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¿Parusía o Meteorito?

- 20 agosto, 2017 – 21:379 Comentarios
ManoloValero3A mi lo que me suele ocurrir es un golpe seco de melancolía que me deja estragado y jodido porque me va por pensar con el preclaro convencimiento de que todo será inútil, que todo es eso, inútil, que todas las teorías ilustrativas que tratan de arrojar un misérrima luz de veinte vatios sobre la insondable oscuridad de la condición humana son inútiles ante la certeza implacable de que el ser vivo más inteligente del reino animal anda matándose desde las orillas de la charca prehistórica al Armagedón nuclear que paradójicamente pusieron en la escena de la Historia los adalides de la Cultura Occidental. Es tal mi descreimiento en el ser humano como especie que me agarro a mi amigo carnal más cercano para tomarme una caña con él y constatar que aún queda una micra de aire que respirar. Cuando hay un atentado como el de Barcelona desde que el 11-S abrió la veda, me pongo a Brahms en los cascos para espantar las ideas pútridas que le asaltan a uno y soliviantan al animal que lleva dentro. No tengo teorías, ni una explicación racional, no me alcanza… sólo trato de consolarme pensando en que la cosa que condujo un camión por el paseo marítimo de Niza o la que dibujó ondas asesinas sobre Las Ramblas, la misma cosa que escucharía los huesos quebrarse bajo los ejes, los cuerpos despedidos,  los botes de la furgoneta como el que pasa por un cantorral, no es un ser humano. LO cual no es original, ni recurrente, pero es lo único que me consuela, porque si le damos la vuelta al argumento y convenimos en que precisamente por ser humano es capaz de hacer eso es cuando ni la Cuarta de Brahms sonando a toda pastilla me aligera de la depresión.  Sólo nos puede salvar dos cosas: la Parusía que dándole vueltas no será tanto el regreso del Cristo invicto como ese instante de la Historia en que no haya un país luchando contra otro, una tribu contra otra, un hermano contra otro, y la paz universal colapse los relojes y perdamos la noción del tiempo y el espacio arrebatados en una armonía universal o el meteorito que trae lo mismo  en el portaequipajes pero en plan bestia. Inevitablemente me he acordado del 11M y he subido los decibelios. Para sobrellevarlo he cambiado a Brahms por Mozart que es más luminoso y juvenil, pero me ha resultado de todo punto insoportable comenzar a leer la minucia catalana a medida que se han ido apagando los ayes del atentado y el comienzo del tanteo politizador del asunto y el regreso del independentismo (yo soy de los que quiere que se vayan para siempre jamás y si fuera posible al centro Pacífico dejando para disfrute de España toda una Aragón ribereña y mediterránea) al proscenio de la singularidad plural de Barcelona, y no he podido reprimir una arcada refleja. Sólo pensar que si se hubieran puesto unos mojones de hierro colado en lugares estratégicos a las zonas de peatones  a lo mejor se hubiera evitado el plan B que llevaron a cabo los chicos malos (o cosas) porque les falló el plan A al estallarle la escombrera de butano que tenían en su casa, y… Pero ¿y qué? Todo es absurdo. Como tristemente absurdo y decepcionante es que toda la Comunidad Musulmana que hay en Europa no le coja el relevo a los dolientes occidentales que se alivian por costumbre con el manido Imagine de John Lennon, sentados alrededor de un nido de velas, porque el dolor se ha convertido también en un espectáculo.  LO que se ve es apenas un puñado de ellos diciéndolo: No en mi nombre, lo cual acrecienta su soledad. Uno no encuentra la nuez a tanto desatino, no alcanza a más, pero sería reconfortante, contemplarlos a miles pasear por nuestras calles en pro de la hermandad y la paz entre culturas y civilizaciones, aunque antes haya que replantear la estrategia global de las energías y ya estamos otra vez en el bucle.  También está el análisis cartesiano de que somos atacados por monstruos que los países amigos de Occidente engordan y por tanto hay una pizca de comprensión hacia los rompehuesos  mecanizados. Cuando uno ve a un bebé en un carrito se le encoge el corazón. Al fin y al cabo uno tiene ya casi todo el pesc ao vendio a falta de un par de merluzas pero a esos inocentes… ¿qué mundo les aguardará? Lo que tampoco me creo es la simpleza de la guerra santa y que lo que quieren los islamistas malos es tomar Occidente  again para reescribir Las Mil y Una Noches. Eso es una filfa. Hay algo más oscuro detrás de todo lo que ocurre y que no se me alcanza. Claro como me gusta escribir y soy forofo de Tolkien, pues igual se me va la olla.  Hablaré con un amigo mío que tengo en la Universidad de Yale que es un experto psicólogo de masas, conductista y especialista en el tiempo blando de la Musulmanía, a ver qué me dice. Ahora, si me lo permitís, me encasqueto a Brhams y subo el volumen. Y puestos a preferir elijo la Parusía, aunque me temo que el Meteorito Vengador le coja la delantera. Manuel Valero Una cosa más
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9 Comentarios »

  • Ángel Manuel dice:

    Espléndido artículo.

    Quizás ese sentimiento que comparto en gran medida como usted, pueda parecerse a algo que sintieron otras generaciones en relación al Estado de Guerra, lo que pasa es que esta guerra terrorista es posmoderna, tan erosiva para el cuerpo y la mente como el colesterol o la diabetes.

  • Censor dice:

    Pues entre el sentimiento de derrota por incapacidad, por incomprensión y desconocimiento de los motivos y las soluciones al problema que usted manifiesta, y la entrega a nuestros verdugos para que nos castiguen por nuestros pecados que Romera propone, hay un termino medio (una tercera vía, dirían los cursis).

    Podríamos empezar por preguntarnos por qué en Cataluña hay el doble de inmigración musulmana que en resto de España, más de medio millón en términos absolutos para ser exactos. Podríamos seguir preguntándonos por qué se consiente que proliferen mezquitas donde se imparte la doctrina más radical de entre el islamismo; ¿se imagina alguien que en Marruecos, no digamos
    Irán o Arabia Saudita, se consintiera la construcción de una iglesia cristiana y su párroco se dedicara a promover la guerra contra el moro?. A continuación, deberíamos preguntarnos, sobre todo los catalanes, a qué demonios se dedican las instituciones y políticos en Cataluña, porque da la impresión de que están más pendientes de sus enfermizas obsesiones contra España que de atender la seguridad de los Catalanes. Es obsceno el uso que de la tragedia han hecho los políticos nacionalistas catalanes para la promoción internacional de sus objetivos. En fin.

    A nadie le llama la atención que la izquierda no aproveche lo ocurrido para sacar rédito político. Si hubiese ocurrido este mismo atentado en Madrid, con Esperanza Aguirre de alcaldesa, negándose ésta a poner bolardos en Madrid a pesar de la recomendación hecha por los organismos de policía y seguridad, aquí había ardido Troya. Pobre Esperanza…

    Y perdón por la extensión del comentario. A mí, también me gusta Brahms; el tercer movimiento de la Sinfonía número 3 es… Bueno, que cada uno lo escuche y decida lo que es.

    • Á. R. dice:

      Es increíble la cantidad de despropósitos que acumula un sinvergüenza anónimo como usted en cada apostilla que expele. Si un terrorista es un ser anónimo por naturaleza que se esconde para poder seguir obrando algo tan censurable que lo tiene que ocultar, usted es terrorista. Y ni siquiera uno con ínfulas de decencia, como los que se dejan la documentación para indicar que han sido ellos o una carta para pedir perdón, como alguno de los que se han «inmolado», vocabulario religioso que suelen adoptar. Siempre he condenado la violencia, pero usted es un simplificador con «cierre cognitivo» como los terroristas anónimos que tanto desconoce porque se desconoce a sí mismo, ya digo. Por es lógico que se pique cuando lo describo. Pero le niego sustancia para comentario: no llega a terrorista y se queda en mero incordiante soltador de cizaña con el propósito de que le enfoquen. Las únicas bombas que usted pone son las fétidas.

      • Á. R. dice:

        Y no vuelva a ponerme palabras en la boca: yo solo he tratado de ejercer la empatía con los que carecen de ella. Porque no se puede vencer al enemigo si no se entiende por qué lucha. ¿Ha visto, por ejemplo, la miseria en que medraban? Los que matan con un talonario de cheques o una cuenta en Suiza no tienen esos motivos.

      • Censor dice:

        Mi muy respetado don Ángel. Había decidido no replicar a su comentario, primero por el tono en que está escrito, segundo para no caer en ese supuesto propósito que me endosa y por último porque no sabía qué contestar. Pero, entonces, sucede que leo una carta de una educadora de Ripoll, que parece ser auxilió, amparó y dio cobertura social a estos puberterroristas de Barcelona, y fue que me acordé de usted y de sus Contornos.

        Vaya por delante que nunca he afirmado que usted esté a favor de la violencia, pero sí he pretendido, y ese, y no otro, es el sentido de mi comentario, evidenciar su error.

        Pretender culpar a un estado de derecho, a una democracia consolidada, donde el Estado garantiza una cobertura social jamás conocida, donde existe una educación, una sanidad pública y universal de ser el culpable de los crímenes cometidos contra nuestros hijos, padres y hermanos es absolutamente irracional, don Ángel. Y eso es lo que usted hace: hacernos a todos responsables de que nos maten.

        Cuando afirma que estos terroristas de Barcelona, eran individuos surgidos de la «miseria en que medraban», le ruego medite lo que dice, pues fueron muchachos que recibieron del Estado, ese estado culpable de sus pensamientos, todo tipo de ayudas, prestaciones y auxilios, más incluso de los que recibimos los españoles, que además somos los que pagamos esas ayudas con nuestros impuestos, incluso alguno disfrutaba de puesto de trabajo muy bien remunerado; ya ve usted que malos somos los españoles con los terroristas que nos matan.

        Por ello, don Ángel, bien está ponerse en el lugar de los que nos matan para averiguar por qué nos matan, pero no debemos caer en el error, en la profunda injusticia de convertir en víctimas a los verdugos. Practiquemos, pues, la empatía primero y fundamentalmente con las víctimas, pues su dolor es el nuestro, sus hijos muertos son nuestros hijos.

        Dejo el enlace por si quiere leer la carta de la educadora que refiero más arriba. Un saludo cordial, don Ángel.

        https://www.google.es/amp/s/verne.elpais.com/verne/2017/08/22/articulo/1503392556_216133.amp.html

  • Charles dice:

    Bueno, tal vez, la tercera vía a la que se refiere el Sr. «Censor» sea el ‘arrebatamiento de la Iglesia’ en lugar de la ‘Parusía’, ¿no?
    Ha habido redentores en todas las épocas del mundo. Todo es cuento de hadas, como el cuento de Santa Claus.
    Lo que está claro es que el terrorismo no es una opción para hacer política y, quizás, sea miserable mezclar independentismo y terrorismo….

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