Bienestar, malestar

Manuel Valero.- Nos hemos acostumbrado mal. Esa es la clave. Un día comprobamos felices que al lado de casa nos habían construido una piscina cubierta y climatizada con yakusi para firmar en sueco el bienestar ibérico. Otro día descubrimos que en los pueblos remotos surgían servicios públicos por doquier y al obligado asfaltado de calles para ubicar los pueblos remotos en el mapa de la modernidad con dineros del contribuyente europeo, siguieron centros de salud, bibliotecas, colegios, etc.
Manuel Valero
Y sentíamos en nuestro interior socialdemócrata que todo eso era bueno. Y pasaron los años. Y cada cuatrienio se acercaban hasta lo recóndito de la geografía electoral candidatos dispuestos a ofrecer cañerías de oro para las aguas fétidas. Los dineros de Europa, la locura autonómica (invento demasiado tentador para la perversidad política), la orgía del yeso adosado, exposiciones universales tapaderas de Monipodios galácticos, la mitosis del empleo público borboteando como si el empleador gozara de ensimismamiento político permanente-sin problemas, paga el pueblo-, la metástasis demagógica y populista de empresas fantasma, sumidero y arriates de la distracción comisionada -o no-, todo eso, pasó ante nuestros ojos sin que nos diéramos cuenta de ello, o percibiéndolo, pero callando socialmente porque el dinero, el empleo, el chollo, manaba por doquier, y el gozo evidente de la bonanza por la neurálgica clase media constituía el mejor muro contención.

Cuando la gente está placentera en su propio bienestar es más fácil rebañar. Y apenas amaneció, como si lo hubiera hecho de repente, descubrimos que el bienestar cinco estrellas que gozábamos -no un bienestar racional, equitativo, socialdemócrata, sino un bienestar de alto standig-era efectivamente, muy bueno, pero había que pagarlo. Y entonces empezaron los problemas.

Habíamos construido un fantástico sistema público sueco en clave cañí. Y cuando hubo que pagar la factura los problemas aumentaron porque en lugar de hacer una catarsis reflexiva general y de afrontar la situación sin la floritura de los grandes principios, se recurrió a la lucha política con el magma del descontento social calentito dispuesto a seguir al primer caudillo sentimental. Unos culparon a otros del despilfarro; otros culparon a unos de quitarle estrellas a la calidad de vida conseguido con tanta abnegación . Y una vez más la política de trazo grueso, la reacción primaria, pero sutilmente calculada, se adueñó de la estrategia. ¿Autocrítica? ¡Para qué! Es política, estúpido. A todo ello le sobrevino el ruido insoportable de la demagogia.

En Castilla-La Mancha se han eliminado 21 PAC,s (puntos de atención continuada) de más de 100 repartidos por toda la región, porque no atendían ni al tato al cabo del año, y porque el próximo está a una distancia razonable. Pues bien. Lo mismo ha ocurrido en Cataluña donde mandan los nacionalistas de derechas con cuentas en suiza con los de izquierdas republicanos, más lo segundo que lo primero; en Extremadura cuyo gobierno de derechas es sostenido por la izquierda de Cayo Lara en una pinza insólita llevada a la práctica por primera vez en España al nivel de una comunidad autónoma (personalmente no lo critico, me gusta lo insólito en política si el que gana es el elector); en Andalucía donde PSOE e IU mandaron al PP a la oposición por la suma de la democracia pese al quasi régimen andaluz y la sucesión inacabable de crónicas de casos de corrupción, nepotismo y trinque por la cara. Como en Valencia, Baleares, Galicia en un agotador suma y sigue.

Pero va Castilla-La Mancha, hace otro tanto y se monta la feria sentimental en negro. El Tribunal de Castilla-La Mancha ha hablado con su suspenso cautelar. Nada que objetar, los mecanismos del Estado y Autonómicos están para eso. División de poderes. Pues bien. Quien exija un estado del bienestar a lo sueco sin que esté dispuesto a pagar por ello no es un socialdemócrata, es un farsante, y quien no use la misma vara de medir para otras comunidades es un farsante y no un demócrata. Y no nos pongamos estupendos a la hora de sacarla a ver quien la tiene más a la izquierda.

El que suscribe mantiene que la supresión de esos 21 centros de urgencia rural no van a suponer el demoronamiento de la garantía de la salud y de la vida de los afectados, pero si se toma la decisión de mantenerlos intactos y hay que rascarse un par de puntitos mas de IRPF, ahí van los míos. Un comunismo férreo es lo que nos hace falta. O inventar un sistema nuevo humanamente viable, o reformar éste de modo que no parezca el mismo. Con las dosis justitas de demagogias. No más.

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8 COMENTARIOS

  1. Mis puntos de IRPF también pero, sabes una cosa, por lo que veo, oigo y leo no sólo había para llevar el bienestar sueco a toda la geografía de una España cañí, si no que también sobraba para millonarias cuentas en suiza o áticos en Marbella a tutiplen. Que no te falte Manuel.

    • Manuel, no tengo más remedio que apostillar que hay mucha gente que no nos hemos acostumbrado mal, sencillamente porque nunca hemos estado viviendo bien y mucho menos por encima de nuestras posibilidades… y lo peor es que nos lo están haciendo pagar igual o peor que a quienes sí han vivido a tutiplen, esto hace que nos acordemos día a día de los familiares de algunos…y algunas.

      • Ah, por cierto, yo no creo que haya que rascar ningún puntillo más del IRPF ya excesivo de las nóminas de los currantes…. hay muchas más opciones, ¡pero!… a los mamandurrias parece ser que no les interesan opciones que no sean la de machacarnos fiscalmente, y por ende económicamente. ¿porqué será?

  2. Perseguidor si eres ay madre me gusta más el segundo anónimo que el primero, que da mala espina. Los que escribimos dando nuestra opinión en la red acara descubierta sabemos que ésta es muy dada a la valentía de opinar ocultamente. No voy a explicarme de nuevo:biestar es una cosa y lo que hemos vivido otra. Aunque, como es lógico, tu opiniòn es respetable. Salud.

  3. Estimado Manuel: no soy «ay madre»…solo agradecerte tus deseos de salud que es un lujo que no podemos perder actualmente. Por supuesto salud para ti también.

  4. Gran artículo, sr. Valero.

    Nunca fuimos ricos. La sombra de la pobreza nos acechó con la misma pertinacia que el inspector Nosequé al pobre Jean Valjean.

    Nunca fuimos ricos. Nos han tocado en suerte padrastros sin alma -los órganos públicos – quienes cuando llegaba a la casa pública algo de plata la malbarataban en cruceros de lujo y coches de alta gama, mientras nos engatusaban con tarjetas para viajar gratis por la comunidad, cheques-bebé, globos de colores y preservativos de diversos sabores. Pero nos hurtaron siempre una educación de calidad , residencias aptas para todos los bolsillos y centros de atención de paliativos.

    Jamás fuimos escandinavos.Nuestro aparato digestivo tiene un mayor aguante para digerir y excretar los casos de corrupción, lo cual, en estos tiempos de recortes, no está nada mal: eso que nos ahorramos en omeprazoles.

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