El frío de la soledad

Fermín Gassol Peco. Director Caritas Diocesana de Ciudad Real.- «Llorar por la miseria de los demás no significa solo compartir sus sufrimientos, sino también y sobre todo, tomar conciencia de que nuestras propias acciones son una de las causas de la injusticia y la desigualdad». (Papa Francisco en el Foro Económico Mundial de Davos.)
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Sí, es verdad, este invierno como casi todos los inviernos ha sido duro, muy duro. Hasta aquí nada nuevo que reseñar, es lo que toca por estas fechas. Y esta sociedad que tiene previsto casi todo, digo casi, a nivel legal, las bajas temperaturas la han obligado a activar los protocolos establecidos en estos casos para auxiliar a aquellas personas que no tienen un techo donde cobijarse. “Servicios mínimos de mantenimiento humanitario” en cajeros o portales donde los sin techo se cobijan.Hasta aquí todo “casi” correcto y una vez más digo “casi”.

¿Qué faltaríaentonces para lograreliminar a este incómodoadverbio que denota insuficiencia? Pues algo que siendo muy sencillo de escribir, resulta tremendamente difícil de corregirya que supone un compromiso muy profundo y continuo, no circunstancial y somero, un giro de ciento ochenta grados en la visión que han de tenertanto la ciudadanía como los poderes públicos hacia los empobrecidos, los sin techo, aquellos que no cuentan, los últimos socialmente hablando: EL FRIO DE LA SOLEDAD.

El frío climatológico pasará…llegará la ansiada primavera, luego vendrá el estío con sus días decaluroso sol…pero el frío de la soledad seguirá existiendo en las vidas y en los corazones de esas personas. Para entonces ya no habrá protocolos que seguir, porque el riesgo de morir congelado no estará presente. Sin embargo los que dedican sus vidas a acoger a los más necesitados, a los ignorados, saben que a pesar de hacer calor, mucho calor y alegría en el ambiente, los corazones de treintay cuatro mil personas en España siguen muriendo de frío, del frío de la incomprensión, de la marginación, del anonimato, de la invisibilidad…de la soledad. Un frío que no cesa ni un solo día del año aunque el sol brille en el horizonte.

Esta sociedad que funciona a golpe de noticia de manera recurrente, las tiene reservadas para cada época del año. En invierno toca concienciar a la ciudadanía de los peligros de las nevadas, del frío y de sus nefastas consecuencias. Cuando dejan de ser noticia, los problemas parecen no existir. Lo que no se publicita, lo que no se recuerda, no existe. Es la manera infantil de mantener en la memoria de la sociedad algo que no acaba de prender en las conciencias y en los corazones de quienes la componen.

El Secretario General de Cáritas Española, Sebastián Mora, advierte en estos días de que,si bien todos los índices económicos parecen mejorar…la pobreza sigue también en aumento. Triste paradoja, incalificable paradoja.La pobreza sigue siendo pues una importantísima asignatura que la humanidad aún no ha superado, manteniéndolapor tanto incapacitada para ejercer como una verdadera sociedad de justicia y mucho menos como comunidad de amor.

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2 COMENTARIOS

  1. Celebro su vuelta.

    Mañana tendré la suerte de conocer y escuchar a Sebastián Mora en una charla sobre Doctrina Social de la Iglesia en una parroquia madrileña.

    Su análisis de la globalización y de la pobreza en España seguro nos hará ver que la indiferencia hacia los más pobres es tan blasfema como la desigual distribución de una riqueza que busca burlar las fronteras con la complicidad de las entidades financieras.

    Hay pobrezas azotadas significativamente con la indiferencia. La de los sin techo es efectivamente una de las más señaladas.

    Los enfermos mentales, su falta o incapacidad para ser un grupo de electores los sitúa en uno de los grupos más ignorados por los poderes públicos.

  2. Hola Fermín, como te dije he conocido a Sebastián Mora.

    La Iglesia y Cáritas no puede funcionar como una parroquia. El análisis de la realidad no puede adolecer de prejuicios ideológicos que simplifiquen ésta. Debe profundizar en los matices.

    Todos conocemos la naturaleza humana, el deseo a acceder a la propiedad es tan acuciante como hacerlo con comodidad.

    La Iglesia está muy dividida internamente, el Papa tiene lucidez y posee un preclaro conocimiento de la realidad. Pero en materia de transmitir alternativas de modelo económico según la Doctrina Social de la Iglesia, ni pajotera idea ni pajotera audacia ni ambición.

    Lo dicho, la Iglesia no puede elegir de forma endógama a sus responsables.

    Como bien afirma el Papa, sobra el despachismo.

    Defraudado. Cáritas no puede limitarse al auxilio social, debe ser Escuela de Doctrina Social, formada y no sólo voluntariosa.

    Para ayudar eficazmente hay que usar mucho la cabeza y realizar análisis rigurosos de cómo funciona el mundo.

    No siento que los mejores lideren.

    Todavía me sigo preguntando para qué demonios vale la Doctrina social de la Iglesia, que no es una catequesis, es un análisis científico desde la perspectiva cristiana de la realidad.

    Pero seguimos con la catequesis.

    Un católico discrepante y operante.

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