Las cámaras de la mierda

Ángel RomeraEl Ayuntamiento (perdón por la obscenidad) está paranoico: ¿pues no va y pone cámaras en el Prado para averiguar quién lleva perro suelto y multarlo? Que las pongan en la Concejalía de Presupuestos, donde el buey suelto bien se lame (las prebendas); allí sí que hay cagadas denunciables que nadie recoge porque no se ven con cámara. Pero, ¡quia! se oculta la peste fea poniendo Rosa y Romero, jardinería y cocina, charanga y pandereta. Que venga un exorcista, que es lo que hace falta, para esparcir agua bendita y leerles el Ritual romano

A los filósofos cínicos les llamaban así por el griego kyon, que significa perro. El fundador de la escuela, Diógenes, que era un guarro, por cierto (de ahí el apelativo perruno que daban a los de su secta), fue invitado una vez a un banquete (hoy diríamos mariscada con tarjeta tenebrosa) de su consistorio o cabildo municipal; asistió, pero no quiso probar bocado y se retiró a un rincón sentado en el suelo. Para burlarse de él, un aseado e higiénico Alibabárcenas le tiró un hueso y dijo: «¡Toma, perro!» El digno Diógenes se levantó, se acercó a ese individuo, alzó la pata y lo meó.

Eso cuenta Diógenes Laercio. A los cínicos, que han perdido todo, incluso la solución habitacional (si no es que la estén pagando hasta el día de su muerte), es lo único que les queda. Mearlos y cagarse en ellos. Y acaso un perro y una flauta.

Sorprenderá saber que Diógenes fue banquero y quedó arruinado, quizá porque gastaba demasiado en ética redistributiva o porque, como ahora, fue un griego de verdad en un país con demasiado griego de mentira y corrupto. Pero era feliz tomando el sol del invierno en una tina o solución habitacional y ladrando a los poderosos. Lo más probable (no lo dice la historia) es que, tras esta memorable fazaña, Diógenes acabara siendo un cínico apaleado.

Los recortes reducen a los ciudadanos al estado cínico, pero también son víctimas de recortes los árboles. Y la poda que acaban de hacerles es brutal. Cualquiera puede verlo si pasa por el Pilar. Si mi peluquero hubiera obrado así, ahora tendría las orejas en los suelos, como ocurre a los siberianos cuando cogen un mal aire, un aire demasiado frío; pero lo único que ha pasado es el PP.

Agrada que los políticos den ejemplo. Y Rosa Romero lo da: se queda con un piso del quesito cuando hay gente a la que sus amigos echan a la calle. Política popular. Política kantiana: dar ejemplo. Para disimular, ofrece «ayudas a familias numerosas». Que las dé a los chinitos del Domund, pues a eso cabe llamar con propiedad «limosna», como a las tinajas y los puentes llamamos soluciones habitacionales. Ella, en su casa, calentita, no con los aires fríos pordefuera. Goethe: «Si cada cual limpia su camino, la calle estará limpia». Rosa Romero lo ha entendido al revés: quitemos hojas y ramas a todos los árboles y la calle estará limpia… Y después suprimamos puestos de trabajo de barrenderos. Economía: palabra griega y cínica. Como la de democracia: usted vote lo que quiera, que ellos harán lo que les dé la gana. La rosa de los vientos, la rosa de las pestes. Y no la toques más, que pringa.

Habría que llamar a los hermanos Lumière para que filmaran la salida de los nenes del San José. Cuánta milfa y mamá burguesa vestida para que la vean. De vez en cuando me acerco para contemplar el espectáculo antes de que Rosa le ponga precio. Luego, observo a las mismas mamás o mamaes llevando a sus retoños sin futuro ni puesto de trabajo posible a ver las carrozas de malvestidos del Carnaval. Y lo retransmiten las cámaras de Castilla La Mansa TV. Se ve a la legua para qué van allí todos los catetos: para ver cómo no son ellos. La verdad, me divierto más en unas elecciones generales, ahí sí que nadie conoce ni a la madre que lo parió.

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Ángel Romera

http://diariodelendriago.blogspot.com.es/

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1 COMENTARIO

  1. JAJAJA. No se puede decir mejor!!!

    Recuerdo leer en Lanza, allá por la década previa a los gin tonics y las rotondas -creo-,algo de unas facturas de mariscadas en el famoso restaurante de al lado de la antigua estación de Renfe (ese que voló por los aires, como el vicepresidente…de las cejas inabarcables) y que aparecieron a nombre de algún concejal panzón que las cargaba oficialmente al Ayuntamiento (yo también pido perdón por esta palabra tan procaz).

    Vaya si hubiera habido desde entonces luz y taquígrafos en el City Hall… o, al menos, que hubieran puesto un Pipí-Can en la puerta del mismo para estas cosas…

    Maestro Romera qué «Güeno» eres.

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