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Volver a Verdú

- 1 mayo, 2018 – 14:08Un comentario
joseRivero2Gustar a todo el mundo es imposible, pero si la columna no llega al techo ¿qué importa su longitud? De ahí nuestra facilidad para el derrumbe”. Eso leía con atención, en la página 131, del último libro de Vicente Verdú, Tazas de caldo (2018). Un libro tan sorprendente como novedoso. Que él mismo ilustra en la portada, con su obra en óleo (146*114) y que denomina Pecios. _vicente_e24a7a35Unos Pecios que, por el azul masivo del fondo, aún deben flotar en el agua y no han llegado todavía a la arena litoral. Unos Pecios que abren el pórtico del caldo que nos va suministrar con su lectura del mundo y de él mismo. _visd_0001JPG0DH9MTrabajo que constituye un aforismario de muchas idas y vueltas. Anotaciones y presentimientos. Subidas y bajadas. De tal suerte que los paratextos que acompaña el libro nos informan del último viaje verduiano. “Con su lucidez proverbial y la belleza de su estilo, Tazas de caldo es, así, de una parte, la obra más personal de su autor, y, de otra, una muestra de pensamiento filosófico y sociológico propagado mediante píldoras”. “O, en el mejor de los casos, mediante balas de plata. ¿Balas de plata que dan en el blanco y sosiegan como un caldo? ¿Tazas de caldo para consumir el texto a sorbos y no ya de un grosero tirón, como los bestsellers baratos?”. Y ya sabemos lo dado que es Vicente a despistarnos y sorprendernos. Sorprendernos tanto por sus títulos ejemplares con los que denomina sus obras, como por sus obras mismas. Y ese estilo extraordinario en la titulación, lo comparte con su paisano Vicente Molina Foix. Como si Elche, ofreciera junto a las palmeras, a estos dos artistas de los títulos dados a sus obras. 22ee4ebd3f2584fe7d91cc98aa57ea017d982ff5Ahora Vicente Verdú sigue la senda de la sorpresa a sus largos años. Ya lo hizo cuando decidió abordar la pintura, sin menoscabo de su escritura acumulada. thumb_19604_portadas_bigQue ahora suelta, con periodicidad semanal contenida, bajo la torrentera de Corrientes y desahogos. La misma fórmula de sorpresa utilizó cuando se asomó al balcón de la Poesía, con esa denominación funeral: La muerte el amor y la menta, del año pasado. Aunque se asomó a las rejas de las palabras poetizadas en año tan lejano como 1971. Tomando prestado un verso de Manuel Vázquez Montalbán, para denominar su libro: Si usted no hace regalos le asesinarán. La misma forma fascinada que empleó en los años en que su curiosidad inagotable, le llevó al campo de la arquitectura, donde ejerció semanalmente en El País, alternándose con Luís Fernández Galiano. Unas crónicas y unas críticas, que vistas desde hoy resultan ejemplares por diversas razones. Y que concluyeron con una espléndida monografía sobre Guillermo Vázquez Consuegra, en 2001. TAZAS DE CALDOComo fueron tantas veces las direcciones en que nos mostraba su curiosidad: desde el noviazgo y el matrimonio hasta la mitología del fútbol, desde el abandono del tabaco a la nueva sentimentalidad global. Combinando escuelas y tendencias: desde Jesús Ibáñez a Jean Baudrillard desde Umberto Eco a Roland Barthes. Componiendo un perfecto ejemplo de sociólogo bricoleur, que utiliza herramientas diversas en provecho propio. “Gustar a todo el mundo es imposible, pero si la columna no llega al techo ¿qué importa su longitud? De ahí nuestra facilidad para el derrumbe”. Eso leía con atención, en la página 131, del libro de Vicente Verdú, Tazas de caldo. Y justamente en ese instante, recordé haber utilizado esa referencia Si la columna no llega al techo, en un texto de 2003. En el número 4, dedicado al Diseño, en la revista Formas de Arquitectura y  Arte. Styling first (O si la columna no llega al techo), se llamaba. Pensé por un momento que Verdú y yo habíamos utilizado la misma referencia al compartir lecturas. Cuando consulté el artículo, comprobé mi error. Toda vez que la cita inicial decía: “Si la columna no llega al techo ¿qué importa su altura?”. verdu01Y procedía de El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción, del año 2003. Que habría leído de manera simultánea a la redacción de mi texto. Y por ello habría utilizado la cita de l columna coja. Con la salvedad advertida de que en El estilo del mundo, Verdú hablaba de altura, mientras que en Tazas de caldo lo hacía de longitud. Altura por longitud. Pero al final todo era un bucle que nos hacía volver a Verdú. Como si de Volver a Región se tratara. José Rivero Divagario

Un comentario »

  • Charles dice:

    Al fin y al cabo, el aforismo es un género más practicado por los mayores que por los jóvenes, quizás porque se presentan como condensaciones de experiencias.
    Y es que la ‘altura’ es el otro nombre que recibe la ‘longitud vertical’….

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