Escolares de Infantil y Primaria conocen los juegos de antaño y otras tradiciones de Almodóvar del Campo

Los jóvenes de Almodóvar del Campo han visitado el Museo Palmero donde los escolares de los tres colegios han descubierto el pasado de la localidad y las tradiciones a través de lienzos y otros objetos que atesora la pinacoteca del maestro Alfredo y otros miembros de su saga.
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Alumnos de Primaria del Colegio “Maestro Ávila y Santa Teresa”, alumnos de los dos primeros cursos de Primaria del CEIP “Maestro Juan de Ávila” y alumnos del CEIP Virgen del Carmen han ido desfilando por el Museo Palmero, casa que fe adquirida en 1800 por el abuelo del ilustre pintor impresionista.

“Desde el Ayuntamiento queríamos promover también a estas edades la Feria de Marzo, explicándoles a los alumnos de los colegios el motivo de organizarla y qué mejor manera que el Museo Palmero aprovechando estos días previos” ha indicado la concejala responsable de temas de Cultura y Educación, Virginia López.

Los pequeños, que estuvieron acompañados por sus tutores respectivos, recibieron las interesantes explicaciones de Esther Fúnez, persona que hace de guía, y que dinamiza igualmente las visitas que el Consistorio viene organizando tanto en el propio Museo Palmero como en la exposición bienal ‘Los Quijotes de Palmero y Almodóvar’ que alberga el Centro Cultural ‘Casa de la Marquesa’.

Cada visita, de hora y media de duración, se iniciaba con una introducción acerca de la cita ferial de marzo, mes en el que también se conmemoran las respectivas fechas del nacimiento y muerte del maestro Palmero. “Les explicamos el origen de la feria de ganado, haciendo hincapié en que la gente de aquella época la tenía especialmente valorada porque podía comprar productos que no tenían a su disposición durante el resto del año”, indicaba Fúnez.

También se les hace ver que en aquellos tiempos, al contrario que hoy en la que hay tantos dispositivos electrónicos y posibilidades de entretenimiento muy amplias, “los niños de antes tenían más limitaciones”. Por eso, al finalizar la visita los escolares tuvieron la ocasión de descubrir juegos tan tradicionales, tan de antes, como las canicas, la comba, las chapas, la rayuela o el trompo. Precisamente cada uno de los pequeños regresaba a las aulas con uno de estos juguetes de madera y púa sobre la que giran, como obsequio por parte del Ayuntamiento “para seguir practicando en casa”.

Así lo indicaba la edil López, para quien “antes nos entreteníamos con otras cosas y aunque no han pasado tantos años es cierto que no había móviles o videoconsolas y sin embargo nos lo pasábamos muy bien en la calle, jugando con cualquier cosa nos entreteníamos mucho. Así que hemos aprovechado un poco esta jornada para concienciar un poco a los niños de que hay cosas más allá de la tablet o el ordenador”.

Y entre la llegada y la salida del Museo Palmero, los escolares tuvieron tiempo de aprender cosas tan evidentes a partir de ciertas edades como que antes había que recurrir a pozos o bodegas parecidas a las que tenía el inmueble visitado, ante la inexistencia de neveras para conservar los alimentos. Que, sin móviles o servicios de mensajería había que quedar en cafés o restaurantes para intercambiar impresiones con los amigos o colegas, como hacía el maestro Palmero. Que artistas como él no disponían de pinturas en tubo para ejecutar sus lienzos, sino que debían mezclar pigmentos naturales y aceite de linaza para elaborar las pastas de colores que usaban. Y que, al igual que los Palmero, las fotografías de la familia las hacían con cámaras de desmesuradas proporciones en carretes muy pequeños y se podían contemplar proyectándolas con luz aplicada a las láminas de cristal que contenían las imágenes resultantes, cuando hoy se hace todo con la palma de una mano.

Esther Fúnez explicaba que una de las cosas que más ha llamado la atención a los escolares ha sido saber cómo eran antes los encierros, que han descubierto en algunos de los lienzos del iniciador de la saga Palmero. “Antes era muy distinto todo, los toros venían por el campo hasta la Plaza Mayor, que se cerraba con carros y eso les ha sorprendido”.

Es algo que han podido ver con sus propios ojos a través de lienzos de Alfredo Palmero, al igual que el mercadillo local ubicado antaño precisamente ante el propio Museo, recetas populares como las berenjenas aliñadas o personajes tan locales como ‘Babancho’ y hasta el mismísimo don Quijote en su lecho de muerte y para el cual un mendigo sirvió de modelo no sin que el maestro le pagara por aquel posado y tras una anécdota con muy encanto.

“Los niños se han ido aprendiendo también que este pintor tan nuestro usaba de manera genial el lápiz o que le gustaba mucho pintar caballos, con los que era capaz de transmitir sentimientos de lo más encontrados. Es de lo que se trata cuando alguien visita un museo, que te llene interiormente y te vayas diferente a cuando has entrado”, indicaba esta guía.

Las respectivas visitas han discurrido por los diferentes espacios del este museo referente cultural almodovareño, donde lienzos y objetos de antaño han permitido a los pequeños alumnos redescubrir todo un universo hoy prácticamente desaparecido y que atesoran sus mayores en la memoria.

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