Drogas y beneficios penitenciarios «no son compatibles»

Eusebio Gª del Castillo Jerez.- Miguel Ángel Murcia Espinosa, subdirector de Tratamiento del Centro Penitenciario de Herrera de La mancha, participó ayer con su ponencia El tratamiento penitenciario en el abordaje de la drogodependencia en el seminario Drogadicción y Sistema Penal: de la sanción del delincuente a la rehabilitación de la persona, organizado por el Aula Penitenciaria de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Ciudad Real.

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Murcia explicaba que, en el ámbito penitenciario, la drogodependencia se aborda desde una perspectiva integral. No en vano, afecta a la mayor parte de la población reclusa. En el caso de Herrera de La Mancha, estima que entre el 70 u 80 por ciento de los presos ingresa por cometer un delito relacionado con las drogas o en el que éstas han estado presentes. Que las personas salgan en mejores condiciones de los centros penitenciarios es, por tanto, un objetivo a alcanzar, «porque, si no, van a volver a hacer lo mismo». Para ello se trabaja con programas específicos de tratamiento penitenciario destinados a los drogodependientes.

Educación, formación o persuasión son instrumentos «más efectivos» que la acción meramente represora, puntualizaba el subdirector de Tratamiento. En Herrera de La Mancha esta problemática se aborda a través de los módulos de Proyecto Hombre y de la intervención tanto de Cruz Roja como de los profesionales del centro, como psicólogos, educadores, trabajadores sociales, etc. Una actuación «compleja» que se afronta de forma conjunta desde distintas áreas. Todo está coordinado por el Grupo de Atención a Drogodependientes (GAD), del que forman parte los profesionales penitenciarios, ONG e instituciones que colaboran con el centro.miguel-angel-murcia-2

El éxito de estos programas depende de la voluntad de los afectados. Con drogas, bien por consumo o trapicheo, «los beneficios penitenciarios se vienen abajo», señala tajantemente Miguel Ángel Murcia. «Las dos cosas no son compatibles». En Herrera de La Mancha, indica, «no se incauta mucha cantidad, sobre todo en comparación con épocas anteriores». En la detección participan perros de la Guardia Civil o de la Policía Nacional. «Es una lucha permanente porque es inaceptable», recalca el subdirector de Tratamiento. Existen, añade, mecanismos, disciplinarios y de tratamiento, para evitar las vías de entrada, de circulación y el consumo.

Por último, comentaba que la población penitenciaria ha disminuido en la última década del orden de un veinte por ciento. Tiempo atrás la heroína era la más consumida, dejando paso a la cocaína y a las drogas de diseño, pastillas, éxtasis, etc. «Aunque el perfil ha cambiado, la lucha es la misma», concluía Murcia.

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