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Ética de la estética

- 18 junio, 2016 – 09:103 Comentarios
Fermín Gassol Peco.- A la mujer del Cesar no le bastó con ser honesta, tuvo además que parecerlo. Esta frase que ha pasado a la historia,la utilizamos con mucha frecuencia cuando queremos referirnos a la credibilidad que damos a la actuación de una determinada persona o grupo o también a la fiabilidad moral de un acontecimiento. fermingassol La calificación ética de un hecho y el adecuado testimonio del mismo a los demás, lo que puede considerarse como la estética de ese comportamiento. Hasta ahora lo importante era que el hecho tuviera el cariz de ético bien en la esfera de lo privado y sobre manera en la relación con los demás; primera y fundamental condición era obrar de manera adecuada y además hacerlo de manera creíble. De ahí que la estética fuera una condición añadida para la estimación de la ética. ¿Sigue siendo esto así hoy en nuestro comportamiento social? Pues sospecho que en más de un caso sucede que no. Lo importante hoy son las maneras, las formas, la representación agradable y civilizada de cualquier opinión, problema o decisión aunque lleve dentro un desacuerdo, una afrenta, un insulto, una injusticia o mentira. Hoy prima la estética no solamente en el aspecto físico y ornamental sino en el ambiental, cultural y social. También en el mundo de la política o en el de la diplomacia. La estética ha adquirido hoy tal importancia para que un hecho sea aceptado por bueno, que hemos de preguntarnos sobre la existencia de una ética de la estética. Si no estaremos utilizando a ésta como una agradable mano de pintura dada sobre situaciones de injusticia, abuso, miedo, intolerancia para tapar la verdadera naturaleza de los hechos. Lo estético es agradable y deseable cuando es adecuada expresión de lo que realmente se quiere hacer o decir. La estética no es un valor en sí mismo, es el atributo que tienen todas las personas de buen gusto y mejor conducta.
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3 Comentarios »

  • Fermin G. dice:

    Las campañas han pasado en la mayoría de las ocasiones de ser momentos en los que explicar los programas electorales a un estético y a veces obsceno postureo fotográfico. Doy fe.

  • Á. R. dice:

    En realidad estética y ética son las dos caras de la misma moneda. Pues si hubiera una sola cara, todos los carteles electorales estarían llenos de caraculos. Hay que verlos por el espinoso envés, tan oculto como la cara negra de la Luna o las cuentas B de Rajoy y demás ralea / rehala de gorrinos a cuál peor. Tras la cara está la cruz y tras la cruz está el diablo, como se suele decir. Y se suele decir «el Diablo», cuando son muchos y forman una jerarquía perversa. A veces pienso que el mayor tormento del Diablo allá abajo es soportar la inaguantable compañía de todos los sinvergüenzas que se les envían desde aquí. Por mucho que diga von Balthasar, el infierno no está vacío.

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