Santa Cecilia y las bandas de la provincia de Ciudad Real

ruido-blancoEl Santoral reserva el 22 de noviembre para Santa Cecilia, que desde tiempo inmemorial (1594, según la Wikipedia) es la Patrona de los músicos en todo el mundo. No está nada mal dedicar un día al año para hacer un homenaje a la música y a los músicos, aunque no sé cómo se celebrará en países no católicos del resto del mundo, y aunque haya también en Europa un día laico similar: el 21 de junio, Día Europeo de la Música. Si quieren saber más al respecto, pueden consultar este enlace. El caso es que, hoy por hoy, ya casi no hay músicos que lo celebren… salvo las bandas de música, que han convertido el día de Santa Cecilia en el “Día de las bandas”.

La banda de música no es un fenómeno exclusivamente valenciano, hay numerosas bandas de música por toda la geografía española. En la página web de la Diputación Provincial aparecen dadas de alta 48 Bandas y Agrupaciones musicales (de diversa índole) en los Convenios Culturales para este año (otros años han sobrepasado los 60). Solamente en nuestra provincia, en la página web de la Federación Regional Castellano – Manchega de Sociedades de Música, aparecen registradas 50 bandas, muchas de las cuales no aparecen en el listado anterior. Con sus virtudes y sus defectos, sus éxitos y sus fracasos, las bandas en nuestra provincia siguen manteniendo una presencia importante; son muy pocos los pueblos, especialmente en poblaciones pequeñas, que no tienen una banda de música.

Las bandas conservan muchas tradiciones. La banda era el lugar donde antaño se enseñaba música en un pueblo. La responsabilidad de dirigir la banda recaía en el maestro, quien además enseñaba a los educandos a leer música y tocar algún instrumento: si tocaba alguno de metal, podía enseñar a tocar desde la tuba hasta la trompeta; o si tocaba el clarinete, podía enseñar alguno más de viento madera. Todavía sigue siendo así en muchos lugares. Por eso, las bandas de música son lugares de encuentro para gente de distintas edades, gente muy joven y gente mayor, que desde siempre mantienen muy vivo el amor por la banda: los ensayos semanales, los encuentros con la gente del pueblo… Además, las bandas vinculadas a un municipio (las bandas municipales) ofrecían periódicamente actuaciones musicales con motivo de ocasiones singulares (entre otras, las festividades religiosas, tan frecuentes en nuestro país, … como Santa Cecilia) o para amenizar las noches de verano.

Eran otros tiempos, cuando solo se accedía por oposición al puesto de maestro de banda. La banda ha dejado de ser el lugar exclusivo para aprender música, en beneficio de las escuelas municipales de música (aunque en muchos pueblos todavía existe una relación muy estrecha entre ambas). También han dejado de ser instituciones municipales, para tener régimen de asociación cultural y mantenerse económicamente a través de las subvenciones. Es éste un tema muy espinoso, en cuanto que los presupuestos de las bandas son abultados. Gastos de mantenimiento, o gastos necesarios para organización de actividades o viajes. El puesto de director implica una dedicación y una responsabilidad que ha de ser remunerada debidamente. Incluso para conciertos especiales, puede requerirse el “refuerzo” de músicos que no proceden de la banda a los que hay que remunerar (remuneraciones más simbólicas que lucrativas).

Muchas personas consideran a las bandas como inútiles vestigios del pasado, porque ya no resulta necesaria su presencia en actos públicos. En estos tiempos, en que se miran con lupa las cuentas de las arcas públicas, hay muchos lugares donde se cuestiona el balance entre el impacto social (que en lenguaje político se traduce como “rentabilidad electoral”) y el coste económico de las bandas. Pero en mi opinión, los que desde dentro y desde fuera de las bandas piensan en ellas como si viviéramos en tiempos pasados, deberían “hacérselo mirar”. Si antaño el repertorio de las bandas se conformaba con arreglos para bandas de obras sinfónicas y pasodobles (ese género tan vilipendiado, por cierto), el repertorio actual ha evolucionado, acorde al gusto popular de estos tiempos, e incluye un vastísimo repertorio de obras compuestas propiamente para este tipo de formación, sea cual fuere su tamaño, o la dificultad técnica o compositiva de la obra. En nuestra sociedad, la orquesta de cuerda nunca ha podido suplir a la banda de música como agrupación instrumental amplia de carácter popular. Tal vez por ello el repertorio para banda siga conservando un lenguaje armónico muy convencional, aunque muy impregnado de otros géneros de aceptación popular, como la música de cine o la música programática. En este caso, la responsabilidad de la dirección es muy grande, ya que la selección de un repertorio adecuado es fundamental para incentivar la asistencia del público: si la banda de música es un bien propio para sus componentes, sin duda es un bien cultural para la comunidad que habría que cuidar.

El potencial de la banda como formación instrumental me parece extraordinario y riquísimo. La experiencia de oir en vivo esa mezcla de instrumentos es incomparable. En los inicios del siglo XX, los instrumentos de viento adquirieron una importancia mayúscula en relación a la cuerda, como medio sonoro alternativo a la cuerda de la orquesta sinfónica romántica del siglo anterior. Ahí están las obras de Edgar Varèse, o de Igor Stravinsky. En este video, José Luis Tellez hace una interesante presentación a la Sinfonía para Instrumentos de Viento, de Stravinsky, con una formación a medio camino entre el grupo de cámara y la banda.

Feliz Santa Cecilia. Y no dejen de acudir a cualquiera de los múltiples conciertos que tendrán lugar con este motivo.

Igor Stravinsky – Symphony of Wind Instruments / Sinfonía para Instrumentos de Viento

Antonio Fernández Reymonde
Ruido Blanco

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2 COMENTARIOS

  1. Una excelente descripción del papel importantísimo que las Bandas de Música han desempeñado en el acceso a la Cultura y al Arte en los pueblos.
    Gracias a ellas, personas sin recursos han podido tener una mínima cultura musical.
    A pesar de que siempre está presente la falta de oportunidades para el empleo que influye negativamente en el mantenimiento y continuidad de las Bandas de Música de muchas localidades.
    Es verdad que los tiempos han cambiado, pero las Bandas de Música siguen siendo un elemento de extrema relevancia en la difusión, en la formación y en el desarrollo artístico. A todo esto hay que añadir una convivencia entre generaciones distintas y un gran esfuerzo sin que exista interés económico alguno.
    Sr. Fernández Reymonde, gracias por hacer visible la importancia sociológica de las Bandas de Música en la actualidad.
    ¡Felicitaciones!…..

  2. Mis respetos y mi admiración a todas las bandas y agrupaciones musicales de España donde tenemos autenticos maestros anónimos que hacen las delicias de todo tipo de público y son capaces de unir a todo tipo de gente, de edades, de ideologias, etc. Que no desaparezcan las bandas. ¡¡ Muchas felicidades Músicos!!

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