Amnistía Internacional celebra un Día de Acción Global en solidaridad con los activistas de la primavera árabe

Amnistía Internacional, movimiento en favor de los derechos humanos con más de tres millones de miembros, ha convocado a sus activistas en todo el mundo a celebrar hoy sábado 11 de febrero, un Día de Acción Global para demostrar su solidaridad con los activistas de la primavera árabe. En Ciudad Real la cita ha sido a partir de las 12 de la mañana, en la confluencia de Gral. Aguilera con Plaza de Cervantes.  

Activistas y simpatizantes de la organización han salido hoy a la calle en una treintena de países para “apoyar la dignidad y el coraje de las personas que han salido y siguen saliendo a la calle en Oriente Medio y el Norte de África, arriesgando sus vidas, para reclamar respeto a los derechos humanos”.

Así ha explicado hoy en Madrid el sentido de este Día de Acción Global el director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán, durante un acto celebrado en la plaza de Callao.

Además de en Madrid, la organización celebrará,  a lo largo del mes de febrero, actos de diversa índole en cerca de cincuenta ciudades de toda España para demostrar la solidaridad de Amnistía Internacional con los activistas de la primavera árabe. En todos ellos se recogerán firmas con peticiones a las autoridades egipcias y sirias.

A las autoridades egipcias se les pide que respeten las libertades públicas, impidan el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía y el ejército e investiguen de manera independiente e imparcial todos los abusos a los derechos humanos. También se les demanda que reformen el sistema de justicia y pongan fin a los juicios militares, así como que aseguren la participación de las mujeres en la construcción de un nuevo Egipto, igualitario y no discriminatorio.

A las autoridades sirias se les insta a que detengan los homicidios de civiles por parte de la fuerzas de seguridad y el ejército, pongan fin a la tortura y a los malos tratos generalizados contra los activistas de la oposición detenidos y pongan en libertad a los miles de prisioneros de conciencia capturados desde el comienzo de las revueltas.

“2011 ha sido un año como ningún otro. Miles de personas de toda edad y condición inundaron las calles del Norte de África y Oriente Medio pidiendo cambios significativos en los regímenes políticos de sus países”, ha asegurado Beltrán.

Según el director de Amnistía Internacional España, “ha sido muy emocionante ver cómo la gente de Túnez, Egipto, Libia, Siria o Bahréin ha creado un lenguaje nuevo de protesta pacífica. Ciudadanos y ciudadanas anónimos han aguantado el embate de la violencia del estado y han sorteado la censura con imágenes y videos enviados a través de redes sociales”.

“La acción de miles de hombres y mujeres de la región exigiendo los mismos derechos humanos que se disfrutan en otras partes del mundo desde hace mucho tiempo ha conseguido que gobernantes que parecía que iban a permanecer en el poder para siempre cayeran en Túnez, Egipto, Libia y Yemen”, ha añadido Beltrán.

Sin embargo, pese a la caída de los mandatarios, sus regímenes en algunos casos se mantienen y, con ellos, los abusos a los derechos humanos. Pero miles de personas en toda la región no se han amilanado ni se han dejado engañar por reformas cosméticas y han seguido reclamando cambios significativos.

Así, la llamada primavera árabe sigue en marcha y, “aunque probablemente tendremos que esperar a unos cuantos aniversarios más para ver su resultado final, queremos decirles a sus protagonistas que pueden contar con nuestro apoyo”, asegura Beltrán.

Amnistía Internacional sigue trabajando para sacar a la luz los abusos que se han producido y se están produciendo durante los levantamientos. Sólo durante 2011, la organización publicó mas de 350 notas de prensa y 36 informes referentes a la región del Norte de África y Oriente Medio, fruto de una veintena de investigaciones realizadas sobre el terreno y de un continuo contacto con las organizaciones y activistas de la región.

En ellos, Amnistía Internacional ha denunciado la «hipocresía de la comunidad internacional, que ha seguido vendiendo armas a diferentes países de la zona incluso después del estallido de las protestas; los abusos perpetrados tanto por los gobiernos como por la insurgencia; la situación en los campos de refugiados o la discriminación de la mujer, por mencionar sólo algunos temas».

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