Barreda y Alonso, turbo-tramitadores urbanístico

Hace unos días, contamos las cuatro mentiras de José María Barreda y su  abrazo con “El Pocero”. Hoy, repasaré nuevos datos sobre la extraña y peculiar relación del presidente de una región con el promotor de la macro urbanización “El Quiñón” de Seseña (Toledo) que hacen más necesario que nunca la comparecencia de Barreda en las Cortes Regionales para aclarar muchas preguntas sin respuesta.

Es evidente que el Programa de Actuación Urbanizadora (PAU) de El Quiñón, al comportar una reclasificación de suelo rústico a urbanizable, requería, básicamente, la emisión de dos informes favorables previos: el de la Comisión Provincial de Urbanismo y el de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Comunidades,  en cuanto a la evaluación ambiental, dirigida entonces por Alejandro Alonso Núñez.

La evaluación ambiental consta de dos procesos básicos, en el primero la consejería examina el PAU y hace una serie de consideraciones a añadir o a corregir para que el promotor haga las correspondientes subsanaciones. Un vez hechas, el PAU se vuelve a remitir a la consejería para que ésta haga un informe de conformidad si es favorable para su posterior aprobación por parte del Pleno del Ayuntamiento.

Con fecha del 29 de abril de 2003, se emite la evaluación por parte de la consejería en un documento de 16 páginas. A partir de la recepción, el Ayuntamiento y el promotor deben proceder a las correcciones y remitirlos otra vez a la consejería para qué si todo está correcto emita el correspondiente informe conformidad.

Pues bien, en un tiempo que podemos decir récord en la historia de la Administración, con fecha 8 de mayo, es decir, tan sólo siete días hábiles después, se emite por parte de la consejería de Medio Ambiente el informe conformidad que tuvo su entrada en el Ayuntamiento de Seseña en fecha 9 de mayo.

Entre tanto, el por entonces alcalde socialista de Seseña, José Luis Martín, firma el 6 de mayo la convocatoria de un pleno extraordinario para aprobar el PAU el día 8 de mayo (último día posible por la inmediatez de las elecciones municipales) sabiendo que no constaban en el expediente los preceptivos informes de la Comisión Provincial de Urbanismo y de la Consejería de Medio Ambiente. ¿Es que el alcalde socialista era adivino y sabía que el informe de la Consejería iba a ser favorable y estaría para esa fecha, cuando para el común de los ayuntamientos tarda varios meses en llegarle?

¿Qué razones motivaron a  Alonso, Barreda y otros responsables de la Administración regional a darse tanta prisa para dar esa “conformidad express”, batiendo todos los records de tramitación en la administración española?.

¿Son casualidades que el informe de conformidad ambiental se emitiera el mismo día de celebración del pleno que finalmente lo aprobó y que, además,  se enviase sin sello de registro de salida por parte de la Delegación Provincial de Agricultura y Medio Ambiente?.

Son más preguntas sin respuesta para un Barreda que cada día que pasa está más obligado a dar muchas explicaciones: por estas turbotramitaciones en Seseña y  por la comisión de 700.000 euros para su ex alcalde, por la modificación en solitario de la Ley del Suelo para determinados “pelotazos urbanísticos” de conocidos suyos, por su acelerada presión a los jueces para que condenen a unos y perdonen a otros en el incendio de Guadalajara, por la firma de 20 créditos irrecuperables de 1.700 millones que provocaron la intervención de CCM,…

En definitiva y como el propio Barreda sentenció hace unos días: ¡que cada cual aguante su vela!.

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