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¿Para qué sirve la Concejalía de Festejos?

- 11 agosto, 2009 – 11:17Un comentario
conlosojosbienabiertosEs habitual en las fechas previas y posteriores a determinadas fiestas locales realizar críticas sobre la programación de las mismas, su calidad o pobreza, su organización o desorganización. Tan pronto como los ecos de la fiesta cesan, también lo hacen las voces “críticas”, que enmudecen hasta la próxima fecha del calendario en la que, por disposición oficial, los ciudadanos podrán de nuevo entretenerse. Sobre las fiestas que se celebran en nuestra ciudad cabría hacer muchas reflexiones. Yo aquí sólo quiero hacer tres:
En primer lugar, el hecho de que todas las fiestas que se celebran en la ciudad están vinculadas directa o indirectamente a algún evento religioso. En este sentido, nuestra localidad aún no ha adquirido la madurez suficiente como para celebrar o crear fiestas civiles, alejadas del calendario litúrgico o de la mitología cristiana. Ni siquiera el Carnaval sirve de excepción, pues su espíritu subversivo (inexistente en nuestra ciudad) se justifica por contraste con el hecho religioso del que toma sentido. Las fiestas que con más legitimidad podrían reivindicar su carácter civil son las de los barrios, por cuanto es en éstos donde se vive, en primera instancia, la condición ciudadana. Sería interesante reconvertir alguna de estas fiestas, habitualmente vinculadas a los patronos de sus parroquias, en fiestas cívicas sin vinculación con nada o, a lo sumo, con algún hecho social o político relevante. Incluso el nombramiento del Ciudadano ejemplar se produce durante las ferias, como un acto más del programa oficial. Por ahora, la única fiesta civil es el botellón, manifestación juvenil “espontánea” sin ningún tributo religioso, aunque con sus propias lacras, condicionantes, rituales y sumisiones.
 
En segundo lugar, todas las fiestas están institucionalizadas. Así como existe un calendario para el pago de tributos, o un horario de autobuses, existe uno en el que se nos marca cuándo y por qué debemos celebrar determinado festejo. Este hecho, general en nuestro país, es aquí más llamativo por cuanto la programación ofrece unos principios tácitos de actuación que nadie puede obviar. Partiendo de la base de que existe un desconocimiento general de determinadas fiestas locales (su origen, su rito, sus elementos, su porqué…). Resulta sorprendente que fiestas como el Carnaval estén también, en el sumun de lo grotesco, organizadas por la municipalidad. Cada año suena la misma cantinela sobre el declive de los Carnavales. Creo que no hay fiesta en la que su declive o auge justifiquen más la no intervención municipal. La salud de una fiesta como ésta, cuya esencia es la subversión absoluta sin acatar ningún orden ni concierto, debe medirse por el grado de participación ciudadana. Si ésta no existe, no tiene sentido que intervenga la municipalidad para crear un artificio. Porque de hacerlo, no sólo será una mentira, sino un atentado contra el propio espíritu carnavalesco. La única fiesta o celebración no institucionalizada es nuevamente el botellón. Al menos en parte. No está institucionalizada en el sentido de que no es una celebración oficial, ni programada u organizada por la municipalidad. Está institucionalizada en la medida en que es un referente recurrente y permanente en la diversión juvenil, y porque cuenta ya con un ritual estandarizado. En definitiva, la Administración local fagocita toda iniciativa festiva, haciéndola suya, con el único fin de planificar y programar lo que por naturaleza debería ser manifestación espontánea del pueblo.
En tercer lugar, nos encontramos en una ciudad anónima, sin elementos comunes que permitan construir un sentido integral de ciudad. No existe un sentimiento de pertenencia a un pasado común (se desconoce el pasado) ni a un entorno común (que ha sido degradado, desvirtuado, mutilado y remendado), ni a un proyecto común de ciudad. Existe una sensación de “ajenidad”, de frustración y de amor-odio hacia la ciudad. Los ciudadanos han sido desposeídos de esa condición, porque no pueden decidir nada, ni participar en nada. ¡Hasta el punto de que es la Administración la que les organiza la fiesta y la diversión! Los ciudadanos son meros espectadores, asistentes, consumidores, usuarios. Todo les viene dado. De ahí que la fiesta en Ciudad Real sea siempre un artificio, un hilván con el que intentar atar al ciudadano al terruño. Ante esa falta de motivación para construir nada en común los elementos anteriores surten efecto. El componente religioso es un elemento subterráneo, subconsciente, adquirido en la tradición familiar que otorga robustez, credibilidad y ligazón incondicionales a la fiesta, y que da sensación de pertenencia, no ya a una ciudad, sino a una cultura entera. El componente institucional es un elemento externo, que se ocupa de ordenar, planear, programar y adornar el medio en el que la fiesta tiene lugar. El megáfono por el que se pregona el programa de nuestro entretenimiento oficial. Ambos componentes responden a su vez a los intereses legítimos de las instituciones que los fundamentan: Iglesia y Estado. En conclusión, si todas las fiestas están vinculadas con el hecho religioso, si no hay fiestas civiles, si no existen fiestas espontáneas por parte de la ciudadanía, ¿tiene algún sentido que la Administración local cree áreas municipales dedicadas a la organización de festejos? ¿No deberían ser éstas un simple apoyo que diera facilidades y garantías a la celebración de aquellas fiestas que la ciudadanía quisiera en cada momento llevar a cabo? Cabe decir que la existencia de tal Concejalía es la consecuencia de una política que ha usurpado al ciudadano su espacio. No existe para apoyar sus decisiones en materia festiva sino para crearlas, inventarlas y organizarlas a su antojo, de manera que es la Administración municipal la que debe disponer los medios para dirigir la diversión y el esparcimiento de los ciudadanos. En este sentido quiero hacer algunos comentarios. En primer lugar, ¿cómo lo hacen en entornos comparables al de nuestra ciudad? Para ello podemos observar los datos que arroja la tabla inferior. En ella podemos ver tres entornos. Uno de localidades con una población similar a la de Ciudad Real (las tres por debajo y por encima de ella); otro correspondiente al resto de capitales de Castilla-La Mancha; y un tercero referido a localidades de la provincia. De todo ello se desprende que las únicas localidades que disponen de una Concejalía de Festejos con competencia exclusiva son Puertollano y Ciudad Real. Sería muy interesante conocer cuáles son los intereses políticos qué mueven a dos ayuntamientos de signo diferente a estar de acuerdo en algo tan alejado de la tendencia que muestran el resto de localidades. ¿Por qué crear una Concejalía de Festejos y Tradiciones populares, con competencia exclusiva, y no crear una Concejalía de Participación ciudadana y Fortalecimiento democrático? Una concejalía así estaría justificada en nuestra ciudad, no sólo por formar parte de un Estado democrático, sino porque aún siendo así, nuestra ciudad tiene un grave déficit democrático en todos los niveles.  La respuesta es sencilla, claro. Es más interesante entretener a la gente, que darles la oportunidad de convertirse en ciudadanos con capacidad de decisión. Claro que para decidir, primero es preciso disponer de información fiable, clara, objetiva, veraz y transparente, cualidades exóticas en nuestro entorno.   Normal 0 21

LOCALIDAD

HAB.

ESTRUCTURA

Mijas (Málaga)

70.437

Participación ciudadana, Extranjeros, Fiestas en La Cala.

Policía local, Tráfico, Bomberos, Protección civil, Fiestas de Las Lagunas.

Coordinación de Fiestas, Universidad Popular, Bandas de Música, Servicios Municipales.

Melilla

71.448

Consejería de Cultura

Rubí (Barcelona)

71.927

Servicios socioculturales, Cultura y Solidaridad

Ciudad Real

72.208

Concejalía de Cultura.

Concejalía de Festejos y Tradiciones populares.

San Sebastián de los Reyes (Madrid)

72.414

Concejalía de Cultura, Cooperación al desarrollo e Inmigración

Concejalía de Obras, Servicios y Festejos

Vélez-Málaga (Málaga)

72.842

C. Cultura, Patrimonio y tradiciones populares

Ferrol (La Coruña)

74.696

Cultura, Educación y Universidad

Bienestar social, Mujer, Juventud, Solidaridad, Fiestas

Toledo

80.810

Educación y Cultura

Festejos y Juventud

Albacete

166.909

Educación y cultura

Cuenca

54.600

Educación y cultura

Deporte, Juventud y Festejos

Guadalajara

81.221

Cultura y Turismo

Obras Públicas e Infraestructuras, Fiestas y Juventud.

Puertollano

51.305

Desarrollo turístico y Promoción cultural.

Festejos

Tomelloso

37.532

Cultura y Educación.

Festejos y Turismo

Alcázar de San Juan

30.408

Cultura y Festejos. Cooperación al desarrollo.

Elaboración propia.

 
En segundo lugar, ¿justifica el carácter intermitente de las fiestas locales (no es un servicio permanente, como la seguridad, los servicios sociales, etc) la existencia de una Concejalía de Festejos y Tradiciones populares durante los 365 días del año? ¿No sería más racional integrar este departamento dentro de una Concejalía afín, como Cultura? Esto supondría un empleo más eficaz y eficiente de los recursos, siempre limitados, con los que cuenta el Ayuntamiento. A la vez que una planificación cultural más coherente, estratégica y racional.
En tercer lugar, si no se opta por esa fusión de áreas y se mantiene la separación, ¿cómo se determina cuándo una actividad es cultural y cuándo es festiva o tradicional? De nuevo falta racionalidad. La Concejalía de Cultura financia a colectivos como Mazantini, cuyos fines se dirigen fundamentalmente a la recuperación y difusión del folclore local, y manchego en general. Si consideramos que un colectivo realiza actividades vinculadas con las costumbres y tradiciones locales, sería más lógico que estuviera vinculada a una Concejalía de Festejos que también lo es, no lo olvidemos, de Tradiciones populares. O al menos, podría estar vinculada a ambas, Cultura y Festejos, pero no exclusivamente a la primera, sobre todo considerando que su presupuesto es desproporcionadamente inferior al de Festejos. Lo mismo cabría decir de los recursos dirigidos a las cofradías de Semana Santa que proceden casi en su totalidad de la Concejalía de Cultura. ¿La Semana Santa es cultura, arte, tradición, fervor? Si, como parece, es o puede ser todo ello a la vez, lo racional sería que su financiación fuera compartida entre varias áreas municipales…, ¿por qué no por la de Juventud, al ser tan elevado el número de jóvenes cofrades y costaleros? O, puesto que la Administración le ha dado la calificación de Fiesta de interés turístico nacional, podría ser la Concejalía de Turismo y la Concejalía de Promoción económica las que financiaran la totalidad de una Semana Santa que tanto interés comercial y turístico parece suscitar. Como puede observarse, las propuestas y combinaciones pueden ser infinitas y aberrantes. En cuarto lugar, y hablando de financiación…, en el cuadro inferior puede observarse la evolución de varias partidas del Presupuesto de gastos del Ayuntamiento de Ciudad Real. Normal 0 21

 

AYUNTAMIENTO DE CIUDAD REAL

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

FESTEJOS

Vestuario festejos

1.202

2.255

3.870

3.270

3.300

6.000

6.100

Actividades festejos

665.000

765.000

765.000

780.300

795.600

850.000

700.000

Gastos actividades anejos

27.045

27.045

27.045

27.586

27.600

27.600

0

Actividades Talaverana

0

0

0

100.000

100.000

100.000

100.000

Contrato iluminación ferias y fiestas

0

0

0

0

0

200.000

100.000

ACTIVIDADES CULTURALES

280.000

320.000

320.000

326.400

332.928

350.000

300.000

Las cantidades, expresadas en euros, corresponden a los importes presupuestados inicialmente, no a lo finalmente gastado, que puede ser mayor o menor.

Elaboración propia.

No sólo desconcierta la desproporción entre el dinero presupuestado para Actividades de festejos y el destinado a Actividades culturales, sino que surge la duda de por qué y para qué debe una Concejalía gastarse 6.100 euros en vestuario; o por qué esa presunta y mediática reducción de actividades que viene anunciándose para las próximas fiestas, cuando el presupuesto no ha disminuido tan drásticamente. A la vista del presupuesto municipal, el presupuesto general para actividades festivas ha disminuido en 150.000 euros (un 17,64 %); el destinado a los actos de La Talaverana, sin embargo, se mantiene, probablemente porque ello atrae a un público cautivo, de voto favorable, al que no conviene incomodar; los peor parados son los anejos que ven desaparecer la partida presupuestaria destinada a las actividades que en ellos se celebran (se trata de un público marginal que ya se sabe electoralmente perdido de antemano, por lo que la reducción indicada no supone un coste electoral). Si el presupuesto para actividades en La Talaverana se mantiene, ¿por qué parece disminuir este año la calidad de las actuaciones programadas? ¿Por qué recurrir a los artistas locales en época de crisis?
En quinto lugar está el sentido que se da a determinadas actividades culturales-festivas, que están condenadas a servir de simple relleno en un programa festivo. ¿Por qué sólo puede haber conciertos de rock, o de pop durante las fiestas locales? ¿Por qué no puede haberlos por sí mismos, sin necesidad de que rellenen una programación de feria? Cuando en otoño vamos al teatro no parece que lo hagamos por ninguna causa diferente a la de disfrutar del teatro en sí mismo. Está claro que las actividades artísticas se programan durante las fiestas con un claro sentido funcional, y no por su naturaleza. Un concierto de La oreja de Van Gohg interesa, no por su naturaleza cultural o artística, sino por la función sociopolítica que cumple. En conclusión, ¿para qué sirve la Concejalía de Festejos y Tradiciones populares? Para usurpar espacios de esparcimiento naturalmente ciudadanos. Para ordenar cuándo es lícito, y cuándo no, esparcirse y divertirse. Para canalizar las ocurrencias de personajes ociosos cuyo único entretenimiento es inventarse o reinventarse fiestas. Para decidir qué es y qué no es una tradición local. Para inventárselas o ignorarlas cuando convenga. Para darle funcionalidad a la cultura, al servicio de un consumo comparable al de los pinchos morunos. Para dar una imagen de ciudad moderna (?) que conserva (inventa) sus tradiciones y mantiene (inventa) su identidad. Para satisfacer la expectativas de colectivos y grupos de interés. Si alguna Concejalía debiera ser en esencia participativa y acatar sin cuestionamientos la voluntad popular, sin duda, es ésta. Las críticas habituales y comunes que siempre escuchamos y leemos en todo tipo de foros son demasiado superficiales y estacionales. Los aspectos que en ellas se señalan tienen ciertamente su origen en una corporación municipal incapacitada para innovar o, mejor aún, para cambiar de modelo.  El modelo actual satisface a quienes debe hacerlo, porque con ello se tiene garantizada la permanencia en el poder. Si manteniendo ese modelo se puede dar además algún azucarillo a los sectores marginales, en forma de dinámicos conciertillos, o de alguna que otra actividad esporádica y de todo punto oportunista, se hará sin problema. ¿Alguna solución? Varias. Primera racionalizar áreas, competencias y funciones, para hacerlas más eficaces, racionales y eficientes. Segunda, crear foros de participación ciudadana con una metodología de presupuestos participativos, de manera que sean los ciudadanos quienes decidan qué relevancia quieren darle a las fiestas de la ciudad, y sobre todo quienes decidan de forma democrática, ordenada y transparente qué destino darle, por ejemplo, a los 700.000 euros presupuestados este año para actividades de festejos. Con ello conseguiríamos que la ciudadanía se sintiera más motivada y protagonista de la vida de su ciudad. Asimismo se evitarían esas campañas artificiales encaminadas a asegurar la asistencia a eventos que han sido precocinados en un gabinete técnico del Ayuntamiento, pues los ciudadanos asistirían con naturalidad y entusiasmo a algo que ellos mismos habrían decidido y programado. Lo increíble no es que esto pueda llegar a ser así, sino que a estas alturas aún no lo sea. Lo increíble no es que nuestros políticos hayan decidido que esto no sea así, sino que nosotros mismos lo consintamos pensando que no cabe otra, y que vivamos en un ciclo recurrente de quejas tópicas, tan estériles y abúlicas como la categoría política de quienes nos gobiernan.

Un comentario »

  • deaqui dice:

    Cultura: Conjunto de conocimientos e ideas no especializados adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo.

    Decir que el Folclore no es cultura es como decir que si carnaval no es un festejo.

    El folclore es cultura a lo que tu dices que el Ayuntamiento financia por ejemplo al Grupo Mazantini, financia un evento de carácter cultural, cultura de otras ciudades y otros países. Festejo es una matanza, el final de la recogida etc. lo que se interpretaba es lo que actualmente y desde hace 80 años se lleva adquiriendo conocimientos, leyendo y estudiando.

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