Grupo Municipal Socialista de Ciudad Real.- Tras las quejas recibidas por el Grupo Municipal Socialista de trabajadores del Hospital General Universitario de Ciudad Real relacionadas con irregularidades y deficiencias en algunos de los servicios básicos que esta instalación mantiene, queremos denunciar públicamente dicha situación, en concreto la referida a la atención de la seguridad del hospital que realizan los técnicos del Centro de Control de Instalaciones. También nos referiremos, en un segundo punto, a la falta de respeto al derecho a la intimidad de los trabajadores del centro
Se trata del desajuste provocado por la organización del periodo vacacional del personal técnico que atiende dicho centro de control. Esta cuestión ha provocado que durante tres noches a la semana, los martes, jueves y sábados de los meses de julio y agosto, este servicio de control de seguridad no pueda ser atendido por los técnicos cualificados para ello, quedando la responsabilidad de la seguridad de las instalaciones en manos del personal de mantenimiento del hospital: calefactor, mecánico y electricista concretamente, tal y como autoriza el propio jefe de servicio de mantenimiento.
Nos consta que las incidencias que se producen en las instalaciones del centro son relativamente frecuentes y que, para no convertirse en situaciones de gravedad, exigen la intervención inmediata de aquellos técnicos cualificados que conocen y desarrollan el protocolo de seguridad con la premura necesaria para que no se ponga en peligro la seguridad de los trabajadores y usuarios (pacientes incluidos) del hospital.
Nos parece por tanto una absoluta negligencia alterar el lógico funcionamiento de un servicio tan trascendente como el que atiende las incidencias de seguridad interna tanto en equipamiento como en instalaciones, por el simple motivo de no saber adecuar las vacaciones del personal técnico responsable del servicio. Estamos hablando de la seguridad de los equipos médicos, del material y maquinaria de quirófanos, de los posibles incendios que, como nos consta, se producen con cierta frecuencia en algunas instalaciones… en definitiva, de la vida de los pacientes y personal trabajador; no queremos extremar la alarma dando la idea de que se abandona por completo la vigilancia, pero no entendemos que tengan que ser trabajadores de mantenimiento, quienes soporten la responsabilidad de cualquier incidente que se pueda producir, demorando en el mejor de los casos su posible solución con el riesgo que esto supone.
Por otra parte, y consecuencia de los recortes, ignorando la prestación al ciudadano, hemos recibido quejas también sobre el horario de autobuses los sábados y domingos. Los trabajadores y trabajadoras del Hospital comienzan su jornada laboral a las 8 de la mañana y termina a las 10 de la noche el turno de tarde. Pues bien, los autobuses inician su jornada a las 9 y terminan a las 10. En un Hospital, tienen que dar el relevo y pasar información sobre los pacientes que tienen a su cargo y esto requiere un tiempo antes y después de la jornada laboral.
Las situaciones anteriores no afectan sólo a los trabajadores y trabajadoras del Hospital, también afectan a los usuarios, en un primer caso, el riesgo de encontrar una situación de gravedad por la falta de personal y en el otro, también limita el tiempo de estancia en el centro con los suyos, por las restricciones de horario en el transporte público.
En otro orden de cosas, tenemos también la obligación de hacernos eco de la denuncia realizada por parte de trabajadores y sindicatos sobre la forma y modo en que se han abierto de manera indiscriminada las taquillas de los profesionales del Hospital. La excusa ha sido la de recuperar el vestuario de trabajo de dicho personal; pero antes de proceder con el debido respeto al derecho a la intimidad que cualquier trabajador tiene sobre una taquilla de su uso, antes de anunciar debidamente la devolución del vestuario de forma lógica y escuchar las medidas de solución propuestas por los profesionales del centro, se opta por la medida más dictatorial: abrir las taquillas sin más.
Todo esto preocupa y mucho al G.M.S. por sentir que un centro sanitario del calibre del de nuestra capital, que consideramos se ha gerenciado de forma modélica hasta la fecha, tal y como aseguran la mayor parte de trabajadores del mismo, pueda estar sufriendo ya no solo las consecuencias de los recortes fruto de la mal gestionada crisis, sino también la falta de control de los nuevos responsables del mismo, que provoca sin duda, tanto el malestar del personal trabajador como la seguridad de pacientes y usuarios.







