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Cuando ser cretino está de moda

- 12 diciembre, 2016 – 08:1911 Comentarios

MarcelinoImagínese que Ud. es un comerciante que necesita aumentar sus ventas imperiosamente. Y aunque no le acechara tal urgencia, ¿alguien en su sano juicio sería capaz de despreciar tal posibilidad? ¿Verdad que no?

Seguramente buscaría un nombre promocional atractivo con el cual captar más compradores. Un gancho con un poder de seducción imposible de superar (Recuerde que mientras lee este artículo, la misión de su vida es solamente una, vender más. En cuanto lo termine podrá regresar a sus quehaceres cotidianos). Permítame entonces una pregunta, señor lector-comerciante- por un rato, ¿cree Ud. que a su gran oferta la llamaría el Viernes Negro? ¿Piensa que algunos de sus colegas de profesión, en caso de que finalmente Ud. decidiera una denominación tan “luminosa y atractiva”, dirían chasqueando los dedos: ¡cómo no se me ocurriría a mí!, y llevados por un frenesí loco y desenfrenado decidirían imitar su ingenio fuera de lo normal copiándole semejante nombre?  Táchenme de paleto si gustan. Nunca en mi vida había conocido tamaño disparate, hasta que el aborregamiento convirtió la necedad en virtud. De esto hace apenas un par de años, pero, a decir verdad, el cretinismo viene de antes.

-Mira, el niño podrá saber más o menos matemáticas, más o menos historia, lengua, física, ¿filosofía?, ¿para qué sirve eso? Lo que tiene que aprender es inglés.

Mi amiga Asunción tomaba a sorbos un café con leche, medio frío de tanto hablar, y sonrió a su jovenzuelo hijo sentado en uno de los cuatro lados de una mesa cuadrada entre ella y un servidor.

-¿Te importa que te haga una pregunta?-le pregunté algo perplejo.

-Claro que no. Dime –fue su respuesta.

-¿Si tuvieras que operarte de urgencia y te dieran a elegir entre varios cirujanos, a quién elegirías? 1) A alguien de reputado prestigio 2) A uno que supiera inglés a la perfección.

– Y esa pregunta tan tonta ¿a qué viene?

-Pues viene a consecuencia de un razonamiento tan impropio como el que acabas de hacer.

Mi amiga terminaba de asistir a una manifestación en protesta de no sé qué ley. Lo que recuerdo perfectamente es que la mayor preocupación de madre e hijo era cómo reducir la cantidad de exámenes y los deberes en casa.

-No sabes lo agobiado que está. Es inhumano lo que hacen con ellos.

Mientras terminaba la frase, Asunción increpaba a su joven hijo para que acabara la merienda de una vez, de lo contrario llegaría tarde a la clase particular del idioma imprescindible.

-¡Ah! ¿Lo llevas a clases de inglés?

-Por supuesto, tres veces a la semana. Ahí sí le pido que se esfuerce.

¡Acabáramos! La inhumanidad en el esfuerzo estudiantil tenía sus excepciones: ¡El inglés!

Una sociedad que confunde lo esencial, lo sustantivo con lo complementario, que ha decidido que además de camareros lo mejor que podemos ser es de profesión bilingües, abrazará con delirio cualquier máxima de mercadotecnia, siempre y cuando se exprese en inglés.

Lo de llamarlo viernes negro es infumable, y todo ser humano que no haya dejado serlo del todo, seguramente estará de acuerdo. Pero, ¡ay, cómo nos pone lo del Black Friday……….!

De esta forma, observamos que la mayor tontería del mundo es aceptada si viene escrita en inglés. Es más, puestos a hacer insensateces estamos dejando de conceptualizar en español ¿Piensan que exagero? Les invito a que vean la realidad que nos circunda con espíritu crítico.

¿Se han fijado que está desapareciendo el uso del subjuntivo de los textos de cualquier índole que llegan a nuestras manos? ¿Que todo se cuenta en tiempo presente, tanto para referirnos a hechos pasados como futuros? El uso correcto de los tiempos verbales facilita la claridad de exposición, por tanto ayuda a la comprensión al evitar confusiones. El subjuntivo es fundamental para el pensamiento filosófico. Claro que, como dice mi amiga, para qué sirve eso. Para ser personas con capacidad de pensar por nosotros mismas, mi estimada Asunción ¿Te parece poco?

¿Qué calidad de persona quieres que sea tu hijo aparte de angloparlante?

Quizá alguien te haya convencido de que ser angloparlante confiere una cualidad especial a quienes lo sean.

La necedad se ha normalizado. La posmodernidad no es laica, es absolutamente religiosa. Los nuevos templos son los centros comerciales y los grandes almacenes. Y los pequeños comercios, antes lugares afectivos imbuidos del espíritu popular, se están convirtiendo en ermitas erigidas en honor de ese dios oscuro, llamado Black Friday, rindiéndose sin ofrecer la más mínima resistencia tal y como les demandan sus parroquianos (y nunca mejor dicho), estos que han sustituido el ruega por nosotros por los gritos de colas humanas histéricas ante las puertas del nuevo paraíso.

La cosmovisión anglosajona ha triunfado. Sí, esa idea del mundo donde nada es más importante que el ser útil, entendiendo como tal todo humano capaz de cumplir fielmente con la doble acepción requerida de productor – consumidor, lo demás es descartable. Por tanto, nada más lógico y natural que la normalización del inglés como herramienta de alienación. Y es que el lenguaje no es únicamente un medio de comunicación. Ese es el mantra que nos repiten los portavoces del mundialismo para hacernos creer que el uso de un idioma u otro es indiferente. El principal objetivo del pensamiento homogeneizador mundialista es conseguir que pensemos como ellos desean que hagamos y su herramienta más efectiva es la normalización –por generalización- del inglés. La sintaxis de las lenguas es, ante todo, la plasmación verbal de cómo los pueblos entienden la vida.

En los últimos años hemos sido domesticados a una velocidad de vértigo. El menosprecio palmario, aunque no reconocido abiertamente, sobre nuestra monumental cultura clásica hispana es vergonzoso, y mucho más lo es aún la falta de voluntad en revertir la situación, así como la apatía de una sociedad anestesiada, por tanto necia, aborregada e inconsciente de su responsabilidad para con el legado transmitido por los mejores de su historia.

La estructura vital de los pueblos se encuentra en sus clásicos, y esto es válido para todas las culturas.  Nuestros clásicos son nuestra horma espiritual, de ahí que la contracultura tratara por todos los medios de romper el hilo conductor de los mismos con las nuevas generaciones, y lo consiguieron bastante antes de que el nuevo dios negro desembarcara.

Black Friday, como lo llaman, no es más que el desparpajo y la desvergüenza de sus creadores para hacernos ver el verdadero color del que se está tiñendo nuestra alma.

Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz

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11 Comentarios »

  • Angel Manuel dice:

    Espléndido artículo. Apunta muchas cosas (anglosajonización, exceso de deberes, olvido de los clásicos…), pero lo que más me ha gustado ha sido cuando ha dicho:

    La necedad se ha normalizado. La posmodernidad no es laica, es absolutamente religiosa.

    Es así, este es el dogma impuesto: la sumisión de la racionalidad a las emociones y a las sensaciones.

    Lo que ataca y desnuda esta necedad es el sentido crítico. Para formar el espíritu crítico es imprescindible una sólida formación en Humanidades, deficitaria en nuestro sistema educativo, por eso se hacen las cosas sin sentido, por automatismo o porque todo el mundo lo hace o lo dice sin pararse a pensar que es la única manera de crear.

    Por eso el ser humano occidental es light, es decir, es de pensamiento débil, de poca consistencia, que todo lo imita (cutremente) porque ha agotado su creatividad porque no es auténtico.

  • carmen dice:

    Hace algunos meses, Alex Grijelmo alertaba de la utilización frecuente de backstage en el mundillo del espectáculo. El español tiene varios vocablos y locuciones ( hermosas) que expresan lo mismo: entre cajas, entre bastidores, entre bambalinas, chácena, trascenio. Otro vocablo también muy usado en el mundo de la farándula , cuyo uso está desplazando al descriptivo destripar, es spoiler. Los actores y directores de cine y teatro, cuando hablan de la obra que estrenarán en breve, hacen un sucinto resumen advirtiendo que no quieren hacer spoiler, o sea, que no van a destripar el argumento a los potenciales espectadores.

    Un anglicismo, esnobismo, define este fenómeno. Pero, claro, tú llamas esnob a un tipo que suelta constantemente por su linda boca spoiler, black friday, backstage… y le suena a piropo, a música celestial. O ,lo que es aún peor, te argumenta con eso tan socorrido de la globalización y blablablá. Sea como fuere, cuanto más se alerta y se despotrica contra este fenómeno más crece el número de los cretinos que abusan de anglicismos sin razón de ser.

  • Perseguidor dice:

    Ánimo al hijo de Asunción, sí ese que va tres veces por semana al Inglés,… que lo aproveche y lo aprenda bien que si seguimos así en Españistán no tendrá más remedio que utilizarlo para ganarse el pan en el extrajero… Uno que lo dice por experiencia propia, bueno… de mi hija. Gracias al inglés ella al menos se puede ganar el pan trabajando dignamente, aunque sea a miles de km de este corrupto y defraudador “country”.

  • Hobbes dice:

    Esto que denuncias ha ocurrido ya de manera brutal en todo el área de Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica y Dominicana, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, República, San Cristóbal y Nieves San Vicente, Las Granadinas, Santa Lucía, Trinidad y Tobago, Venezuela o Surinam donde las televisiones americanas machacan las traducciones sin piedad (he puesto todos los países porque es bestial la población afectada).

    Es una lástima cómo han destrozado el idioma castellano. Y nosotros vamos detrás. Lo del Black Friday es solo un detalle.

    Pero una cosa no quita la otra. Aprender idiomas (cuantos más, mejor) es algo que no ocupa lugar y te permite trabajar en cualquier punto del planeta. No solo inglés, es ya muy importante tener el chino, el árabe o el ruso en el coco.

    Uno, que habla inglés tan mal como el resto de españoles, JAMÁS dice bye al despedirse, ni voy al Brunch, ni tomo zumos de cranberry etc etc. Es verdad que soy muy chovinista con el castellano. Pero esa actitud no se está implantando en las escuelas cada vez más denostadas por el Partido Popular.

    Y no se debería plantear como una defensa del idioma patrio para convertirlo (como siempre) en una guerra de fachas y progresistas, sino como la defensa de un tesoro que hablan más de 560 millones de personas en el mundo. España es el origen, pero no es el guardián. Lo son las academias de todos los países hispanohablantes a las que hay que convencer de que globalizar supone mezclar, pero no desaparecer.

  • Hobbes dice:

    Por cierto, que el subjuntivo y los vascos….jejejeje…

  • Lilabert dice:

    Yo por eso mismo y por ellos me dejaron puse en su evento de esos días en Faceboot al Bar de mi hijo y su socio que se pusiera esa traducción tan mancha del hipaninglis nuestro y le puse el nombre de “FRI FRÍO”, en referencia a la temperatura de las cervezas que tomaría los clientes esos días.

  • Disfruten lo votado. dice:

    Ser bilingüe no es sólo saber dos idiomas, también es conocer otras culturas, sociedades diferentes, diferentes modos de pensar y de comportarse (cosa que al autor, que se queja de la homogeneización, se le ha pasado) y eso te abre la mente.

    Que por cierto, me parece que estás mezclando, ser bilingüe no es limitarse a decir black friday ni cualquier otro anglicismo. Criticar aprender otro idioma y otra cultura en base a una campaña comercial que tiene su nombre en inglés es lo que me faltaba ver en éste digital.

    Bueno no me hagáis caso, lo güeno es hablar castellano, dar muchas voces y dejar el suelo del bar lleno mierda de pelar gambas. Yo zoy apaño apaño apaño!!

  • Angel Manuel dice:

    “Porque no el mucho saber harta y satisface al ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente.”.

    Las muchas clases particulares, deberes, y demás exigencias y recursos de todo tipo que se dediquen, no implican una mejor formación.

    El cultivo de la curiosidad, del espíritu de esfuerzo, del sentido crítico, del discernimiento entre lo correcto y lo incorrecto, son las pautas por las que un ser humano pueda desenvolverse con éxito en la realidad con aptitud de liderazgo ético.

    Lo demás, los conocimientos de idiomas, humanidades, ciencias…deben estar orientado a la educación integral, que es la que falta porque reina la confusión de fines.

    El fin no es que los hijos no se queden atrás en la carrera, es que hagan su camino de forma sólida.

    En los sistemas educativos más exitosos te enseñan a pensar, a saber hacerlo, no se ciñen a acumular sin sentido bytes de información en el disco duro de unos alumnos, que se desenvuelven en una cultura de ocio que promueve la dispersión, lo cual complica las cosas.

    En España han errado los objetivos, que son antropológicamente mediocres. Esa obsesión por la igualdad ha ocasionado más desigualdad y despilfarro de recursos.

    A todo el mundo se le deben dar las mismas herramientas, pero lo que haga uno con ellas es responsabilidad de uno mismo o de quienes asumen su tutela, los padres.

    Es responsabilidad de las familias y de la sociedad que los jóvenes españoles obtengan su recompensa cuando se esfuerzan, de situarles allí donde puedan generar más fruto personal con arreglo a sus aptitudes humanas y técnicas.

    Todos cumplimos una función social, y tener la certeza de que cada uno está haciendo lo que se espera de él, y de hacerlo porque él quiere, es indispensable para confiar en esta sociedad.

  • Ana dice:

    Debe ser difícil encontrar en el mundo una sociedad más desagradecida con su cultura que la española. Enhorabuena por un artículo tan poliédrico. Cada cara da para explayarse con calma. Desconozco la razón profunda, pero la realidad nos muestra un enorme desapego por todo lo que España ha construido a lo largo de su historia, principalmente el haber dado a luz una de las cultura más importantes del mundo, hoy compartida con el resto de los países hispanoamericanos. Sin embargo, la tratamos como si fuera de 3ª división, es de locos. Ojalá esto cambie alguna vez.

  • Angel Manuel dice:

    Ya está cambiando, fíjate en Trueba. Es muy guay asquear de ser español, eso sí, aceptando premios y subvenciones españoles, y luego arruinarse con una película porque muchos españoles no pasen por reirle la gracia a ser tan guay pero tan caradura.

  • Ciudadan@ dice:

    Es así renegar de España pero el parné es el parné, las ayudas Estatales o las pensiones o sanidad o educación salen de donde salen de España,si hay gente que no quiere tener dni o no quiere tener vinculación con ella,que aparte el cazo, lo que pasa que muchos reniegan de boquilla pero lo que pueda chupar eso que se llevan,es muy triste pero es lo que se ve en todos los ámbitos incluso en lo político cosa que es de traca

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