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El ágora

- 9 septiembre, 2013 – 22:486 Comentarios
Recuperando lo pasadoEstanislao Z. Navas.- Centro neurálgico por antonomasia de la capital, puesto que históricamente ha acogido multitud de actividades y sus formas han variado en función de los usos que se hacían de este espacio. La alcaicería, la alcaná, las Reales Carnicerías, los autos de fe inquisitoriales, los días de mercado, las corridas de toros, las celebraciones litúrgicas. De todas estas actividades ha sido testigo la Plaza que hoy conocemos como Plaza Mayor –denominada anteriormente como Real, de la Constitución o del Generalísimo-, para lo cual vio modificada su originaria arquitectura de maderas a modo de corredores y postes dando paso a una estructura de piedra que adoptaba la forma de arcos y pilares de cantería aparente, tal como ocurría con la arquitectura decimonónica. Esta Plaza Mayor originaria era de madera, los postes que sostenían los soportales; las armazones de las casas, los corredores, los balcones y ventanas. No había regularidad ni en alturas ni en formas: prevalecía el gusto o capricho de cada propietario. agora01En el siglo XVIII se configuraría su estructura actual a pesar de las reticencias de los propietarios, en su mayoría del brazo eclesiástico, ya que hubo protesta y oposición de la Vicaría que solventó la apelación hecha por el Concejo al señor Arzobispo. Hacia 1854, don Joaquín Gómez señala las medidas por pasos, contando unos ciento treinta de largo, cuarenta de ancho por el lado sur y sesenta y dos por el norte. A ello añadiría la exisntecia de ciento setenta y tres palcos. En 1860 se preparó y cambió su decoración La superficie alcanzará los cuatro mil metros cuadrados, y –según palabras de don Inocente Hervás y Buendía- en 1910 se sustituyeron los postes y arcos por columnas de hierro, dotándola de marquesina también de hierro y renovando su pavimento, se le dio a sus portales mucha belleza y comodidad”. En el lado menor del trapecio que forma la plaza, donde estaban los arcos y la Torrecilla, se construyó la actual casa del Ayuntamiento. En las Cortes celebradas el año 1480 en Toledo, se mandó expresamente que se construyeran "casas grandes y bien hechas" en todas las ciudades y villas principales para tratar de los asuntos del común. Ciudad Real carecía de casa desde 1396, en que la destinada a este servicio fue incendiada. En un lugar junto a donde este se levantaba se hallaba la alcaicería o alcaná, donde los judíos tenían instaladas sus ricas tiendas de sedas, paños, brocados, platerías, drogas y otras mercancías de Oriente, especie de bazares con nutrida y variada cantidad de objetos. Pero perdió este lugar su animado movimiento mercantil a consecuencia de las matanzas y saqueos llevados a cabo en el año 1391 contra los hebreos. Posteriormente, un incendio redujo a cenizas las riquezas de este mercado y la casa del Concejo. Fue entonces cuando el Ayuntamiento o Concejo se reuniría en el exterior de la iglesia de San Pedro; luego en la que construyo sobre la casa y tienda que fueron confiscadas al judaizante Alvar Díaz y que fueron donadas por la Reina Isabel la Católica a petición del Concejo, aprovechando una estancia aquí de dicha Reina por el año 1484. La casa se situaba en la plaza pública, esquina a la calle Correhería (luego llamada de "las Boticas", y hoy María Cristina), siendo dirigido y planificado el proyecto arquitectónico por el maestro don Manuel Pérez de Valenzuela. Su finalización pareció alcanzarse cuarenta años más tarde, hacia 1526, gracias a la concesión realizada por el emperador y su madre doña Juana de un reparto de unos 120.000 maravedís para completar su construcción. En este edificio se acogió una capilla dedicada a la Purísima Concepción, cuyo culto se abriría a partir de 1528. Hacia 1632, según señala don Inocente Hervás y Buendía, el monarca Felipe IV aprobará las ordenanzas municipales de Ciudad Real estableciendo el modo de celebrar sus sesiones de la siguiente forma:agora02 “1.ª Que cada semana conforme a la costumbre antigua se hagan dos cavildos ordinarios, Lunes y Viernes, y la hora de ser el toque de la Campana q.e la Ciudad tiene en la Iglesia del S.r S.n Pedro, y antes de comenzarle se oiga Misa en el oratorio del dho Ayuntamiento q.e ha de ser del Espíritu Sto., y la Quaresma los dias de Ayuntamiento q.e ha de ser Lunes y Juebes; Y si algun otro Cavildo se hiciere entre Semana p.a el servicio de S. M. u otro caso q.e sobrevenga se ha de hacer habiendo tocado primero la dha Campana” En la fachada del viejo ayuntamiento figuraba un corredor de madera, derribado en 1741, siendo sustituidos los postes que lo sostenían por unos arcos, tendiendo después un balcón de hierro. El terremoto del año 1755, causó en el edificio graves desperfectos. agora03Según la inscripción en piedra que se puso en descubierto fue en 1619 cuando se acabó esta obra. Ahí está en parte todavía, precedida por un arco, esquina a la calle de María Cristina: en la clave del arco transversal hay una imagen de la Virgen que permaneció durante nuestra guerra de liberación. Esta casa fue dañada por el terremoto de 1755, sufrió un fuego algunos años después y se declaró en ruina en 1864. Entonces pasó el Ayuntamiento a la calle de la Mata número 6, donde conocimos la Audiencia Provincial y un grupo de viviendas para funcionarios municipales. En 1869 se terminó la Casa Consistorial que conocemos, según el proyecto del arquitecto don Cirilo Vara y Soria. También el Sr. Clemente nos hace de él meticulosa y entusiasta descripción: las modificaciones desde entonces han sido ligeras; afectan a la torre y al salón de sesiones principalmente. Y nos describe una escalinata de acceso, amplia, <con seis batientes con subida de frente y por los costados>, que debía ser muy parecida si no igual a la actual, después de la desaparición de la terraza con balaustrada de piedra que tuvo lugar por poco tiempo ha. Sobre la cornisa, las estatuas: junto al fronto, la Justicia y la Prudencia; en los extremos, la Industria y la Agricultura. Si la vista no me engaña, la Justicia tiene los ojos desvelados y si esto es así, podemos discutir a una publicación norteamericana su afirmación de que en la Ciudad de Virginia existe la única estatua de la Justicia con los ojos descubiertos. Conocemos también los nombres de las posadas que estuvieron en la plaza (del Sol, del Caballo, de la Fruta; de la existencia del primer café y del Pósito. Su lado norte lo cortaba, como en descomunal hachazo, el Alcaná, que salía frente a la calle de Caballeros, (aún hay un patinillo que lo recuerda). En el Alcaná realizaban sus actividades comerciales los judíos, más tarde dicen que fue utilizada como toril y en él fue protagonista dagora04e una aventura el caballero don Alonso de Céspedes. Así, sucedía una noche que salióle al paso un embozado; se batieron las espadas, que se hicieron añicos, vino la lucha a brazo partido, cayeron los contendientes al suelo, se atacaron y defendieron con uñas y dientes y al final hubo mediación y retiraron a don Alonso bastante maltrecho. Luego resultó que la provocación era de su hermana doña Catalina que quería así retirar a don Alonso de malos pasos. Podemos jurar que la señora no era manca, pues su hermano don Alonso acreditó sus fuerzas en la guerra y en la paz. Cuenta que aquí en una ocasión lanzó a un tejado a un alguacil que le requirió por cosa de armas y en otra, para galantear a una dama, levantó el caballo sujetándolo con las piernas y él agarrándose a un balcón. Fuera de aquí dejó otros recuerdos y entre ellos, heroicos hechos militares en las campañas de Italia y contra los moriscos, en la que murió peleando. Las más recientes reformas de la Plaza se refieren a los intentos de restauración que se empezaron conforme a modelo que luego se abandonó para sustituirlo por otro; al pavimento de basalto, al empedrado del anden central, con los bancos y las columnas y la fuente, hoy luminosa. Hubo antes otra fuente que había de servir de pedestal a una proyectada y non nata escultura de Hernán Pérez del Pulgar; esta vieja fuente, que nos habla don Domingo Clemente, fue trasladada al Pilar y de ella quedan los delfines y conchas que ahora están al final del Parque. Por la Plaza se empezó a instalar el moderno alumbrado con lámparas de mercurio. Es imposible hacer una relación de los hechos colectivos que tuvieron por escenario nuestra Plaza. Todos ellos, religiosos y profanos, civiles y militares, alegres y tristes, repercutieron en ella. Desde las revueltas contra calatravos, judíos y moriscos, hasta procesiones y otros actos piadosos, pasando por autos de fe, guerra de la Independencia, picota de reos, cambios políticos, ferias y mercados, corridas de toros … Estas se celebraban en fechas fijas, el 15 y 16 de agosto y otras eventualmente, para allegar recursos con fines piadosos o municipales, para costear el retablo mayor de Santiago, para terminar las obras del Prado, etc. Pero, para cada uno de nosotros, además, la Plaza tiene sus particulares y emotivos recuerdos: cuántas veces la hemos paseado, sin contar los pasos, con nuestras ilusiones, nuestras esperanzas, nuestras penas y nuestros asuntos. O tal vez con nuestra mirada en busca de otra que nos corresponda. La vida local tiene su centro gravitatorio en la misma, aunque ésta tienda a desplazarse por diversos motivos. Su configuración no es uniforme tal y como se proyectaba en su origen, además ha recibido muchas críticas por la acumulación de diversos y variopintos estilos constructivos a lo que hay que unir la coronación en el edificio del actual Ayuntamiento como ejemplo de inmueble ajeno a la idiosincrasia de la propia plaza, aunque este edificio haya servido finalmente a mitigar el feo embudo torcido que supone la otrora calle de los Arcos, actual General Aguilera. La Plaza Mayor de Ciudad Real constituyó en su momento un claro ejemplo de una de las mejores plazas de España, aunque con su transformación y al cambiar los fuertes machones que servían de columnas por los actuales de hierro, perdió el carácter medieval de la misma. Celebrábanse en ella corridas de toros y otros festejos, cerrándose para ello los cuatro arcos de salida con empalizadas y las reses permanecían guardadas en la calle que formaba la antigua Alcaná. Los festejos eran presididos desde el balcón por el Concejo, teniendo su barandilla el doble de longitud que antes de demoler el arco que daba a la calle Correhería (actual María Cristina), gemelo del actual y que era parte integrante del edificio consistorial.agora05 En la misma plaza, amén del citado edificio del Concejo y que hoy en día conocemos como Casa del Arco y que igualmente acoge el reloj del carrillón, albergaba entre otras edificaciones allá por el final del siglo XV la conocida como “mancebía” o mesón de mujeres de la ciudad, de cuyo recuerdo es testimonio hoy en día la calle de las Madrilas. Desde la centuria anterior, siglo XIV, la plaza constitía el centro urbano del primitivo asentamiento y se hallaba presidido por el edificio del Concejo municipal. También existía en ella el mercado o alcaicería, espacio libre que se convertirá en cerrado al construirse edificaciones particulares sobre portales de madera. Las primeras reformas importantes que se llevan a cabo serán hacia 1728, viendo su fin en 1744 con la erección de los arcos en la zona sur, que dividirá por un lado la plaza y por otro el inicio de la hoy conocida como calle General Aguilera, descansando en una parte de estos arcos una institución del siglo XVI conocida como Alhóndiga o Pósito y que en 1760 se denominará Pósito Real y en época de Fernando VI el Ayuntamiento solicitará autorización al monarca para el ensanche del edificio y la construcción de graneros, con un presupuesto de unos 12.486 reales. Sobre este cerramiento del solar de la plaza, don Joaquín Gómez señala: "...el frente, salida al Pilar, llamado de los "Arcos Viejos", tiene tres practicables y dos lodados; y palcos principales diez; segundo, otros diez, y dos en la torrecilla, donde se sube por escalera de mano". Es evidente que estos arcos dieron nombre a la calle que conduce a "El Pilar". Debemos señalar también, que el antiguo Ayuntamiento fue seriamente dañado por el terremoto del año 1755, sufriendo además un incendio años más tarde, declarándolo definitivamente en ruina en 1864, pasando entonces el Concejo a la calle de la Mata núm. 6, donde después estuvo la Audiencia provincial. agora06Ya en 1868, siendo gobernador civil y alcalde – corregidor don Agustín Salido, se pondría la primera piedra del nuevo edificio de la Casa Consistorial, con fecha de 28 de enero del citado año, sobre el antiguo Pósito y sobre los arcos que cerraban la plaza, ascendiendo su coste a unos 44.153 escudos y siendo su arquitecto don Cirilo Vara y Soria. El pavimento, al comienzo de la centuria precedente –siglo XX- era de canto rodado y en este recinto plazuelero se desarrollaría la vida diaria de los ciudarrealeños, acogiendo para ello actos de diversa índole: religiosos, profanos, alegres o tristes, revueltas contra los calatravos, judíos o moriscos, o los autos de fe, cambios políticos, ferias y mercados, y las mencionadas corridas de toros. Desde su origen, y en los días de mercado, depositábanse sobre el suelo, en los mencionados cantgos e incluso sobre las mantas de las caballerías que transportaban los productos hortícolas, los principales artículos de uso cotidiano, sin ningún tipo de higiene, mostrando un mercado primitivo y pobre. De este modo, aunque con un ajustado presupuesto, hacia 1914, el alcalde don Ceferino Saúco, levantaría un mercado municipal, el primero después de la alcaicería del siglo XIV, sobre un solar que servía de depósito de las basuras de la ciudad. Sin embargo, no podemos olvidarnos de los cruentos acontecimientos celebrados en este ágora, como eran aquellos protagonizados a cargo de la Santa Hermandad.agora07 A modo de ejemplo, y según nos indica don José Golderos, estaría el caso de la ejecución de un tal Pérez Ponce hacia el año 1686 –individuo que permanecía preso en la cárcel de la Santa Hermandad Vieja, siendo encontrado culpable de bandidaje, por lo que es sacado y arrastrado “por las calles públicas acostumbradas” hasta llegar a la Plaza Mayor donde está instalada una horca de tres palos, en la cual es ahorcado, cuyo proceso de ejecución se detalla del siguiente modo: “A las cuatro de la tarde fue bajado dicho cuerpo de Ponce y hecho cuartos, seguidamente en un carro es llevado al Camino Real que viene de Manzanares y Daimiel a esta ciudad, y se puso en un palo en el suelo, donde se clavo otro cuarto, y después se puso al Camino Real que viene a esta ciudad desde Granada y se hizo la misma diferencia con otro cuarto y quedó de dicho cuerpo la cabeza y una mano para ponerlo en otras partes…” Igualmente nos consta que otro sitio comúnmente conocido para estos menesteres era Peralvillo, por su situación sobre el Camino Real, razón por la cual adquirió una triste celebridad. Según don Joaquín Gómez podría mencionarse algún otro caso sangriento, aunque para no ser repetitivo ni morboso les emplazo al citado autor. Por último, el elemento festivo tenía como uno de sus marcos principales a esta plaza, acogiéndose todas las fiestas capitalinas. Sin embargo, al celebrarse mercado diario, fue necesario su traslado a la “fuente del Pilar” y calle Nueva. No obstante, en la Plaza Mayor o Real también se celebraron y celebran otros acontecimientos, como son los de carácter religioso. Tal es el caso del arraigo profundo y popular que tuvo la bendición de ramos y palmas en el Domingo de Ramos hasta que fue suprimida en 1878, tal y como atestigua un documento existente en el Archivo Municipal de Ciudad Real que versa en un sobre en su exterior lo siguiente: “La supresión de la bendición de Ramos en el Ayuntamiento”. Otros actos religiosos más recientes a mencionar podrían ser los relacionados con las procesiones de Semana Santa, y a modo de ejemplo cabría citar el “encuentro” entre el Cristo de Medinaceli y la Virgen de la Esperanza.agora08 Tras este largo y denso artículo –y a modo de resumen- paso a enumerar algunas fechas de interés –extraídas de un texto de don José Rivero- que se encuentran vinculadas con este recinto, y son las siguientes:
  • 1484. Los Reyes Católicos autorizan confiscar la casa – tienda de Alvar Días para Consistorio.
  • 1526. El Emperador Carlos V autoriza el reparto de 120.000 maravedís para concluir la obra del Consistorio.
  • 1612. El mercado franco se traslada de martes a sábado, y finaliza la obra del consistorio.
  • 1619. Finaliza la ampliación del Consistorio.
  • 1728. Propuesta de reformas sobre edificios de la Plaza.
  • 1744. Finalizan las reformas de la Plaza.
  • 1765. Incendio de la Casa Consistorial y corredores.
  • 1803. Inundación de la Plaza.
  • 1852. Presupuesto para reformas de la Casa Consistorial.
  • 1859. Renovación de la Plaza.
  • 1861. Fuente Homenaje a Hernán Pérez del Pulgar en la Plaza Mayor.
  • 1864 -1865. Declaración de ruina de la Casa Consistorial. Desalojo y nuevo proyecto de Cirilo Vara y Soria.
  • 1867. La fuente es retirada de la Plaza y trasladada al Pilar.
  • 1868. Primera piedra del Consistorio.
  • 1869. Recepción de obras del Ayuntamiento por Vicente Hernández.
  • 1884. Solicitud del concejal Sr. Muguiro de cambio de columnas de la Plaza por otras de hierro.
  • 1910. Reforma del decorado del Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Construcción de las marquesinas de los soportales. Adquisición de casa Arcos 2 para dar paso a Plaza y casa sobre arcos normales a Mercado Nuevo.
  • 1911. Sustitución de columnas de la Plaza Mayor. Cesión de casa Arcos 4. Alumbrado interior de la Casa Consistorial. Arreglo de la fachada posterior.
  • 1919. Solicitud propietarios Reforma Plaza. Propuesta de Reforma de Florián Calvo.
  • 1927. Cambio de Torre del Ayuntamiento y reloj.
  • 1929. Concurso de proyectos para la Plaza Mayor.
  • 1967. Monumento al rey Alfonso X de García Donaire en la Plaza.
  • 1968. Expediente de ruina del Ayuntamiento.
  • 1969. Acuerdo de construcción de nuevo Ayuntamiento.
  • 1971. Proyecto de Casa Consistorial por Fernando Higueras.
  • 1972. Comienzo de la demolición del viejo Ayuntamiento.
  • 1976. Final de la obra del Ayuntamiento.
  • 1985. Estudios de peatonalización de la Plaza.
  • 1988. Reforma de la Plaza por Diego Peris.
Toda esta información no sería posible sin los estudios realizados por don Félix Pillet Capdepón, don José Rivero Serrano, don Inocente Hervás y Buendía, don Joaquín Gómez o don José Golderos Vicario, por citar algunos autores.  
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6 Comentarios »

  • Luis Mario dice:

    Bueno, bueno, ¡como has vuelto de las vacaciones!
    Esto no es un artículo, es una tesina sobre esta parte de nuestra ciudad que desgraciadamente no tiene nada que ver con lo que es ahora.

    Sencillamente sublime.

    Y ahora después de leer toda esta lección no queda más remedio que tomar – no puedo evitar el decirlo – «a relaxing cup of cafe con leche» en alguna cafeteria del ágora…

    • Fermin G. dice:

      Firmo y rubrico lo dicho por Luis Mario. Así como quien no quiere la cosa…estás plasmando en este diario…la historia de nuestra ciudad…con la humildad de los grandes. Me descubro…
      La verdad es que yo al menos no me atrevo a comentar «ná».Un abrazo

  • Estanislao Z. Navas dice:

    Gracias de nuevo compañeros, pero los artículos en muchas ocasiones no serían posibles sin el aliento de seguidores fieles como vosotros y sin vuestra desinteresada colaboración. Un saludo y gracias

  • JOSE RIVERO dice:

    La serie detenida, por ahora y pendiente de reanudación, ‘Villa Real:Del Topos al Logos’ bebe de la reflexión compartida por algunos de los autores que citas: sobre la centralidad simbólica de los centros físicos.
    La Cronologia que citas del cuaderno ‘Plaza Mayor’, podría seguir ampliándose. Era entonces, un esfuerzo puntual por agrupar datos diversos desperdigados en el tiempo.
    Igual que la parte gráfica, que ya ensayamos en 1981 en ‘Almud’, con ‘Transformaciones arquitectónicas…’, puede seguir proporcionando imágenes elocuentes y conflictivas. Hoy,con dos solares abiertos, muestra sus heridas imposibles de restañar, pormucha centralidad que exhiba.

  • CHARO Vera dice:

    Felicidades por tu trabajo que nos ayuda a muchos a conocer nuestra ciudad, pero por favor no te pares ahí, sigue contando la historia de nuestras Plazas, parques y calles.

  • Estanislao Z. Navas dice:

    Gracias don José, subscribo totalmente tus palabras, además de agradecer tu trabajo que ha sido un pilar esencial para la elaboración del presente artículo.
    Muy agradecido Charo por tus alabanzas

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