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Escucha tres fragmentos más de «La del manojo de rosas», interpretada por la Banda Municipal de Puertollano

- 12 marzo, 2013 – 23:15Sin comentarios
Miciudadreal te ofrece otra entrega de las mejores piezas interpretadas por la Banda Municipal de Música de Puertollano. En esta ocasión regresamos a "La del manojo de rosas", con tres fragmentos comentados por Juan Sebastián López Berdonces. Descubre con él los secretos de esta magnífica obra del maestro Sorozábal. Puedes escucharla pinchando en el icono de la caja o descargar el audio en este enlace. Banda de Música de Puertollano3 Juan Sebastián López Berdonces. Profesor superior de Trompeta y miembro de la Banda Municipal de Puertollano.- Ricardo, aviador de buena posición, por mediación del padre de Ascensión que quiere emparentarlo con su hija, se acerca a nuestra plaza madrileña “Delquevenga” para cortejar en la floristería “El Manojo de Rosas” a la propia Ascensión, la cual quiere a Joaquín, el mecánico del taller de al lado y que también la ama. Suena un teléfono… Ricardo da una voz: -¡Ascensión! -¡Qué quiere usted de esa mujer! Ruge Joaquín celoso perdido y… ¡música maestro! Comienza el chotis. Fiel a la idea de Sorozábal de “cantar al Madrid de al día”, ya expuesta en la anterior entrega de este sainete, este dúo plagado de bravuconadas, se sustenta en el Chotis, baile por excelencia del Madrid más castizo. He aquí uno de los mejores ejemplos de chulapo madri-le-ño. Joaquín (Barítono lírico) y Ricardo (Tenor lírico) -Quien es usté -Mussolini -Que busca aquí -Lo que quiero .Y usted quién es -Yo Cagancho -Y está usté aquí -Porque puedo. Ya se ha enterao -Poca lacha -Le voy a dar -No estoy pocho .Si quiere usted -soy un hacha -también chulón -más que un 8 Tras unas intervenciones más extensas, vuelve el diálogo chulapo y desafiante. En el arreglo de Marquina representado por trombón y trompeta (ambos con sordina) contestando al bombardino, fliscorno y saxo alto. -Le daba así -No dé tanto -Le daba acá -Quite hierro. Usted no da -Más que muchos -Yo sí que doy -Ni recuerdos. Y silbando terminan, los dos “machotes” que se disputan el amor de la del manojo de rosas, esta discusión enmarcada en la forma dúo. Cuenta Sorozábal que el día del estreno había una expectación formidable. En el Fuencarral estaba el todo Madrid, los estrenistas, los críticos, autores y periodistas. En el aire se palpaba el reto de “Pollo, vamos a ver qué has hecho“y “en este dúo, el público madrileño, el estrenista, tan entendido, se volcó. Yo ya había ganado la batalla”, concluye el compositor. Ya en el Acto Segundo, podemos deleitarnos con otra joya del género chico, la Romanza “Madrileña Bonita”, cantada por Joaquín, el amor de la protagonista que bautiza a la obra. En el audio, esta romanza interpretada al Bombardino por el Profesor Superior de Tuba, Juan Carlos Pardo transcurre desde el minuto 1 hasta el 2, y vienen a nuestra memoria esa grabación a la una de la noche, tras un largo, intenso y satisfactorio día de registro sonoro, lleno de tesón, ambición y unión de un grupo heterogéneo hacia un mismo objetivo. Aquí tienen la letra de este delicioso fragmento. Madrileña bonita, que me has prendido en el vuelo garboso de tu vestido. Aunque me dejes, los ojos de tu cara dicen que vuelves. Madrileña bonita, luz de verbena; eres como un ramito de hierbabuena. Tiene tu aroma perfume de la Virgen de la Paloma. Eres luz y alegría de mi querer: Madrileña bonita, ¡tú has de volver! ¡tú has de volver! El nudo de la obra está bien atado. Tras un intermedio orquestal nos encontramos inmersos en la conversación de dos personas que se quisieron y que realmente se aman. Con este dúo de la pareja de peso argumental en la obra, Joaquín y Ascensión, se llega al culmen de la tensión, a ese quiero… pero no sé si quiere, a ese, dejo mis reparos, mi orgullo, mis miedos y me arrojo al vacío de los inciertos brazos del otro, o quedo para siempre en el pelotón de los infelices prisioneros de su propia cobardía. Este dúo, construido sobre una Habanera, forma que el maestro formado en Leipzig borda, con su ricos colchones armónicos, su sección rítmica concisa, dejando diáfana la melodía, con un dominio contrapuntístico envidiable y que dicho sea de paso, al que el maestro Parla le sabe dar una gracia especial, como a tantas y tantas habaneras que han pasado por su batuta. He aquí parte de la letra, la más significativa de este “Qué tiempos aquellos”: Qué tiempos aquellos Recuerdo aquel día que nos conocimos Si acaso volviera No puede volver Qué tiempos aquellos Qué tiempo perdido Qué tiempo querido Que pronto se fue Para ya en la vida jamás volver ¿Jamás volverán? En la próxima y última entrega de “La del Manojo de Rosas”, desvelaremos qué ocurre, además de hablar del celebérrimo Pasodoble de este símbolo del Madrid del 34. Por de pronto, disfruten de estas riquezas de nuestro patrimonio musical interpretadas por la Banda Municipal de Puertollano, en una grabación realizada en directo el 31 de octubre de 2005 en el Auditorio “Pedro Almodóvar de Puertollano.
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