El buscavidas

silencio_muy_buenaJosé Manuel CampilloEl buscavidas es esa cita que nunca falla. Es la mujer con la que quedas para tomar un café y… nada más. Sabiendo que los únicos posos que van a quedar en ti son los de la oscura bebida y, sin embargo, acabas la cita con la certeza de que ya no hay otra como ella. Que a esa chica que no era una promesa de futuro en la lontananza, nadie le gana.

La primera media hora tiene la virtud de durar un minuto. La partida de billar que juegan Eddie «Relámpago» Felson y «El gordo de Minessota», hace que te incorpores del sofá desde la primera escena y acerques tu cuerpo, ya en tensión, hacia la pantalla intentando entrar en la añeja y entrañable sala de billar. Desde ese primer instante, todos somos Eddie, a pesar de que «El gordo» es un buen tipo. Pero, ¿quién se resiste al hechizo que provocan los insondables ojos de Paul Newman? Son capaces de luchar contra el azul del mar y vencerle. Dicen que la belleza es una carta de recomendación a corto plazo. Y es verdad. Pero, ya me gustaría a mí tener el corto plazo que tenía Paul. Al fin y al cabo, ¿para qué queremos futuro, teniendo presente?

elbuscavidascartel Aparte de ser una película que deben ver todos los jugadores del mundo, desprende la misma adrenalina que segregó Alexei Ivanovich cuando se jugó su último gulden en la novela El jugador, aquel gulden en el que le iba en juego la existencia, también es una historia tan sabrosa como el jabugo, en la que el amor, el fracaso y el miedo cabalgan de la mano de ese buen jinete que es Robert Rossen. El director que ya hizo cabalgar a otros buenos caballos como El político, Johnny O,Clock o Cuerpo y Alma. También hizo bailar a Silvana Mangano un Mambo que ni los de Pérez Prado.

Eddie es un buen tipo, encantador y atractivo, pero con un importante hándicap que difumina, e incluso borra, todo lo anterior: es un perdedor nato. Lleva inserto en su ADN la derrota, como también lo llevaba el bueno de Poulidor, el eterno segundón. Todo el que se acerque a Eddie está contaminado de fracaso, y se ve a mil leguas; pero nadie puede evitar ser atraído por él con la misma fuerza que las sirenas atraían a Ulises. Es el paradigma de esos personajes que sabes que te van a conducir al desastre y aún así no renuncias a acompañarles. Su magnetismo es más fuerte que el que provocaba Mesmer.paulnewman

Después tenemos a los que ni son tan buenos, ni tienen tanto magnetismo. Aquí ese papel lo desempeña  Bert Gordon (George C. Scott). Es de las personas a las que te acercas y te quitan elan vital. Son chupadores como lo era Drácula. Solo que Drácula solo te quitaba sangre, estos te quitan algo más importante: la vida.

elbuscavidas¡Y cómo no, la chica! Sarah Packard (Piper Laurie) es la mujer descarriada en el exterior y noble en su cálido interior. Es la última esperanza de Eddie. Solo ella lo puede rescatar del abismo en el que cayó desde que nació. Pero ocurre como en el mito de Sísifo, cuando va a llegar la salvación vuelve a caer. Y lo hace porque el que ha nacido para perder, siempre pierde. Lleva el halo de la derrota como aura que nunca desaparecerá. Sarah es el cable al que debe aferrarse Eddie, pero el cable de Sarah está corroído por el tiempo y las desdichas. Se resquebraja con la misma facilidad con la Eddie mete las bolas en el billar.

Posdata: Después de ver la película a uno le entran unas irrefrenables ganas de jugar al billar y de intentar mirar con la misma irresistible fuerza con la que lo hace Newman. Lo primero lo hice. Lo segundo… así que pasaran mil años no lo conseguiría.

José Manuel Campillo
www.vienafindesiglo.blogspot.com

 

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