crespo y  Ciudad Real que se modulan en el tiempo y que llegan a trazar una trayectoria aristada y enfrentad: desde los lejanos años de las páginas culturales de Lanza con Pensando en joven, allá por 1947 junto a Fernando Calatayud; hasta el corte de 1953 de la revista Deucalión, subvencionada por la Diputación  que Crespo dirigiera desde 1951, tras la fundación en 1950, con Carriedo y  Muelas, de El pájaro de paja.

AC 2018CRelato de una época que se visualiza a través de sus once números y que actualizó en 1988, con la reedición facsimilar de la revista, por parte de la Diputación Provincial, contando con un número 0, en el que aparecía el texto de Crespo Notas, después del diluvio, para el nuevo viaje de Deucalión. Texto que concluye con el enigmático “La memoria y el hecho de que, por circunstancias que más vale no mencionar, mis archivos de aquellos años están fuera de mi alcance, uno no sabe por cuánto tiempo ni debido a qué disparatados propósitos”. Es decir, desde el mirador de 1988 y recién regresado de su voluntario exilio en Puerto Rico, Crespo nos advierte ya de un vacio en torno a esos años cruciales de la década de los cincuenta que operta como una frontera de dos tiempos diversos.

CRESPO1999Un vacío frontal y fronterizo que, obviamente, marcará un antes y un después: un pasado provincial y pueblerino, y  un presente internacional, cosmopolita y viajero. Un vacío que nutre en parte con sus estancias sentimentales en el quinto de la Cuesta del Jaral, en Alcolea y con viajes continuados al exterior. También con su profesionalización con el mundo del arte. En 1959 dirige la galería Abril y en 1960 comienza su colaboración estable con la revista Artes, que dirigía Isabel Cajide y que prolongará en 1964 con la revista de arte y decoración Forma Nueva-El inmueble, dirigida por Gabino Alejandro Carriedo.

Ángel Crespo en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1994Piénsese que en 1950 Crespo se establece, tras el servicio militar en Tetuán, de forma estable en Madrid, donde se casa con María Luisa Madrilley en 1956, donde nacería su hijo en 1957. Ciudad que abandonará en 1967, junto a Pilar Gómez Bedate que llegaría a ser, en 1986, su segunda esposa, para recalar en Puerto Rico, y dar comienzo a un nuevo tramo vital. Es decir desde 1943, que inicia sus estudios de Derecho en Madrid, Crespo ha ido distanciándose progresivamente de su ciudad natal, hasta el momento mismo del abandono en 1967. Y ya a su regreso en 1988 se instala entre Barcelona y Calaceite. Sólo las aproximaciones a las Jornadas poéticas de Cuenca en 1984 y el homenaje del Grupo Jaraíz de Tomelloso en 1985 nos permiten atisbar esa aproximación hacia los territorios del pasado.

crespo con el tiempo contra el tiempo 2007Aproximaciones que, como círculos concéntricos, fueron completando estudios y visiones sobre ese oficialmente desconocido, llamado Crespo. Que se completarían en años sucesivos con las ediciones de diferentes trabajos en la BAM en el tramo final de la vida de Crespo. Así del libro Textos para Ángel Crespo en 1986; la publicación en 1993 de Primeras poesías (1942-1949) en edición de José María Balcells en 1993 en la colección Ojo de pez y, finalmente el trabajo colectivo Ángel Crespo. Una poética iluminante, en edición del mismo Balcells, en 1999, tras el fallecimiento del poeta. Redondeándose ya en 2007 con la exposición del CEX, Ángel Crespo: con el tiempo contra el tiempo, que prolongaba la celebrada en Madrid en el Círculo de Bellas Artes, comisariada por Antonio Piedra. Y poniendo punto y final con la publicación de su biografía trazada por Amador Palacios en 2011, Humanidad y humanismo de Ángel Crespo (1926-1995) editada por la colección de biografías de Almud Ediciones. El texto que publiqué acompañando la presentación de la última obra citada, dejaba entrever el lugar preciso de los desencuentros. “Pedía en 2007 el nombre de Crespo para la nueva Biblioteca Pública de la avenida del Ferrocarril y se me oyó pero no se me escuchó. Igual podía haber pedido su nombre para un Aulario, para un Centro Universitario o para un colegio Público y el efecto habría sido el mismo. Cuéntese cuantos ilustres con méritos similares o menores, cuentan con avenida, Colegio, jardines o bibliotecas. Aunque esta cuestión sea más formal y declarativa que otra cosa, no deja de reflejar los lazo de silencio bien trenzados”.

homenaje-angel-crespo 2015Ahora once años más tarde de la petición estéril, se descubre una placa imprecisa y errática. Tan imprecisa que fija “En torno a este lugar estuvo la casa donde nació el poeta”. Que no sólo está, sino que no se precisa su lugar exacto. Y es que en el fondo, sobre  Ángel Crespo puede decirse lo que él mismo  afirmó de su existencia, al entonar: “He vivido en tantas ciudades/pero ninguna de ellas/ es mi ciudad”, de Anteo errante, en ‘El ave en su aire’ (1975-1984).

Y también la denominación tardía que hiciera Cesar Antonio Molina, en 1999, al comentar los diarios crespianos Los trabajos del espíritu, como Memorias de un expatriado en el suplemento Babelia. Y es que en el fondo el poeta expatriado y sin pertenencia a ciudad explícita podía decir  lo que cuenta en su poema Ciudad natal:

 

Una ciudad así para nacer
provincialmente.
Nadie
contemplará las rosas,
quemadas del enero,
en el Prado.
Y habiendo
bebido tantos climas
no las confundiré: rosas que sólo
desprecio son- y frío”.

Periferia sentimental
José Rivero

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2 Comentarios »

  • Charles dice:

    D. Ángel Crespo siempre recordó a su pueblo y sus orígenes en la lejanía. También a ese ‘pueblo grande’ como él describía a Ciudad Real.
    Se caracterizó por su defensa de la relatividad de las ideas y la esterilidad de los dogmatismos.
    No hay impuntualidad en los homenajes, aunque, tal vez, deban hacerse en vida….

    • JOSÉ Rivero dice:

      Todo homenaje es ya una impuntualidad. Pura tautología. Los recuerdos de Crespo contrastan con sus palabras. En vida podrían haberlo nombrado muchas cosas. Hasta hijo predilecto, Medalla de Oro de CLM y Doctor. Honoris causa por la UCLM.

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