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Conozco a gente que le gusta la política

- 8 marzo, 2017 – 08:3020 Comentarios
MarcelinoSí, conozco a gente que le gusta la política. También conozco a otros que participan en ella; y me pregunto si son conscientes de su responsabilidad. La respuesta es lo dudo. Dudo que sean conscientes de lo que traen entre manos. Hay personas que disfrutan con el aeromodelismo, y tienen una extensa colección que va desde los primeros planeadores a la última generación de aviones. Conozco a gente variopinta con muchos y variados pasatiempos. Tampoco faltan aquellos cuya única afición es consumir. A otros les gusta cantar, pintar, bailar, pasear. Ya se sabe: para gustos no hay nada escrito. En general, los del segundo grupo de personas tienen un común denominador: Superarse en aquello que les gusta. El que baila trata de mejorar los pasos de baile; el que canta, procura entonar mejor y conjuntarse con el resto del grupo. Mi debilidad son las corales. Quien forma parte de un coro sabe perfectamente de la importancia del papel de cada miembro, porque no es verdad que el fallo de uno sea tapado con el acierto de los demás, al revés; un error individual puede echar al traste el trabajo y el esfuerzo de todos. Un coro, un orfeón, son el más claro ejemplo de cómo la superación individual repercute en el bien común. Qué bueno sería que quienes gustan de la política pasaran una temporada cantando en una coral. Claro que en un coro no todo el mundo es aceptado. Sin una voz idónea, una afinación adecuada y conocimientos musicales –según el coro- es imposible entrar. La política… La política es otra cosa. En la política cabemos todos. Y así debe ser. Nada tiene más trascendencia que la forma en que se organiza una comunidad y las decisiones tomadas en ella para su recto gobierno. Y eso debe ser una tarea mancomunada. Curiosamente, ese afán natural de superación existente en quienes practican aficiones diversas disminuye cuando a la política se refiere. Aquí surge una pregunta nada baladí ¿Son conscientes las personas que se integran en una formación política –la que sea- de la responsabilidad que asumen? ¿Son conscientes de que cuando deciden poner una parte de su esfuerzo vital en ella deben entrar en un proceso de mejora continua como políticos? La pregunta va dirigida directamente a la militancia de base, a aquellos que todavía no forman parte del aparato de ningún partido ni ostentan cargos representativos. Desconozco la respuesta. Cada uno debe respondérsela a sí mismo, y está obligado a hacerlo. Y digo que está obligado porque no es una pregunta retórica es una pregunta ética. La política lo toca todo, lo abarca todo. Por eso tiene capacidad de sanar o contaminar lo que toque. La política no es activismo social. El activista social es el “machaca” de la política. Todo político debe ser un estadista y todo militante debe ser un estadista en potencia. El militante no puede conformarse con votar resoluciones insulsas previamente guisadas en las cocinas de los aparatos. El militante debe tener aspiraciones de estadista. Eso no significa desear el poder. Pero si la militancia no eleva su nivel de conocimiento de lo que es la realidad, de cómo funcionan de verdad las cosas (que no tienen nada que ver con lo emitido por los medios masivos) la democracia seguirá siendo lo que es, una farsa absoluta donde creemos que los votos transforman a un indecente en virtuoso y a un estúpido en sabio. No he conocido ninguna organización política que no tienda a un funcionamiento oligárquico, más allá de las buenas palabras y los estatutos. Nuestra sociedad necesita una militancia capaz en las organizaciones políticas. Cada militante, un estadista en potencia. Militantes capaces de mantener a raya a sus dirigentes. Porque hoy el estadista no existe. Tampoco en las cúpulas partidistas. Y si uno no se pone esta meta cuando aún  no es nada……….Luego ya no queda tiempo. Animo a las militancias a no conformarse con seguir los lineamientos de sus jefes. A estudiar, a formarse una idea cabal de los asuntos más allá de las anteojeras ideológicas y de los medios de desinformación masivos. Sé que es una tarea ardua, pero es la responsabilidad ética que debe asumir todo aquel que pretenda influir políticamente. Influir con ignorancia es mucho más que una irresponsabilidad; es una inmoralidad de grandes proporciones. No olvidemos que la política lo toca todo, por tanto, todo lo puede corromper. El problema es que el militante con ambiciones políticas suele estar más preocupado por ser palmero del aparato que rige sus designios que de aceptar sus carencias personales y superarlas. Que nadie se eche las manos a la cabeza por estas líneas. Y en vez de clamar al cielo, que dé vuelta a su situación y se convierta en un potencial estadista. Sin tapujos Marcelino Lastra Muñiz mlastramuniz@hotmail.com Os dedico la canción Para la libertad de J.M. Serrat (basada en el poema de Miguel Hernández) https://www.youtube.com/watch?v=fEB_vFHZWPA
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20 Comentarios »

  • Ángel Manuel dice:

    Totalmente de acuerdo con el artículo. Lo que afirmas Marcelino lo he experimentado en mis propias carnes, que por cierto necesitan algo más de gimnasio.

    Creo que se puede hacer política participando activamente en la formación de la opinión pública (como ejemplo aquí) sin necesidad de entrar en la maquinaria perversa, antidemocrática y mediocricrática de los partidos políticos.

  • Charles dice:

    La Política no es para dominar a nadie sino para construir consensos con el propósito de llevar y hacer justicia y progreso a la sociedad.
    La Política sirve para romper y transformar el poder vertical en horizontal.
    Mientras tanto, el papel del militante es de la más alta importancia. Militante es aquel que, con su ejemplo, congrega solidaridad entre la gente del pueblo y el que convoca consensos con su trabajo político, siempre tras el objetivo de construir un poder colectivo para realizar la utopía.
    Es muy importante la militancia en tiempos de crisis y de democracia ya que, de lo contrario, no estaríamos enterados de la verdad fidedigna y auténtica.
    Ahora bien, los partido políticos deben saber que es mejor una fuerza con más votantes y menos militantes que una fuerza con más militantes y menos votantes. Porque las cuentas electorales están claras y los afiliados son una minoría. La mayoría son los votantes simpatizantes…

  • Pohai dice:

    Una vez me picó un político y…. desde entonces ¡oye¡.. que no sé nada.

  • Lilabert dice:

    La militancia activa es dual, enardece el espíritu en comunión con tus camaradas y te desespera al infinito cuando alguno de ellos es parecido al virus informático que no sabes por que está allí y además no hay técnico capaz de destruirlo y eliminarlo.
    La política es un sentimiento, es como el amor, llega y lo deseas y cuando desaparece la pasión es mejor apartarse y recordarlo es esas cartas que guardamos de poesía enamorada.
    Pero eso es en cuanto al activismo, el hombre político el individuo socialmente político no desaparece es más siempre estará para más honra de aquellos retrogrados que militan en los partidos, incluso en aquellos que llamamos » LOS NUESTROS».

  • afrofilipino dice:

    Pues eso mismo. Quien da el paso y decide afiliarse a un partido, debe asumir una responsabilidad superior a la del votante. Debe ser ejemplo, no solo en su comunidad, sino en su organización.
    Pero como bien sabemos, esto no suele suceder. Incluso con buena formación, la figura del trepa no es ningún invento, ni la del pelota tampoco. Van a lo suyo.
    Para más inri, en los partidos que alcanzan el poder, junto a aprovechados cualificados, hay montones de aprovechados mediocres que no figurarían en ningún proceso de selección competitivo.
    Los partidos son un destino muy claro para los arribistas de todo tipo, porque esa competencia se elude. No interesa. Interesa la disciplina y punto, el hacer piña, y que la mayoría de afiliados asuma el papel de piñones sin más.
    Se funciona según el conocido sistema de cooptación. Basta observar el reducido número de personas independientes que los partidos políticos eligen para ostentar algún cargo (salvo para ciertos cargos muy especializados), porque entorpecerían con sus dudas y sentido crítico la engrasada maquinaria clientelar.
    El desprestigio de la política tiene mucho que ver con los políticos, no tanto los primeros espadas, sino ese ejército de cuadros intermedios de los aparatos que copan la representación de sus partidos y la utilizan como un fin en sí mismo.

    • Francisco de Goya dice:

      Muy interesante el planteamiento del artículo. Efectivamente a cualquier persona que le gusta algo trata de perfeccionarse en ello, en mayor o menor medida, excepto en la política. En la militancia de los partidos se observa una desgana en cualquier afán de superación que raya en la indolencia. Desgana en mejorarse a sí mismo para aportar con criterio y no solo aplaudiendo lo que le viene marcado. Es imposible una democracia efectiva así. Esto es una pseudodemocracia se mire por donde se mire. La conclusión sincera y honesta es que, en la práctica, estamos en un sistema oligárquico. No se el tiempo que pasará hasta que se nos caiga la venda de los ojos.

    • Barricada dice:

      Eso que dizes sera porque eres de los partidos de la castuza enferma. Podemos es un partido democrático que lucho por la gente, que procede del 15M que defiende a todos los colectivos tradicionalmente subyugados, mujeres, LGTIB, animales, al planeta, minorías raciales, refugiados, todos y todas tienen cavida en Podemos. No esta vien que generalizes, pues haces poco favor a la politica y a quienes estamos en ella llenos y llenas de ilusión y plenos y plenas de enerjia.

      • Rosa dice:

        Pero que dices (con c) ¿castuza? ¡Ay,Ay con el rabo de paja!!… ese partido esta lleno de marionetas, Podemos empieza a desilusionar incluso a quienes se habían sumado a sus filas e incluso ocupaban cargos de cierta relevancia. Lo ocurrido en La Rioja, donde la dirección del partido se ha visto obligada a convocar una gestora y expulsar al anterior equipo, no es más que una muestra de las muchas dudas que empieza a generar este experimento sociológico de corte totalitario.

        Para muestra, este botón sacado de un post publicado en el propio foro de PlazaPodemos en Cantabria, donde las suspicacias por el comportamiento de la actual dirección han generado denuncias concretas: “Si no somos capaces de generar la ilusión suficiente entre nosotros para que se conozcan los proyectos y las personas, ¿cómo queremos generar ilusión por el cambio a la sociedad? Inscribir a personas de otras Comunidades Autónomas en la tuya para obtener votos me recuerda a ese esperpento ocasional en el que los muertos se levantan de las tumbas para participar en procesos electorales. ¿Es ese el Podemos que queremos? Yo no. Igual sensación obtengo cuando veo que se solicita a los contactos que se inscriban, nos voten y se borren a continuación. ¿Así es como queremos convencer a la gente de que hay que participar para cambiar las cosas? ¿Con una participación limitada a un voto clientelar? Así no se genera ilusión por el cambio, así no se invita al empoderamiento ciudadano”.

        Lo siento eso no es lo que quiero para mi pais

  • Ana dice:

    He llegado al convencimiento de que los partidos no son otra cosa que los pastores que apacientan a la ciudadanía. Esa es su tarea. Hacer que el rebaño esté bien unido, sin desmandarse. Cuando algunas ovejas se salen de sus respectivos rebaños se contrata a otro pastor para que se haga con ellas y asunto concluido. Y cuando se reúnen los pastores, ya sabemos lo que dice el refrán: reunión de pastores, oveja muerta. Esta es la basura democrática que tenemos y que, encima, defendemos.

  • Ana dice:

    La música que acompaña al artículo entiendo que es la manera que utiliza el articulista para decirnos que hay que arremangarse porque la libertad nunca llegó. Solo apareció disfrazada con un ropaje agradable y, sobre todo, con mucha propaganda. Efectivamente, debemos seguir buscando la libertad que nunca llegó.

    • Kuco dice:

      Libertad tenemos en mayor o menor medida, lo que dudo es que tengamos democracia si el pueblo soberano no es consultado más que para elegir, cada 4 años, a los que luego harán lo que les de la gana.

      • Ana dice:

        En teoría tienes razón. No obstante tengo una gran duda ¿Cómo forma su opinión cada persona de ese pueblo soberano? Si la opinión es fruto de la desinformación de los medios de comunicación ¿de qué serviría nuestro voto? El artículo dice que los votos no transforman a un indecente en virtuoso ni a un ignorante en sabio; lo cual es cierto y, siguiendo ese razonamiento, los votos no transforman la mentira en verdad. Vivimos en una democracia pervertida precisamente por eso, porque votar no elimina los vicios por los cuales decidimos votar una u otra cosa.

        • Kuco dice:

          Para que haya democracia el pueblo debe ser soberano y poder ejercer esa soberanía, con sus errores y aciertos.

          Yo creo que mucha gente se deja llevar por unos colores políticos al elegir a sus mal llamados representantes pero que las decisiones concretas importantes las meditaría mucho más. Me encuentro con muchos votantes del PP que no les gustan muchas decisiones que ha tomado su partido. También les pasa a muchos votantes del PSOE o de otros partidos.

          Estoy convencido de que muchas decisiones que han dañado mucho a este país no las hubieran tomado si las hubieran sometido a consulta, o el resultado habría sido muy distinto.

          Saludos.

          • Ana dice:

            No sabría que decirte. Para mí el problema -aparte del seguidismo que se pueda hacer al partido con el que uno se identifique- es lo difícil que es votar con conocimiento de causa. Esto sucede por la desinformación de la que nos alimentamos al tratar de saber sobre cualquier asunto.
            ¡Ojo! No me malinterpretes. Me gusta que se pregunte al pueblo. Pero el pueblo puede ser inducido a tomar decisiones contrarias a sus intereses, precisamente por la manipulación informativa. Nos guste o no, hoy por hoy, nos manipulan con facilidad.

            Saludos

          • Kuco dice:

            Ana, para eso está la contradicción de ideas que se exponen antes de las votaciones sobre asuntos concretos en otros países. No me refiero a promesas que muchas veces se incumplen en España, sino a decisiones concretas de interés general.

            Me resisto a creer que los suizos por ejemplo (que someten a referéndum todo lo que propongan 50.000 firmas de electores) sean más sabios que nosotros….. Y sin embargo nos demuestran que cuando el pueblo decide sobre asuntos concretos es más responsable que algunos de sus políticos.

            Saludos.

          • Kuco dice:

            La solución a esa cuestión está en el debate y contradicción de ideas antes de votar, al escuchar distintas ideas sobre un mismo tema concreto se evita la manipulación.

            Es la misma técnica que se utiliza en un juicio, donde ambas partes exponen y oponen sus ideas e intereses sobre un tema concreto. Al recibir información en ambos sentidos (contradictoria) se evita la manipulación que sí surgiría si únicamente se recibiera información de una parte.

            Al no tratarse de elegir simplemente a quien luego pueda cumplir una promesa o no , sino que se refiere a cuestiones concretas de interés general, la decisión del pueblo es directamente aplicable.

            Si además se pudieran someter a consulta las peticiones del pueblo (por ejemplo las que reúnan un considerable número de firmas electores) se evita también que los gobernantes solo consulten las decisiones que les interese consultar y decidan por si mismos las que no quieran consultar.

            Saludos.

  • Bolchevique dice:

    Si esque vamos a ver, vamos a descubrir aquí ya las cartas: por muy ejemplar que sea un partido y con militantes modélicos da lo mismo porque quienes deciden en realidad lo que hay que hacer son los mercados y los poderes supranacionales,y esa esfera está fuera de nuestro alcance para poder incidir realmente, lo dejaba claro el presidente del Bundesbank » los gobernantes tienen que aprender que hay que hacer lo que dicten los mercados» esto deja claro donde estamos realmente, la soberanía popular es un cuento chino .¿De que nos sirve una línea política que beneficie a las clases populares si al intentar aplicarla va a llegar la troika, el FMI, BCE, y otros entes ilegítimos a decir que eso no se puede hacer y que o te retractas o te retractas?. Hay que cambiar el régimen entero porque esto es una dictadura capitalista,por muchas urnas que se pongan cada cuatro años.Y para empezar es bueno que la militancia y la población lo empiece a saber y se implique en cambiar esta situación , que empieza por cuestionarse este sistema contrario a nuestros intereses, y que piense , que rebine .

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