Ciudad Real y el Reino del Mal

Javier Fisac Seco.- La semana pasada publiqué un artículo en el que trataba de hacer una reflexión sobre qué ideologías tienen los partidos de izquierda y cuál fue mi sorpresa que, en lugar de contestarme ni un solo ideólogo de estas organizaciones, fui asaltado por una especie de banda del Ku Klus Klan, quienes, en nombre de la cruz, de la suya propia, se lanzaron contra mí, con las fauces abiertas, sedientas de sangre, venganza, gritaban, como una jauría de lobos hambrientos.

opinionLo de Ku Klus Klan es porque todos ellos son personas enmascaradas en el anonimato, bajo el cual piensan que pueden, como los embozados de los siglos XVI, XVII y XVIII, agredir a quienes consideran sus enemigos. Lo que más me sorprendió es que en el nombre de dios, no sé de qué dios, odian.

Yo estoy acostumbrado, desde muy joven, a participar en debates intelectuales, pero nunca me enseñaron a esgrimir porras como argumento de convicción. Los fascistas participaban en los debates ideológicos armados con sus argumentos. Les llamaban “manganello”, adjunto ilustración de intelectual fascista intelectualmente armado. Yo siempre había creído que a un debate intelectual se va armado de fuentes documentales, conocimientos y argumentos dialécticos o escolásticos. Cada cual que argumente como quiera. Pero no se va armado de porras para liarla a porrazos contra quienes no piensan como los mamporreros. Eso se llama totalitarismo y de una manera más plástica: o fascismo o franquismo.

Me odian porque analizo la política y, sobre todo, las ideologías, como el liberalismo, el capitalismo, el marxismo, el anarquismo, el islamismo, el cristianismo, las teocracias, dictaduras, totalitarismo, democracias…, con mis propios criterios en el ejercicio de una cosa llamada pensamiento crítico y libertad de expresión, imprenta, difusión, moral…. Y como no les gustan mis análisis la emprenden a mamporrazos con sus argumentos intelectuales de origen fascista.

Para mí las personas que tienen otras ideologías no son mis enemigos, incluso muchos son amigos míos, son contrincantes ideológicos a quienes ni desprecio arrogantemente ni trato de imponerme ignorando, mintiendo, manipulado. Pero sobre todo a quienes no critico sin utilizar fuentes documentales sobre las que apoyo mis opiniones.

Pero lo más irritante, es la arrogancia, prepotencia, suficiencia, soberbia con la que exhiben sus porras intelectuales, como único argumento, para defender la Verdad divina. Que debe ser la suya. Ni una sola de estas máscaras embozadas como el Ku Klus Klan utilizó nunca, contra mí, ni un solo argumento para criticar mis análisis. Nunca citaron ni una sola fuente documental. Nunca expusieron ni un solo argumento para criticar mis opiniones. Porque una porra, exhibida en forma de amenaza, de intimidación, de desprecio, nunca puede ser un argumento. Excepto para meter miedo físico y psíquico. “No olvidamos”, me dijeron, y ahí queda escrito, como si ya hubieran dictado mi sentencia de muerte. Además de odio, son vengativos y vengativas. Se puede ser más bruto!!!

No deja de ser un lugar común que muchos “guerrilleros de Cristo Rey”, fascistas o franquistas, invoquen a Dios para aniquilar a sus enemigos. Y lo hacen en nombre del Odio. Quién puede odiar, intimidar, matar en el nombre de Dios, me he visto obligado a preguntarme. Y he tenido que ir a las fuentes cristianas, la Biblia, la doctrina cristiana y las encíclicas papales para ver, si desde esa lectura, soy capaz de entender a estos mamporreros y mamporreras.

Y el primer documento que me encuentro es la Carta encíclica “Deus caritas est”,25-XII-2005, del papa Benedicto XVI. Que empieza con estas palabras: “1. « Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él » (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Además, en este mismo versículo, Juan nos ofrece, por así decir, una formulación sintética de la existencia cristiana: « Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él ».

Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.

En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: « Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna » (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el núcleo de su existencia: « Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas » (6, 4-5). Jesús, haciendo de ambos un único precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo, contenido en el Libro del Levítico: « Amarás a tu prójimo como a ti mismo » (19, 18; cf. Mc 12, 29- 31). Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es sólo un « mandamiento », sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro.

En un mundo en el cual a veces se relaciona el nombre de Dios con la venganza o incluso con la obligación del odio y la violencia, éste es un mensaje de gran actualidad y con un significado muy concreto. Por eso, en mi primera Encíclica deseo hablar del amor, del cual Dios nos colma, y que nosotros debemos comunicar a los demás…” El subrayado es mío.

Entonces, vuelvo a preguntarme, cómo pueden mis críticos odiarme invocando el nombre de Dios. Y me vuelvo a hacer una segunda pregunta: ¿Quién es el Odio? ¿No será el Mal? ¿Es posible que en nombre de dios estén al servicio del Mal? Lo que es evidente, y me sorprende constantemente, esque estos mamporreros enmascarados, nunca, nunca han citado ni la Palabra de Dios, la Biblia, ni la Doctrina cristiana, ni ninguna encíclica para cuestionar mis opiniones, como fuentes documentales y argumentos de autoridad. No conocen nada de nada de la Palabra y en su nombre me amenazan. Ya me han condenado. Y eso me preocupa. Me preocupa por mi propia salud física. Supongo que si me ocurriera algo podrán investigar quienes son los autores y quitarles las máscaras. Pero, a lo que iba.

¿Es posible que en el nombre de Dios estén al servicio del Mal? Y voy al Apocalipsis y allí se habla de la Bestia. Luego existe. Esta, dicen que es el Diablo. Que no hace otra cosa que destruir la humanidad extendiendo por sobre ella sus males. “Vi, escribe San Juan, cómo salía del mar una bestia, que tenía diez cuernos y siete cabezas y sobre los cuernos diez diademas y sobre las cabezas nombres de blasfemia…Toda la tierra seguía admirada a la bestia. Adoraron al dragón, porque había dado el poder a la bestia y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá guerrear con ella?”

Y me vi obligado a hacerme otra pregunta. ¿Es posible esta dialéctica hegeliana o maniquea entre el Bien y el Mal o es una metáfora de San Juan, extraída de un texto del profeta Daniel, 7. 1-12, donde ya se hablaba en esos términos? Y para salir de dudas, no me quedó más remedio que volver a recurrir a otro documento papal. Y vi la Carta encíclica “Humanum Genus”, 20-IV-1884, del papa León XIII, quien empezaba su pontificado en estos términos:(I) “El género humano, después de apartarse miserablemente de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, por envidia del demonio, quedó dividido en dos campos contrarios, de los cuales el uno combate sin descanso por la verdad y la virtud, y el otro lucha por todo cuanto es contrario a la virtud y a la verdad. El primer campo es el reino de Dios en la tierra, es decir, la Iglesia verdadera de Jesucristo. Los que quieren adherirse a ésta de corazón como conviene para su salvación, necesitan entregarse al servicio de Dios y de su unigénito Hijo con todo su entendimiento y toda su voluntad. El otro campo es el reino de Satanás. Bajo su jurisdicción y poder se encuentran todos lo que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo y de nuestros primeros padres, se niegan a obedecer a la ley divina y eterna y emprenden multitud de obras prescindiendo de Dios o combatiendo contra Dios. Con aguda visión ha descrito Agustín estos dos reinos como dos ciudades de contrarias leyes y deseos, y con sutil brevedad ha compendiado la causa eficiente de una y otra en estas palabras: «Dos amores edificaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios edificó la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la ciudad celestial». Durante todos los siglos han estado luchando entre sí con diversas armas y múltiples tácticas, aunque no siempre con el mismo ímpetu y ardor. En nuestros días, todos los que favorecen el campo peor parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia bajo la guía y con el auxilio de la masonería, sociedad extensamente dilatada y firmemente constituida por todas partes. No disimulan ya sus propósitos. Se levantan con suma audacia contra la majestad de Dios. Maquinan abiertamente la ruina de la santa Iglesia con el propósito de despojar enteramente, si pudiesen, a los pueblos cristianos de los beneficios que les ganó Jesucristo nuestro Salvador. Deplorando Nos estos males, la caridad nos urge y obliga a clamar repetidamente a Dios: Mira que bravean tus enemigos y yerguen la cabeza los que te aborrecen. Tienden asechanzas a tu pueblo y se conjuran contra tus protegidos. Dicen: «Ea, borrémoslos del número de las naciones» (Ps.82).

(2) Ante un peligro tan inminente, en medio de una guerra tan despiadada y tenaz contra el cristianismo, es nuestro deber señalar el peligro, descubrir a los adversarios, resistir en lo posible sus tácticas y propósitos, para que no perezcan eternamente aquéllos cuya salvación nos está confiada, y para que no sólo permanezca firme y entero el reino de Jesucristo, cuya defensa Nos hemos tomado, sino que se dilate todavía con nuevos aumentos por todo el orbe.”

En fin, siguiendo, por mi parte, la dialéctica hegeliana desde una perspectiva marxista y materialista, no me queda más remedio que pensar que, estos mamporreros enmascarados, más que defender el nombre de dios, más que defender a la Iglesia, lo que hacen no es otra que, con arrogancia, soberbia, desprecio, intimidación, amenazas, analfabetismo, estupidez, grosería, brutalidad,odio…, engendrar enemigos en nombre de la Bestia. El Mal. Y me pregunto, por qué el Mal ha construido sus cavernas en las cloacas de Ciudad Real. De vez en cuando, cuando respiran, expulsando su fétido aliento de olor a cloaca, asoman las fauces de la Bestia. Y sus engendros. No olvidamos, nos dicen amenazadoramente. Desde sus cavernas ya nos han condenado. A mí, sí, al menos.

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15 COMENTARIOS

  1. Volvemos a pediros a todos, autores y comentaristas, que moderéis los mensajes y rebajéis el tono de enfrentamiento, que es innecesario y puede ocasionar, si se sobrepasan los límites de los derechos fundamentales, problemas jurídicos. Os animamos a debatir sin faltas al respeto. No nos gustaría ni eliminar artículos ni expulsar a participantes ni suprimir la opción de comentarios.¡Gracias por todo y saludos!

  2. Señor Fisac Seco:

    A raíz del artículo anterior que publicó usted, le respondí con sarcasmo que efectivamente se podía ser progresista y creyente, o de izquierdas y católico que es igual pero no es lo mismo pues no todo progresista es de izquierdas pero sí todo católico es creyente . No utilicé el más mínimo insulto y sí la ironía y el humor. Cuál fue mi sorpresa al leer la desproporcionada respuesta de usted, trufada de insultos, faltona, soez, de pésima educación. Así de entrada, sin calentamiento previo. Se trató de una desproporción tal entre comentario mío y respuesta de usted que me quedé perplejo, hasta que caí en la cuenta de que hay personas carentes de sentido del humor y delicadamente hipersensibles al sarcasmo; si estas personas, además, enarbolan determinadas líneas de pensamiento como pedigrí, suelen mostrarse tan integristas e intolerantes como las doctrinas que dicen analizar. ¿De dónde saca usted que se le odia tanto, amigo? La primera virtud de un intelectual es la modestia y la certeza de que a medida que se ahonda en el pensamiento se constata la ignorancia océana que nos embarga, y desde luego jamás alardeará de ser odiado por ser un buen ejemplar de pensante libre, pues, por esa vereda vamos muchos.
    El inicio de su último artículo titulado nada más y nada menos con un hiperbólico «Ciudad Real y el Reino del Mal», el desarrollo del mismo y el desenlace con sus citas bíblicas, evangélicas, encíclicas y filosóficas sobre el amor, el bien, el mal, y el odio – palabra que creo que usted usa desde un victimismo compulsivo-, es toda una revelación del modo en que usted se ve a sí mismo y a los demás. Esta será la última vez que le escribo y no participaré en debates a que diera lugar este comentario. A mí me gusta respetar el criterio de cualquier persona, esté o no de acuerdo con ella, como respeto el suyo pese a discrepar profundamente con lo que expone en su tenebroso y espeso relato-alegato en el que retrata una ciudad maligna que cobija a un sanedrín que le odia.
    Yo no le odio, señor Fisac para nada, mi religión no me lo permite, y suelo hacerle caso al jefe, ya sabe, ese señor que sincretizó dos amores en uno solo y que sigue dando por saco dos milenios después de su ejecución y en este plan hasta que se consuma toda la arena del reloj.
    Martin L. King dijo que “nada que un hombre haga lo envilece más que el caer tan bajo como para odiar a alguien”. Y a mi esta conseja también me vale.
    Solo ocurre, señor Fisac que nadie tiene la verdad en su mano, ni la perfección de pensamiento, y por eso, hay personas que discrepan y discuten. Si yo escribo críticamente sobre el comunismo entiendo que haya comunistas que se enfaden como si usted arremete contra la Iglesia haya creyentes que les pase lo mismo.. Lo que si considero a veces es la posibilidad de que sea verdad que este país tenga ciertas rémoras de malditismo, incapaz de “amortiguar el odio detrás de la ventana “como escribía Miguel Hernández. Y también sostengo que la participación virtual en los periódicos digitales y las redes en general hacen aflorar en gran medida lo peor de casa casa más que lo ilustrado y talentoso, pero si MICR decidiera cortar de un tajo la participación o exigiera una identificación previa y veraz para publicar estaríamos ante otro eterno debate, pero esto es otra historia. Y comprenda también que quienes exponemos nuestra opinión públicamente y perfectamente identificados, paguemos el precio de ser rebatidos, convencidos, incluso desmontados dialécticamente o ridiculizados intelecrualemte, pero jamás el del insulto personal.
    Un saludo
    Manuel Valero

  3. El grave acoso al que han sometido a Fisac desde su primera columna en este diario no tiene parangón. Semana tras semana, columna tras columna. Ahí están los archivos para corroborarlo. Hace cosa de dos años, un comentarista osó incluso rascar en el pasado de su familia. Que si eran unos ricachones que miraban por encima del hombro al resto de un pueblo, relatando detalles de lo que denominaban casoplón , todo ello aderezado con una interminable ristra de insultos vejatorios que animaron a otros comentaristas, bravucones ellos, a seguir por el mismo derrotero de canallescas infamias. Recuerdo haber solicitado a la dirección la supresión de lo que consideraba un acoso brutal que en modo alguno podía ampararse en la libertad de expresión. No sé cuánto tiempo permanecieron esos comentarios a la vista de los lectores hasta que mi denuncia fue por fin atendida. Posiblemente mucho más de lo que el control de un digital modesto puede asumir. Pero lo que más me ha sorprendido de Fisac es que nunca respondiese a la bajeza moral de tanto energúmeno. Desde hace algún tiempo sí lo hace. Y hoy, además, escribe un artículo en el que se defiende. Ya era hora. Está en todo su derecho.
    Leo a Fisac ( no siempre). Es radical, sí. A veces estoy de acuerdo con su discurso y a veces no. Pero desde luego , si algo no se le puede negar es su valentía para exponerse ante tanta fiera corrupia y su infinita paciencia para soportar insultos durante años sin rechistar. Ya no, ahora replica y muerde a las serpientes de cascabel. Y encima se ofenden… hay que joderse.

    • Esto es cinismo puro y duro.

      Sólo se expresan como Fisac antisemitas, y radicales foribundos.

      Fisac puede pensar lo que le de la gana y escribir sobre ello, pero expresarse como se expresa, eso es algo que hay que encontrar en los peores años del siglo XX.

      No devolveremos ese odio que destilan sus escritos.

      Está absolutamente desacreditado por su forma de expresarse. Y de forma absolutamente gratuita. No estamos en el 36, y los católicos vivimos tranquilamente en democracia.

      Nos gusta la pluralidad, que es desde donde EXIGIMOS RESPETO.

      El pensamiento único es propio de los odiadores.

    • Lo que sucede con este pseudo escritor es que está obsesionado con un mismo monotema. Escribir es otra cosa.Lo que hace, es aprovechar un espacio para verter sus insidias y odios, muchas veces desde la ignorancia que procura la niebla mental.
      Ofende en cada escrito y eso no es escribir, es vomitar sus fobias y quizá complejos.

  4. 1 el señor Valero recibió algún ofrecimiento de disculpas por el exabrupto recibido? Sabemos que recibió un grave insulto por parte de fiscac, que a posteriori fue borrado; pero mucho lo vimos…no cabe duda que el primero que insulta es fiscac.

    2 cuando el primer comentario de este «articulo» es de los propios administradores pidiendo mesura se debe a que sois conscientes de su contenido ofensivo. Pídanle moderación a el, no a los demás. Él ofende y mucho. Lo sabéis y sois cómplices. Quien pierde es el periódico.

    3. Entonces, los que criticamos el contenido de su artículo somos del ku klux klan y unos fascistas? Entre otras cosas… madre mía!!! Que Tio!!

    4 es la última vez que comentaré y leeré sus artículos. Paso. Usted ya se ha retratado. Detrás de mí nick está una persona que piensa igual que escribe. No necesita más.

  5. No suelo leer toda la artillería contra el autor que se desparrama por aquí, pero de lo leído a vuelapluma me llama la atención lo delirante de las acusaciones: que Dios es amor y los que creen en Él no conocen el odio, que es un cínico, que si escribe lo mismo siempre porque es un pseudoescritor. Cuando a mi no me gusta alguien no me da por vituperarlo, simplemente ¡no lo leo! Pues anda que no hay escritores donde elegir. Lo verdaderamente cínico es ofenderse porque el golpeado se duele del golpe. si hurgas en el avispero, deberás aguantar los picotazos.

  6. A mí el autor, la primera vez que lo leí, me pareció de un sectario, un falsario y un demagógico que provocó que no le volviese a leer. Hoy, al ver en la entradilla el acoso del que ha sido víctima, me he dicho «¿qué habrá pasao? (sospechando que ná) Y, efectivamente, es ná. Pero claro, me he dado cuenta que hay gente que hasta le hace caso. Sorprendido me he, y, con las mismas, volveré a no malgastar mi, por otro lado, no tan preciado tiempo en siquiera mirar sus entradilas, no sea que pique otra vez en el toco-mocho.

  7. Por mi parte ya no hay nada que comentar y leer. Se ha hecho porque las referencias en el artículo eran directas a quienes replicamos al autor. Todo el que escribe se expone a ello.

    Ni la semana que viene tampoco.

    El puede pensar y escribir lo que quiera, los demás también. Y cada uno a su vera, pá no discutir ni odiar. Y tan a gustito.

  8. Fisac erró (supongo que harto de lo mismo y de los mismos) y disparó contra Valero de manera equivocada. Se puede estar radicalmente en contra de lo que diga o piense Valero, pero el insulto no es el camino (y tiene coña que lo diga yo con el enzarzamiento que he llevado). Es más, no es ni ha sido NUNCA Valero un enemigo a batir. Por suerte está a años luz de los trolls que por aquí campan.

    Ya te pedí disculpas Valero (y lo vuelvo a hacer), porque llevabas toda la razón: cuando se alimental al Troll, le das la razón. Pero, dicho esto, no podemos dejar acampar ideologías ultras en el foro. Al final, quien más pierde sois los que organizáis MCR. Poner la otra mejilla perjudica a la sociedad en este caso.

    Que cualquier persona de la ideología que sea, opine lo que quiera sobre lo que sea, pero si no hay ciertos límites relacionados con los derechos fundamentales de las personas, vamos mal. Y, ahora mismo, cuando se habla de refugiados, de creencias, de formas de Gobiero…las faltas de respeto de los de siemrpe son realmente preocupantes.

    ¿Cortar el grifo? Yo tampoco creo que sea la solución, pero cuando se ha avisado de manera continuada a alguien y no hace el menor caso…es cuestión de pensar soluciones. Ya lo dijiste: es inumano. Y lo es.

    PD: Me ha encantado lo que dices de la incultez océana cuando se rasca en los temas (que se nota en parrafadas sin final usando siempre el mismo argumento cansino). Quizá esto deberíamos tatuárnoslo en el cerebro. Una verdad como un templo.

    Fisac, a mi me gusta lo que escribes, aunque tampoco esté siempre de acuerdo contigo o con el tono. Pero en este artículo llevas bastante razón, a esta ciudad le sobra olor a rancio…y todos lo sabemos, lo que pasa es que al «establishment culipardo» le viene muy bien tener todo atado para negocios y poderío local. Mucha moral hipócrita hay y, no te olvides, esos de las cloacas, tampoco se tragan entre ellos, pero lo primero son las apariencias.

  9. Las opiniones de Fisac estan amparadas bajo el yugo del progresismo rancio de éste medio.Como cuando éste señor cuando habñla usa un castellano rancio y antiguo…voy a contestarle de la misma manera…ya sabe…de cultureta progre.
    Pobres de aquellos que siguen viviendo bajo el yugo izquierdista que desde hace unos años implantó el caudillo Zapatero, en su reinado anticatólico, donde dando rienda suelta a su ideologia castrista, han hecho de su libro de cabecera, el Manifiesto Comunista, con ligeros toques del SXXI, donde su guerracivilismo y anticatolicismo, forma parte del prólogo de esta gran mentira que es el radicalismo de izquierdas.
    LLevo ya leidos unos treinta capítulos de éste manual de incautos, donde sólo encuentro redimidos toques del pasado, de un pasado que exterminó más de 100 millones de personas, y que aun cree que sus muertes estuvieron justificadas; justificación hecha asignatura obligatoria en cadenas de televisión como Cuatro y La Sexta, que llena de alegrias su anquilosado salón de un casoplon en plena llanura manchega.
    Supuestos licenciados, enmascarados en simple TITIRITEROS, suplantadores de sueños en los niños, vestidos de DRACS, crucificadores de almas que alaban libertades de expresión con un claro ánimo de lucro vestidos de chaquetas de pana, una pana comprada en grandes empresas progresistas……

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