Esperando en doble fila

Javier Payo Béjar.- Menospreciado es la palabra que define sin tapujos la sensación que he vivido esta mañana al intentar acceder y transitar por una tienda turística famosa de la ciudad de Toledo, después del gran esfuerzo que ha tenido que emplear mi mujer para que le acompañase a ver ropa de una firma internacional, no me refiero a convencerme sino al menosprecio que sienten todas las personas que tenemos movilidad reducida por algunos sectores de la sociedad.
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Pero esa no ha sido la gran “osadía” que hemos cometido, si sumamos a sortear el escalón que nos recibe en la entrada al comercio, debemos sumar el empinamiento de la rampa habilitada para dar mayor “accesibilidad” al establecimiento y el arco de control tan “bien ubicado” justo al finalizar la citada rampa, impidiendo la maniobrabilidad para comenzar el “transito” por la tienda.

Pero aquí no finalizó mi diáspora, ya que me he tenido que “aparcar” frente un espejo esperando en doble fila a mi pareja, pues la citada mercantil tiene dos plantas y una hermosa escalera que da el acceso directo para poder disfrutar de los artículos que vas a elegir y después pagar, excluyendo a algunos “inválidos” para portar su ropa.

Mientras estaba percibiendo mi figura en una silla de ruedas en el reflejo del espejo, pensé en lo cínica y cruel que es la sociedad así como me planteaba millones de preguntas.¿ A caso estamos invalidados para elegir o adquirir cualquier artículo que anhelamos? ¿Este tipo de empresas se benefician de esfuerzos legales que las leyes del Estado han creado, amparando la igualdad entre todas y todos ¿por qué no piensan en los diversos clientes que visitan su céntrico comercio? ¿Las personas que vamos en silla no estamos autorizadas por el diseñador o fabricante para portar su ropa? ¿No se dan cuenta que con estos detalles crean conciencia de ciudadano de primera y segunda?

Toledo es una ciudad inmensamente turística que hizo un gran esfuerzo, con la alcaldía del anterior alcalde y ahora presidente de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page Sánchez, para eliminar las barreras arquitectónicas y facilitar el acceso a todas las personas mediante el plan “tacones”, indistintamente de la dificultad de tránsito o edad. ¿Por qué las empresas no han arrimado el hombro para ayudar a adaptar sus locales a visitantes con movilidad reducida que necesitan de cualquier utensilio para poder desplazarse, no solo me quiero poner ejemplo de las personas como yo, nos trasladamos en silla de ruedas sino a las personas que sufren una incapacidad temporal por cualquier motivo o a personas ancianas?

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