Efecto realidad

joseRivero2De un tiempo a esta parte asistimos, en muchos aspectos de la vida y con frecuencia harto creciente, a esa llamada pesarosa del efecto  realidad.
Un predicado, y promocionado, efecto realidad que se agrega, como una salsa pringosa al bistec, a esos aspectos vitales de los que dudamos de su certeza y de su verdad.

De los que dudamos de su realidad misma.

Matrix (1)Por ello han nacido constructos tan indelebles y tan insondables como la Tele realidad, para diferenciarlas de la Tele mentira.

¿Alguien sabe lo que es la Tele realidad? Y ¿Cuál es la diferencia de un Informativo y de un Documental?

Obviando, que en el extremo, tanto una como otra, tanto  Tele realidad  como Tele mentira, aparecen fuertemente manipuladas y unidas por un cordón umbilical invisible del tiempo-real-que-es diferido y del tiempo-diferido-que-no-es-real.

Y por ello conviene rociar todos los asuntos propuestos como verdaderos con el ungüento que otorgue realidad al concurso falseado, a la entrevista trucada, al programa electoral incumplido, a la composición falsa del envasado, al premio pactado y al certamen amañado.

Como todo ello es usual y frecuente, ha crecido el escepticismo del consumidor, del oyente, del votante, del espectador  y del lector en ciernes.

Que ya, todos ellos consumidores, oyentes, votantes,  espectadores y lectores, dudan de tanto artefacto ambulante en cualquiera de los formatos citados.

Un artefacto tenido por mentiroso y por mendaz y que, a estas alturas carece de verosimilitud y de autenticidad.

Por lo que crece la necesidad del apoyo y del auxilio del efecto realidad.

minority-reportPara volver a las andadas.

Para hacerlos creer, a todos ellos, del propósito de la enmienda del anunciante, del presentador, del promotor, del político, del vendedor y del autor.

De tal suerte que el efecto realidad, volverá a la naturaleza de las cosas y a la senda de la verdad verdadera, lo horadado por la presunta ficción.

Dando a entender con ese discurso sobre el efecto realidad, que en ocasiones, esos aspectos de la vida, que se vende, se comunica o se publicita, no parecen ser reales.

Y por ello, cuentan con el efecto antagónico superpuesto, o sea, cuentan con el efecto irrealidad.

Precog_minorityreport1Un efecto irrealidad que, aunque lo parezca no tiene relación alguna con la temida y temible realidad virtual.

Que es otra faceta del mercado creciente del deseo, y compone otro oxímoron virtuoso.

Una realidad virtual que avanza sobremanera, en la cinematografía con tanta técnica digital de montaje y de mapeo.

Del corto y pego hasta el infinito.

Una realidad virtual, que combate el efecto realidad, desde la técnica del Photoshop y del collage hermético.

Una realidad virtual, soberana en el universo de las redes sociales, donde nada es lo que parece, y todo parece lo que no es.

Y un efecto realidad que empieza a contar con su propio descrédito añadido.

Y que es visto, por ello, no como un principio de restitución sino  como una técnica más de venta.

Que ello, el principio de realidad, se predique y repita de elementos propios de la ficción, como son la novela o la poesía, da cuenta del maremágnum en el que nos encontramos instalados.

Así, pretender que una novela cuente con el efecto realidad, por su verosimilitud, su verismo o su credibilidad, es mezclar dardos con flechas.

Igual pasa cada vez más en el cine.

seasideAhora toda película que se precie de aspirar a un taquillazo soberbio, debe predicar de sí misma: Basada en hechos reales.

De aquí el éxito incuestionable de docudramas reales y de seriales de realidad ficticia. Y diferida.

Y ese es parte del morbo y de la deconstrucción del asunto.

Dar por ficticio lo que es real, y dar por real lo que es ficticio.

Con lo cual el trabalenguas se irá completando y nadie sabrá quién está de guardia en una noche tan negra.

José Rivero
Divagario

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7 COMENTARIOS

  1. Acertado análisis. Hoy se necesita un alto grado de discernimiento para distinguir entre lo verdaderamente real y lo ficticio.

    Para ello se necesita una buena formación humanista, honestidad intelectual y una lucidez que sólo se consigue cultivando la naturaleza espiritual que todos tenemos.

    Hay que ser íntegro para contemplar una realidad, que no es virtual, sino integral. Y eso es distinguir también entre lo que la realidad me gustaría que fuera y la que es.

    Para cambiar lo que no nos gusta no podemos imaginar, solo cambiar nuestra forma de contemplar la realidad. Respetando su esencia y transformando únicamente su violencia.

    No habrá armonía hasta que el ser humano no acepte ni se reconcilie con su espíritualidad. En ella hay pureza, belleza y sabiduría. Bondad.

    • El materialismo es ciego, e ingenuo cuando pretende apropiarse de la realidad. Esta siempre nos sobrepasa, y solo se muestra clara a quien la contempla sin prejuicios, sin escapismos y con enorme humildad.

      La única subjetividad que admite es no tener predisposición hacia ella, y una capacidad de sorprenderse como la de un niño.

      Ya no hablo de Verdad, se trata de Realidad, hoy más exigente que aquélla, su hermana.

  2. Realidad viene de «res», que significa cosa en latín, pero no podemos ir más allá de lo que las cosas son, porque entonces estaríamos haciendo filosofía, algo que tampoco sabemos muy bien «qué» es. Desde un punto de vista de la historia de las ideas el que ha ido más lejos es Erich Auerbach con su famoso ensayo «Mímesis. La representación de la realidad en la literatura occidental» (Berna, 1946). Allí lo que más o menos viene a decir es que la realidad se ha concebido de dos maneras distintas según la tradición cultural de que se trate: la grecolatina o la judeocristiana; la primera la concibe como algo escindido entre lo idealizado y lo naturalista, y la segunda como mezcla de ambas. La primera es una concepción clásica, la segunda anticlásica. Y esta segunda es la de Cervantes.

    • La fertilidad de la Mimesis en pintura es digna de otras reflexiones. Entre ‘Arte e ilusión’ de Gombrich, ‘Idea’ de Panofsky e ‘Imagen e idea’ de Read se esconden muchas preguntas.

  3. En junio de 2015, un grupo de físicos de la Universidad Nacional Australiana, demostraron que, a nivel cuántico, la realidad no existe si no se la está mirando (o midiendo).
    Ya decía D. Pedro Calderón de la Barca que «la vida es sueño»….

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