{mosgoogle}Como por arte de magia, esa varita que decía Norman Vincent Peale toca los árboles, las plazas, los hogares y las calles, que a su paso se engalanan y se llenan de luces y la música de los villancicos nos alegra los oídos y todo ello nos envuelve de tal manera que nos despierta todos los sentidos y decimos: ya huele a Navidad.
Y mientras tanto, sin saber ni como ni por qué esa varita mágica, o mejor dicho el Nacimiento del Hijo de Dios, que es la verdadera esencia de esta festividad y lo que realmente celebramos en la Navidad quienes nos sentimos y consideramos cristianos, nos toca el corazón y nos transforma, nos llena de ternura, de amor, de buenos deseos.
Porque Jesús nace un año más no sólo en aquel portal de Belén, sino también en nuestros corazones y nos ilumina con su grandeza y nos llena de una alegría inmensa que en estas fechas tan señaladas compartimos en familia porque la Navidad es una fiesta de marcado carácter familiar.
Y por eso, a pesar de que para muchos de nosotros, que debemos considerarnos afortunados sin duda, son unos días de felicidad, no podemos olvidar a todas esas familias que han sido golpeadas por la enfermedad, por el dolor de haber perdido recientemente a alguno de sus seres queridos, a las familias rotas por la lacra de los malos tratos…
Tampoco podemos olvidarnos, en estos días en los que compartimos mesa y regalos con los nuestros que hay 700.000 familias que tienen a todos sus miembros en el paro y que un 20% de los hogares españoles viven por debajo del umbral de la pobreza.
Sí, la Navidad vuelve todo más suave y hermoso pero no por ello podemos olvidar que, precisamente, en Navidad también hay gente que sufre y para la que la Navidad no es tan suave, ni tan hermosa.
Por eso, en estos días, en los que la magia del Nacimiento de Jesús lo envuelve todo y en los que los más pequeños escriben con ilusión su Carta a los Reyes Magos, me gustaría pedir varios deseos que ojalá y se pudieran cumplir si existiera esa varita mágica:
– Deseo que la tristeza desaparezca del rostro y de la vida de las gentes.
– Deseo que las tragedias no azoten a los seres humanos.
– Deseo que todo el mundo disfrute del derecho a trabajar y a poder cubrir sus necesidades básicas.
– Deseo que seamos más solidarios y receptivos a los problemas de los demás tendiéndoles nuestra mano.
– Deseo que ni una mujer más sea víctima de la violencia de género.
– Deseo que ninguna guerra, que ningún tipo de conflicto armado ni ningún atentado terrorista siembren más muerte.
– Deseo que el hambre no acabe a diario con miles de personas en el mundo.
– Deseo un mundo sin sufrimiento, donde la paz, la armonía y la felicidad sean la moneda común de cambio entre los seres humanos.
– Deseo, en definitiva, que la esperanza anide en todos los corazones y que, entre todos, seamos capaces de construir un mundo mucho mejor.
Se que es una utopía, pero esta es la Navidad que deseo y estoy convencida de que es la Navidad que querríamos todos.
Mis mejores deseos en esta Navidad y que el Año 2009 nos traiga todo aquello que anhelamos.







