Pérez Royo: “Las constituciones que no se reforman, se mueren”

España es el único país que en toda su historia no ha utilizado el instrumento de la reforma constitucional, “una institución que permite que el Estado democrático viva”, según explicó el catedrático de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo, durante la lección que impartió este viernes en la Escuela de Ciudadanos de Manzanares, titulada “Constitución: reforma o caos”.
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Ante más de doscientas personas, urgió a la reforma constitucional para superar la actual situación de “descomposición”. Y fue tajante: “las constituciones que no se reforman, se mueren”.

Con pesimismo respecto a las posibilidades reales que actualmente hay de reformar la Constitución, en un país que nunca ha utilizado este instrumento fundamental para la propia supervivencia constitucional y del sistema democrático, Pérez Royo abogó por una convocatoria nacional, impulsada por el gobierno, para conseguir el consenso necesario que permita reformar una Constitución que, tras permitir los 35 mejores años de la historia de España, “ya no da más de sí”.

Asignatura pendiente

El jurista sevillano dijo en el acto celebrado en el Castillo de Pilas Bonas que la reforma de la Constitución “es la institución democrática por excelencia”, en la que descansa el estado constitucional democrático y que vive gracias a que se reforma. Pero ésta es la asignatura pendiente de España “y me resulta difícil imaginar a Mariano Rajoy haciéndola”, añadió.

Con 27 reformas que le han permitido seguir una renovación “jurídicamente ordenada”, Estados Unidos tiene la misma constitución desde 1787. La de Alemania, aprobada tras la II Guerra Mundial, lleva 51 reformas, a pesar de ser más rígida en cuanto al consenso necesario para hacerlo. La de Francia, de 1958, suma 23 modificaciones. Y así muchos casos más en Europa. “Todos hacen uso de la reforma y están estabilizados constitucionalmente, han resuelto la renovación del poder constituyente y han garantizado la superviviencia del sistema político”.

Para Pérez Royo, una constitución debe tener una vigencia indefinida en el tiempo, y para ello ha de reformarse. “La reforma es la institución a través de la cual se establece el vínculo entre la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio”, dijo, y si no se reforma “hay un agotamiento de la legitimidad constituyente”, como a su juicio ocurre en el caso español.

No hacemos reformas

“Somos el único país de Europa en el que no hacemos reformas. No las hemos hecho a lo largo de la historia y por eso periódicamente se produce el hundimiento del sistema político y constitucional y hay que iniciar un proceso constituyente nuevo”, explicó el catedrático, que se remontó a lo ocurrido con anteriores constituciones en nuestro país, el único del mundo que, además, ha restaurado la monarquía, y por dos ocasiones.

Según Pérez Royo, o conseguimos reformar la Constitución “o vamos a asistir a la implosión del sistema político”, que lejos de ser derribado “caerá por falta de legitimidad”, porque los ciudadanos no lo reconocen como propio, según recogen actualmente las encuestas y los barómetros del CIS. Y en el momento en el que los ciudadanos no se reconocen en los políticos, “el sistema cae”. Así, en ese clima de desafección absoluta, la sociedad “dio un aldabonazo” en las últimas elecciones europeas, recordó el ponente.

La propuesta de Zapatero

La Constitución Española de 1978 ha tenido múltiples ocasiones para ser reformada, pero nunca se ha puesto en marcha ese instrumento que, en opinión de Pérez Royo, se podría haber utilizado, por ejemplo, para dejar fuera del sistema a Batasuna -en lugar de reformar la Ley de partidos-, o cuando ingresamos en la Unión Europea, como hicieron el resto de países.

Salvo una propuesta de reforma que planteó Zapatero para acabar con la preferencia del varón en la sucesión al trono, para incluir las comunidades autónomas al texto constitucional, adaptarla al derecho europeo y para la reforma del Senado, nunca antes se había planteado. En este caso, debido al clima político, el asunto no llegó ni a las Cortes pese a tener un informe del Consejo de Estado.

“Para hacer una reforma hacen falta dos consensos, uno a la entrada y otro a la salida, primero para ponerse de acuerdo en la necesidad de la reforma y de los temas, y luego para construir la reforma normativamente”, explicó el catedrático, quien recalcó que toda reforma debe dirigirla el gobierno de turno y buscar el consenso con el resto. “Ninguna fuerza política individualmente puede resolver este problema. Hace falta una convocatoria nacional”, agregó.

Monarquía y Cataluña

Durante la conferencia, Javier Pérez Royo habló de la monarquía para poner la coronación de Felipe VI como ejemplo de la renovación que demanda la ciudadanía, reflejada en cómo ha mejorado la valoración de la monarquía en las encuestas del CIS. Considera con ello que la abdicación de D. Juan Carlos “ha salvado el primer match ball” y la sucesión ha salvado a la monarquía que, en su opinión, podría haber pasado momentos mucho peores al afectar el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid al jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno.

Respecto a la situación que se vive en Cataluña, Pérez Royo dijo que estamos sin constitución territorial, y que España acabará siendo un estado federal o se desintegrará, pues no cabe otra alternativa. “El primer ensayo de Estado de las autonomías ha durado 35 años y ha estado bien”, pero tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, «la Constitución ya no sirve para la integración de los territorios en un Estado”, dijo.

Por último, antes de contestar a numerosas preguntas del público, Pérez Royo llegó a hablar de situación de emergencia, donde las tres funciones parlamentarias -legislativa, presupuestaria y de control gubernamental- están bajo mínimos en España, con una devaluación de nuestro sistema constitucional que calificó de “terrible”.

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