Cierre de urgencias: Discriminación y marginación en Castilla-La Mancha

Fernando Mora. Portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha.- El cierre de 21 Puntos de Atención Continuada en Castilla-La Mancha pone gravemente de manifiesto la situación de desamparo a que están siendo sometidas determinadas zonas rurales de la Región, y muy particularmente aquellas que se sitúan en aéreas geográficas distantes, con difícil orografía, con comunicaciones más complicadas y con una climatología invernal adversa, pero también zonas en las que la accidentalidad vial es elevada.

Esta injusta decisión del Gobierno de Cospedal está llena de arbitrariedad, de vulneración de derechos y de desconocimiento completo de la realidad de nuestra tierra.

Quienes han tomado la decisión de cerrar, total o parcialmente, las Urgencias en 21 Centros de Salud de la Región desconocen que dicha medida afectará en torno a 120.000 personas – que se incrementa sensiblemente en época estival y en los fines de semana -, residentes en 87 municipios de la Región y en más de 120 núcleos de población.

A los pueblos y aldeas de La Sierra Norte de Guadalajara, con gran número de municipios afectados, la Serranía de Cuenca, o al municipio albacetense de Molinícos (con dieciséis aldeas ), se unen los de la Mancha y la Jara toledana, los de la provincia de Ciudad Real o los que en la provincia de Cuenca ven como a pesar de la cercana autovía de Valencia, quedan al margen de la asistencia sanitaria de urgencias, sin tener en cuenta, siquiera, la siniestralidad que en ella se produce.

Son pueblos de Castilla-La Mancha en la que los ciudadanos han perdido parte de sus derechos por un afán desmedido de partidismo, sectarismo y arbitrariedad, mientras que el escaso ahorro que se va a producir irá en detrimento de la salud de los ciudadanos, muy particularmente de la gente mayor – tramo de la población mayoritaria – que además requiere más de la atención sanitaria. Al final, este cierre será más gravoso para nuestros paisanos y para la Sanidad.

Pero además, se ha subestimado, con saña y desprecio, la magnífica labor que médicos y enfermeras realizan en estos Puntos de Atención Continuada, atendiendo a enfermos y desplazándose a los hogares de estos para paliar situaciones de salud, más o menos complicadas, y a veces graves. Ellos han callado ante los insultos del Sr. Echaniz, acusándoles de dormir en las urgencias, pero han seguido trabajando con rigor y profesionalidad.

Son miles los ciudadanos que en los últimos días se han echado a la calle – encabezados por sus Alcaldes, concejales, o miembros de plataformas, de uno u otro signo – para impedir este cierre que no entienden, porque no comprenden que sean diferentes al resto de los ciudadanos de la Región por el hecho de vivir en un entorno rural. Nadie les ha explicado porque el vecino PAC que en Junio iban a cerrar el SESCAM, ahora permanecerá abierto. ¿Por qué unos sí y otros no?, ¿Tal vez una decisión partidista?.Nadie les ha explicado, y tampoco entienden, porque se incrementan las distancias para ser atendidos, sucediendo como en Molinícos donde hay aldeas que quedan a más de 50 Km del nuevo PAC de referencia en Elche de la Sierra, o en otros lugares que ahora quedarán a 45 o 50 minutos de la atención sanitaria más próxima.

Les hablan de helicópteros, de ambulancias, de UVI´s móviles, de teléfonos de urgencias sanitarias, de nuevas tecnologías, de los nuevo PAC de referencia. Pero ellos saben que ningún medio está disponible de inmediato ante una emergencia, que un minuto puede ser una vida.

No es la crisis, es la incapacidad de un Gobierno de entender a su Región, y a atender, eficazmente, a los ciudadanos que en ella viven, tal vez porque ellos lo hacen en la gran urbe de la que vienen como conquistadores, y donde todo se resuelve de forma distinta. Es un Gobierno que ve números pero no ve personas, que no les mira a los ojos ante la necesidad.

Las gentes de Castilla-La Mancha no son ciudadanos de tercera; son ciudadanos que no saben que es vivir por encima de sus posibilidades, porque sobre todo, son ciudadanos que durante siglos han tenido necesidades de las que nadie se preocupó hasta hace apenas unos años. Hoy sienten que vuelven la discriminación y la marginación a la que les sometieron antaño, y que ya están hartos de que la crisis sea, una vez más, el inexcusable pretexto.

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