Los logos del Aeropuerto de Ciudad Real: Del ensueño quijotesco a la paradoja de la grulla rampante

La historia del aeropuerto de Ciudad Real es también la historia de su imagen de marca, de sus logotipos y anagramas. Cuando el vuelo de aeronaves aún era el fruto de una ensoñación, un sol radiante, la bacía y la lanza de hidalgo caballero ponían color a una denominación tan manida como la de Aeropuerto Don Quijotemarcas-aeropuerto

Después pasó a llamarse Aeropuerto Madrid Sur-Ciudad Real, mostrando a las claras la intención de aspirar a ser la sucursal de bajo coste de Barajas, aunque el nombre causó espanto entre los lugareños, y más aún en los despachos de la Comunidad de Madrid. Finalmente se denominó Aeropuerto Central Ciudad Real, y bajo este nombre sobrevolaron las aeronaves el Campo de Calatrava hasta su cierre en 2012.

Tras la compra de la malograda infraestructura por parte de CR International Airport, el proyecto aspira a adquirir una dimensión global, al pasar a denominarse Ciudad Real International Airport. La imagen de este nuevo proyecto es una grulla que corre tratando de alzar el vuelo. Resulta paradójico que se haya recurrido a un ave, cuando avutardas y sisones, entre otras especies protegidas en la zona ZEPA, resultaron un quebradero de cabeza para los primeros propietarios del aeropuerto...

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6 COMENTARIOS

  1. La grulla, símbolo de elegancia y venerado en China. ¿Necesitáis más pruebas de que solo quieren el aeropuerto para hacer negocios y especular con los chinos?

  2. Efectivamente…paradoja!!!

    Que poco serios, podrían haber puesto un ciervo o un jabalí …o un jet privado dado el fin que al parecer va a tener este engendro…

    • Contrario a ti… Aristoteles:

      – Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar don Quijote.

      – Non fuyáis, gente cobarde; gente cautiva, atended; que no por culpa mía, sino de mi caballo, estoy aquí tendido.

      – Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino

      -Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella ventura sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de ‘tuyo’ y ‘mío’.

      – Ni yo lo digo ni lo pienso -respondió Sancho-; allá se lo hayan; con su pan se lo coman; si fueron amancebados o no, a Dios habrán dado la cuenta; de mis viñas vengo, no sé nada; no soy amigo de saber vidas ajenas; que el que compra y miente, en su bolsa lo siente.

      Creo que son suficientes citas como para que este aeropuerto, hubiera sido llamado de Don Quijote. Seguramente, echando mano de la memoria… surjan aun mejores y mas apropiadas.

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