La izquierda social y la ideología de izquierdas, ¿por qué no hay debate ideológico en las izquierdas?

Javier Fisac Seco.- Si es cierto, como afirmó Freud, como dijo Bakunin y como teorizó Marx que la civilización dominante, la religión y la superspestructura, tres palabras para decir la misma cosa, que los seres humanos estamos informados y formados, para ser dominados, por un sistema de valores que sólo opinionbeneficia a la clase dominante, de la que la religión, cualquier religión es una ideología al servicio de la dominación, del Poder, y la moral religiosa, el sistema de valores que regula nuestras vidas, su consciencia de clase, si esto es cierto, no debería extrañarnos que después de cincuenta años de haber nacido, de vivir y de ser herederos ideológicos de una Dictadura clerical, el Régimen de Franco, nuestras izquierdas de menos de cincuenta años, no hayan tenido, en su juventud, más información moral que la religiosa.

La Dictadura clerical franquista fue ideológicamente devastadora. Una Inquisición totalitaria que no permitió ni que nos bañáramos sin albornoz, ni que nos tocáramos la superficie de la piel de un brazo, que nos hizo creer que nuestras miradas y pensamientos fueran lascivos y pecadores, que prohibió a nuestros padres disfrutar con el sexo, porque se condenaban, y los trató como a una yunta de bueyes dedicados a tener hijos sin placer para mayor gloria de dios, del Ejército y de los capitalistas. Hacía falta mano de obra y era necesario parir cristianos para que la Iglesia pudiera seguir expandiéndose por el orbe.

izquierdaDurante los siglos XVIII, XIX y primera parte del XX, desde la Ilustración a las revoluciones obreras anarquistas y comunistas, las generaciones se habían formado en ideas de progreso, republicanas, internacionalistas y anticlericales, porque el Poder lo representaba ideológica y arquitectónicamente la Iglesia, como en el mundo islámico lo representan las mezquitas. La formación en valores progresistas, contenidos en la Declaración Universal de Derechos no en la Biblia ni en el Corán, cuyos valores son negados por los progresistas, ilustrados y revolucionarios.

La proclamación de la soberanía popular, la conciencia de pertenencia a una clase social antagónica de la que los explotaba porque la lucha de clases era una realidad económica, sociológica, ideológica y política, el sufragio universal y la defensa de todas las libertades contra cualquier dogma, configuraban la consciencia de clase de la clase dominada, revolucionaria. Con sus diferencias entre anarquistas y marxistas, pero existía una ideología revolucionaria alternativa al dogma secular en la que se formaban las vanguardias revolucionarias. Tenían consciencia de clase. De ser negación de la clase dominante y de su sistema de valores clericales y religiosos.

Es verdad que el marxismo, adorador de la idea de Poder, cayó víctima de su propia contradicción, se convirtió en Poder y dio por liquidada la revolución. Bakunin, quien no negaba las aportaciones de Marx, pero criticaba radicalmente su obsesión hegeliano-germánica por el Poder absoluto, como desviación del proceso revolucionario y afirmaba, acertadamente, como ya dijo en el siglo XVII, el “cavador”, diggers, Winstanley que, más allá de las necesarias libertades políticas y morales, no hay libertad si no se acaba con la propiedad privada de los medios de producción. Sin socialización de la propiedad no hay libertad. O las libertades políticas no tienen consistencia porque todo poder tratará de poner la Ley de su parte. Como así ocurre. La Ley, los abogados y los medios de comunicación tradicionales están al servicio de la dominación.

Tal vez la clave de que las izquierdas revolucionarias hayan desaparecido, de que la ideología progresista haya sido sustituida por la ideología liberal y por referencias a la moral cristiana y musulmana, que están a la ofensiva contra todas las libertades, de que las izquierdas estén integradas en el sistema capitalista y, en consecuencia se sientan próximas, e ideológicamente confundidas y sentimental y emocionalmente también, se deba a la profética, y a la vez rigurosamente científica, predicción de Bakunin de que el Poder corrompe. Cuando los revolucionarios de base luchan por el Poder y acaban instalados en él, acaban identificados con él. Y con su sistema conservador y reaccionarios de valores.

El pensamiento crítico era y es la herramienta de cualquier ideología revolucionaria. Esta palabra y las de progresista y anticlerical suenan hoy hasta mal. Cuando eran las señas de identidad de ser progresista. Si con la izquierda tradicional, socialista y comunista, ha ocurrido algo perfectamente identificable: que han renunciado a sus señas de identidad porque han pasado a formar parte del Poder, del poder capitalista, oligárquico e imperialista, que hoy llaman, metafóricamente: globalización, antes se le llamaba imperialismo, a lo mismo; con la nueva izquierda, amparada en el contexto de la Guerra Fría, de la coexistencia de clases, de la influencia moral religiosa, tanto en España como en la América hispánica, está ocurriendo algo sintomático: que en lugar de proponer como alternativa revolucionaria al actual capitalismo oligárquico, imperialista y globalizador, que está ideológicamente protegido tanto por el cristianismo, catolicismo como por el islam, a éste lo protegen los misiles norteamericanos, instalados junto a la Meca; que en lugar de proponer una alternativa progresista que supere el actual sistema de dominación, superándolo, nos están proponiendo modelos precapitalistas, anteriores a la revolución y sin valores progresistas que se llama: populismo.

Propio de Estados que no se han desarrollado industrialmente, llamados, hace tiempo, subdesarrollados, y de raíces cristianas, alternativas a las revoluciones ilustradas, se distingue por la fórmula abstracta-clerical: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Todo líder populista, además de ser autoritario, tiene raíces cristianas, como Perón y sus herederos. Curiosamente, Hitler y Mussolini también tenían raíces cristianas, pero eran populistas en países industrialmente muy desarrollados. Y a eso le llamamos, con razón y por otras razones, nazionalismos.

Es asombroso, pero las nuevas izquierdas no nos proponen el internacionalismo proletario sobre los fundamentos de la Declaración Universal de Derechos y la socialización, a la manera anarquista, de la propiedad privada de los medios de producción, sino las repúblicas bananeras, el cristianismo de base y el tradicionalismo musulmán. Tela marinera. Piensan en términos morales cristianos y musulmanes y se consideran revolucionarios. La alternativa al capitalismo, en términos hegeliano, marxistas y anarquistas, no es otra que la superación por negación, aniquilación del capitalismo y su sistema de valores dominantes, cristianos o musulmanes. No la vuelta al pasado en versiones populistas.

Es que el Poder corrompe. Aunque sea poco poder, el municipal o el autonómico o el nacionalista, corrompe. Y el corrompido lo que quiere es dominar no hacer la revolución. Podemos, a quien agradecemos que haya resquebrajado el sistema de dominación creado durante la Guerra Fría, el bipartidismo, ha tocado Poder y ha empezado a corromperse y desintegrarse. Por qué no hay debate de ideas en la poca prensa tradicional que da cobijo a estas izquierdas. Y se potencia el viejo culto a la personalidad. De personalidades que carecen de consistencia intelectual, política e ideológica. Sin pensamiento crítico y sistema de valores progresistas ¿hacia dónde vamos? ¿Qué fue de los intelectuales de los siglos XVIII, XIX y XX? Porque Marx, Comte, Bakunin, Darwin, Nietzsche, Freud, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Marcuse…fueron intelectuales. Cabezas de chorlito, los llamó la Pasionaria. Velay. Curioso, hemos sustituido a las vanguardias intelectuales y progresistas por el populismo moral religioso. Tela marinera. Yo me voy. Adiós.

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10 COMENTARIOS

  1. Actualmente, los intelectuales deberían aportar al debate público argumentos, propuestas y opiniones informadas que trascendiesen las cautelas del pragmatismo político habitual para, así, enriquecer la comprensión y no la confusión o la simplificación de los temas. Lo que ocurre es que los intelectuales de hoy son los periodistas.
    La crisis de valores universales ha existido siempre. Hoy en día, podemos asegurar que una de las causas que nos ha llevado hasta aquí ha sido el triunfo del modelo neoliberal con el consecuente predominio del individualismo a ultranza y el olvido de los valores de solidaridad.
    La solución está en un cambio de paradigma radical que conduzca a admirar más al responsable, honrado y decente, que al corrupto y codicioso.
    Para ello, la escuela debe convertirse en un proyecto vital ya que el pensamiento crítico educa a ciudadanos competentes y vigilantes de valores como la solidaridad, la libertad, la igualdad y la justicia social. Pero esto, ya sabemos que a los gobiernos no les conviene.
    El debate en la izquierda debe centrarse más en el compromiso social que en el político.
    Es verdad que los conceptos están encuadrados en un determinado marco ideológico, y todo marco ideológico, como no puede ser de otra manera, está al servicio de una ideología concreta; cualquier sistema ideológico está al servicio de una clase social concreta y no es más que la teorización más o menos refinada y completa de los intereses y modelo de esta clase social.
    Actualmente, la izquierda, al haber aceptado estos marcos conceptuales como si fueran neutros, ha asumido, por tanto, librar las batallas políticas dentro del marco de la ideología burguesa, conforme a sus valores e intereses, en un marco en el cual está indefensa y no puede sino batirse en retirada.
    Pero la cuestión es que se libra una batalla, en el campo y con las armas elegidas por el adversario, en un conflicto completamente asimétrico, esto es un completo error.
    El general chino Sun Tzu establecía que sólo se han de librar las batallas de cuya victoria estamos seguros, ésta es una batalla que, si la libramos conforme a sus normas, perderemos, pero,¿quién ha dicho que esta batalla haya que librarla conforme a esas normas, en esos marcos?
    La izquierda ha asumido que esos son los marcos, pero esto no es más que una consecuencia de la derrota ideológica que ha sufrido, una derrota temporal y transitoria, pues la historia avanza de su lado…..

    • Una extrema izquierda que como puede constatarse es un modelo exitoso económico y democrático.

      El único análisis neomarxista de utilidad lo hicieron los alemanes de la Escuela de Frankfurt con su crítica de las masas ideotizadas del mercado capitalista.

      La izquierda no es más que una decadente y adolescente nostalgia revolucionaria y rebelde vivida por burgueses estreñidos que no se perdonan su ascendencia burguesa y conservadora.

  2. Que no, Javierito, que no que para ser intelectual hay que leer y viajar, además de las condiciones innatas que, obviamente, tú no tienes…que eres un sabiondo pueblerino que solo dice sandeces…

  3. No hay debate porque el marxismo se ha convertido en otra religión como las que tanto criticas, con sus textos sagrados, sus profetas y su doctrina inamovible.

    La teoría marxista propugnaba por la libertad mientras que su puesta en práctica siempre ha dejado ver una ideología autoritaria, liberticida y criminal.

    Dices que Hitler y Mussolini tenían raíces cristianas (discutible) y, sin embargo, dejas de lado lo más evidente: sus raíces socialistas. De ahí el nacional-socialismo del führercito. Mussolini pasó del socialismo al fascismo sin apenas variar un ápice ideológicamente.

    Luego, sobre tu cristianofobia: el cristianismo primitivo ha sido de hecho una de las primeras formas de socialismo. El sermón de la montaña lo deja claro: los últimos serán los primeros. También tienes a Jesucristo expulsando a los mercaderes del templo. O lo difícil que tendría un rico llegar al reino de los cielos (el camello y la aguja). Hay mil pasajes bíblicos en este sentido. Otra cosa es la Iglesia corrompida por la acumulación de poder. Históricamente, no en la actualidad.

    Por último, dar las gracias a Podemos desde la izquierda es un sinsentido, en todo caso es la derecha la que debería regocijarse. Podemos y sus tontos útiles (Garzón) lo que han conseguido es destruir la obra de la izquierda. Hay tienes a Garzón cargándose por completo a la Federación de Madrid, integrada por militantes históricos del PCE, gente que de verdad luchó contra la dictadura. Todo ello para poner a toda una organización de izquierda en manos de sus destructores peronistas.

    En fin, un disparate de artículo de principio a fin.

  4. Por cierto, el pasado miércoles, 5 de mayo de 2017, se cumplió el XL aniversario del milagro del agua en vino: ‘todos somos demócratas’.
    Y, lamentablemente, una vez aceptado el fin de la dictadura, también hubo que aceptar ‘pulpo’ como animal de compañía…..

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