El mundo en nuestras manos (Homenaje a los hombres, mujeres y niños de Blangadesh)

fermingassolEl siempre genial Charles Chaplin tuvo muchas actuaciones memorables en su extensa filmografía. Pasó por humorista pero fue mucho más que eso. La escena de su película “El gran dictador” en la que aparece bajando por una cortina, como descendiendo de un hipotético cielo, poniéndose a jugar con un globo terráqueo simbolizando demostrar que el mundo es suyo, que el mundo está en sus manos es sencillamente antológica.

Pero el globo no aguanta tal afrenta y acaba explotando. Toda una parábola de lo vanidoso e imposible que es el poder absoluto. Y es que nadie de nosotros tiene suficiente poder o falta de cordura para poder decir que el mundo está en sus manos. Aquellos locos que algún día intentaron poseerlo para disfrutarlo ellos solos acabaron estrellándolo en el suelo. El mundo no se puede coger porque no nos cabe entre las manos. Y sin embargo todo lo que en el mundo existe y ha existido ha sido elaborado gracias a ellas. Como sucede con el trigo en el granero dos granos no son apenas nada pero junto a otros muchos conforman todo un mundo, un enorme y espléndido montón lleno de posibilidades. Y en este granero de ilusiones, esperanzas, voluntades y sudores que es nuestro mundo son las manos que tenemos las fieles y nobles cumplidoras de ese hermoso deseo para convertir en realidad la promesa de lo que piensa nuestra mente. Si todos levantáramos nuestras manos unidas hacia una sola dirección, entonces si podríamos mantener al mundo en nuestras manos como ofrenda a nuestra historia, a nosotros mismos y ninguna mano quedaría así caída en la sombra del olvido, el abandono o indiferencia.

Mientras no hagamos estos gestos positivos de unidad se nos escaparán todos los deseos de paz, todos los esfuerzos que serán vanos entre los dedos de esta triste y caótica torre de babel que es este mundo falto de un idioma universal en que entendernos y en el que a la misma hora en que unas manos perdonan otras acusan, en el que mientras unas manos trabajan otras nos roban, unas traen la vida y otras la estrangulan, en el que mientras unas manos imparten justicia otras imparten venganza, en el que unas siembran paz mientras otras emponzoñan el mismo campo con mentiras. Son las mismas manos que abren y cierran las ventanas para que entre o resbale en ellas la nueva luz del nuevo día. Manos que han servido y sirven para esculpir, para construir, para deleitar, para acariciar, para levantar a otros,para ilusionar, para emocionar, para curar, para dibujar, para hablar, para bendecir para ayudar a caminar, para aplaudir, para confirmar, para escalar, para triunfar, o para desesperar. Las mismas manos con las que todos comemos el pan de cada día. Hemos de convencernos también todos de que es posible tener el mundo en nuestras manos porque de nosotros es el mundo. ¿de quién va ser si no?

Fermín Gassol Peco

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3 COMENTARIOS

  1. Estimado compañero de MICR. Ayer mismo comentaba yo con otros compañeros que ningun partido de izquierdas, ningun sindicato de clase ni nadie ha suscrito un comunciado conjunto lamentando la fétida explotacón inhumana de estos congéneres, y si es posible, publicar las marcas para las que trabajaban. Quizá porque Bangladesh quede muy lejos, pero el caso es que más de 1000 personas han muerto mientras trabajaban mas de doce horas por un sueldo miserable. Esti es lo que tiene que hacernos reflexionar y lo que tu comentas en tus articulos. Pese a los recortes vivimos en el Paraiso y algunas de las cosas porlas que protestamos aqui son de vergüenza. Ni una linea de condolencia pública de la izquierda politica y sindical de este país. Tristismimo

  2. De acuerdo, maestro. Cuando no se puede ir contra alguien, denunciar ya no resulta rentable políticamente y entonces a pasar se ha dicho. Lo cual hace que «canten la gallina» sobre sus verdaderas intenciones. Una vieja estrategia en la que la visceralidad y la incultura tienen un fenomenal caldo de cultivo. Un producto muy «made in spain»

  3. La verdad es que las dos reflexiones que acabo de leer, me han gustado y qusiera añadir mi «granito de arena» con mi comentario.
    Cuando oi lo del crimen en las «fábricas» textiles de Bangladesh me ecordé de aquellas tristemente famosas inundaciones de los 60 cuando el movimiento hippie hizo su famoso concierto para ayudar a las víctimas.

    Hoy, décadas después los que menos tienen siguen siendo pasto de las grandes multinacionales, en este caso de la industria textil – que mata – por sus inhumanas condiciones de trabajo.
    Y mi reflexión cuando paso por delante de dos tipos de establecimientos tipo «Zara» y tipo textil de «chinos o moros» (y que nadie tome como xenófoba esta expresión aunque lo parezca), es la siguiente:
    Si la gente que entra en «Zara, en una chino o moro» supiera lo que hay detrás de la ropa, calzado o regalitos…¿entraría de verdad? Pues creo que sí y la crisis (estafa… robo) unida a la escasa mentalización, es la culpable. En Zara porque es moda barata y en los demás porque sin ser moda también es barato. La cuestión es: ¿Somos conscientes de a que coste se producen esos «bienes de consumo»? Si lo somos, que creo que sí, es criticable; si no lo somos, mal por no estar informados.

    Y termino con una última reflexión: esto que estoy escribiendo lo hago porque tengo una vivienda, mejor dicho, tengo una hipoteca; tengo internet porque tengo ordenador y electricidad y la electricidad proviene de una multinacional «X» que expolia espacios naturales y contamina el medio ambiente – igual que todas – y echa a indígenas de sus legítimas tierras.

    Fermin y Manuel, ¡En cierto modo me siento culpable!

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