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Una cosa más

Un hilillo de odio

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Una cosa másHay tres supuestos de politica-ficción: que todos los ahorradores de un país saquen sus depósitos de los bancos, que todos los trabajadores de un país decidan quedarse en casa una temporada y que todos los electores de un país se acerquen a las urnas para votar en blanco. Estos supuestos de imposible concreción en el mundo real no hacen sino corroborar que la Banca está en manos de los pequeños ahorradores, que la economía está en manos de los trabajadores y que los electores lo mismo pueden cambiar un Gobierno que provocar un colapso institucional y social de incalculable magnitud.

Avisen al Tío La Vara

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Una cosa másTenemos la negra. Con todo el tren de borrascas autonómicamente domésticas que vienen cruzando el panorama político regional y ahora salta un tipo que dice que el preso político cubano, ese don nadie del yeso anticomunista, Orlando  Zapata –¡que muera Zapata¡ -es un pringao común, manipulado por la torticera disidencia terrorista. Tenemos la negra. El pollo que ha dicho esto se apellida Toledo. Podía apellidarse Salamanca, Mérida, Valencia o Madrid, pero no… Toledo. Para que su apellido coincida con el nombre de la capital de la región. Hace unos años, otro señor, que además de ser calzaeño se apellidaba Almodóvar, de reverencia casi religiosa para el establichmén, acusó a los populares ante la prensa internacional de urdir un golpe de estado durante los fatídicos días 11-14-M que precedieron a unas elecciones que cambiaron el Gobierno. Lo dijo, para rematar a un PP, ya malherido.

El vals del ATC

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Una cosa másQue los ecologistas defiendan una región desnuclearizada y desATCeizada está en la mimbre de su ideario, y con razón o sin ella, demuestran coherencia lo que les otorga al menos un plus de credibilidad. Superados o no por la tecnología que a veces avanza más rápido que las ideologías, ay, lo cual constituye un serio problema, los antiATC de verdad son también antinucleares, y por ello no sólo no quieren el ATC sino que quieren un compromiso político de ir chapando centrales nucleares para que así no haya residuos que almacenar. Conseguido esto y canalizados sabia y progresistamente el viento y el sol y el agua y la tierra si fuera menester, no habría más energía abominable y venenosa porque toda surgiría inmaculada de horizontes futuristas sembrados de molinos gigantes o de bosques de cristales de espaldera mirando al sol, salvo que mañana se descubra la fusión y convierta el campo en vertederos de hojalata. Bien, es un planteamiento, que se puede compartir o no, pero repito, son coherentes. Y solidarios. Porque un ecologista o un antinuclear que en el contexto del ATC viene a ser lo mismo, no quiere el camposanto atómico ni aquí en Castilla-La Mancha ni en ninguna otra parte del Estado español, lo cual les otorga otro plus añadido de patriotismo.

En caliente

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Como en el fútbol cada ciudadano tiene su receta para salir de la crisis. En función de múltiples circunstancias, desde luego. Una de ellas según escoree a babor o estribor. Quizá en esto, como en el fútbol, no sea necesario tener un conocimiento profundo de Economía más allá del abc básico que aconseja no gastar más de lo que se ingresa o al menos que la diferencia entre una cosa y otra no sea groseramente insalvable.

Un vampiro del pueblo (FIN)

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Un vampiro del pueblo (FIN)¿Dónde dejé la historia? Maldita memoria. La memoria sólo es buena si vale para recordar lo que se olvida porque de otra manera no es necesaria. ¿Para qué recordar el tibio olor a colonia juvenil del entrepecho de nuestra primera novia si es algo que nos acompaña permanentemente como un perro fiel? Nunca te recuerdo porque jamás te olvido, le escribí en cierta ocasión a otro amor huidizo de mocedad… Pero la historia que les andaba contando se ha ido deshilachando como las hebras evanescentes del humo de un cigarro. De modo que, amigos lectores, si es que todavía queda por ahí algún resistente de este cuento, llegado es el momento de contarles el final y me ahorro así la fatigosa  tarea de narrarles las mil y una peripecias que nos ocurrieron al señor Perharps y al hijo de la Wencesláa durante la guerra que libramos con el espantoso Conde Cópula.

El error de Cospedal

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María Dolores de CospedalMaría Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, presidenta del PP de Castilla-La Mancha y candidata a presidir la Junta en las elecciones del año que viene, ha cometido un error. En lugar de anunciar públicamente su respeto por el acuerdo democrático del   Ayuntamiento de Yebra, de posicionarse sin claroscuros a favor de la energía nuclear con todas sus consecuencias, entre ellas la construcción del búnker en el territorio que pretende gobernar, de influir incluso para que el Almacén Temporal Centralizado (ATC)  se instale en la localidad, ofreciendo empleo y más riqueza que veneno, explicando a la opinión pública lo que dicen los técnicos y los expertos sobre seguridad,  que son los que realmente saben de esto, de ser, en fin,  coherente… se suelta con un posicionamiento táctico de negativa al ATC en Yebra porque cree que eso es lo que quieren oír los electores. El problema es que en esto coincide con su adversario político que, como ella, también se posiciona tácticamente, porque el Gobierno y el partido que lo sustenta quiere que se construya el ATC por mandato parlamentario. El interés propio prima en esta nueva verbena que ha inaugurado una demonizada energía que lleva décadas produciendo bienestar al respetable y que, según los expertos, tiene el mismo riesgo para la salud y la seguridad que una refinería.

Naturaleza asesina

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HaitíLa parte más miserable de la isla no estaba en la agenda de Dios pero tampoco estaba en la de los hombres. Estaba en la de la Naturaleza. El primero puede existir o no, los segundos, ya se sabe que somos egoístas, imperialistas, colonialistas, codiciosos, azufrosos y... sí, solidarios cuando el daño y el sufrimiento son groseros y visibles  pero... ¿la Naturaleza?¿Quién le pide cuentas a la Naturaleza, esa Diosa tonante, a veces más odiosa que las religiones domésticas? 

Reforma urgente

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Por un sentido más equitativo y justo de la realidad social y política de Castilla-La Mancha, por una ley que se ajuste a la evolución de la población y por tanto se refleje en el juego de las mayorías y la representatividad en las Cortes de Castilla-La Mancha, por un compromiso de una mayor democratización y dinamismo de la Cámara autonómica, por unas Cortes más abiertas que acaben con el déficit democrático del que adolecen merced a un bipartidismo falazmente consolidado y facilitado por una interpretación espuria de la actual Ley Electoral, por la ampliación del número de diputados que sean el reflejo fiel de la voluntad popular, por el fin de la oligarquía política asentada en una norma que hace imposible las coaliciones, norma habitual en cualquier institución democrática representativa, por el fin de una región manipulada y gestionada con espíritu caciquil, cuando no paternalista, por una Castilla-La Mancha de todos y no de una casta, por la dignificación de la vida pública y de las instituciones… por todo eso y por evitar el anquilosamiento, el sentido patrimonialista del poder, por devolver la región a la sociedad civil, para evitar que Castilla-La Mancha se identifique con un partido institucionalizado como ha dicho José María Barreda, en una asombrosa conjunción de partido y región que recuerda otros regímenes, por evitar liderazgos cesaristas como el de José Bono, malabarista y seductor, ahora puesto en la encrucijada de decidir entre su conciencia y sus intereses personales en la cosa pública, el que ahora reclama la reforma de la Ley Electoral General cuando fue el artífice del modelo castellano-manchego,  por que otras organizaciones y partidos políticos compitan en condiciones de igualdad en unas elecciones, por todo eso, y más, es absolutamente necesario y urgente que se acometa la reforma de la Ley Electoral en Castilla-La Mancha.

Un vampiro del pueblo (7)

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Que me llamaran vampiro del pueblo no resultó una exageración analizado el amable título con la perspectiva del tiempo.  Al fin y al cabo no era un asesino. Sí, nací con la necesidad de beber  sangre a saber porqué componendas de mi personalísima hélice genética, pero como queda dicho a estas alturas del cuento, la inocente sangre de un animal fungible, un pollo pongamos por caso, me servía para cumplimentar mi peculiar dieta, cuando no utilizaba mi singularidad para cauterizar las heridas de la gente. De ese modo me vi a salvo de salir de pendoneo a cada noche para despacharme a cualquier probo ciudadano. Vampiros como habrán podido comprobar, los hay que no resisten la visión de una sola gota de sangre y sin embargo, andan por ahí, bien instalados en la pirámide social chupándole la susodicha  a la gente anónima  cuando no con hipotecas que son la misma eternidad, a base de extraerle hasta la última gota al pobre inmigrante… Banqueros, constructores, políticos, financieros, prohombres de buena sociedad que alardean de bonhomia cuando entre bastidores se entretienen en una orgía interminable para llenar la saca y apaciguar la hidra insaciable de su codicia. Esos sí que son vampiros. Por más que aparezcan en las notas sociales de la buena ciudadanía. Uno al fin y al cabo tuvo que aprender a vivir con mi flaqueza que era mi fortaleza y además con una inoportuna alergia precisamente a lo que me daba la vida…

Feliz Navidad

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Un villancico antiguo, un balada navideña de Lennon, a mi me vale José Feliciano, próspero año y felicidad, una Navidad de nieve, de agua, de viento, una refriega en el mercado, un cumbre insólita que desplaza a 40.000 pensadores del clima y se cierra por la puerta trasera, unos toros proscritos cual malditos-roedore por el dedo acusador del nacionalismo catalán contra el nacionalismo español, los nacionalismos siempre se tocan, toritos bravos, ¿parlez vous, francais? Siempre nos quedará Niza, o Lyon, o Marsella, /ma cherie/,  un Obama que hace balance con el medicamento socialdemócrata por un lado y la defensa de la guerra justa por otro, un Morales mestizón que llama negro a Obama aunque Obama no llame a Morales indio del Perú tururú, viva Bolivia en llamas sobre una llama, ¿quién llama?... el mundo global cada vez más chico y más pesado, añoranza de la localización cuando todo parecía lejano y misterioso, pesadez de los mismos rostros en las portadas cual si no pasara el tiempo y estuvieran mandando siempre, siempre, forever, and never, forever... los mismos, los mismos,  los mismos, es que rayo oyes, ayo-oyes, ayo-oyes- yoyes, yoes… qué horror … la lotería, la lotería es como la muerte: parece que siempre toca a los otros, pero hay una gran diferencia: la segunda siempre toca, siempre toca, si no un pito una pelota, pelotas a tres miles, despelotados a cientos, los hay pelotas en pelotas pero son los menos, año de crisis, año de bilis, año impar, múltiplo de tres por tres, el 9, número extraño, punzante, adiós nono, que te vaya bonito.

Un vampiro del pueblo (7)

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Oh, monseiur Perhaps, mon ami, es un honog tenegle de nuevo como cliente en mi humilde local.¿Quegán sentagse en aquella mesa? Es la mejog. Quien dijo esto era un tipo delgado, de nariz tan aguileña que siempre llevaba la cara levantada para no clavársela en el pecho. Hablaba un francés con acento británico que yo he tratado de acentuar al español. Lo del francés era, según me contó el señor Perhaps, por la admiración que le tributaba el dueño del Red Eyes a un tal Honorio Zurita,.un terrateniente andaluz que tenía el título de Marqués de la Dehesa, pero que se lo cambió por el de Marqués de Sadehe. La deferencia del dueño, un tal, Lastimor,  fue más bien una amabilidad impostada como pude comprobar poco después, destinada a romper el silencio glacial que se hizo en cuanto pasamos al Red Eye, un frío glacial incluido de bises de serpientes que más de un parroquiano silabeó con gestos de contenido espanto en cuanto puse la suela de mi zapato en el local. El agua bendita que llevaba conmigo, ya saben. Oh, está plagadísimo, susurró el señor Perhaps que también se percató de la repugnancia que provocábamos en aquel lugar repugnante. Luego una vez acomodados, todo eran miradas e insinuaciones, sobre todo de la parroquia femenina. Una chica cuyos pechos exuberantes invitaban a la perdición nada más contemplarlos se mojaba los labios a lengüetazos mientras arqueaba las cejas y me sonreía como una pecadora del Támesis. Pero fue echarme hacia atrás la chaqueta con la intención de buscar tabaco en mi bolsillo para apretarme un fumeque y ver la cantimplora, que la muchacha se levantó proyectada por un movimiento reflejo para vomitar a su gusto pero sin tiempo apenas, de modo que le echó el pote a un par de impresentables que estaban junto a ellas, sin que la rociada, los molestase lo más mínimo. Plagadito, plagadito, reiteró Perhaps. Aguardemos a que llegue el pollo. ¿Y si no viene?, dije yo, que francamente, estaba empezando a acojonarme, y no hacía más que apretar la frasca que llevaba a la cintura cual Asterix en los Avernos. Vendrá, vendrá… El Conde Cópula no puede perderse el rito del Babalú. ¿El rito del Babalú? ¿Y eso qué demonios es? Ji, ji, ji, eso ¿qué de-mo-ni-os es, muy apropiado, joven,  se adelantó a contestar Walpole, a quien el lugar no parecía intimidarle en absoluto. Antes al contrario, lo observaba todo con cierta familiaridad e incluso saludó con amanerado protocolo a un joven que miraba a Walpole más o menos como me miraba a mi la joven pero sin vómito de por medio. Bien, esta noche nos dedicaremos a observar, luego seguiremos al Conde y si se decide a actuar, esto es, a darle boleto a alguna pobre desgraciada entramos nosotros en acción. ¿Y cómo? Pregunté yo, ya sin pudor a evidenciar mi total acojone. ¿Cómo? ¿Un vampiro asustado? Por el amor de Dios, Antonio, no me vegas con esas. Ji, ji, ji, por el amor de Dios. Soy un vampiro del pueblo, señor Perhaps, no un vulgar vampiro, oficial de primera de las tinieblas que va por ahí matando a la gente, así por gusto, por el hecho de matar, claro como es vampiro, hala, zas, zas… ¿Alá? ¿Has dicho Alá? No, he dicho Hala que no es lo mismo… Lo que hacen una letra y un acento, suspiró Perhaps. Ya sabes que nuestro hombre es musulmán. Sí, y francamente, eso me confunde. ¿No eres tú anarquista y católico? Desde luego, señor Perhaps pero veo más factible eso que un vampiro seguidor de Alá y de Mahoma…  

Creo recordar que en ese momento se hizo un silencio tan espeso como la niebla de humo que ascendía hacia el techo del local y se recreaba esculpìéndose en volutas como trazadas por  una mano invisible. Fue por las mujeres… ¿Por las mujeres? Sí, el Paraíso Musulmán y todo eso, ya sabes, las vírgenes que aguardan en pelota viva a las puertas de la mansión del placer eterno. Alá es grande. Como él, el Conde, me refiero, está con un pie en la tumba y otro de zascandil por ahí, pues por eso. El conde Cópula lo encontró agradable y abrazó la fe. Y los infieles son los hombres-lobo y las jovencitas. No, las jovencitas son las vírgenes que él se despacha…Como está allí pero aquí, ji, ji, ji…

De nuevo silencio. Yo estaba más aturdido a cada momento. Me parecía irreal todo aquello. ¿Qué pintaba un vampiro bueno de Alamillo sumergido en las profundidades del Londres tabernario y vicioso? Bueno, sí, era el único que podía echar el guante al escurridizo Conde Copula… Ah, en esos momentos lamenté mi singularidad. Cuánto me hubiera gustado aborrecer la sangre como todo el mundo. Perdóneme, señor Perhaps pero tengo un montón de preguntas que hacerle… ¿Eso está bien, amigo mío? ¿Cuál es el plan? ¿Cómo… como atacamos? ¿De qué manera vamos a capturar  a ese Conde…?
¿No eres un vampiro bueno? Sí, señor. ¿No eres católico? Si, señor. ¿No tienes tu cantimplora de agua bendita? Sí señor. No hay duda, usted es el hombre. No puede fallar. Pero… ¿cómo?. No hubo tiempo para la respuesta. En ese momento se hizo un silencio de iglesia en aquel lugar de relapsos y pecadores a la vez que el tabernero Lastimor se dirigía hacia el parroquiano que acababa de entrar. Un hombre impecablemente vestido, con un abrigo gris oscuro, sombrero, pañuelo al cuello, guantes y bastón. Muy en consonancia todo… El hombre, acostumbrado al agasajo, miró con displicencia a su alrededor. Saludó con una leve inclinación de la cabeza al señor Perhaps y cuando detuvo su mirada en el vampiro de Alamillo, o sea en mi, hizo un gesto de repugnancia apartándose con las manos algo invisible y siseó como las serpientes. Pero enseguida recobró la compostura, percatándose de que era el centro de todo el mundo y regresó a su pose aristocrática. Entonces empezó a sonar un ritmo sincopado. Era el ritmo del Babalú que precedía al rito del Babalú. Aun quedaba para el alba…

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