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Corazón mío. Capítulo 70

- 8 septiembre, 2013 – 07:30Sin comentarios
Manuel Valero.- -¿Qué es eso?-  Roberto se preguntaba a sí mismo, le preguntaba a Gloria, le preguntaba al mundo.- ¿Qué era aquello? ¿Qué era ese trazo de colores como el espectro de un arco iris que se quedó congelado en la pantalla por el pisotón fortuito de una vulgar gata doméstica?. corazonmio Roberto acercó los ojos hasta casi tocar la pantalla con la nariz, después se alejó lentamente para concretar los contornos y finalmente discernió lo más lógico. Se trataba de una última imagen que registraba el gesto brusco de Rita al levantarse después de su alocución. La persona que manejaba la cámara la siguió mecánicamente, y. luego, en el corte para editarla dejó una décima de segundo borrosa, casi irreconocible, degradada como una mancha. Tan sólo la visión de la imagen inmediatamente anterior  daba sentido lógica a la secuencia. Todo esto mascullaba, Roberto ante una Gloria absorta. -Esto... esto es...es como un punto de luz... Aquí al fondo, un poco más arriba de esto, que es la cabeza de Rita-, dijo dirigiéndose con el dedo índice. -Qué luz, qué punto, qué cabeza-, tartamudeó Gloria mirando la imagen congelada por la pezuña de la gata. -Es como un orificio por el que entra la luz... Rita acabó de decir su texto y se levantó de repente, el cámara la siguió de manera inconsciente y registró un plano más amplio fuera de esa tela del fondo... Es como... si fuera... una ventana...Y hay más de un color... -Me pierdo en la oscuridad, cariño.¿Podrías alumbrarme? ¿Holaaa? -Una ventana... por tanto la luz procedía del exterior... Pero la luz natural no es tan cromática, debe tratarse de una ventana con cristales de colores... o algo parecido... -¿Una ventana con cristales de colores? Ahora sí me fundo en negro -¡¡ Vitrales!! Vidrieras!!-, el alarido de Roberto asustó a la gata que salió maullando hacia un rincón de la casa lejos de aquel humano alocado. Gloria le quitó el mando del video decidida a que se sentara tranquilamente, se tomara una tila que ella misma estaba solícita a prepararle, y le explicase punto por punto qué era lo que Roberto había descubierto, o creído descubrir, en aquel plano casual. Pero Roberto se puso más nervioso... -No, no, no... No toques el mando, por favor Demasiado tarde. Al arrebatarle el mando, la imagen se activo y se dispersó en una galaxia de puntos como un universo casero atrapado en una caja. Roberto, se lo volvió a quitar, no podía respirar con facilidad, la punzada de un presentimiento definitivo le agolpó tanta sangre en la cabeza que casi se marea. Ausente a todo, casi lanza a Gloria contra el sofá cuando reconquistó el mando a distancia. Fue hacia atrás de la grabación, la adelantó, la fijó en la frase final de Rita. “Vida”. Entonces trataba de congelar la imagen pero era tan fugaz que le resultaba imposible. Repitió la maniobra una y otra vez, sin éxito. -¿Has probado a hacerlo a cámara lenta?-, le aconsejó Gloria. Roberto la miró desconcertado por sus palabras. -No es momento de eso cariño, luego -Me refiero al visionado, tontín. Pásalo a cámara lenta desde la palabrita vida y te será más fácil detenerte en lo que buscas. ¿Fácil,.no? -Llevas razón, cariño. No me explico cómo no te he conocido antes, nos hubiéramos convertido en Bonny and Clay pero del lado claro, claro. La disputa anterior había sido olvidada y la conversación, entre humorística y frívola, era para aliviar la situación de una emoción desbocada más que por auténticas ganar de bromear. Roberto estaba a punto de dar el paso decisivo... El corazón se le salía por la boca, y en el pensamiento se le adhirió una idea fija que ya no le abandonaría hasta el final. Pero no dijo nada. Todavía consideraba prematuro manifestar a viva voz su conjetura, su deducción, tras el golpe majestuoso de suerte. Roberto siguió los consejos de Gloria, pero aún así tuvo que intentarlo varias veces porque era incapaz de cazar la imagen que cazó la jodida gata. Hasta que lo consiguió, y ya no tuvo duda. Correspondía al momento en que Rita se levantaba abruptamente y se dirigía como si huyera hacia la derecha de la imagen. Ese movimiento quedó grabado por la cámara. Pero al editar la secuencia total para enviarlo a Canal 12 quedó un “resto”, que pasó desapercibido tanto para los remitentes como para la policía.

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