Día de la Música

La música, para los antiguos pitagóricos, significaba el concierto y la armonía del universo. Ese “arte de bien combinar los sonidos y el tiempo” tiene su origen en el movimiento, en los sonidos de la propia naturaleza, en el hombre que con su voz, con su lenguaje, se expresa musicalmente, con acento, con ritmo. El verso, en la poesía, no es más que la combinación musical de las palabras. Y la danza no se concibe sin una sucesión de elementos rítmicos y armónicos que ordenen el movimiento.
La música está en la vida y la vida, también, es música. Decía Schopenhauer que la música expresa lo que hay de metafísico en el mundo y Rousseau hablaba de ella como el arte de manifestar determinados sentimientos de un modo agradable al oído.

La música es la dueña de los sonidos, es de todos y para todo. Nos comunica universalmente, nos emociona, es terapéutica y curativa. En lo más cotidiano, en nuestra vida, siempre hay música, a veces “una música”, esa melodía que nos ha marcado, que ha envuelto y acompañado un momento o un tiempo vital inolvidable. La música es recuerdo, es melancolía, es tristeza pero también alegría, ganas de vivir, estímulo de nuestro espíritu. Música y vida.

Quizá por todo ello, ya hace más de veinte años, alguien pensó que coincidiendo con ese estallido final de la naturaleza que representa el estío y al fin de la fértil primavera, la vieja Europa y todo el mundo debían componer una sinfonía universal que se escuchase en todos los lugares durante esa mágica y larga noche del solsticio de verano.

En Castilla-La Mancha, en la oscuridad de esa noche, las estrellas que cubren nuestros cielos, como una celebración más de este año dedicado a ellos, a los astros, podrán danzar, emocionarse, sentir, con nuestros hombres y mujeres, al ritmo de esas miles de melodías que sonarán hasta los amaneceres de los pueblos y ciudades de esta maravillosa región.

El Gobierno de Castilla-La Mancha siente la música, la apoya y la promociona consciente de esas virtudes mágicas y benéficas y ¡cómo no! a sus creadores e intérpretes.

La zarzuela en La Solana, la música religiosa en Cuenca, la sinfónica en Toledo y Quintanar, el jazz en Guadalajara y Sigüenza, Jacinto Guerrero y Ajofrín en los acordes del Certamen Internacional de Guitarra en Toledo, las notas y pasacalles de nuestras magníficas bandas de música, los trinos y arpegios de laúdes y guitarras de los grupos de folclore que mantienen y conservan nuestras tradiciones, las sinfonías de las orquestas, toda la música que -de un pueblo a otro, de una ciudad a otra-, lleva nuestra Red de Teatros… Y, este verano en nuestros festivales y conciertos se escucharán otras muchas melodías.

Queridos amigos, queridas amigas, abrid vuestras puertas, vuestras ventanas, salid a la calle porque ¡Castilla-La Mancha suena!

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