Niños sin infancia… en el pueblo (memoria histórica)

PabormiPabormi .- ¿Tendrán la posibilidad de recordar su infancia y sonreír, cuando ya ancianos y sentados en su sillón, cierren los ojos y retornen a cuando nada les dolía y la artrosis, solo era una palabra que manejaban sus abuelos?

¿Y que recordarán? ¿cuándo el autobús escolar los recogía y los trasladaba a un colegio situado al otro lado de la ciudad? ¿cuándo bajaban al parque, en el que estaba prohibido jugar a la pelota, andar en bicicleta, subirse a los árboles y pelearse con los demás?

Se ha ido cerrando tanto el circulo que…¿qué les queda?

{mosgoogle}Si ya no pueden apedrearse con los del vecino pueblo…¿cómo aprenderán a luchar, a elegir a un lider, a presumir de los moratones que el enemigo causó, a ensalivarse los arañazos, para que dejen cicatriz y escueza (porque cura), a defender a los amigos mas débiles tirando piedras por los dos, a proteger a la futura novia “tu ponte aquí Margarita, que estos son mu burros y te puen abrir la cabeza de una pedrá” a jerarquizar la pandilla, a asumir las responsabilidades propias de una pandilla de pueblo?
¿Quien repartirá los orinales para cubrirse “el melon”, porque si no hay orinales sobre testas, como te enteras que a uno de los tuyos le han herido del mal del eco…(del eco del orinal al ser golpeado, claro)?

Esta es la pregunta que me ronda por la cabeza en estos tiempos. Algunos, al menos, van al pueblo de vacaciones (a despabilar) pero ¿y aquellos que no van nunca y que definitivamente cortaron las raíces? ¿Cómo será su futuro?

¿Cómo se curtirán, criándose entre aterciopelados cojines, con calefacción en invierno, aire acondicionado en verano, ventiladores en primavera y caminando con paraguas en otoño, para que las hojas de los árboles no les hieran, en su violento desplome?

Que mas parecen el hijo  de la duquesa, cuando venia por el pueblo a pasar la semana de ferias y era el único que no cogía boñigas con sus manos, porque decía que podían causar el mal del tétano. ¿Entonces, que desodorante usaría? ¿Cuál mejor que el “eau de caballo fresc de primaver”?

¿Cómo contarles, lo que se siente cuando bajas un arbol en pantalón corto, al estilo “gato sin uñas” que te dejas en el tronco la piel de los “kiwis” cara interna de muslos, uñas propias y venas del antebrazo? O eso o te lanzas desde la coboya “cogollo” y el que esté abajo que se aparte.

Otra forma de bajar, es que alguien te ayude (lo digo con carácter meramente informativo y experimentado por cierto) lanzándote un melón o sandia (del año a ser posible) y que a causa del impacto, aterrices de liviana forma, sobre el acolchado suelo, dejando en él dos dientes, que no tenían marcada la fecha de caducidad para ese día, pero que ya una vez perdidos, dices: ¡efffto for la pffandilla! Y quedas como Dios.

¿Cómo van a aprender los niños de ciudad los ciclos, el mundo de los pájaros, que el gorrión macho lleva corbata, o que la pajarita de las nieves no camina sino salta, que los vencejos y golondrinas son competencia y no se relacionan ,ni se casan entre ellos, (mal rollo), que la abubilla tiene cresta y que los tordos , una vez pelados se quedan en “na”, que las culebras de las pedrizas no muerden, sino latiguean, que cogidas con la mano izquierda, no solo no mueren sino que se cabrean mas, que las liebres nunca tiene reuma, cuando un galgo les dice guau…¿echamos una carrera? y que la mixomatosis hace que los ojos de un conejo, parezcan los de un humano cuando ve una película X.

Dudas, dudas sin aclarar me atacan, mientras quito mi boina y acaricio suavemente la piel que recubre mi cráneo, libre ya del áspero cabello juvenil y dirijo el reojo a mis ovejas, mientras los mesetarios  atardeceres caen con suavidad sobre mi memoria.

Y mira tu por donde, “Benaldo” perro fiel y amigo, “dende” hace yo que se los años, que estos chicos “flojos y malparios” de ahora, que  por no tener no tienen ni memoria histórica PERO  al menos ¡benditos sean! no se sentirán obligados a ir a ninguna cuneta o terreno “extraño”, en el que moran a su pesar, a desenterrar a sus padres o abuelos, para enterrarlos de nuevo, en ubicación familiarmente elegida.

No serán por tanto, abuelos que pierden su mirada en el horizonte, pensando ¿y si no le hubieran matado…como habría sido nuestra vida? Y que como respuesta, bajan sus ojos a tierra y maldicen colores, viejos odios, envidias, rencillas, paseos al amanecer y el maldito eco de unos tiros, que jamás se borran de sus cerebros.

Ni el ruido atronador, ni las caras que estaban detrás de las escopetas, ni quien dio la orden de ¡fuego! ni lo absurdo de una pelea entre hermanos, en la que se acabaron matando entre ellos…. y matándose  acabaron ellos.

Millones de heridas abiertas en cansados ojos, que merecen cumplir su deseo, antes de ser ellos los enterrados, sea cual sea la decisión.

Y es que los chicos de ciudad…¡estan amariconaos! ¿A que si “Benaldo”? ¡Guau, guau! ¡Pues eso… lo que te diga Colino, hala recoge el rebaño y vamos “pa” la “maja” que esas nubes vienen negras, memoria histórica las llaman y están preñadas, pero bien  preñadas de lagrimas de muchos y tristes ojos, de variados COLORES, creeme!

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