La sexta columna invertebrada

Manuel Valero.- El programa de La Sexta que radiografió con una mala resolución el presente crítico de Puertollano, que no deshauciado, extremo que anula toda esperanzafue periodísticamente malo. Algo sorprendente por cuanto a una cadena generalista se le suponen todos medios para indagar con tiempo, rigor y profesionalidad el asunto a diseccionar.

E
ManoloValero3n esto esto estoy de acuerdo con la mayoría de los paisanos que vieron cómo un programa cuyo día y fecha de emisión se había propagado como la peste, se quedaba haciendo equilibrios sin consistencia en las últimas ramas de una situación compleja, como corresponde a una ciudad industrial, y cuyo arte final fueron cinco minutos de collage entre medias tintas, escasez de fuentes, carencia de testimonios de fuste y con un editado del discurso de imágenes que no hubieran superado un examen final.

Al menos el compañero de MICR, Santos G. Monroy,contra quien se despacha el histórico sindicalista Jesús Camacho, reprochándole haber perseguido un protagonismo inmerecido (no lo debe conocer personalmente) y de defender “las posiciones más ultras” (?) dio la cara.

Sorprende que un dirigente sindical curtido en mil batallas dirija su crítica contra un periodista que fue requerido por el programa para dar su opinión. Me consta que al equipo de redactores encargado del reportaje sobre Puertollano en horas bajas (uno confía en que salgamos de esta como hemos hecho en otras ocasiones y da un voto de confianza al actual equipo de gobierno) le llegaron nombres de todas aquellas personas con las que podían contactar y que conformaban un abanico completo de opiniones y perspectivas: equipo de gobierno, oposición, sindicatos, partidos políticos, representantes de los trabajadores de Solaria y Silicio, empresarios de FEPU, directivos de las grandes empresas radicadas aquí… Que en el reportaje de La Sexta sólo hayan aparecido tres personas y que no haya recogido testimonios de calibre es hoy un misterio que convendría desvelar para no dar pábulo a las especulaciones que apuntan al silencio intencionado o al miedo. Salvo que el nivel de incompetencia de los compañeros de La Sexta haya sido tal que obviaron esas fuentes por decisión propia… o de otros, cosa que, si me permiten, concibo improbable: la regla básica del periodismo, insalvable, es la de acudir a las fuentes y a los testimonios más cualificados.

Marcelino Félix fue otro paisano que considera a otros periodistas más cualificados que Santos para dar su testimonio. No le quito la razón salvo en el “más”. Cualquier colega de profesión hubiera sido un testimonio igualmente válido, pero en su valoración subjetiva aludiendo a rencillas personales (?) con el gobierno local (un periodista silvestre suele ser fácilmente aborrecido por el poder pero muy reconocido por los lectores) Félix invalida la opinión de Santos como la menos apropiada y se lamenta, ,coincidiendo con el histórico sindicalista, que no aludiera al Gobierno del PP en Madrid y en Toledo como responsables del “desahucio” puertollanero.

La situación crítica que vive hoy en día la ciudad tiene varios orígenes y causas: una de ellas, en efecto, el nulo interés y apoyo del Gobierno por las renovables (como ya hiciera Zapatero en sus últimos años), la crisis global, la crisis del carbón neutralizada a duras penas por los quinquenales Fondos Miner (cuyo minucioso rastreo sería conveniente e interesante)… Pero una lectura detenida de los textos tanto de Camacho como Felix descubren paradójicamente, una asunción de responsabilidad, en lo que toca a la gestión del gobierno local y al PSOE a lo largo de la última década. Dice Camacho: “Todos malos, menos quién toma las decisiones, esos que gobiernan en España y CLM, el poder económico y financiero, los defensores del «capitalismo feroz…»de lo cual se deduce que lo que lamenta es no haber puesto en el justo plano al Gobierno de PP junto a los gobiernos socialistas de la ciudad y de la Junta cuando comenzaron a conocerse pasteles para nada suculentos y que influyeron en el deterioro de la ciudad de nuestros amores y sufrimientos. En ese caso hubiera sido válido el “todos malos”.

Por su parte, Félix es si cabe un poco más explicito cuando en su blog Plumaroja 2.0 escribe a propósito del desahucio: “Para la Sexta Columna, Santos G. Monroy y Pedro Adán ( portavoz de la Plataforma Empresarial de la Comarca de Puertollano, que también intervino) sólo había dos culpables: el Ayuntamiento de Puertollano y el espíritu de Hermoso Murillo. Para nosotros hay además otros culpables y hay que buscarlos en La Moncloa y Fuensalida”.

De modo que el programa se bifurca en dos lecturas: la estrictamente periodística -lamentable- y la política. Cada cual es muy libre de interpretarlo en lo político como quiera pero a estas alturas es casi evidente que la radiografía resultante, aunque influya, claro, la nula apuesta energética verde por el Gobierno del PP, es producto de un modus operandi mantenido en el tiempo en el que muchos son, o somos, responsables de alguna manera. La insidia y el revanchismo con que Camacho adorna a Santos G. Monroy tal vez resida en que ha sido el único que ha hablado alto, claro, por escrito, con su firma, sobre la cara oculta del poder (y asuntos sindicales), cuando ésta tiene efectos nocivos hacia los ciudadanos, sea del color que sea ese poder y sus compañeros de viaje. Es lo que tiene la garantía de una Constitución que considera un derecho la transmisión sin cortapisas de informaciones veraces.

Me pregunto qué hubiera contado Évole de haber venido a “salvar” Puertollano. No hubiera dejado títere con cabeza, o tal vez, una revisión en profundidad de las causas que nos han traído hasta aquí superasen incluso al campeón del periodismo de denuncia, que por cierto, trabaja también en La Sexta.

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3 COMENTARIOS

  1. A cada uno lo suyo. Empecemos a repartir responsabilidades, también a los ardientes defensores de cierta oscuridad informativa. Puertollano ha pasado de ser la solución de muchas cosas, a ser el problema de muchos desprevenidos.

  2. Si algo me queda claro es que para los de Puertollano y para los que nos duele Puertollano, no nos hace falta un Évole, un Ferreras o una Pastor que nos explique lo que hay. Con Santos y MCR es más que suficiente.

    Luego viene el problema de los que tienen como oficio llenar todo de «mierda» a órdenes de unos u otros. Entra la política (la mala, la rastrera, la de medio pelo) y todos empiezan a encender los ventiladores en dirección contraria, cuando en realidad deberían ponerlos en 360 grados.

    Todos sabemos quién ha gobernado Puertollano y la Junta, y todos sabemos quién gobierna ahora Puertollano y la Junta. Además, sabemos cómo estába y cómo está, en qué se ha invertido o «tirado» el dinero y cuáles han sido los efectos.

    Vamos, que la pizza nos la ha traído el motorista solamente para cortarla y comérsela. No creo que sea tan difícil.

    Lo demás, adornos y bolas de navidad que se rompen con tocarlas.

  3. Creo yo que la desproporcionada andanada del líder sindical trae su causa en otro artículo anterior ( uno en el que Santos,hará dos o tres semanas, criticaba una cierta tibieza, digamos, en la gestión del ERE de Solaria por parte de los representantes de los trabajadores).El artículo escrito a rebufo del polémico reportaje de La SExtra ha devenido en la excusa perfecta para escupir en él un exceso de saliva tragado en el anterior.

    La venganza , ay, es un plato que se come como el gazpacho. Y lo paradójico es que dudo que haya alguien tan miserable que no desee lo mejor para la gente de Puertollano. Me consta que ni Santos G. Monroy ni Jesús Camacho poseen un alma negra.

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